domingo, 29 de mayo de 2016

La misteriosa visita de Adolf Hitler al "Edén Hotel"

Una vieja fotografía pone en el tapete y da nuevo impulso a la discusión sobre la sobrevida de Adolf Hitler tras la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial. De las leyendas inventadas, historias infundadas y sospechas, se da paso a la certeza de los documentos que hablan sobre el escape del Führer y, ahora, sale a la luz una imagen que parece confirmar la teoría. ¿Estuvo realmente Adolf Hitler en el "Edén Hotel" de La Falda en la provincia argentina de Córdoba? Algunos indicios, a continuación.

POR MARCELO GARCIA / HISTORIAS LADO B

Walter Eichhorn y el extraño visitante del "Edén Hotel" a sus espaldas. (Foto: archivo "Edén Hotel")


Como observador crítico de la historia, siempre, indefectiblemente en todos y cada uno de los casos, tomo, someto a análisis y pongo a consideración la concreta posibilidad de que los hechos hayan tenido -muy posiblemente- una resolución y hayan seguido un curso muy diferente al relatado por la -siempre interesada y dirigida- historia oficial. No se trata de ser negacionista -o si se quiere revisionista- pero sí de dar lugar a un juicio que -incluso- podría llegar a jaquear nuestras propias convicciones previas sobre determinados acontecimientos. El de Adolf Hitler y su supervivencia después de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial es uno de esos casos en que se abre ante nosotros un interminable abanico de variopintas posibilidades que van desde su nunca jamás probado y demostrado suicidio en el búnker de Berlín hasta su escape y "segunda vida" en la Argentina. En el medio, de todo.
El tema es por demás atrapante y puede llevar a fantásticas leyendas (de hecho, ha sucedido) como así también a investigaciones responsables, originales, creativas y serias intentando correr el velo que pretenden imponer quienes buscan que -dóciles y mansos- miremos hacia otro lado en un curioso y engañador mundo de humo y espejos.

El salón de la reunión antes de su restauración (Izq.) y en la actualidad (der.)


Dejando de lado legendarias historias, rumores infundados, dimes, diretes y testimonios no siempre bien intencionados y chismes de nula credibilidad, desde hace mucho tiempo busco las puntas del ovillo de esta enmarañada madeja que es la supervivencia del Führer nazi y, así las cosas (al margen de estar sumergido desde hace ya casi tres años en una investigación plagada de documentos y descubrimientos que próximamente verá la luz en forma de un libro) puse la mirada en una extraña fotografía que pertenece a la colección del "Edén Hotel" de la localidad de La Falda, en la mediterránea provincia argentina de Córdoba. La imagen (que encabeza este artículo) muestra a Walter Eichhorn, propietario del hotel en las serranías cordobesas, reconocido simpatizante y afiliado nazi desde antes de la llegada de Adolf Hitler al poder y gran sostenedor económico del rápido ascenso del Führer dentro de las filas del NSDAP, apoyo que -entre otras cosas- le valió llegar a lo más alto del poder en Alemania en 1933. A Eichhorn se lo ve relajado y sentado junto a uno de los enormes y bellos ventanales en tanto que, al fondo, se advierten las figuras de unos visitantes departiendo con quien parece ser una empleada del lugar. Entre esas personas, se advierte una figura masculina que -al ser observada con sumo detenimiento- muestra un asombroso parecido físico con Hitler.
Muchos, con no tan sostenibles fundamentos, han creído que esa imagen fue captada en alguna de las tantas visitas que el matrimonio de Walter e Ida Eichhorn hacían regularmente a Berlin; sin embargo Historias Lado B aporta una prueba que va en sentido contrario: el fotomontaje en el que se ve claramente que la foto de Eichhorn (¿y Hitler?) ha sido captada en uno de los amplios y coquetos salones del "Edén Hotel" en La Falda.

Los fantasmas de Eichhorn y Hitler en el "Edén Hotel". (Fotomontaje: Marcelo Gacía / Historias Lado B)

El impactante y misterioso Edén Hotel en La Falda.


Mientras los fantasmas de la duda siguen revoloteando por el Edén de la confusión general a la que pretende llevarnos la historia oficial, los del escurridizo Führer nazi comienzan a corporizarse dejándose ver -para quien esté dispuesto a hacerlo- casi por casualidad.


Marcelo García
Historias Lado B

sábado, 21 de mayo de 2016

Un extraño bunker destruído en Bariloche

El "bunker" dinamitado en Villa Tacul.


A orillas del Lago Nahuel Huapi, en una zona conocida como Villa Tacul (muy cerca del famoso Hotel Llao-Llao) a una veintena de kilómetros de la ciudad rionegrina de Bariloche, se las puede ver:  las ruinas de una misteriosa construcción ya demolida hace mucho tiempo. Se llega al lugar no con poco esfuerzo de parte de quien quiera acercarse a conocer esta curiosa edificación dinamitada (curiosamente) por el Ejército Argentino allá lejos y hace tiempo. Vaya uno a saber el por qué de tanto empeño en destruír aquel edificio al que no pocos lugareños solían llamar "bunker"...

Otra vista del "bunker" en Villa Tacul.


Ubicado en un alto promontorio, desde el lugar se divisa gran parte del lago y se puede ver la famosa Isla Victoria. ¿Un puesto de vigilancia? ¿Un refugio seguro? ¿Vigilar a quién? ¿Proteger a quién? La leyenda dice que muchos habitantes de las zonas aledañas asociaban directamente al "bunker" (al que en realidad podríamos llamar "refugio") con las oscuras y variadas actividades de los "alemanes" que supieron darle forma a Bariloche y sus alrededores desde los primeros años del Siglo XX y fundamentalmente los años '40. 
Si bien el edificio ha sido prácticamente destruído por el Ejército, eso no impide observar algo de sus muy gruesos muros de hormigón y las bases de unas imponentes columnas que sin duda habrían hecho de este misterioso lugar un sitio muy seguro, de hecho es muy complicado poder acceder al lugar y no se lo puede observar a simple vista y con facilidad dadas las caraterísticas del lugar y la espesura de la vegetación que lo circunda.

 Mampostería y gruesos muros de concreto caídos.
Entrada improvisada en el presente.
El "bunker" visto en Google Earth.


Pero si el "bunker" llama la atención por su emplazamiento y su ubicación casi "estratégica", no deja de llamar la atención (también) que el mismo nunca haya sido debidamente registrado en el Catastro Municipal de Bariloche. O sea: este edificio... nunca existió o simplemente alguien se encargó de que pase lo más desapercibido posible (cosa que se ha logrado de manera efectiva). No se conocen datos sobre su construcción, planos  de la obra, propietarios originales y quienes se han encargado de construírlo y sus motivos, pero lo concreto y nada fantasioso es que muy seguramente haya formado parte de la muy vasta red de diferentes refugios que los "alemanes" que coparon Bariloche y las cercanías se habían encargado de levantar como parte de sus trabajos de relevamiento de los terrenos con fines de espionaje en los días previos a la segunda guerra mundial y durante el conflicto bélico. No se descarta tampoco que el "bunker" haya sido el refugio en una zona casi inexpugnable para darle protección vaya uno a saber qué "personaje importante"...
Para corroborar eso están los refugios construídos por el Club Andino Bariloche en diferentes puntos neurálgicos de la zona y que aún hoy en día se siguen utilizando por los varios centros de esquí.
Mientras el tiempo pasa y las conclusiones concretas no llegan, la leyenda se agiganta y las historias sobre la presencia en el lugar de un personaje llegado a estas tierras desde la lejana Berlín no dejan de circular...

Interior del bunker.

Finalmente, un dato más: Ana María Dominic Takul, lideresa de la comunidad mapuche "Tacul Chewque" que hace un tiempo logró recuperar la tierra de sus ancestros que había sido tomada por visitantes alemanes, relató que el bunker fue construído en 1946 (coincidentemente con la llegada de Juan Domingo Perón a la presidencia de la Argentina) y que el ejército argentino lo dinamitó una vez tomado el poder por la "Revolución Libertadora" en 1955. ¿Coincidencias? ¿las vueltas de la vida?... se verá.

Otra vista del interior del bunker nazi en Villa Tacul.


martes, 10 de mayo de 2016

Aero Club de Planeadores "Cóndor": Banderas Nazis en la Patagonia de Argentina

Pioneros de la aviación sin motor en el sur de la Patagonia de Argentina y sus banderas nazis orgullosamente enarboladas al viento.



Un poco de historia.
El “Aero Club de Planeadores Cóndor” inició sus vuelos el 3 de diciembre de 1934 desde un campo perteneciente a la empresa petrolera Astra, a las afueras de la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la provincia patagónica de Chubut, al sur de la Argentina.
Si bien se desconoce la fecha exacta de la inauguración oficial del club, sí se sabe que desde 1931 un grupo de vecinos de Comodoro Rivadavia, inspirados por las noticias que les llegaban desde la lejana Alemania sobre máquinas voladoras sin motor, se encargó de darle vida al "Club de Planeadores Rosales" (por el pueblo cercano de Manantial Rosales), nombre que poco después cambiaron por el de "Aero Club de Planeadores Cóndor" con el que seguiría siendo conocido incluso hasta nuestros días.
Algunos de los pioneros que formaron el club fueron Casimiro Szlapelis y el aviador Próspero Palazzo, un piloto de la Aeroposta Argentina; en tanto que el primer planeador que utilizaron fue un viejo Kassel 12A que prestó servicio durante varios años volando desde un terreno poco preparado para esas actividades en la zona conocida por los lugareños como el kilómetro 9.




Apenas iniciadas las actividades aeronáuticas se incorporó al club don Francisco Allesch, un austríaco nacido en Viena y empleado de la petrolera Astra (fuertemente inyectada de intereres alemanes en la zona), quien fue titular de la licencia de planeador n° 2 otorgada en la Argentina y gracias a quien los entusiastas aviadores pudieron disponer de un campo mucho más apropiado para los vuelos, un lugar que -justamente- era propiedad de la mencionada Astra.
Así fue que el club retomó sus actividades desde el campo del kilómetro 20, el 3 de diciembre de 1934, con un vuelo (a cargo de Allesch) que duró apenas unos pocos segundos pero que para todos fue un verdadero hito y resultó ser verdaderamente importante.

Fue así que don Francisco Allesch plantó la bandera de la pasión por los vuelos sin motor en la Patagonia, aunque la imaginaria enseña flameaba también -vale decirlo- junto a la de la Cruz Esvástica Nazi...


Marcelo García
Historias Lado B



 Referencia: http://www.planeadorescondor.com.ar/institucional/historia/


miércoles, 4 de mayo de 2016

La batalla por el Castillo de Itter y la histórica jornada en que Aliados y Alemanes pelearon en el mismo bando

¿Es posible que el ejército norteamericano y la Wehrmacht alemana hayan participado de una batalla de la Segunda Guerra Mundial como... aliados? La respuesta y la situación dada, seguramente, te llegará a sorprender y -por supuesto- a interesar. Enterate cómo fue uno de los más extraños y no tan difundidos episodios de la mayor contienda bélica que enfrentó la humanidad.

 El Castillo de Itter.


La batalla se libró el 5 de mayo de 1945, justo cinco días después de que Hitler (siempre de acuerdo a la historia oficial) se suicidase en su bunker berlinés, y dos días antes de que el Alto Mando Alemán se rindiera incondicionalmente en Reims, Francia (no obstante, algunos restos del Ejército Centro Alemán seguirían resistiendo hasta el 11 y el 12 mayo). En una apartada colina cerca de Itter, en Austria, se encontraba el castillo medieval bautizado con el mismo nombre. Y sería en la defensa de este castillo donde por primera (y probablemente única) vez en su historia el ejército de los Estados Unidos se encontró defendiendo un castillo medieval. Pero no sólo eso. No es esa precisamente la gran particularidad. Es que en esa oportunidad, el ejército norteamericano contó con la ayuda de prisioneros franceses, miembros de la resistencia austríaca y lo que es más extraño todavía, de soldados alemanes de la mismísima Wehrmacht.

Por el bando de los norteamericanos participaron el 23º Batallón Blindado de la 12ª División bajo el mando del teniente John C. Lee Jr. Los 14 prisioneros eran grandes personalidades, políticos, miembros de la resistencia, sindicalistas e incluso deportistas, encarcelados allí por los nazis tras la invasión de Francia de 1940. Allí estaban los antiguos primeros ministros Edouard Daladier y Paul Reynaud, la hermana mayor de Charles de Gaulle, y el jugador de tenis Jean Borotra, entre otros destacados. Lo curioso del caso es que a su ayuda acudieron soldados antinazis del ejército alemán (quienes posiblemente viendo lo que se avecinaba, decidieron cambiar de bando).
¿Pero contra quién luchaban entonces esos soldados? El "enemigo" era en este caso nada menos que la 17ª División de Granaderos Panzer de las Waffen-SS. El desarrollo de los acontecimientos parece -sin exagerar en lo más mínimo- sacado de una película de Hollywood.

Todo comenzó el 2 de mayo, cuando en el castillo se suicidaba el último comandante de Dachau, Eduard Weiter. Al día siguiente Zvonimir Cuckovic, uno de los prisioneros en el castillo, miembro de la resistencia comunista yugoslava, consiguió escapar llevando un mensaje del comandante de la prisión. Con él llevaba una misiva escrita en inglés que debía entregar al primer americano que lograra encontrar. Se dirigió a Innsbruck, que está a unos 64 kilómetros de allí y esa misma tarde llegó a las afueras de la ciudad donde se encuentró con la avanzadilla de la 103ª División de Infantería norteamericana, informando sobre la existencia del castillo y también de los prisioneros. El 4 de mayo y viendo que Cuckovic no regresaba, el comandante de la prisión Sebastian Wimmer decidió abandonar el castillo seguido de sus hombres de las SS pero los prisioneros lograron tomar el control como así también las armas dejadas por los nazis. El prisionero checo Andreas Krobot llegó hasta la localidad de Wörgl (abandonada por la Wehrmacht pero reocupada por las SS) y contactó finalmente con la resistencia austríaca. Así, logra ver al mayor Josef Gangl, comandante de lo que queda de una unidad de la Wehrmacht que, desobedeciendo las órdenes de retirada, se une -inesperadamente- a la resistencia.

El Capitán Lee y el Mayor Gangl.


Gangl y sus hombres defendieron a los austríacos de las posibles represalias de las fuerzas de las SS, y así se movilizaron calle por calle, puerta a puerta, además de conseguir llegar hasta la pequeña unidad de 4 tanques Sherman, del 23º Batallón Blindado comandado por el capitán Lee que se encontraba estacionado en Kufstein, unos 13 kilómetros al norte de allí, con una gran bandera blanca en busca de ayuda. Lee obtuvo el permiso del cuartel general para acudir en misión de rescate en ayuda de Gangl y lo hace con sólo 14 hombresa su disposición y un tanque que se suman a Gangl y sus diez soldados de artillería alemanes. Una auténtica aventura que podría llevarlos al desastre. A mitad de camino se enfrentaron a un grupo de las SS a las cuales terminaron derrotando. Una vez en el castillo cayeron en la cuenta de que los franceses han organizado la defensa liderados por un oficial de las Waffen-SS que se ha quedado para ayudarles. Lee colocó su tanque Besotten Jenny bloqueando la entrada principal, y a sus hombres en posiciones claramente defensivas, pero a pesar de que ordenó a los prisioneros franceses ocultarse, estos se sumaron valientemente a la defensa. En la mañana del 5 de mayo llegó el ataque de las Waffen-SS con una fuerza de entre 100 y 150 hombres (la defensa consistía en 25 soldados más los prisioneros franceses).

El general francés Maxime Weygand (a la derecha) y su esposa abandonando el castillo el 5 de mayo de 1945.



Al llegar la tarde las cosas no iban demasiado bien para los defensores, que habían visto como las SS destruían el tanque. Por fortuna para las 4 de la tarde llegaron los refuerzos del 142º Regimiento de Infantería, que consiguió reducir a los atancantes y hacer más de 100 prisioneros nazis. Gangl murió durante el combate a manos de un francotirador, fue nombrado héroe nacional en Austria e incluso le dedicaron una calle en Wörgl colocándole su nombre.
Esta batalla está considerada la más extraña de toda la Segunda Guerra Mundial, ya que es la única en que soldados aliados y alemanes lucharon juntos contra un enemigo común. Tal vez haya sido, incluso, la fuente de inspiración que luego daría lugar a la famosa película "La Fortaleza" dirigida en 1969 por Sydney Pollack.



Artículo original: http://www.labrujulaverde.com/2015/12/cuando-aliados-y-alemanes-lucharon-juntos-en-la-segunda-guerra-mundial-la-batalla-del-castillo-itter


lunes, 2 de mayo de 2016

Friedrich Bergius, del combustible sintético de Hitler al Plan Quinquenal de Perón

Friedrich Bergius. Detrás, Adolf Hitler y Juan Domingo Perón.


Friedrich Bergius nació el 11 de octubre de 1884 en la localidad de Breslau, ciudad que por aquel entonces momentos formaba parte de Alemania, pero que hoy en día pertenece a Polonia bajo el nombre de Wrocław. En su familia abundaban científicos, teólogos, oficiales de las fuerzas armadas y hombres de negocios. Su abuelo fue profesor de Economía en la ciudad de Breslau y su padre dueño de una empresa química de su ciudad natal, algo que marcaría definitivamente su futuro. Antes de ingresar a la universidad, Bergius fue enviado por 6 meses al Ruhr (región minera e industrial de Alemania) para aprender todos los secretos y los aspectos prácticos de la industria metalúrgica pesada, otro hito en su vida posterior.
En 1903 inició sus estudios de química en la Universidad de Breslau donde, finalmente, se licenció el 1905, logrando dos años después el doctorado en la Universidad de Leipzig.
Bergius investigó junto a Fritz Haber (premio Nober de Química en 1918) el equilibrio químico en las relaciones de los gases y juntos realizaron innumerables experiencias para obtener el perfeccionamiento de la síntesis del amoniaco.
Entre 1912 y 1913 logró significativos resultados realizando experiencias de laboratorio para conseguir combustibles líquidos a partir de la hidrogenación del carbón y de aceites pesados. En este punto, bien vale mencionar que ya que al inicio de la Segunda Guerra Mundial Alemanía no disponía de petróleo, sus experiencias resultaron súmamente importantes y valiosas para su país de cara al conflicto.
Entre los años 1914 y 1921 Bergius vivió en Berlín, donde se dedicó a obtener combustibles líquidos a partir de carbón. Esta tarea la realizó en diferentes plantas industriales como, por ejemplo, la de Rheinau, cerca de la ciudad de Mannhein. En 1927 su trabajo se vio coronado con el éxito y comenzó a producir combustibles líquidos sintéticos a gran escala. Otro dato: Para el final de la segunda guerra mundial, el 90% de los combustibles utilizados por Alemania eran de origen sintético y eso había sido obra de Bergius. Sus trabajos y su talento le valieron recibir el premio Nobel de Química en 1931 compartido con el Carl Bosch "por sus contribuciones a la creación y desarrollo de los métodos químicos a alta presión".(1)
Entre tanto, en 1936 recibió el doctorado de la Universidad de Heildelberg, siendo nombrado Doctor Honoris Causa en la Universidad de Hannover y en la Universidad de Harvard durante ese mismo año. Así miso, fue destacado Director de muchas empresas de la industria química alemana de entonces.

A raíz de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial vivió enlugares como  Turquía, Italia, Suiza y Madrid, estableciéndose posteriormente en Buenos Aires; estimándose que su llegada a la Argentina se concretó en el año 1947 amparado por el gobierno de Juan Domingo Perón. Así como en la Alemania Nazi, Bergius fue determinante y funcional a los intereses de Hitler; en la Argentina Peronista tuvo también un peso significativo, ya que participó en la elaboración del famoso "Primer Plan Quinquenal" de Perón para el Ministerio de Industria, donde se mostraba a la hidrogenación de carbón como un pilar fundamental para el abastecimiento energético del país. Falleció el 30 de marzo de 1949 en Buenos Aires.
Bergius fue un personaje singular que contribuyó de manera trascendente al desarrollo de la industria química de síntesis alemana y que luego supo aportar lo suyo en la siempre amigable (con los viejos colaboradores del Führer nazi)  Argentina de Perón, desde donde pretendió llevar adelante la finalización de su tarera en esta Tierra. Bergius dio de comer a la maquinaria bélica nazi y al régimen filonazi-fascista de Perón en la Argentina con igual esfuerzo, dedicación y talento (que lo tenía y mucho) de su parte. Así, también supo ser el creador de un método de obtención de alimentos hidrocarbonados basado en el tratamiento del serrín con ácido clorhídrico; producto que fue muy utilizado como forraje en las granjas alemanas en épocas de gran misera y escasez y para alimentar a los miles y miles de prisioneros humanos en los diferentes campos de concentración nazis.

Tumba de Friedrich Bergius en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, Argentina. 
(Foto: Marcelo García / Historias Lado B)


Muchos, durante mucho tiempo y variadas razones, han tratado de negar sistemáticamente su llegada a la Argentina de Perón. Tal vez pretendiendo -una vez más y de manera infructuosa e inconducente- hacer creer que el régimen peronista no se valía de la (innegablemente) valiosa materia gris alemana para dar formas a su tan mentada "Tercera Posición" o vaya uno a saber por qué. Sin embargo, al recorrer los silenciosos pasillos del "Deutscher Friedhof" de Buenos Aires uno puede toparse con la tumba en la que reposan los restos de Fridrich Bergius, quien finalmente el 30 de marzo de 1949 respiró la última bocanada de aire en este mundo.



Marcelo García
Historias Lado B


Referencias:
(1) «The Nobel Prize in Chemistry 1931». Nobelprize.org. Consultado el 22 de octubre de 2010.

El banco de Hitler en la Patagonia

Solitario, entre la tranquera y el poste de luz: el banco de Hitler. (Foto: Marcelo García / Historias Lado B)


Viajar hacia el sur argentino recorriendo la interminable Ruta 3 implica adentrarse en un paisaje de ensueños que -además de ser muy bello- llama la atención por su galopante monotonía y una creciente sensación de soledad. Quienes hacen el recorrido sienten que, de alguna manera, esos lejanos parajes no invitan a otra cosa que no sea mirar el extenso y bellísimo mar; pero sin embargo; el camino costero es en sí mismo el misterioso escenario en donde conviven perfectamente la leyenda y la curiosidad.
Una vez traspasado el límite entre las provincias patagónicas de Chubut y Santa Cruz, transitando unos 10 kilómetros en dirección a Caleta Olivia (la próxima "gran" ciudad que encontraremos en el camino) puede verse un terreno ondulado que antecede -y en parte oculta- la tranquera de la Estancia Fratzscher, un viejo establecimiento que en los años '40 perteneció a un pionero alemán llamado Magnus Fratzscher.

Hoy en día (para quienes nos paramos frente a la historia oficial con una mirada decididamente crítica) es relativamente sencillo establecer relaciones y trazar paralelismos entre las muchísimas viejas propiedades alemanas de la zona y los intereses que -una vez llegado Hitler al poder- pasaron a responder directamente a los designios del III Reich, sin embargo por aquellos años ni bien finalizada la Segunda Guerra Mundial, eso no era tan así.
De todos modos, a finales de 1945 y por más que esas ventosas y desoladas playas sureñas estuvieran ubicadas en el mismísimo "culo del mundo", no fueron pocos los que en más de una oportunidad creyeron ver a alguien muy famoso merodeando las costas como si se tratara de un simple vaqueano más. Lo curioso del caso es que la práctica mayoría de quienes aseguraban haberlo visto, coincidían en afirmar que ese hombre no era otro más que Adolf Hitler, el Führer alemán, quien solía sentarse en un banco de madera ubicado frente al mar.

De acuerdo a esos comentarios vestidos de leyenda, podría pensarse que los ojos celeste profundo del exiliado líder nzi se fundían cada amanecer con las azuladas extensiones inconmensurables del mismo Océano Atlántico que poco tiempo antes se había animado a cruzar, repitiendo con melancólico hastío, cada día, su silencioso y solitario ritual.
Actualmente, ese banco sigue estando allí, solitario a unos 100 metros de la costa junto a la tranquera que aún franquea o habilita el paso hacia la intrigante propiedad. Quienes niegan esta historia, defienden a capa y espada la versión que indica que quien sentaba allí era en realidad un tal Alejandro Schicorra, vecino de la zona que tenía un asombroso parecido a Hitler y que trabajaba en la importante planta de la firma Astra, curiosamente inyectada con fuerte capital alemán.
De todos modos, es más que probable (estoy entre los que piensan así) que Schicorra fuera parte del plan de quienes colaboraban con el escape del Führer para rebatir los comentarios de no pocos sorprendidos que podrían llegar a dar testimonio de avistajes de Hitler o incluso para dejar sin argumentos a quienes creían que, en efecto, Hitler no se había suicidado en Berlín. 

Pero pese a los sostenidos intentos por confundir o despistar, ese mismo banco de madera es llamado y conocido por todos los vecinos de la zona como "el banco de Hitler", un lugar de reposo y descanso que nadie, nunca jamás, se atrevió siquiera a tocar...

Marcelo D. García
Historias Lado B


Más fotos y ubicación del "banco de Hitler" en la provincia de Santa Cruz, Argentina).
Viajando hacia el sur por la Ruta 3 sobre el margen derecho de la misma, a unos 100 metros de la costa. Latitud: -46°19'52.07" y Longitud: -67°35'27.97".

El misterioso banco en medio de la nada.

La entrada a la Estancia Fratzscher en Santa Cruz en una toma más amplia y vista desde la ruta 3.
(Foto: Marcelo García / Historias Lado B)
Tomas aéreas de la zona a unos kilómetros hacia el norte de Caleta Olivia en Santa Cruz.
(Foto: Marcelo García / Historias Lado B)



Ver también:
El misterioso Alejandro Schicorra: un doble de Adolf Hitler en la Patagonia para despistar

La misteriosa visita de Adolf Hitler al "Edén Hotel"