Mostrando entradas con la etiqueta Formosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Formosa. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de julio de 2019

La Matanza de Rincón Bomba: el genocidio ordenado por Perón contra el pueblo Pilagá

La matanza de cientos de integrantes de la comunidad pilagá a manos de fuerzas federales que respondían al Gobierno del General Juan Domingo Perón en 1947 se extendió por 20 días, más de setenta años después encontró algo de justicia. La justicia federal determinó que el Estado nacional debe realizar reparaciones, que van desde la inclusión de la fecha en el calendario escolar hasta el pago de sumas millonarias para el desarrollo del pueblo indígena. 

Las fuerzas que respondían al Gobierno peronsita tomaron a integrantes de la comunidad como prisioneros 
y luego los mataron.


Apenas habían pasado dos años desde el orquestado "Día de la Lealtad peronista" cuando, el 10 de octubre de 1947, se dio inicio a a una matanza como pocas veces se recuerde en la historia argentina. El escenario fue el Territorio Nacional de Formosa, mientras que las víctimas fueron las familias pilagás, tobas y wichis que caminaron hacia la Compañía El Tabacal en Tartagal (Salta), que pertenecía a Robustiano Patrón Costas, un terrateniente y empresario del azúcar, que años antes había sido uno de los baluartes de la corrupción durante la "Dédaca infame" y que no tenía el más mínimo reparo en aceptar coimas a diestra y siniestra, incluso de manos de los nazis socios del presidente argentino Juan Domingo Perón y sus apoyos desde los días de la Logia Militar filo nazi fascista del GOU (Grupo de Oficiales Unidos).

La comunidad pilagá solo pedía una cosa: trabajo. El gobierno peronista había establecido un régimen de trabajo esclavo y Patrón Costas no cumplió ninguna de las condiciones acordadas, mucho menos con el salario que les había prometido. Los indígenas tomaron valor, reclamaron y terminaron todos despedidos; tras lo cual, agobiados por enfermedades de todo tipo y la hambruna, regresaron con sus familias al territorio de Las Lomitas, en Formosa.

La prensa de aquel entonces, servil y complaciente con el régimen de Perón, fogoneó como nunca sobre miedo al “malón”, “sublevación indígena” y “los indios revoltosos en actitud de alzamiento”, algo que no fue otra cosa más que la semilla germinal para una brutal e inédita represión. La Gendarmería agrupó a más de cien hombres armados entre el pueblo y la comunidad que reclamaba lo suyo. Los aborígenes querían parlamentar, pero fueron engañados y cayeron en la trampa. Las fuerzas del Gobierno de Perón estaban allí para aniquilarlos y quitarse el problema de encima.


Momento de detenciones.


El 10 de octubre comenzó el genocidio. Los gendarmes munidos de ametralladoras, carabinas y fusiles avanzaron sobre la comunidad aborigen. El infierno estuvo desatado durante tres interminables semanas; e incluso desde Buenos Aires se enviaron dos aviones de la Fuerza Aérea para reprimir desde el aire.

Los testimonios de los pueblos originarios hablan de una masacre, un verdadero e innegable genocidio. Los cuerpos de los infortunados integrantes de la comunidad pilagá fueron arrasados por topadoras y finalmente quemados en hogueras que sólo recordaban a la Inquisición o a los campos de concentración del régimen nazi de Adolf Hitler. Las mujeres y las niñas de la comunidad fueron violadas por las fuerzas del Gobierno peronista. Los ancianos también fueron pasados, sin piedad, por las armas.

Recién en el año 2006 fueron encontrados veintisiete cuerpos, y un grupo de abogados comenzó acciones legales contra el Estado nacional por violaciones a los derechos humanos.

Nadie de Gendarmería Nacional fue sancionado o castigado por la masacre. Santos Costas, quien fuera integrante de la fuerza de represión enviada por Perón en el momento de los hechos sangrientos de 1947, recibió su felicitación y fue ascendido por Orden 2.595 del director de Gendarmería Nacional. Tras abandonar la fuerza fue nombrado juez federal en Formosa. Su juzgado lleva adelante la causa de lesa humanidad por los hechos que se le imputan.


Integrantes de la comunidad Pilagá, exhibidos como trofeos.


Tal vez, la matanza -casi desconocida hasta nuestros días- haya sido un eslabón más en la delirante y atroz cadena de locura, basada en corrientes de pensamiento que, desde principios de siglo XX, buscaron generar -y luego proteger- a una quimérica «raza argentina», con la idea oculta de hacer de la Argentina el país rector en Sudamérica. Parece mentira, pero fue verdad, todo cobró nuevo impulso con el comienzo de la segunda guerra mundial y llegó a límites nunca antes sospechados con el ascenso de Juan Domingo Perón al poder, quien habilitó el ingreso al país de médicos criminales que habían trabajado para Adolf Hitler en experimentos para la pureza racial.
Entre otros, Josef Mengele y Carl Peter Vaernet pondrían todo su empeño, no ya en pos de la raza aria, sino para dar vida a una masa, útil y obediente, de peronistas perfectos. El Dr. Ramón Carrillo, ministro de Salud peronista, fue, cómo pocos, uno de los principales impulsores de este plan demente, pero completamente real.


Fuentes:

"Perón y la raza argentina" (Marcelo García, Ediciones B, Argentina, 2019)
https://www.megustaleer.com.ar/libros/pern-y-la-raza-argentina/MAR-016334

Fallo histórico a favor del pueblo pilagá por la masacre de Rincón Bomba
https://www.tiempoar.com.ar/nota/masacre-de-rincon-bomba-fallo-historico-a-favor-del-pueblo-pilaga

Masacre del Ricón Bomba
http://www.elortiba.org/old/bomba.html

La masacre de Perón al pueblo pilagá
http://www.laizquierdadiario.com/La-masacre-de-Peron-al-pueblo-pilaga


jueves, 4 de julio de 2013

El otro Maradona

 Esteban Laureano Maradona, el “médico de los pobres”, en Estanislao del Campo.


El otro Maradona.
Por Mariana Rambaldi | El blog editorial (Yahoo Noticias)

La profunda vocación. Así se puede definir a Esteban Laureano Maradona. Hoy (4 de Julio) es el día del médico rural en honor a él. Pero, ¿quién fue? Un breve repaso por la vida del doctor Maradona.
Nació el 4 de julio de 1895, en Esperanza en la provincia de Santa Fe. Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires y se recibió con diploma de honor en el año 1926. Por esos años de estudiante, fue discípulo nada menos que de Bernardo Houssay.
Pero en lugar de perfilarse como profesional en ascenso y elegir una cómoda vida urbana, para el año de 1930, se fue a vivir a la capital chaqueña, Resistencia. Luego trabajó como voluntario en el Hospital Naval de Asunción durante la guerra del Chaco y cuando el conflicto llegaba a su fin, llegó a ser director del hospital.

En el año 1935, un viaje en tren signó su destino: el ferrocarril en el que viajaba realizó una parada para un trasbordo de pasajeros en el pequeño pueblito formoseño de Estanislao del Campo (por aquel entonces Formosa no era aún una provincia sino el Territorio Nacional de Formosa). El doctor se quedó para atender a una mujer a punto de dar a luz en un parto distócico que amenazaba su vida y la de su bebé, allí, en medio del monte formoseño. Perdió el tren, perdió una oferta de trabajo firme. Y se quedó en Estanislao del Campo durante 53 años. “Había que tomar una decisión y la tomé… Quedarme donde me necesitaban. Y me quedé ", dijo.

Maradona ejerció la medicina desinteresadamente, vivió en una casa humilde, con costumbres humildes. No solo atendió a los enfermos, siempre relegados, de los pueblos originarios sino que aprendió de ellos e incorporó su sabiduría medicinal aborigen. Además, fundó una colonia para personas leprosos y también la primera escuela bilingüe del país que daba clases para aborígenes usando en parte su lengua.

El doctor fue propuesto por la Universidad de Formosa para el premio Nobel de La Paz, aunque nunca lo ganó. Pero sí obtuvo la distinción de la ONU Estrella de Medicina para la Paz, entre otros numerosos premios nacionales e internacionales. Además dejó una nutrida obra: publicó algunos libros y muchos otros quedaron sin publicar.

El “doctorcito Dios” o el “médico de los pobres”, llevó la medicina y la atención a los que las tenían fuera de su alcance. Fue nada más que un médico que cumplió con su tarea. Pero la llenó de amor, solidaridad y compromiso y se entregó a esa tarea como solo los grandes hombres pueden hacerlo: con abnegación y con el alma. El doctor Maradona, podría conocerse también como el “doctor vocación”.
Poco antes de cumplir 100 años, Maradona murió en Rosario el 14 de enero de 1995.

“Así viví muy sobriamente cincuenta y tres años en la selva – dijo poco antes de morir – hasta que el cuerpo me dijo basta. Un día me sentí morir y me empecé a despedir de los indios, con una mezcla de orgullo y felicidad, porque ya se vestían, se ponían zapatos, eran instruidos, creo que no hice ninguna otra cosa más que cumplir con mi deber”.




Nota original:  http://ar.noticias.yahoo.com/blogs/blog-editorial/el-otro-maradona-144847975.html