lunes, 24 de junio de 2013

La foto mentirosa: los norteamericanos y la toma de Iwo Jima

Otra mentira norteamericana: soldados actúan la toma de Iwo Jima como si nada...


La fotografía ha dado la vuelta al mundo y se ha convertido en uno de los íconos indiscutidos de la victoria norteamericana tras la sangrienta Segunda Guerra Mundial. El día 23 de febrero de 1945 el fotógrafo Joe Rosenthal inmortalizó el instante con su cámara fotográfica. Cinco marines de los Estados Unidos y un médico de la Armada colocaban, no sin poco esfuerzo de su parte, una enorme bandera norteamericana en la cumbre del Monte Suribachi, en Iwo Jima, tras una de las más cruentas batallas de la Guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
La imagen, de una fuerza inusitada y un clima excepcional, fue conocida con el nombre de "Rising the flag on Iwo Jima" (Levantando la bandera en Iwo Jima) y le ha valido a su autor el Premio Pulitzer en 1945. Esa foto siempre ha sido considerada como una de las instantáneas más importantes de la guerra y es, tal vez, una de las más reproducidas de todos los tiempos. Inclusive, la abusiva utilización de la foto por parte del gobierno norteamericano de aquel entonces (y otros posteriores) y los "frutos" comerciales que de eso han derivado, ha causado más de un revuelo y alguna polémica (también generada por los propios soldados retratados en la foto).
Es una imagen genial, sólo que... es falsa.

La verdadera toma de Iwo Jima. Una imagen mucho menos impactante que la mundialmente difundida...


El problema es que cuando Joe Rosenthal tomó la foto "real", el resultado final no fue lo suficientemente impactante. La composición de la foto, la postura de los soldados y una bandera sustancialmente más pequeña que la de la foto que finalmente pasó a la posteridad no causaban la impresión deseada, de modo que una vez que la lucha culminó y los norteamericanos libertarios ya tenían bajo su control a la isla en el Pacífico, se tomó la determinación de "recrear" la heróica escena. Sin vueltas.
Franklin Sousley, Harlon Block, Michael Strank (los tres caídos en combate al continuar la guerra), John Bradley, Rene Cagnon e Ira Hayes quedaron inmortalizados en una fotografía asombrosa y conmovedora, pero actuando la situación, materializando una farsa más, digna de la historia de los Estados Unidos. No sería ni la primera ni la última vez que los norteamericanos "modificaban" la realidad de acuerdo a sus necesidades y a su conveniencia...


FOTOGRAFIAS: 
- Joe Rosenthal

domingo, 23 de junio de 2013

Violación de la legislación internacional: Exterminio de prisioneros alemanes en uno de los campos establecidos por Eisenhower

Soldados alemanes en un campo provisional en Stedal, Alemania, Mayo de 1945.


En una clara violación de la Convención de Ginebra, el 26 de abril de 1945 la cúpula militar de los aliados aprueba la propuesta de Eisenhower privando de todos los derechos solamente a los prisioneros de guerra alemanes en manos de los norteamericanos. Los miembros británicos habían rehusado violar los acuerdos internacionales firmados al adoptar el plan norteamericano para sus propios prisioneros.
Con efecto inmediato todos los miembros de las fuerzas alemanas que se mantienen en custodia norteamericana en la zona de ocupación en Alemania, serán considerados como Fuerzas Enemigas Desarmadas y no tendrán el estatus de prisioneros de guerra.
Dwight D. Eisenhower

A partir de ese momento los prisioneros alemanes quedan privados del derecho internacional, siendo su seguridad transferida a la arbitrariedad de los vencedores. Recordemos que el no respeto del derecho internacional en las cuestiones de guerra es considerado como crimen de guerra.

La cifra de víctimas.
El canadiense James Bacque, autor del libro "Otras pérdidas" explica:
"La cifra total de víctimas se encuentra sin ninguna duda por encima de los 800.000, con casi toda seguridad más cerca de los 900.000 y posiblemente por encima de un millón. Las causas de su muerte fueron esencialmente provocadas por los oficiales del ejército norteamericano, que disponían de suficientes alimentos y otros medios como para poder mantener a los prisioneros con vida. A las organizaciones de ayuda que procuraron auxiliar a aquellos prisioneros les fue prohibido el acercarse. Todo esto fue entonces ocultado y cubierto mediante mentiras.... Las actas y pruebas fueron eliminadas, manipuladas o guardadas secretamente. Esto continúa así todavía hasta la actualidad".
James Bacque, investigador canadiense.

Crimen de odio.
En una carta a su esposa, fechada en septiembre de 1944, Eisenhower exclamó: "Dios, odio a los alemanes..." ("God, I hate the Germans...")[1]. Antes, en frente del embajador británico en Washington había dicho que todos los oficiales del Staff de Generales alemanes (unos 3.500 aproximadamente) deberían ser "exterminados". El doctor Ernest F. Fisher jr., Mayor del Ejército de los Estados Unidos, escribió:
"El odio de Eisenhower, tolerado por una burocracia militar que le era dócil, produjo el horror de los campos de la muerte, algo incomparable con cualquier otro suceso a lo largo de la historia militar norteamericana".
En vista de las catastróficas consecuencias de aquel odio y de la indolente indiferencia que la oficialidad de la SHAEF (del comando central de las fuerzas expedicionarias aliadas) se mostró la más dolorosa cara del ejército norteamericano.




Fuente original: Rafael Nacher Perez

sábado, 22 de junio de 2013

Othon Corrêa Netto: heróico piloto brasileño en la Segunda Guerra Mundial

Othon Corrêa Netto, pilto brasileño en la Segunda Guerra Mundial.


Tarde soleada en el aeródromo militar de San Giusto, Pisa, Italia. El sonriente piloto con su pulcro uniforme verde oliva y un impresionante palmarés destacado en el lateral de su Republic P-47D-25-RE Thunderbolt es Othon Corrêa Netto, uno de los 48 pilotos de combate brasileños que cumplían servicio en el "1° Grupo de Aviação de Caça" y que desde finales de Octubre de 1944 hasta principios de Marzo de 1945 hizo su trabajo como parte de las fuerzas aliadas que dieron lucha en la campaña de Italia, durante las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

La sonrisa y la estampa cuasi legendaria de Othon Corrêa Netto antes de cumplir con la 58ª misión de su dilatada trayectoria como aviador de guerra, desaparecerían al promediar aquella jornada del 26 de Marzo de 1945 cuando su avión fue derribado por las baterías antiaéreas alemanas en las cercanías del puente de Casarsa, al oeste de Udine, en Italia. Othon Corrêa Netto fue capturado vivo, sano y salvo, por los nazis y recluído en un centro de detención. Otros tres compañeros suyos en la Fuerza Aérea Brasileña también habían sido derribados por los alemanes pero lograron escapar antes de ser capturados. Othon logró regresar finalmente a su escuadrón siete días después del final de la guerra y tras sus heróicas acciones en combate fue condecorado con sendas medallas de honor por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la de Gran Bretaña.
Othon Corrêa Netto vivió para contarlo y se retiró años después de la Fuerza Aérea de su país con el grado de Brigadier General. Ha sido toda una leyenda en el mundo de la aviación militar y falleció el 7 de Abril de 2008 a la edad de 87 años. Su estampa romántica, signo de aquellos tiempos de la aviación, y su sonrisa entradora quedaron grabadas también como parte de la triste historia de horror y muerte de los oscuros días de la Segunda Guerra Mundial.


jueves, 20 de junio de 2013

Rosita Serrano: "El ruiseñor chileno" que deslumbró a los jerarcas del Tercer Reich

 Rosita Serrano, Die chilenische Nachtigall (el ruiseñor chileno).


El 10 de Junio de 1914 nacía en la ciudad de Viña del Mar, en Chile, María Martha Esther Aldunate del Campo. Hija de un reconocido diplomático chileno llamado Héctor Aldunate y de la soprano Sofía del Campo, se convirtió de buenas a primeras en una cantante que supo realizar, durante los años '30, una gira internacional por Europa que significaría un giro total en su vida. En 1930 daba comienzo una particular carrera artística que la llevaría a países como Brasil, España, Francia y Portugal, para terminar llegando en 1936 a la Alemania nazi.
Para ese entonces había adoptado el nombre artístico de Rosita Serrano y su presentación, durante 1937, en el Teatro Metropolitano de Berín le valió saltar a la fama en aquella Alemania tan convulsionada.
El director de orquesta, compositor y pianista austro-alemán, Peter Kreuder, la introdujo de inmediato en el círculo íntimo de los jerarcas nazis, logrando que éstos lleguen no sólo a admirarla sino también a colaborar en la difusión de sus presentaciones. Rosita Serrano puso el toque final a la sensación que provocaba en la Alemania nazi al cantar grandes canciones en el idioma del país que la había recibido con las puertas de par en par.

 
El Ruiseñor de Hitler en uno de los tantos mitines nazis de la época.


La llegada al entorno de los jerarcas nazis le valieron su participación, muy solicitada por cierto, en diferentes mitines políticos del régimen nazi y tantísimas ceremonias del Partido Nacional Socialista. Rosita Serrano (años después) declaraba que no sentía particular simpatía por los nazis (tampoco expresaba claramente una antipatía manifiesta) y así las cosas "le daba lo mismo" lucir brazaletes con la Cruz Esvástica o incluso realizar sus famosas presentaciones con la bandera nazi como telón de fondo. Más allá de su supuesta "inocencia" o su fenomenal capacidad para "aprovechar"  las ventajas que le daba ser parte del entorno nazi (también supo ser protagonista exclusiva de muchos filmes realizados bajo el ala de los nazis y su infernal maquinaria propagandística), su voz aterciopelada y suave dejó de "caer simpática" en Alemania una vez que la cantante comenzó a ofrecer conciertos benéficos para niños judíos y refugiados daneses en Suecia. Sucedió en 1943 y eso marcó el final de esa complicada "historia de amor" entre Rosita, el ruiseñor de Hitler (como también solían apodarla) y la cúpula nazi.
Fue expatriada ese mismo año alternando también actuaciones en Africa y algunos lugares de América.

Si Rosita había caído en desgracia en los '40 al cantar para judíos europeos, aquella antipatía de los jerarcas (y sus continuadores) se marcaría profundamente en los años '50 cuando contrajo matrimonio con un millonario judío sefaradí llamado Jean Aghion, radicado en El Cairo, Egipto.
Las vueltas de la vida hicieron que durante los años '60 "die chilenische Nachtigall" (el ruiseñor chileno) regresara a Alemania convocada por algunas cadenas televisivas que pretendieron darle un renacer a su maltrecha carrera como cantante. Había vuelto a ser una sensación en aquella Alemania que, aún en los años '60, no había cambiado tanto como muchos podían llegar a creer (más de un nazi reconocido andaba pululando por las calles y en puestos claves del gobierno...).

Su definitivo regreso a Chile le valió la admiración, la cercanía y la confianza de otro oscuro personaje que (definitivamente) hizo dejar de lado aquello de su supuesta "inocencia" ante el régimen hitleriano: su más destacado admirador en Chile era el dictador Augusto Pinochet.
Luego, con la llegada de los gobiernos de la Concertación, su carrera pasó al olvido y su cuenta bancaria quedó reducida a la nada misma. Rosita Serrano falleció de bronconeumonía (y en la indigencia más absoluta) a la edad de 83 años en el Hospital del Tórax en la ciudad de Santiago de Chile. El Ruiseñor de Hitler había dejado de cantar para siempre...

video

Alemania nazi, 1937: El presentador anuncia a "Rúsita" Serrano...




domingo, 2 de junio de 2013

La inesperada y oportuna ayuda de Eva Perón a los pobres "cabecitas negras" de Washington

Eva Perón.


Para los Estados Unidos aquella jornada del año 1949 debía ser de júbilo y fiesta nacional. Harry Truman asumía la presidencia del país y se encaminaba reforzar los actos de gobierno con los que había dejado su lamentable huella en el período anterior. Truman, aquel granjero norteamericano que de la noche a la mañana había sucedido al fallecido Franklin D. Roosevelt había querido pisar fuerte y sin dudarlo lanzó las criminales bombas sobre Hiroshima y Nagasaki poniendo fin (?) a la Segunda Guerra Mundial. Tras aquellos actos de puro terrorismo, Truman creyó que se llevaría el mundo por delante (en parte ya lo había hecho...) pero se topó con un hecho que estaba destinado a enfurecerlo como pocas veces alguien lo había logrado.
Mientras las más importantes delegaciones mundiales llegaban a Washington para participar de la asunción de Truman como nuevo presidente de Estados Unidos, llegaba también a la embajada argentina en la capital norteamericana un comunicado que tuvo (en sentido figurado) efectos similares al de aquellas bombas sobre Japón.

Truman recibía una bofetada en su propia casa. La carta recibida en la embajada argentina aquel 21 de enero de 1949 provenía de la Fundación Eva Perón, en Buenos Aires, y anunciaba que al día siguiente de la asunción presidencial de Truman se haría efectiva la entrega de ropa de abrigo y calzado proveniente del gobierno argentino y cuyos destinatarios eran los pobres que habitaban los suburbios de la ciudad capital norteamericana. Eva Perón no hacía nada por casualidad y todos sus actos buscaban lograr un cometido. No era espontánea y sabía pegar siempre donde más dolía. En eso también era una experta.
La fundación que comandaba la mujer más importante de la Argentina de entonces había diagramado un sistema de ayuda junto a la Children's Aid Society para unos 600 indigentes de Washington, lo cual incluía prendas de abrigo y calzado fabricados en la Argentina. El encargado de recibir el envío argentino en Washington era el reverendo Ralph Faywatters, quien estaba al tanto de las verdaderas intenciones de Evita. Faywatters se encargó no sólo de ser el "cartero" que anunció la "buena nueva" de la llegada de la ayuda argentina a Washington, sino que además se encargó de organizar a otras tantas instituciones de ayuda social en Estados Unidos, con lo cual puso en alerta a muchas personas que efectivamente necesitaban ayuda de alguien, aunque fuera de Evita y Perón.
El mensaje de Evita era claro: en los Estados Unidos también había pobreza y qué mejor manera de dejarla al descubierto (y de paso dar una bofetada al gobierno norteamericano) que enviando una ayuda inesperada.
Los destinatarios de aquella ayuda "desinteresada" de Eva Perón y del gobierno que encabezaba su esposo, Juan Domingo Perón, eran 600 niños pobres, negros, que se encontraban en los barrios más marginales de Washington. El gobierno norteamericano pidió explicaciones de inmediato tras lo cual los diferentes medios se hicieron eco del "escandalo" internacional y el golpe de knock-out recibido por Truman. La agencia AFP se encargó de aclararlo todo con un poco creíble: "No hubo intención de demostrar que en un país rico cual es Estados Unidos, hay niños pobres"...
La revista Newsweek llevó el caso a su portada con el sugestivo titular de "Señora pockets" (Señora bolsillos) y Times ocupó su primera plana con un contundente "Helping hand" (Mano que ayuda). No fueron los únicos medios que dieron espacio al dolor de cabeza de Truman...

Cobertura en los medios norteamericanos.


A Truman le costó digerir ese trago amargo y removió cielo y tierra para evitar que la ayuda se concrete de manera efectiva dejando al descubierto la pobreza en la mismísima ciudad de Washington.
La embajada argentina esbozó una inconsistente explicación alegando que en realidad lo de la superposición de fechas (la asunción de Truman y la llegada de la ayuda argentina) era mera coincidencia. Nadie lo creyó, ni Evita, por supuesto.
Aquel gesto de típica filantropía peronista destinada más a desarmar a "la contra" antes que a ayudar concretamente a los más necesitados logró todo lo esperado y deseado por Eva Perón. Impacto en los destinatarios y un sabor a victoria enviciada de revancha y venganza tan habituales en la abanderada de los humildes.
Años más tarde fueron encontrados rebiosos manuscritos de puño y letra de Eva Perón y en uno de ellos se leía claramente "la pasada de facturas" propinada por Evita, en ese caso al gobierno norteamericano, que con tan malos ojos veía al dictatorial gobierno peronista elegido por el voto popular. Decía Evita sobre aquella ayuda "desinteresada" y sin "doble intención":
"Sirva de ejemplo este acto y esta ayuda que lo hacemos con todo respeto y todo carinño por el gran pueblo de los Estados Unidos y humildemente le hacemos llegar nuestro granito de arena de ayuda. Este avión argentino que llegará a Estados Unidos representa a la bondad de nuestro conductor y lo que somos capaces de hacer por el desposeído, esté donde esté y se encuentre donde se encuentre".

Tras la prosa y la verborrágica dialéctica de Eva Perón, Harry Truman supo leer toda la rabia, el odio y el fanatismo de una mujer que solía hacer gala de esos dudosos atributos más a menudo de lo imaginado. Las enormes diferencias insanjables entre el gobierno de Estados Unidos y el demagogo y poco afecto a la pluralidad gobierno de Juan Domingo Perón quedaron marcadas de manera inocultable tras este episodio enviado desde "el más allá" por la Santa Evita, endiosada como nunca por su altanería y sus reacciones intempestivas, agrandada por un poder absoluto que ella y su marido habían forjado a fuerza de palo y chicana para con quienes no pensaban como ellos. La pedantería en su máxima expresión. Aquella ayuda de Evita a los "cabecitas negras" norteamericanos llegó y lejos de calmar los ánimos y los espíritus, lejos de dar sincero y desinteresado abrigo a los desposeídos, revolvió el avispero como tantas otras veces supo hacerlo a lo largo de su historia...Después de todo, era su especialidad.