miércoles, 29 de mayo de 2013

Jakov Djugashvilii: el hijo de Stalin capturado por los nazis

 Jakov Djugashvilii detenido por los nazis.


El 16 de julio de 1941, cerca de Vitesbsk (Rusia), se libró la durísima batalla de Smolenko. Allí las tropas nazis capturaron, entre otros, a un joven militar soviético de 34 años quien al ser interrogado tras su detención dijo que su nombre era Jakov Djugashvilii.
El joven Jakov era un ingeniero civil que durante la segunda guerra mundial cumplía funciones de Teniente de Artillería al comando de una batería del 14° Regimiento de Obuses, 14° División de Tanques.
De las tantas versiones que se han contado sobre aquella jornada bélica, la que más hondo ha calado y que más verosimilitud tiene es aquella que dice que los alemanes estaban aún muy golpeados (y no era para menos) tras el desastre en Stalingrado, buscando por todos los medios lograr la recuperación del Mariscal de Campo Friedrich von Paulus (prisionero de los rusos), cosa que pensaban podrían llegar a lograr a través de la intermediación de la Cruz Roja Internacional. La idea era intercambiar al "desconocido" prisionero ruso Jakov Djugashvilii mano a mano por Friedrich von Paulus.
Cuando la propuesta llegó a oídos del brutal y sanguinario Iósif Stalin, líder de la Unión Soviética, éste no pudo menos que rechazar totalmente aquella alocada e inconducente propuesta que los nazis habían osado realizar. A Stalin no le gustaba nada la idea de negociar, sea lo que sea, con los nazis y mucho menos le gustó la propuesta tras escuchar el nombre del prisionero ruso que los nazis pretendían devolver.
Las vueltas de la vida, el destino o vaya uno a saber qué cosa, hicieron que el nombre de Jakov Djugashvilii llegara hasta Stalin, provocándole al tirano ruso un escozor que difícilmente haya experimentado alguna otra vez. Jakov Djugashvilii era, ni más ni menos que, su hijo.

Stalin no se ha caracterizado jamás por su compasión o sus buenos sentimientos, por lo cual si alguien albergaba esperanzas de que finalmente aceptara intercambiar a Friedrich von Paulus por su hijo estaba más que equivocado. Quienes han estado cerca del dictador ruso aseguraron por entonces que Stalin dijo  "Yo no tengo ningún hijo llamado Yakov" a lo que luego agregó que "la Unión Soviética no intercambia Mariscales de campo por soldados rasos..."

Iósif Stalin (cuyo verdadero nombre era Iósif Vissariónovich Djugashvilii) siempre estuvo enfrentado con su hijo, de quien además con el paso del tiempo se fue distanciando paulatinamente. Su costumbre era por lo general detener a los familiares de los soldados capturados por el enemigo o que se rendían en combate, por lo cual su primera reacción tras enterarse de la captura de Jakov fue ordenar la detención de la esposa del soldado capturado por los rusos. Ni con su sangre hizo la más mínima excepción... Stalin detestaba desde hacía mucho tiempo a Jakov, e incluso llegó (como en este caso) a negarlo en reiteradas oportunidades. Cuenta la historia que muchos años antes y por un desengaño amoroso Jakov intentó suicidarse sin éxito, tras lo cual fue el propio Stalin quien le dijo a un allegado: "Ni siquiera sabe hacer eso". Stalin estaba convencido de la cobradía de su hijo y fue eso lo que lo llevó a pensar que Jakov en realidad se había rendido ante los nazis sin luchar. No iba a remover cielo y tierra por ese perdedor de Jakov, mucho menos teniendo en mente a los millones de valientes soldados rusos que daban la vida disparando contra los nazis. Jakov, según Stalin, no lo merecía. Para rematar la faena Stalin dijo (creyendo que Jukov sería ejecutado de inmediato por los nazis): “Una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es una estadística”.


 Jakov Djugashvilii detenido por los nazis y declarando antes sus captores.


Jakov Djugashvilii fue enviado por los nazis al Campo de Concentración de Sachsenhausen y allí permaneció penando por espacio de dos años. Fue recién en 1943 que las autoridades nazis del campo recibieron (no con poca sorpresa) un dato estremecedor: Jakov Djugashvilii era el hijo del tirano ruso, su peor enemigo, el atroz Iósif Stalin. El "chisme" les había llegado de boca de uno de los compañeros de barraca de Jakov...
Los nazis creyeron que su gran oportunidad había llegado y le propusieron a Jakov la oportunidad de poder "pasarla mejor" en el campo a cambio de información de primera mano sobre el dictador Stalin. Jakov Djugashvilii se mantuvo imperturbable y no varió en nada su postura, negándose a colaborar con el enemigo y guardándose para sí mismo todo lo que pudiera contarles sobre su renegado padre.
La vida llegó a su fin para Jakov Djugashvilii el 15 de abril de 1943 en el Campo de Concentración de Sachsenhausen. Inicialmente se hizo correr la voz de que se había suicidado, pero las fuentes más confiables aseguran que en un vano intento de escape las balas nazis dieron en su espalda y su cuerpo quedó entremezclado con el alambre de púa de su prisión. La foto del cuerpo inerte ha sido conmovedora para miles de personas a través de los años, que han considerado esa imagen como un ícono del intento de librarse de las garras de la opresión y la barbarie, la de los nazis y la de Stalin. Muchos se han conmovido, menos su padre...


 Jakov Djugashvilii murto en el Campo de Concentración de Sachsenhausen.



martes, 28 de mayo de 2013

John F. Kennedy y su admiración por Adolf Hitler

John F. Kennedy, admirador de Adolf Hitler.


Dicen por allí que la vida te da sorpresas y en ésto, muchos de los grandes líderes de la historia de la humanidad, son verdaderos expertos. John Fitzgeral Kennedy, quien fuera presidente de los Estados Unidos de América y cayera ante las balas de quienes supuestamente se habían sentido tocados por su aparentemente firme oposición a las sociedades secretas y los grandes negociados desde la Casa Blanca, no ha sido la excepción.
Como casi siempre sule suceder, la imagen impoluta, inmaculada, progresista, respetuosa de las libertades y los derechos de la que han gozado muchos personajes históricos y que se nos "cuenta" desde la historia oficial también tiene...su Historia Lado B.

El gran demócrata norteamericano, ese mismo Kennedy que supo captar adeptos y admiradores incluso fuera de las fronteras norteamericanas, creyentes de sus ideales libertarios y de su clara postura en favor de los derechos universales, había realizado un largo viaje por Europa muchos años antes de pasar a la historia y ser una auténtica celebridad mundial. Entre 1937 y 1945, un veinteañero John Fitzgeral Kennedy recorrió de lado a lado el maltrecho continente europeo y pudo experimentar de primera mano cómo era la Europa en los días previos a la segunda guerra mundial y también aquellos en los que se tuvo que sufrir los golpes de la más cruenta contienda bélica vivida hasta ahora.

Kennedy dejó todo registrado en su diario personal y también plasmó sus pensamientos en un sinfín de cartas enviadas desde Europa, material que ha recuperado el escritor Oliver Lubrich en su libro (pronto a editarse en el momento de redactarse este post) "John Kennedy entre los alemanes. Diarios y cartas 1937-45". De todo el material recopilado de los archivos personales de Kennedy hay muchas cosas que llaman la atención pero ninguna como ciertas constancias sobre su profunda admiración hacia el nazismo imperante y hacia el nefasto Adolf Hitler. No faltan también las ponderaciones hacia Mussolini y el fascismo italiano, por supuesto. Sorprende ¿Sorprende?

Decía Kennedy en su diario personal en la página correspondiente al 3 de agosto de 1937: “Dormí mucho y con un Tour de American-Express llegué a Milán. Bella catedral, una de las más grandes del mundo. Leo a Gunther y llegué a la conclusión de que el fascismo es la cosa más justa para Alemania e Italia, el comunismo para Rusia y la democracia para los Estados Unidos de América”.
Y luego agregaba: “No existe duda de que estos dictadores en sus países, gracias a sus eficaces propagandas, son más amados que afuera” sin dudar un instante declarándose en esas mismas páginas como un "gran fanático de Hitler", según sus propias palabras.

Diarios privados de John F. Kennedy.


Si bien podría llegar a creerse (muy vagamente) que Kennedy "desconocía" algunas cosas que se daban en aquella sanguinaria Europa amenazada (y algo más) por los nazis (de hecho su padre había tenido muy buena relación con los jerarcas nazis del momento...), eso no puede decirse ya en las postrimerías de la segunda guerra mundial. Decía Kennedy en su diario llegando a mediados del año 1945:
“Todo está destruido. No existe un edificio que no esté incendiado. En algunas calles el olor de los cadáveres es terrible”. “La ilimitada ambición por su país lo volvió una amenaza el mundo. Sin embargo, tuvo algo misterioso en su modo de vivir y en su modo de morir, que lo sobrevivirá y crecerá. Tenía la pasta de la que están hechas las leyendas”.

Vamos de nuevo con sus palabras finales sobre Hitler: "Tenía la pasta de la que están hechas las leyendas”...

miércoles, 22 de mayo de 2013

Anni-Frid Lyngstad: De la locura de la "Lebensborn" de Heinrich Himmler al grupo ABBA

 
Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad.


El 12 de dieicembre de 1935 el nefasto y oscuro líder de las SS nazis, Heinrich Himmler, dio por iniciada la historia de la "Lebensborn" (Fuente de vida), una institución dependiente de la guardia pretoriana de Adolf Hitler, destinada a expandir la (mal llamada) "raza aria" primero en Alemania, luego en Europa y (¿por qué no?) más adelante en el mundo entero. La "Lebensborn" y su infame eugenasia (filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos) apuntaba a poblar el planeta con arios que respondieran a los parámetros estipulados por el genocida y criminal régimen nazi y, así las cosas, pretendía brindar todo tipo de ayudas, facilidades e incentivos a las parejas alemanas (y luego de otras partes de Europa) para que pudieran concebir la mayor cantidad de hijos posible. Así de tétrica era la situación y así de inhumana la intención de quienes se sentían representantes de una inexistente raza superior. La "Lebensborn" también llegó a funcionar como una institución benéfica y protectora de mujeres de oficiales y soldados de las SS que estuvieran en posición de necesitar ayuda o asistencia.


El primer lugar elegido fuera de Alemania para llevar adelante los nefastos planes de la "Lebensborn" fue Noruega y allí se dio una historia particular ue con el correr de los años daría un vuelco inesperado por involucrar a un personaje que finalmente se ha convertido en celebridad: Anni-Frid Lyngstad, integrante del grupo musical ABBA...

Anni-Frid Lyngstad, nació el 15 de noviembre de 1945 en la localidad de Ballangen, Noruega, y su historia cuenta que apenas dos años después falleció su madre, siendo criada desde entonces por su abuela materna. La madre de Anni, llamada Synni, era una bella noruega y su padre, Alfred Haase, un militar SS alemán apostado en Noruega que tras la rendición alemana dejó el país de manera inesperada. Haase, según relatara años después, nunca supo que dejaba atrás a su "amada" Synni y a una hija engendrada por ambos en su vientre. Cuando Synni falleció, su madre (abuela de Anni) creyó que también Haase había muerto en combate por lo cual decidió comenzar una nueva vida en Suecia. Hacia allí emigró con la pequeña Anni...
Anni-Frid Lyngstad creció, no sin pasar penurias, junto a su abuela en Torshälla y allí por fin pudo comenzar a despegarse del odio visceral contra los alemanes por el mal que le habían causado a su país natal.

Los años pasaron y tras aquella historia de vida increíble, Anni-Frid Lyngstad logró salir adelante y convertirse en una auténtica celebridad, amada y admirada por millones de personas en el mundo entero. Se había convertido en la estrella pop integrante del famoso grupo sueco ABBA. Ya no era más aquella huérfana e indefensa Anni-Frid Lyngstad... el mundo la conocería en adelante como Frida.
Y como todo llega, las casualidades de la vida y vaya uno a saber si la providencia o el destino (si es que existen) hizo que fuera uno de sus compañeros de ABBA, Benny Anderson, quien se pusiera manos a la obra para saber más acerca del pasado de Frida. Benny Anderson era su esposo por aquel entonces y movió cielo y tierra para saber todo acerca de la vida pasada de Frida, logrando unir todas las piezas y finalmente dar con el paradero del "desaparecido" Alfred Haase. Fue Anderson quien promovió y finalmente consiguió el tan "esperado" encuentro entre Haase y Frida: padre e hija juntos más de 30 años después... 

“Por poco me caigo de la silla delante del televisor cuando descubrí que Anni-Frid era mi hija. No sólo significaba que tenía otra hija, una chica famosa, sino que también tenía que reconocerle a mi esposa mi relación con la madre de Anni-Frid cuando estuve de soldado en Noruega. Ella me comprendió. Mi relación con Synni, la madre de mi hija Frida, no fue una simple aventura, estábamos muy enamorados”. Hasse había contraído matrimonio antes de la guerra y su mujer alemana tuvo su primer hijo en 1943.

El encuentro de Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad.


Luego, lo previsible. El matrimonio de Haase se fue a pique y también (pero por otros motivos) el de Frida. Aquella cantante que supo ser el centro del mundo de la música pop durante los años '80 y devenida luego miembro de la realeza europea tras casarse con el príncipe italiano Ruzzo Reuss, pasó a ser conocida como Su Alteza Serenísima la Princesa Anni-Frid Reuss von Paulen, con derecho a ser admitida por la realeza sueca. Frida enviudó en 1999 y sobre todo desde entonces se abocó a su participación en diferentes entidades benéficas y en diferentes instituciones en defensa del medio ambiente y la naturaleza.
También desde 1999 es la cara visible y más destacada de una asociación llamada "Krigsbarnforbundet Lebensborn" (http://www.lebensbornnorway.org/velkomm.htm) creada por aquellos niños y niñas de Noruega (hoy hombres y mujeres muy mayores) nacidos bajo las garras del nazismo y la locura de la "Lebensborn" durante la Segunda Guerra Mundial.


 
El encuentro de Alfred Haase y Anni-Frid Lyngstad (izq.) y junto a Benny Anderson, de ABBA (der.).


La Asociación presentó un reclamo de compensaciones por abusos y discriminación ante el gobierno de Noruega, que fue rápidamente desestimado. En 2007, 154 de aquellos niños y niñas llevaron su caso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que también lo descartó sin más vueltas por “haber sido presentado demasiado tiempo después del fin de la Segunda Guerra Mundial”. Su padre, Alfred Haase,  falleció a comienzo de 2009 en la residencia de ancianos donde pasó sus últimos años.


ABBA.



martes, 21 de mayo de 2013

Juan José Valle: el ícono de la "resistencia peronista" al que poco le importaba Perón...

 General Juan José Valle, el ícono de la Resistencia Peronista al que poco le importaba Perón...


Cuando todavía se escuchaba el eco de los feroces bombaredos a la Plaza de Mayo del 16 de Junio de 1955, cuando aún no se había terminado de secar la sangre derramada entre argentinos durante aquella fatídica jornada que dejó un luctuoso saldo de unos 200 muertos, cuando aún se levantaban los escombros de las calles y se apagaba el fuego en las Iglesias incendiadas, ya asomaban aquellos que no habían acusado recibo de los golpes propinados y que, lejos de escarmentar, planificaban los siguientes movimientos. Cuando el ruído de las botas retumbaba en los pasillos de la Casa Rosada, un Juan Domingo Perón acorralado y sin plan B para afrontar el vendaval que se venía, encomendó al General Juan José Valle la complicada tarea de negociar con los golpistas de la mal llamada "Revolución Libertadora" para que las consecuencias (para Perón) fueran lo más livianas posibles. 

Aquel "soldado" que al redactar las proclamas de la logia fascista G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) se despachaba diciendo que un gobierno era cosa de militares y que los civiles no estaban preparados para tales responsabilidades, aquel militar que tras los bombardeos rebeldes y criminales a Plaza de Mayo ordenó a la población civil que se retire y que deje pelear a los militares (que para eso estaban) se "olvidó" de luchar y mandó a unos cuantos subordinados (sin muchas convicciones de defenderlo) a pactar con el "enemigo". Eso mismo habían traído a la Argentina: una guerra. 

El 16 de Septiembre de 1955 cuando Perón envió a pactar a Valle con la vanguardia de la sublevación comandada por el General Eduardo Lonardi, se daba inicio no sólo a una nueva (y también lamentable) era en la Argentina. Valle, lejos de lo que podía llegar a pensar Perón, dio por sentado algo: según su particular manera de leer aquella situación, Perón estaba entregando el poder y entonces en lugar de "negociar" (vaya uno a saber qué cosa) con el enemigo, hizo saber que Perón se había rendido incondicionalmente. Dicho de otra forma: Valle se acababa de transformar de buenas a primeras en el máximo traidor de la causa peronista y su líder.

Luego, inmediatamente, la llegada de Lonardi al poder como primer presidente de la "Revolución Libertadora" y sin respiro una patada en su propio trasero tras haber deslizado públicamente que en la Argentina de entonces no habría "ni vencedores ni vencidos". Los más radicales militares que lo secundaban entendieron aquellas palabras como un débil gesto de comprensión y un vano e inútil intento de acercamiento y apaciguamiento entre argentinos y, por supuesto, no lo podían permitir. Tras el patadón a Lonardi, llegó de facto a la presidencia el General Pedro Eugenio Aramburu y entonces sí, la sangre llegaría al río y los peronistas sentirían el escarmiento...

Se prohibieron los símbolos peronistas y se declaró ilegal el movimiento fundado por el huidizo Perón, que en ese momento estaba exiliado escapado (los soldados no se exilian, huyen) hacia el Paraguay y el Peronismo desaparecía del mapa. Valle fue pasado a retiro y encarcelado junto a otros camaradas. Su detención se pasó luego a arresto domiciliario desde donde el 7 de Marzo de 1956 logró escapar extrañamente para planificar una nueva intentona "golpista contra los golpistas".
El golpe se daría el 9 de Junio de 1956 y tras una serie de copamientos y movimientos bastante ajustados, Valle leería su proclama en las radios, tras tomar diferentes emisoras radiales.
La proclama del General Juan José Valle decía lo siguiente:

Al pueblo de la Nación

Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes.

Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven-, declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.

Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente…

¡Viva la patria!

Movimiento de Recuperación Nacional
General de División Juan José Valle
General de División Raúl Tanco
Buenos Aires, 9 de junio de 1956.

Todo indica que Valle "se había olvidado" del Peronismo y de Perón. No había en su proclama ni una sola referencia al líder del Movimiento y mucho menos al Partido Peronista. Valle se autoproclamaba cabecilla del Movimiento de Recuperación Nacional. 
Por diferentes motivos, el golpe ideado por Valle fracasó y, el icónico General símbolo fraudulento de la resistencia peronista, traicionó una vez más. Anteriormente a Perón y en esta oportunidad a sus compañeros sublevados. Muchos militares fueron encarcelados por la mano dura de las fuerzas que respondían a Aramburu y a partir de entonces Valle "se mandó a guardar", desapareciendo de la escena mientras comenzaba la larga lista de fusilamientos. Aramburu se cargó más de una veintena de militares a quienes pasó por las armas en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires y en algunos destacamentos del Ejército, pero para Valle eso no significaba nada y seguía prófugo... Así demostraba sus convicciones, su sentido del compañerismo y su lealtad.
Sea como sea, el gobierno de Aramburu le hizo saber que los fusilamientos se detendrían una vez que Valle deje de profugarse y entonces Aramburu (que viajaba a Rosario) dejó firmados los decretos 10.362 y 10.363 por medio de los cuales autorizaba la Ley Marcial (en el primero de los decretos) y su efectiva implementación sin miramientos (en el segundo decreto). La suerte de Valle estaba sellada...

Valle hizo lo mínimo que podía hacer (entregarse) y fue nuevamente encarcelado. Tras un frío anuncio a su familia advirtiéndoles que sería ejecutado y pasaran a despedirse en la prisión, las balas pegaron en su pecho el 12 de Junio de 1956. Desde entonces la Resistencia Peronista enarboló la bandera de Valle, adoptándolo como su más indiscutido emblema, pero... muy lejos de allí Juan Domingo Perón le enviaba una carta a John William Cooke en la que le dejaba muy en claro su postura frente a aquel Valle (sin más vueltas) traidor. 

Decía Perón de puño y letra:

"Esos mismos militares que hoy se sienten azotados por la injusticia y la arbitrariedad de la canallada dictatorial, no tenían la misma decisión el 16 de Septiembre de 1955, cuando los ví titubear ante toda orden y toda medida de represión a sus camaradas que hoy los pasan por las armas. Si ellos  hacen ahora algo es porque están enconados con sus excamaradas que los expulsaron del Ejército, cosa que ellos no esperaban. Si yo no me  hubiera dado cuenta de la traición, y hubiera permanecido en Buenos Aires, ellos mismos me habrían asesinado, aunque sólo fuera para hacer mérito con los vencedores".

Pero claro, esta carta nunca fue considerada por las siguientes generaciones peronistas y Valle fue elevado a los altares de la lealtad eterna al líder del Justicialismo como mártir y emblema de la resistencia, aunque fuera el mismísimo Perón quien opinara todo lo contrario...







domingo, 19 de mayo de 2013

Desaparecidos en Argentina: ¿Las políticas de Derechos Humanos actuales favorecen la impunidad?


Cuando el 17 de mayo de 2013 el dictador argentino Jorge Rafael Videla era encontrado sin vida en el baño de su celda en el Penal de Marcos Paz, se cerraba un tristísimo capítulo de la reciente historia argentina del modo menos deseado. Videla se llevó muchos de sus nefastos secretos a la tumba y eso es algo que no sólo debemos lamentar, sino que es algo sobre lo que deberíamos pensar y debatir.
Asesinos, delincuentes y sediciosos de la calaña de Videla debieron, deben y deberán ser juzgados, de eso no quedan dudas. Pero lo que sí deberíamos preguntarnos es ¿qué clase de justicia esperamos para casos tan dolorosos y lamentables como el de los desaparecidos? Si el juicio y el castigo son justos y necesarios, también es justo y necesario poder encontrar a esas miles y miles de personas desaparecidas y en eso, la justicia argentina y los sucesivos gobiernos que han basado parte importante de sus "políticas" sobre los derechos humanos (sobre todo desde 2003 a la fecha) están en deuda.

¿Será que se busca realmente terminar con el tema de los desaparecidos, moviéndose en serio, actuando efectivamente para dar con los archivos, listas y datos que conduzcan a saber algo más sobre el paradero de quienes nada se sabe todavía? o... ¿será que simplemente se busca castigar (merecidamente) a los genocidas, responsables de semejantes atrocidades y nada más?

La muerte de Videla nos debe hacer pensar en todo ésto.
Desde 2003 a esta parte se ha tenido mucho tiempo para lograr encontrar archivos que ayuden a resolver parte de este tema. Registros ocultos en destacamentos militares, policiales, de la Iglesia y hasta en alguna sede de partido político deben existir y 10 años parece ser tiempo suficiente para dar con ese material. Sin embargo día tras día vemos como tristemente la "justicia" argentina hace dudosa gala de "poca muñeca" a la hora de conseguir buenos resultados. Es cierto que hay que juzgar a los criminales (en este caso Videla y la lacra de cómplices cobardes), pero también es cierto que hay que ser lo suficientemente hábil, creativo e inteligente como para lograr obtener información concreta y útil de parte de ellos y eso es algo que no se ha sabido (¿o no se ha querido?) hacer...

No hablo de "regalarle" nada a nadie, mucho menos a asesinos, criminales y golpistas. Pero sí hablo de propiciar una búsqueda de la justicia que no sólo haga foco en el castigo reiterado y sistemático a los culpables sino que además sea capaz de sentarse a buscar otros caminos, que (dicho sea de paso) tiendan a lograr obtener información concreta.
Para decirlo más claramente: en los juicios existen las figuras de los arrepentidos y también la posibilidad de conmutar años de penas a cambio de información. Ninguna de estas opciones se ha tenido nunca en cuenta durante los juicios a los responsables del secuestro, la tortura y la desaparcición de personas en nuestro país. Resumiendo: si nos topamos con un genocida que no sólo que no se arrepiente de lo actuado, sino que además lo reafirma y asegura que lo volvería a ser (Videla y tantos otros) y si a eso le sumamos que en los juicios tan sólo se busca el castigo (merecido y necesario), la resultante será la que hemos obtenido el 17 de mayo de 2013: un criminal que se lleva valiosa información a la tumba...

Pienso lo siguiente: ¿Qué tanto puede afectar a un criminal como Videla con 87 años de edad a cuestas, una colección completa de condenas (de la justicia y sociales) y una tonelada de impresentables convicciones asesinas, que le den 50 años de cárcel en la causa por el  robo de bebés durante el Proceso de Reorganización Nacional? En nada, absolutamente en nada. Jugado por jugado, Videla optó por cerrar filas con sus camaradas, apostar a una verdadera "Omertá" militar y cagar (una vez más a la sociedad toda) llevándose información más que valiosa y necesaria a la tumba.
¿No hubiese sido mucho más "inteligente" de parte del Estado Nacional como querellante en estas lamentables causas, haber apostado a buscar otros caminos alternativos que se sumen al del juzgamiento merecido? Insisto: conmutación de años de cárcel por datos concretos sin que eso implique regalarle nada a nadie o perdonar sin encarcelar. Utilizar la figura del arrepentido a cambio de información. Y tantas otras variantes que nunca se han considerado.

Ahora ya es tarde.
Ahora Videla está inerte, frío, muerto, bien muerto. Muy pronto recibirá sepultura y sus familiares podrán llevarle flores para rendirle tributo y recordarlo allí, sabiendo donde está. Una posibilidad que el asesino Videla le ha privado a miles y miles de personas que aún no saben en dónde están sus seres queridos. Pero no ha sido Videla el único responsable: quienes no han sabido obtener información en lugar de tan sólo dedicarse a castigar y castigar, en parte, también lo son...


Historias Lado B
19 de Mayo de 2013


viernes, 17 de mayo de 2013

miércoles, 15 de mayo de 2013

Adolf Eichmann en Israel: la banalidad del mal y un final como cualquier otro...

 
Adolf Eichmann en Israel. (Foto: Revista "Life")


Para Adolf Eichmann, Obersturmbannführer de las sanguinarias y efectivas SS Nazis, los judíos eran simplemente una estadística. Este Teniente Coronel alemán tenía la (dudosa) cualidad de ser uno de los más efectivos a la hora de "cumplir" con esas estadísticas que se le pedían desde la plana mayor alemana durante los oscuros días de la Segunda Guerra Mundial. Eichmann "hacía bien los deberes", pero no sólo eso, sino que además fue uno de los arquitectos generadores del perfecto funcionamiento de la terrible maquinaria que hizo posible el Holocausto. Eichmann, mal que le haya pesado en algún momento decisivo y final de su lamentable vida, no sólo ha sido un eficaz ejecutor de las nefastas políticas de deportación y exterminio de millones de personas, sino que además disfrutó siendo uno de los más directos responsables por su concepción. Aportaba ideas, planificaba, proponía salvajada tras salvajada más allá de lo que le pedían. En eso fue uno de los "mejores".

Con la Guerra Mundial llegando a su fin (¿llegó?) los "inocentes" norteamericanos no advirtieron que Eichmann era en realidad uno de los criminales de guerra más peligrosos, un asesino serial que pretendió adquirir inmundos visos de legalidad, resguardándose en la insostenible y obscena "obediencia debida". Llegado el año 1946 escapó de la "custodia" (entre comillas...) del ejército de Estados Unidos y como quien no quiere la cosa, tras ocultarse (no sin protección aliada) en diferentes partes de Alemania, obtuvo un salvoconducto que le permitió escapar hacia Argentina, cosa que sucedió recién en 1950. Llegó desde Génova, Italia, con pasaporte provisto por la Cruz Roja Internacional (¿fue creada por un suizo, no?...) y así las cosas logró establecerse en Buenos Aires y ocuparse de varias cosas bajo el falso nombre de Ricardo Klement.
El 1° de mayo de 1960, tras largos años de incógnito y protección en Argentina, un comando israelí del Mossad comenzaba (por un lado) a violar la soberanía jurídica de Argentina y las normas internacionales y, de paso (por otro lado) comenzaba a cumplir con un acto de estricta justicia para muchos. Los "Nokmin" (Vengadores) israelíes comandados por Rafael Eitan finalmente lograron el cometido de capturar a uno de los nazis más buscados el 11 de mayo de 1960 en la localidad de San Fernando, Buenos Aires (Argentina). Lo demás es historia y tras un juicio con "veredicto cantado" Adolf Eichmann fue ahorcado en la prisión de Ramla, Jerusalen (Israel) durante la madrugada del 31 de mayo de 1962.

La historia lado B, que siempre la hay, nos muestra gracias a las sensacionales e impactantes fotografías de la Revista "Life" que todo el poder, toda la arrogancia, la altanería, la mentira, el crimer sistematizado y organizado, todo el salvajismo, la insensibilidad y las ansias de dominación eterna y total de otros tiempos, duraron lo que un suspiro dentro de una canasta... : la nada misma. Eichmann antes de sentir la soga al cuello, tuvo sin embargo tiempo para vomitarle al mundo unas cuantas palabras más. Dijo en aquella oprtunidad: "Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo."

Pero claro, antes había tenido que bajar la cabeza y calladito la boca, sumiso, fue un prisionero más. Lo mismo que le había exigido alguna vez a millones de víctimas. Eichmann, en esa cárcel, era casi una "estadística" más. Un de aquellas "estadísticas" que él, tan solícitamente, gustaba recopilar y engrosar...
Todo llega...

 Adolf Eichmann en la prisión de Ramla (Jerusalen). (Fotos: Revista "Life")



jueves, 9 de mayo de 2013

Perón y la recuperación de las Islas Malvinas: el acuerdo secreto con Gran Bretaña

Juan Domingo Perón. 1974.


La propuesta secreta de los ingleses a Perón por las Malvinas.
El ex embajador Ortiz de Rozas revela detalles de las negociaciones de 1974 con Gran Bretaña para establecer un condominio sobre las islas; qué decía el documento presentado por los británicos al ex presidente
Por Maia Jastreblansky | LA NACION

Fue testigo de una parte crucial de la historia bilateral y revela detalles de gestiones desconocidas porMalvinas . El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón una administración compartida sobre las islas. Ese día, el ex presidente proyectó el camino para recuperarlas definitivamente. De aquella situación hoy da testimonio el ex embajador Carlos Ortiz de Rozas, un diplomático de más de 45 años de carrera que estuvo cerca de numerosas negociaciones diplomáticas en torno al archipiélago.
"Si ponemos un pie sobre las islas, no nos sacan más", le confió Perón, por entonces, a su canciller, según relata Ortiz de Rozas a La Nación. Un condominio entre los dos países resultaba una salida controvertida si lo que se quería era obtener la soberanía inmediata.
La historia quiso que el presidente falleciera tres semanas después y las negociaciones se desvanecieron durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Después llegaría el gobierno de facto, la guerra de 1982 y la relación bilateral daría un vuelco difícil de revertir.

LA PROPUESTA
Quienes conocen los corrillos diplomáticos aseguran que la propuesta británica a Perón de 1974 está archivada en algún lugar de la Cancillería. Se trata de un non-paper (documento no oficial) a cuya copia pudo acceder este medio, que le proponía un condominio sobre las islas. La intención, dice el escrito, era "poner fin a la disputa sobre la soberanía" y "crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses".
Aquel texto fue entregado por el entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, a Perón y a su ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Vignes, en una reunión confidencial.
Entre otros puntos, proponía que las banderas de Gran Bretaña y Argentina fueran "enarboladas juntas" en tierra malvinense, que allí convivieran el inglés y el castellano como idiomas oficiales y que el gobernador de las islas fuera "designado de manera alternada por la Reina y el presidente argentino".
"Sobre estas bases, el gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible", concluye el texto.
Una copia del non-paper con la propuesta británica.

 El texto en inglés de la propuesta británica a Perón.


EN LA AGENDA DE PERÓN
Ortiz de Rozas es una de las pocas personas que supo de aquel encuentro. Este ex embajador en Gran Bretaña, Austria, Francia y Estados Unidos, ex presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y jefe de la misión para las negociaciones con Chile bajo la mediación del Papa Juan Pablo II, intervino en distintas negociaciones confidenciales sobre las islas, algunas de las cuales reveló en su libro, Confidencias diplomáticas, editado en junio del año pasado.
Estaba cumpliendo funciones en la ONU, cuando Vignes le participó la propuesta británica de condominio y, en estricta reserva, le entregó una copia del non-paper. "Me confió que Perón le había expresado: «Aceptemos. Una vez que pongamos pie en las Malvinas no nos saca nadie y poco tiempo después la soberanía será argentina por completo», relata a La Nación.
Pero el 1° de julio de 1974, tres semanas después de la reunión con la comitiva inglesa, Perón falleció. Su viuda, Isabel Martínez de Perón, heredó la presidencia y el asunto del condominio quedó sin resolver. "Isabelita no habrá querido avanzar porque temía a algunos sectores que pretendían una posición más dura con Gran Bretaña", reflexiona Ortiz de Rozas, a sus 85 años.
No obstante, un documento fechado el 20 de diciembre de 1974 revela que el proyecto no había sido borrado de la agenda. El texto consiste en una versión en castellano del non-paper británico, firmada y sellada por el Departamento de traducciones de la Cancillería argentina. "Pero los ingleses se dieron cuenta que sin Perón la iniciativa no iba a ningún lado, y retiraron la propuesta", señala Ortiz de Rozas.
La traducción del documento tras la muerte de Perón.

 Traducción de la propuesta británica realizada tras la muerte de Perón.


El gobierno de Isabelita pronto se vería sumido en serios conflictos políticos internos y ni Argentina ni Gran Bretaña volvieron a dar señales con respecto al condominio. Mucho menos después del golpe de la Junta Militar, cuando empezó a tomar fuerza el camino bélico.
"Camino equivocado".

Ortiz de Rozas estaba en la embajada argentina en Londres cuando, en la madrugada del 2 de abril de 1982, se conoció el desembarco argentino en Malvinas. "Apenas me enteré, supe que el trabajo de años se venía abajo. Lo único que logró [Leopoldo] Galtieri fue darle la oportunidad a Margaret Tatcher de no ser eyectada del gobierno británico", opina entre las fotografías y condecoraciones que decoran su amplísimo departamento de la Recoleta.
"Además de trágico, el de la guerra fue un camino equivocado, porque se habían dado pasos concretos para resolver el problema de la soberanía por la vía pacífica", reflexiona.
Y recuerda: "En 1966 Henry Hohler, subsecretario del Foreign Office para Asuntos de América del Sur, me invitó a un restaurante muy bueno de Londres y en términos confidenciales me informó que las islas ya no tenían el valor estratégico de antaño y que tarde o temprano iban a integrarse con Argentina. Me recomendaron hacer lo posible para conquistar la mente y el corazón de los isleños", agrega.
"Incluso en febrero de 1982, días antes de la guerra, en las rondas de la ONU se discutió la posibilidad de un retroarriendo, para que los ingleses se comprometieran administrar las Malvinas por un determinado número de generaciones y luego cedieran la soberanía", manifiesta Rozas.
Considera que "la historia hubiera sido distinta si se hubiesen dado pasos para que los isleños sintieran que la tutela argentina era lo mejor para sus intereses".


Harold Wilson, primer ministro británico en 1974, y Perón.

  

Por Maia Jastreblansky | LA NACION

domingo, 5 de mayo de 2013

El fotógrafo judío que pudo retratar el rostro del odio

 Todo el odio del mundo en el rostro de Joseph Goebbels (Foto: Alfred Eisenstaedt / Life magazine)


Alfred Eisenstaedt ha sido uno de los fotógrafos más destacados del siglo XX. Nacio en Dirschau, (Prusia Oriental, Polonia) el 6 de diciembre de 1898 y supo capturar con su lente inquieta muchos momentos memorables de la historia, entre ellos el recordado V-Day (día de la victoria norteamericana sobre Japón el 14 de agosto de 1945) logrando la famosa fotografía conocida como "El beso en Times Square". Marilyn Monroe también se detuvo frente a su lente, pero esa es otra historia...
Alfred Eisenstaedt era judío y como tal fue testigo involuntario del lamentable ascenso al poder del Partido Nacionalsocialista en la Alemania de los años '30 con toda su barbarie y falta de tolerancia como marcas indelebles a cuestas. Apenas iniciada oficialmente la marcha de la maquinaria de guerra, sangre y fuego de los nazis (con la complicidad de muchos) por Europa, Alfred Eisenstaedt tuvo la oportunidad de viajar a Ginebra, Suiza, en algún momento de 1933 y fue allí donde precisamente pudo fotografiar lo que parecía imposible: la falsedad, la intolerancia y la hipocresía, todo junto casi al mismo instante...

 Joseph Goebbels distendido y simpático antes de recibir "la mala noticia" (Foto: Alfred Eisenstaedt / Life magazine)


Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, se encontraba en la ciudad suiza y tal como era su costumbre cuando se topaba con corresponsales acerditados de los diferentes medios internacionales, sonreía, conversaba y les proponía un ambiente claramente (y falsamente) distendido. Goebbels sabía muy bien lo que era hacer "propaganda", era un hombre (por decirlo de algun modo) "mediático" y manejaba muy bien esos temas.
Alfred Eisenstaedt se acercó hasta el jerarca nazi y le tomó una fotografía. En la imagen se podía ver a un Joseph Goebbels sonriente, simpático, ameno, cercano. Pero de inmediato, un asistente de Goebbels se acercó y le comunicó al oído que el fotógrafo que acababa de tomarle la fotografía era judío, tras lo cual (Goebbels) sacó a relucir "su verdadero yo" y miró con todo el odio posible a Eisenstaedt, quedando registrado para la posteridad en la imagen que encabeza este artículo.
Alfred Eisenstaedt había sido capaz de fotografiar en cuestión de segundos al verdadero Joseph Goebbels: no había modo, no hubo manual de las relaciones públicas que pudiera contra el odio visceral de Goebbels contra los judíos y eso mismo pudo retratar Alfred Eisenstaedt en su inolvidable fotografía.
La mirada demoníaca de Goebbels no merece, ni necesita, más comentarios.

Alfred Eisenstaedt y su famosa foto "El beso en Times Square" (Foto: Alfred Eisenstaedt / Life magazine)


Alfred Eisenstaedt, como era de esperarse, no pudo seguir trabajando libremente en Europa bajo la sombra del nazismo durante los oscuros y nefastos días de la Segunda Guerra Mundial. Emigró a los Estados Unidos de América y falleció el 24 de agosto de 1995 en Jackson Heighs (Queens, New York). Sin embargo, aquella imagen del "verdadero" Joseph Goebbels captada en 1933, sigue más viva que nunca para mostrarnos el rostro del odio como pocas veces se ha visto...