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domingo, 17 de mayo de 2015

Videla, Borges y Sábato

 El General Jorge Rafael Videla junto a Jorge Luís Borges y Ernesto Sábato.


El miércoles 19 de mayo de 1976, Jorge Luís Borges, Ernesto Sábato, Horacio Esteban Ratti (presidente de la Sociedad Argentina de Escritores) y el sacerdote  Leonardo Castellani compartieron un almuerzo durante más de dos horas con el general Jorge Rafael Videla -Presidente de facto argentino-  y el general José Villarreal, secretario general de la Presidencia. Tras un distendido momento para beber whisky, jerez y jugo de frutas, Videla le preguntó a Borges sobre su reciente viaje a los Estados Unidos y los resultados de su operación de ojos. Borges contestó que estaba muy cansado por el viaje y -en cuanto a su vista-intentó señalar dónde estaba el perchero, una silla y dónde un cuadro como para hacer una demostración que nadie le había pedido. De inmediato y tras estar a punto de caerse por un aparente mareo, sería contenido por Videla y Ratti tras lo cual todos pasaron al salón comedor.
Videla diría entonces que "El desarrollo de la cultura es fundamental para el desarrollo de una Nación", mientras los invitados asentían obedientemente.
La respuesta de Borges no se haría esperar. "Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno. Yo nunca he sabido gobernar mi vida, menos podría gobernar un país".

 La dictadura argentina y los hombres de las letras estrechan sus manos.


Un mozo les servió el menú, y así los comensales pudieron degustar  budín de verduras con salsa blanca, ravioles y ensalada de frutas con crema o dulce de leche, todo acompañado por vino tinto Bianchi 1887 y San Felipe blanco. Videla -tal vez como pocas veces antes y después- escuchó atentamente a sus invitados y se encargó de repetirles una y otra vez -hasta el cansancio- que para él era un honor compartir esa mesa con tan importantes personalidades. 
"Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, culturales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación. Hubo un altísimo grado de comprensión y de respeto mutuo, y en ningún momento la conversación descendió a la polémica literaria e ideológica y tampoco caímos en el pecado de caer en banalidades; cada uno de nosotros vertió sin vacilaciones su concepción personal de los temas abordados" -dijo el respetable Ernesto Sábato, y siguió: "Fue una larga travesía por la problemática cultural del país. Se habló de la transformación de la Argentina, partiendo de una necesaria renovación de su cultura".
Para finalizar -aunque no fue la frutilla del postre- Sábato tuvo oportunidad de dar su impresión sobre el dictador argentino al declarar públicamente que "El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresiono la amplitud de criterio y la cultura del presidente".
Por algo lo diría. Entre tanto, los periodistas apostados en Casa de Gobierno, agradecidos. Los hombres de la cultrura habían dado mucha letra para los titulares de los artículos que serían publicados en los diarios de la jornada posterior.



Datos e información: 
- Documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano y la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. Mayo de 1976.
- www.taringa.net/posts/noticias/131105/Sabato-Borges-y-Videla

domingo, 19 de mayo de 2013

Desaparecidos en Argentina: ¿Las políticas de Derechos Humanos actuales favorecen la impunidad?


Cuando el 17 de mayo de 2013 el dictador argentino Jorge Rafael Videla era encontrado sin vida en el baño de su celda en el Penal de Marcos Paz, se cerraba un tristísimo capítulo de la reciente historia argentina del modo menos deseado. Videla se llevó muchos de sus nefastos secretos a la tumba y eso es algo que no sólo debemos lamentar, sino que es algo sobre lo que deberíamos pensar y debatir.
Asesinos, delincuentes y sediciosos de la calaña de Videla debieron, deben y deberán ser juzgados, de eso no quedan dudas. Pero lo que sí deberíamos preguntarnos es ¿qué clase de justicia esperamos para casos tan dolorosos y lamentables como el de los desaparecidos? Si el juicio y el castigo son justos y necesarios, también es justo y necesario poder encontrar a esas miles y miles de personas desaparecidas y en eso, la justicia argentina y los sucesivos gobiernos que han basado parte importante de sus "políticas" sobre los derechos humanos (sobre todo desde 2003 a la fecha) están en deuda.

¿Será que se busca realmente terminar con el tema de los desaparecidos, moviéndose en serio, actuando efectivamente para dar con los archivos, listas y datos que conduzcan a saber algo más sobre el paradero de quienes nada se sabe todavía? o... ¿será que simplemente se busca castigar (merecidamente) a los genocidas, responsables de semejantes atrocidades y nada más?

La muerte de Videla nos debe hacer pensar en todo ésto.
Desde 2003 a esta parte se ha tenido mucho tiempo para lograr encontrar archivos que ayuden a resolver parte de este tema. Registros ocultos en destacamentos militares, policiales, de la Iglesia y hasta en alguna sede de partido político deben existir y 10 años parece ser tiempo suficiente para dar con ese material. Sin embargo día tras día vemos como tristemente la "justicia" argentina hace dudosa gala de "poca muñeca" a la hora de conseguir buenos resultados. Es cierto que hay que juzgar a los criminales (en este caso Videla y la lacra de cómplices cobardes), pero también es cierto que hay que ser lo suficientemente hábil, creativo e inteligente como para lograr obtener información concreta y útil de parte de ellos y eso es algo que no se ha sabido (¿o no se ha querido?) hacer...

No hablo de "regalarle" nada a nadie, mucho menos a asesinos, criminales y golpistas. Pero sí hablo de propiciar una búsqueda de la justicia que no sólo haga foco en el castigo reiterado y sistemático a los culpables sino que además sea capaz de sentarse a buscar otros caminos, que (dicho sea de paso) tiendan a lograr obtener información concreta.
Para decirlo más claramente: en los juicios existen las figuras de los arrepentidos y también la posibilidad de conmutar años de penas a cambio de información. Ninguna de estas opciones se ha tenido nunca en cuenta durante los juicios a los responsables del secuestro, la tortura y la desaparcición de personas en nuestro país. Resumiendo: si nos topamos con un genocida que no sólo que no se arrepiente de lo actuado, sino que además lo reafirma y asegura que lo volvería a ser (Videla y tantos otros) y si a eso le sumamos que en los juicios tan sólo se busca el castigo (merecido y necesario), la resultante será la que hemos obtenido el 17 de mayo de 2013: un criminal que se lleva valiosa información a la tumba...

Pienso lo siguiente: ¿Qué tanto puede afectar a un criminal como Videla con 87 años de edad a cuestas, una colección completa de condenas (de la justicia y sociales) y una tonelada de impresentables convicciones asesinas, que le den 50 años de cárcel en la causa por el  robo de bebés durante el Proceso de Reorganización Nacional? En nada, absolutamente en nada. Jugado por jugado, Videla optó por cerrar filas con sus camaradas, apostar a una verdadera "Omertá" militar y cagar (una vez más a la sociedad toda) llevándose información más que valiosa y necesaria a la tumba.
¿No hubiese sido mucho más "inteligente" de parte del Estado Nacional como querellante en estas lamentables causas, haber apostado a buscar otros caminos alternativos que se sumen al del juzgamiento merecido? Insisto: conmutación de años de cárcel por datos concretos sin que eso implique regalarle nada a nadie o perdonar sin encarcelar. Utilizar la figura del arrepentido a cambio de información. Y tantas otras variantes que nunca se han considerado.

Ahora ya es tarde.
Ahora Videla está inerte, frío, muerto, bien muerto. Muy pronto recibirá sepultura y sus familiares podrán llevarle flores para rendirle tributo y recordarlo allí, sabiendo donde está. Una posibilidad que el asesino Videla le ha privado a miles y miles de personas que aún no saben en dónde están sus seres queridos. Pero no ha sido Videla el único responsable: quienes no han sabido obtener información en lugar de tan sólo dedicarse a castigar y castigar, en parte, también lo son...


Historias Lado B
19 de Mayo de 2013


viernes, 17 de mayo de 2013

jueves, 31 de enero de 2013

Documento desclasificado: Nota de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires apoyando el golpe militar de 1976

Robert C. Hill jurando como embajador de Estados Unidos con Henry Kissinger como testigo. 
La prensa norteamericana "fogoneando" a favor de Hill: "Hill is Argentina bound" (Hill es el salto de Argentina)


El 29 de Marzo de 1976, apenas tres días después de producirse en Argentina el sangriento golpe cívico/militar que catapultó a la Junta Militar como mano ejecutora del tristemente célebre (y mal llamado) "Proceso de Reorganización Nacional", se emitía desde la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires un telegrama aprobado por  Robert C. Hill, quien por aquel entonces era representante del gobierno de la potencia colonial del norte de América (gobernada por Gerald Ford entre 1974 y 1977). La nota iba dirigida, en caracter de "prioridad" para la embajada, directamente al Departamento de Estado de los Estados Unidos y a lo largo de sus muy consistentes siete páginas le dejaba bien en claro a Henry Kissinger (Secretario de Estado) la postura del embajador norteamericano sobre los lamentables hechos que se estaban desarrollando en la Argentina desde el fatídico 24 de Marzo de 1976.

Hill (y toda la plana mayor de la política norteamericana del presidente Ford para abajo) no se ponía colorado (justamente) a la hora de hablar maravillas de Jorge Rafael Videla, preseidente designado por la Junta, diciendo cosas como: (...)"Videla está en estos momentos en una posición fuerte para imponer su estilo moderado..."(...) o bien que (...)"el gobierno de los Estados Unidos no debe quedar asociado públicamente con la Junta, pero a medida que el nuevo gobierno siga adelante con su postura moderada debemos prestar atención a cualquier tipo de ayuda que nos solicite..."(...).

También en el telegrama se hacía referencia a algunos dirigentes del saliente gobierno peronista arrestados por la Junta por estar asociados o identificados con hechos de malversación e incluso entablar contactos con los "Terroristas". Los funcionarios nombrados eran Raúl Lastiri, Julio González y Carlos Menem (por aquel entonces Gobernador de la provincia de La Rioja).
La nota también daba lugar a comentarios sobre Isabel Perón, la Presidente argentina depuesta por el golpe, diciendo que (...)"hay partidarios de enviarla en avión a Madrid, incluso sin hacer un juicio en su contra"(...).

Las "sutilezas" del embajador norteamericano no se limitaban a eso y continuaban con otras frases del tenor de (...)"La mayoría de los argentinos están contentos de liberarse de un gobierno patéticamente incompetente como el de la Sra. de Perón..."(...).
No faltaron tampoco las loas al equipo económico encabezado por el nefasto José Alfredo Martínez de Hoz y las "tranquilizadoras" referencias sobre las promesas de cuidado tratamiento de las inversiones norteamericanas en Argentina, como las de Exxon, Chase Manhattan Bank y Standard Oil.

El contundente y esclarecedor telegrama recientemente desclasificado culminaba con una frase que no dejaba dudas sobre la postura de los Estados Unidos, el "garante eterno de las libertades, los derechos humanos y el respeto por las instituciones democráticas". Decía el embajador Hill: "Así, mientras nos movemos discretamente y mantenemos distancia, debemos también, a medida que el gobierno de Videla se siga apegando a su estilo moderado, mirar con simpatía a cada solicitud de asistencia que se nos pida".

Sin dudas, una muy particular manera de defender las democracias, el estado de derecho y las libertades individuales. A continuación, el documento completo desclasificado.