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lunes, 2 de mayo de 2016

Friedrich Bergius, del combustible sintético de Hitler al Plan Quinquenal de Perón

Friedrich Bergius. Detrás, Adolf Hitler y Juan Domingo Perón.


Friedrich Bergius nació el 11 de octubre de 1884 en la localidad de Breslau, ciudad que por aquel entonces momentos formaba parte de Alemania, pero que hoy en día pertenece a Polonia bajo el nombre de Wrocław. En su familia abundaban científicos, teólogos, oficiales de las fuerzas armadas y hombres de negocios. Su abuelo fue profesor de Economía en la ciudad de Breslau y su padre dueño de una empresa química de su ciudad natal, algo que marcaría definitivamente su futuro. Antes de ingresar a la universidad, Bergius fue enviado por 6 meses al Ruhr (región minera e industrial de Alemania) para aprender todos los secretos y los aspectos prácticos de la industria metalúrgica pesada, otro hito en su vida posterior.
En 1903 inició sus estudios de química en la Universidad de Breslau donde, finalmente, se licenció el 1905, logrando dos años después el doctorado en la Universidad de Leipzig.
Bergius investigó junto a Fritz Haber (premio Nober de Química en 1918) el equilibrio químico en las relaciones de los gases y juntos realizaron innumerables experiencias para obtener el perfeccionamiento de la síntesis del amoniaco.
Entre 1912 y 1913 logró significativos resultados realizando experiencias de laboratorio para conseguir combustibles líquidos a partir de la hidrogenación del carbón y de aceites pesados. En este punto, bien vale mencionar que ya que al inicio de la Segunda Guerra Mundial Alemanía no disponía de petróleo, sus experiencias resultaron súmamente importantes y valiosas para su país de cara al conflicto.
Entre los años 1914 y 1921 Bergius vivió en Berlín, donde se dedicó a obtener combustibles líquidos a partir de carbón. Esta tarea la realizó en diferentes plantas industriales como, por ejemplo, la de Rheinau, cerca de la ciudad de Mannhein. En 1927 su trabajo se vio coronado con el éxito y comenzó a producir combustibles líquidos sintéticos a gran escala. Otro dato: Para el final de la segunda guerra mundial, el 90% de los combustibles utilizados por Alemania eran de origen sintético y eso había sido obra de Bergius. Sus trabajos y su talento le valieron recibir el premio Nobel de Química en 1931 compartido con el Carl Bosch "por sus contribuciones a la creación y desarrollo de los métodos químicos a alta presión".(1)
Entre tanto, en 1936 recibió el doctorado de la Universidad de Heildelberg, siendo nombrado Doctor Honoris Causa en la Universidad de Hannover y en la Universidad de Harvard durante ese mismo año. Así miso, fue destacado Director de muchas empresas de la industria química alemana de entonces.

A raíz de la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial vivió enlugares como  Turquía, Italia, Suiza y Madrid, estableciéndose posteriormente en Buenos Aires; estimándose que su llegada a la Argentina se concretó en el año 1947 amparado por el gobierno de Juan Domingo Perón. Así como en la Alemania Nazi, Bergius fue determinante y funcional a los intereses de Hitler; en la Argentina Peronista tuvo también un peso significativo, ya que participó en la elaboración del famoso "Primer Plan Quinquenal" de Perón para el Ministerio de Industria, donde se mostraba a la hidrogenación de carbón como un pilar fundamental para el abastecimiento energético del país. Falleció el 30 de marzo de 1949 en Buenos Aires.
Bergius fue un personaje singular que contribuyó de manera trascendente al desarrollo de la industria química de síntesis alemana y que luego supo aportar lo suyo en la siempre amigable (con los viejos colaboradores del Führer nazi)  Argentina de Perón, desde donde pretendió llevar adelante la finalización de su tarera en esta Tierra. Bergius dio de comer a la maquinaria bélica nazi y al régimen filonazi-fascista de Perón en la Argentina con igual esfuerzo, dedicación y talento (que lo tenía y mucho) de su parte. Así, también supo ser el creador de un método de obtención de alimentos hidrocarbonados basado en el tratamiento del serrín con ácido clorhídrico; producto que fue muy utilizado como forraje en las granjas alemanas en épocas de gran misera y escasez y para alimentar a los miles y miles de prisioneros humanos en los diferentes campos de concentración nazis.

Tumba de Friedrich Bergius en el Cementerio Alemán de Buenos Aires, Argentina. 
(Foto: Marcelo García / Historias Lado B)


Muchos, durante mucho tiempo y variadas razones, han tratado de negar sistemáticamente su llegada a la Argentina de Perón. Tal vez pretendiendo -una vez más y de manera infructuosa e inconducente- hacer creer que el régimen peronista no se valía de la (innegablemente) valiosa materia gris alemana para dar formas a su tan mentada "Tercera Posición" o vaya uno a saber por qué. Sin embargo, al recorrer los silenciosos pasillos del "Deutscher Friedhof" de Buenos Aires uno puede toparse con la tumba en la que reposan los restos de Fridrich Bergius, quien finalmente el 30 de marzo de 1949 respiró la última bocanada de aire en este mundo.



Marcelo García
Historias Lado B


Referencias:
(1) «The Nobel Prize in Chemistry 1931». Nobelprize.org. Consultado el 22 de octubre de 2010.

domingo, 29 de noviembre de 2015

El gorila amigo de Perón



Mientras se encontraba viviendo los últimos tramos de su exilio madrileño en la Quinta "17 de Octubre" en Puerta de Hierro, el Teniente General Juan Domingo Perón  pasó largas horas hablando con el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez. Esas charlas terminaron dando forma a sus imperdibles memorias grabadas en las cuales Perón se abrió y se sinceró de un modo muy especial, poniendo sobre la mesa muchos de los temas de los que nunca antes se había animado a hablar.  No hubo tema que no tocara el viejo líder sentado frente a frente con el periodista que -café mediante- le hizo volver el tiempo atrás pasando por su formación militar, sus ideas, los inicios del Peronismo, Evita, los nazis, todo. Esas conversaciones amenas y relajadas lo mostraron tal como era en realidad, un trabajo excepcional de su interlocutor, sin dudas.
En uno de esos encuentros, Perón comenzó a hablar de su hermano y finalizó contando una anécdota curiosa en la que, entre sonrisas pero sin dejar de atender la cuestión con un cierto dejo de resentimiento, se dio el lujo de tomar a la "chacota" la -siempre incómoda- presencia de los "gorilas" que eran presentados como la viva expresión del antiperonismo de su tiempo.
Dijo Perón en esa oportunidad:
"Mi hermano Mario era un héroe para mí: un muchacho un tanto introvertido, demasiado serio para su edad, más estudioso que yo y hasta creo que más inteligente. Por lo menos aprendía más de prisa. No lo evidenciaba por su carácter un tanto retraído en sus cosas. (...) Mario murió a los sesenta años, cuando me eligieron Presidente, él conservaba su campo en la Patagonia, pero vivía en Buenos Aires. Un día lo llamé y le dije: "Mirá hermano, aquí trabajamos todos para mejorar el país. Vos vas a tener que trabajar en algo también". 
Me contestó: "No, yo ya estoy jubilado. Trabajá vos, que te has metido en ésto. A mí dejame tranquilo".
Resolví insistirle: "Tengo una cantidad de cosas que me interesan", le dije. "Pensá en qué podés ocuparte". Pensó un poco y, al cabo de un tiempo, me llamó. "Vos sabés que me he pasado la vida entre animales. Los que no me gustan son los hombres. El único puesto que te aceptaría es el de director del Zoológico. Y te aseguro que te lo convierto en el mejor del Mundo."
Lo nombré en seguida ad honorem. Se puso a estudiar el tema, hizo una clasificación rigurosa, separó a los felinos, analizó las costumbres y características de cada especie. No se qué pasó pero los animales estaban maravillosamente bien. Empezaron a parir en cautiverio: los leones, los tigres y hasta el hipopótamo tuvieron crías.
A mí me gustaba verlo entrar a la jaula del gorila: había allí un gorila negro y grandote, animal furioso al que todos temían. Sin embargo, se dejaba tocar por él y hasta se convirtió en su amigo.
Esa fue la única vez que los Perón tuvimos un amigo gorila".

Dicen por allí que la política es el arte de lo posible, Perón sabía mucho de eso. Sin embargo, la brecha insondable -que él mismo ha fomentado- (mantenida aún en nuestros días) entre peronistas y antiperonistas, entre el llamado gorilaje y los cabecitas negras de Perón, jamás pudo ser atravesada.
Y lo que es peor, tal vez nunca se logre cruzar.

Marcelo García
Historias Lado B



Fuente: "Las memorias del General" - Tomás Eloy Martínez - Planeta - Argentina - 1996.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cuando Perón hablaba a través de Descartes

Cuando Juan Domingo Perón quería decir lo que pensaba sin que la gente supiera que quien hablaba (en realidad) era él, se hacía llamar Descartes y publicaba sus artículos en el periódico oficialista "Democracia" (sí, "Democracia").
Así las cosas, este libro publicado en 1951 bajo el título de "30 artículos de Descartes - Política y Estrategia (no ataco, critico)" es fundamental para leer al "verdadero" Perón.
No faltan -en sus páginas- duras críticas al mundo capitalista de los norteamericanos y una inocultable animosidad contra los británicos, sin embargo, lo que más a menudo salta a la vista es su intratable oposición al comunismo.
Si alguna vez a alguien se le ocurrió la bendita idea de pensar que el hombre iba hacia las ideas de izquierda, tal vez leyendo este libro cambie de opinión el grueso de la tropa de los soldados (actuales) de Perón...



A continuación, la transcripción completa del primer artículo de Descartes:

"Tienen el mundo en sus manos y no saben qué hacer con él?
William Bradford Huie, director de la revista "The American Mercury", afirma que "el presidente Truman, Mac Arthur, Acheson y el Secretario de Defensa, George Marshall, han dado a este país la más triste dirección militar de su historia". Acusa a Marshall y a Mac Arthur de haber instado al señor Roosevelt a hacer a Rusia las mismas concesiones que Hiss (Alger Hiss, acusado ante la justicia norteamericana de servir a los rusos) y otros traidores del Departamento de Estado le urgían que hiciera.
Dos acusaciones que demuestran el estado actual de la dirección de la política y la guerra en Estados Unidos. Los países, como los pescados, comienzan a descomponerse por la cabeza.
La incapacidad y la traición han sido siempre las causas de las derrotas. Bastaría echar una mirada a la historia militar de todos los tiempos. La guerra es una materia difícil y su experiencia "en carne propia" es muy cara y llega tarde.
En la guerra no se aseguran los éxitos con una propaganda costosa, hecha a base de mentiras, de difamaciones y de caluminas. Son necesarios aciertos que sólo se acumulan a base de sabiduría y de prudencia.
¿Podemos decir que esas condiciones concurren en los personajes mencionados por Bradford Huie en su artículo?; ¿indican los acontecimientos de Extremo Oriente que algo de esas condiciones se puede encontrar en la dirección de la guerra y en la conducción de las operaciones? Evidentemente, las circunstancias y los hechos dan la razón a Bradford Huie.
China ha pasado a ser el "eje de Asia" después de la caída de Japón. Cuando Estados Unidos abandonó a su suerte a Chiang-Kai-shek, renunció a Asia y con ello entregó a China a los comunistas. Era de esperar que con ello entregaba también y sucesivamente a Indochina, Indonesia y tal vez Australia. Los que entienden algo de estas cosas supieron que ello lo haría Estados Unidos para dedicarse sólo a Europa y tener así, por lo menos, superioridad en un frente, sacrificando territorio en beneficio de la concentración de esfuerzos y evitando la dispersión de los mismos hacia teatros de guerra secundarios y remotos.
En ello los rusos vieron su posibilidad de lanzarse a la conquista de Corea como primer objetivo, pero tuvieron la prudencia de hacerlo con coreanos. La sorpresa ha de haber sido grande cuando conocieron que los americanos del Norte que abandonaron a China se decidían a defender a Corea. Se nos imagina este hecho como una persona que presencia impasible que a otra se le corte la cabeza y luego reacciona, se enoja y hasta pelea porque después de la decapitación se pretende cortarle el dedo meñique al cadáver.
De estas incongruencias políticas y militares está empedrado el camino que conduce al desastre en todos los hechos de la historia".


Descartes
Enero 24 de 1951.



Este primer artículo fue escrito por Descartes (Perón) en pleno desarrollo de la Guerra de Corea, librada entre 1950 y 1953 enfrentando a Corea del Sur, apoyada por los Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas, contra Corea del Norte, apoyada por la República Popular China, con ayuda de la Unión Soviética. De sus palabras, advertimos que Descartes se mostraba contrariado por el avance comunista en Asia, posiblemente apañado por determinadas políticas norteamericanas para terminar de darle formas a un concreto y muy definido enemigo. Así, Descartes, advertía a quien quisera entenderlo sobre el peligro del avance bolchevique que -según sostenía- luego se daría a escala mundial.

Marcelo D. García
Historias Lado B

martes, 16 de junio de 2015

La expresión anti Argentina

A 60 años del bombardeo a Plaza de Mayo y Casa de Gobierno en la Argentina. ¿Peronistas? ¿Anti Peronistas? ¿Gorilas contra Descamisados? ¿Dejaremos de lado la antinomia algún día?


martes, 11 de noviembre de 2014

Un héroe de los nazis en el Mundial de 1978

Reportaje: El poder del balón - Marca.com

 Hans Rudel

Hermann Neuberger (1919-1992) fue el séptimo presidente de la Federación Alemana de Fútbol (DFB). Nacido a pocos kilómetros de la frontera francesa en una zona afectadísima por los pactos que apabullaron a Alemania tras la Primera Guerra Mundial, Neuberger tuvo una activa participación en la Segunda. Combatió en África a las órdenes de Rommel y como capitán de la Wehrmacht estuvo destinado en Roma. Regresó a su país después de haber sido detenido por los británicos e inició una carrera ligada al deporte, primero como periodista y después como funcionario, que le llevó en 1975 a la presidencia de la DFB. Con él siempre viajó la sombra de su pasado cercano a los mandos nazis. En el Mundial de 1978 vivió una de las situaciones más polémicas.

Alemania eligió como cuartel general Ascochinga, un lugar reservado para la Fuerza Aérea argentina y en el que tres años antes estuvo refugiada Isabel Perón junto a las esposas de Videla y Massera, dos de los rostros principales de la sanguinaria dictadura que entre 1976 y 1983 hizo que Argentina recordara lo sucedido en Alemania 40 años atrás. Sabido es que los militares argentinos se apoyaron en antiguos nazis llegados a Sudamérica con identidades falsas y que vivieron durante décadas soñando con un nuevo Reich.

Selección alemana de fútbol en Ascochinga, Argentina.

Helmut Schön, entrenador de la selección de Alemania en el Mundial Argentina 1978.


A uno de ellos, Hans Ulrich Rudel, le abrió las puertas de la concentración alemana Neuberger a la par que las cerraba a Gunter Netzer. Mientras que al héroe nazi de guerra (piloto condecorado con la más alta condecoración, la Cruz de Hierro con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes del III Reich y que estuvo involucrado en cerca de 2.500 misiones de guerra) se le ponía alfombra roja, la DFB se la negaba a Gunter Netzer, campeón de Europa con Alemania en 1972 y del Mundo en 1974 y que estaba en Argentina como colaborador de un diario alemán. Esa situación generó un enorme escándalo.

Mientras el resto del equipo había elegidos hoteles, Alemania optó por una fortaleza militar rodeada de tropas armadas hasta los dientes. Allí se presentó Rudel, que había vuelto a su país para convertirse en héroe de los que a mediados de los 70 ya no ocultaban su nostalgia por el nazismo. Vinculado siempre al deporte a través de la figura de Guido von Mengden (Secretario para el Deporte de Hitler) y de profundas ideas antisemitas, Rudel ya estuvo en el Mundial de 1958 al lado de la selección alemana a causa de su amistad con el entonces seleccionador alemán, Sepp Herpberger. El nombre de Rudel aparece ligado a la Operación Odessa (la que llevó a América a muchos nazis al acabar la Segunda Guerra Mundial con el apoyo de vencedores, Iglesia Católica, neutrales…), quedó registrado en el Club Andino de Bariloche y coincidió en Sudamérica con el siniestro Mengele. Tras escapar del cerco soviético, el propio Stalin firmó una orden que fijaba una recompensa de 100.000 rublos por su cabeza, y perder la pierna derecha por las heridas sufridas en febrero de 1945, en Argentina forjó una estrecha relación con Juan Domingo Perón.

Hans Ulrich Rudel junto a Juan Domingo Perón en los '60 y en los '70.


La filtración de la visita a la selección alemana en pleno Mundial de Argentina provocó un enorme escándalo en la prensa germana. A las críticas respondieron presidente de la Federación y seleccionador Helmut Schön tenía amistad con Rudel) asegurando que no veían problema alguno en abrir las puertas a un ciudadano alemán de pleno derecho.

 Adolf Hitler condecora a Hans Rudel.


Antes del Mundial, los jugadores de la selección alemana habían sido advertidos ante la posibilidad de ser preguntados sobre la violación de derechos humanos en la dictadura argentina y para que evitaran cualquier acto de apoyo con las madres de la Plaza de Mayo durante el torneo. “¿Me haría esa pregunta si el Mundial se jugara en la Unión Soviética?”, respondió el capitán germano, Berti Vogts, al ser preguntado en la televisión WDR si creía que en Argentina se estaban vulnerando los derechos humanos.

 Berti Vogts enfrentando a Holanda en la provincia de Córdoba, Mundial Argentina 1978.

Neuberger nunca se arrepintió de su decisión ni sus palabras: “Supongo que no se critican sus acciones como piloto de guerra de nuestro país. No dejarle entrar hubiera sido un insulto a todos los soldados alemanes”. Esas palabras fueron aplaudidas y ampliamente difundidas por la prensa neonazi y duramente criticadas por la cercana a la izquierda.

Rudel murió el 18 de diciembre de 1982. La Cruz de Hierro con Hojas de Roble en Oro, Espadas y Diamantes del III Reich del ‘cazatanques’ es un objeto habitual en la venta y subastas de internet de recuerdos de condecoraciones militares. Hay quien asegura tener certificados de una venta de 1947 y venderla por 99.000 euros.

Por Miguel Ángel Lara- Marca.com

Artículo original: http://www.marca.com/reportajes/2014/02/el_poder_del_balon/2014/11/03/seccion_01/1415035911.html

lunes, 3 de noviembre de 2014

La foto indiscreta: Juan Domingo Perón y el SS Otto Skorzeny reunidos en Buenos Aires

 Otto Skorzeny (izquierda) y Juan Domingo Perón, Buenos Aires, 1954.


El “negacionismo histórico” existe y como tal, siempre intenta que se mire hacia otro lado.
En eso se diferencia, y mucho, del “revisionismo”. No es que se busque una nueva manera de ver las cosas, aportar diferentes herramientas para descubrir el otro lado de la historia o incluso, escuchar la otra campana, dar lugar a otras voces. El que niega, sólo trata de ocultar. La historia argentina está plagada de negacionismo.
En la mayoría de los casos, la tan mentada “Lealtad” -muy mal entendida cuando se trata de cuestiones políticas- ha impedido sistemáticamente que se acepten determinados hechos históricos a los cuales siempre se los ha tildado como meras y simples habladurías. Chapucería barata. Más de uno se ha ganado el mote de “Gorila” en su intento, sin embargo, no se puede tapar el Sol con un dedo.Vale entonces una buena prueba de este peligroso juego de ilusiones, humo y espejos. Ahora lo ves y ahora no.

Otto Skorzeny y Adolf Hitler en la "Wolfschanze", 1943.


De todos modos, aquí lo vemos en la primera foto: Año 1954, Buenos Aires, Argentina,Casa Rosada, sede del Gobierno. El Presidente argentino Teniente General Juan Domingo Perón posa sonriente junto al comando de las SS Nazis, Otto Skorzeny (a la izquierda en la foto).
El SS -que fue uno de los directos responsables, sino el gran protagonista, del rescate de Benito Mussolini del Gran Sasso utilizando planeadores y una avioneta Stork en una arriesgada misión encomendada personalmente por el Führer- vivía plácidamente y amparado por el régimen peronista en Buenos Aires y utilizaba un seudónimo.
Respecto de su paso por la Argentina, es bastante lo que se sabe (a pesar de la “leal negación peronista”): como tantos de sus camaradas llegó al país en 1953, entrenó a efectivos de la Policía Federal (Coordinación Federal), supo ser cabecilla ideológico de los grupos de choque peronsitas que salían a las calles, trabajó para la Krupp Deutschland -gran puntal del régimen de Hitler- vendiendo acería y planchas para tanques, fue Directivo de la Fundación Eva Perón (algunos, incluos, sostienen que fue amante secreto de Eva) y socio de la Financiera Securitas S.A. que estaba en el Edificio "Martens" de Av. Corrientes 311.

 Otto Skorzeny y Benito Mussolini, instantes después del rescate del líder fascista italiano.

Otto Skorzeny durante la Segunda Guerra Mundial y en el final de su vida.


Paró en la casa de Teodoro Malbranc, en la calle Arenales 2460 de la localidad bonaerense de Olivos, residencia, que curiosamente, fue durante mucho tiempo el centro de operaciones de la organización que recibía y ocultaba nazis en la Argentina, conocida como “Spinnewebe” (telaraña), un sitio en el que -entre otros- encontró refugio Joseph Mengele.
Skorzeny luego se mudó a la localidad de Villa Ballester, también en provincia de Buenos Aires, en donde tenía como buen vecino a  Werner Von Oven (Secretario de Joseph Goebbels, que vivió durante 50 años en la Argentina). Años después, se despidió de su amigo Perón y encontró otro buen lugar para terminar sus días. Pasó al otro mundo en la España de Francisco Franco el 7 de julio de 1975.
¿Habrá extrañado mucho a su querida Alemania?





viernes, 17 de octubre de 2014

Recordando el 17 de Octubre de 1945: Fase 2 del Plan...

Las cosas y los acontecimientos históricos cambian de acuerdo al cristal con que se miren. Conmemoración por el 69º Aniversario del 17 de Octubre de 1945, el inicio de la Fase 2 del Plan.


miércoles, 2 de julio de 2014

Ruedas de metal para Perón


En la patria peronista, la de los albores del segundo gobierno de Juan Domingo Perón, todo parecía posible. A fuerza de una intencionada, machacada hasta el hartazgo y falaz bajada de línea que pretendía mostrar al "líder" como si fuera el primer trabajador, uno más entre los humildes trabajadores, no pocos sentían que su gran oportunidad había llegado y que en la Argentina industrializada estaba su verdadero lugar en el mundo. En algunas cosas no estaban tan equivocados, en otras no andaban tan en lo cierto. El inobjetable carisma de aquel Perón de 1953 colaboraba con todo eso. El mismo Perón que se empezaba a debilitar tras la muerte de la compañera Eva y que comenzaba a mostrar que su habitual pragmatismo no alcanzaba para salvarlo de una debacle anunciada, permitían -sin embargo- un inusitado acercamiento del conductor con su pueblo. Los tiempos de la desinteresada Eva receptora de cartas y pedidos ya habían quedado atrás, muy atrás, pero aún se daban cosas como las planteadas en esta carta. La gente creía -con motivos o sin ellos- en el proyecto de la patria peronista, en la tercera posición justicialista, en la quijotesca patriada de Perón frente a aquellos que pretendían torcerle el brazo. Había que ayudar a Perón y, entonces, a un tal Julio I. Calvo le hacía llegar una pintoresca propuesta al General... Ruedas de metal para hacer andar al pueblo peronista.
Decía en su carta...

Aldo Bonzi 7 de enero 1953
Exmo. Presidente Gral. Juan D. Perón
Molesto su atención a fin de solicitarle me conceda audiencia para exponerle un invento, se trata de una rueda metálica para tractores, camiones y jeep, con este invento se economizaría la totalidad de caucho que llevan dichos neumáticos y muchos beneficios mas que serían largo de enumerar, soy empleado y con el sueldo que gano no puedo realizar mi sueño, Sr. Presidente le rogaría me diera una oportunidad a lo solicitado y asi explicrle más detenidamente este proyecto.
Sin otro particular espero me sepa interpretar y disculpar el atrevimiento.

Julio I. Calvo
Darregueira 1894
Aldo Bonzi FCNGB



Carta de un ciudadano al presidente Perón, 7 de enero de 1953.
Documentos Escritos. Fondo Secretaría Técnica 1a. y 2a. presidencia del Tte. Gral. Juan Domingo Perón. 

Foto: Archivo General de la Nación

sábado, 8 de marzo de 2014

El viejo hotel abandonado y una curiosa leyenda sobre Perón

Llegando a las ruinas del "Hotel Termas El Sosneado".


Hace algunos años mientras visitaba la bella provincia de Mendoza, en la zona de Cuyo en Argentina, creí que valdría la pena recorrer el impresionante valle de El Sosneado. Nunca antes había estado allí y tras contactar con vaqueanos que conocían el mejor modo de transitar los complicados caminos de ripio y pedreguyo, luego de unas horas de largo e interesante viaje nos fuimos adentrando en un paisaje que parecía ser de otro planeta.
Los golpes de las enormes piedras a la vera del camino se hacían sentir en el piso de la vieja 4x4 Land Rover alquilada para llegar hasta allí, confirmando que hasta ese lugar no podía acceder cualquiera, de cualquier modo, circulando por serpenteantes caminos no exentos de algún peligro. Las horas de viaje se acortaron dramáticamente ante la belleza del entorno y casi hacia el final de la jornada comenzamos a divisar la derruída silueta de una extraña construcción en la lejanía.
Cuando nuestra 4x4 se fue acercando pudimos ver los fantasmales restos de un viejo hotel que casi invadía la ruta. Una hermosa construcción de piedra lugareña, de tres plantas, escaleras que antaño lucirían majestuosas, termas naturales y los techos derrumbados eran los mudos testigos de otros tiempos, de días dorados en un paraje al que no muchos se atreverían a llegar.

"El Hotel de los alemanes y Perón", según la leyenda local, en el valle de El Sosneado.


Levantado a orillas del río Atuel, en el Departamento mendocino de San Rafael, el "Hotel Termas El Sosneado" había sido construído durante el año 1938 por la Compañía de Hoteles Sud Sudamericanos Ltda. - una subsidiaria de la empresa ferroviaria B.A.P.- e inaugurado en diciembre de aquel mismo año, contando con la presencia -inusual en tan remotos parajes- de muchas personalidades internacionales de entonces.
La extraña y particular  vida del hotel de El Sosneado culminó súbitamente en 1953, cuando por razones desconocidas, sus puertas cerraron definitivamente y muchos de los secretos de tantas historias interesantes durmieron para siempre en la soledad de alguna de sus habitaciones. Pero como tantas veces sucede, alguno de esos secretos indescifrables, encriptados en la soledad del lugar, salieron a la luz y durante aquella jornada de asombroso recorrido por un valle excepcional, pude finalmente enterarme de qué se trataba, por casualidad.

Parte de la fachada del Hotel.

 El viejo Hotel en la inmensidad del Valle de El Sosneado, circa 1938.


Frente a la destruída construcción, el chofer soltó su mano derecha del volante y como quien no quiere la cosa, señalando al hotel lanzó un comentario que no caería en saco roto:
"Acá es donde los alemanes le pagaban a Perón" - dijo como sin querer decirlo, al pasar, casi como se estuviera simplemente recordando las actividades habituales de viejos buenos vecinos del lugar.

Pocos metros más recorrimos de aquel pedregoso camino y cuando la 4x4 Land Rover se detuvo a un costado, una vez que el gentil conductor lograba "estirar" las entumecidas piernas, me acerqué para saber más...
"Hombre, ¿cómo es eso de que aquí le pagaban los alemanes a Perón?" - le dije.
"Y sí... cuando Perón volvió de Europa, mientras estaba destinado al regimiento de montaña en Mendoza, lo traían acá y le daban lo suyo" - sentenció sin anestecia el vaqueano, sin dudar.
"Eso es lo que siempre se supo por aquí" - remató con total seguridad.

Atravesando el valle hacia "el Hotel de los alemanes y Perón".

Las termas naturales del Hotel en El Sosneado.


La historia de Juan Domingo Perón, su más que notoria simpatía filo nazi y la afirmación de su ideario tras su regreso de Europa en 1940, es bien conocida. Tampoco es un secreto que una vez instalado en Mendoza, supo rodearse de instructores "alemanes" -traídos y recomendados por él mismo- y que la inteligencia clandestina nazi, bien organizada en la Argentina de entonces, lo había contactado con el legendario nazi Ludwig Freude, el representante de Hitler en Sudamérica, según las autoridades norteamericanas. Todo aquello era historia, más o menos conocida, pero historia al fin.
Pero una cosa me llamó poderosamente la atención aquella tarde en El Sosneado, mientras yo apoyaba la bota en costado del neumático de la 4x4 y oteaba a la lejanía la belleza incomparable e imponente del lugar.
Para aquel lugareño, descendiente de viejos vecinos de la zona, inocente y ajeno de todas las conspiraciones y maquinaciones de la historia, aquel "secreto a voces" de los alemanes que le pagaban a Perón en el hotel, no era novedad, ni llamaba la atención para un indiferente habitante del lugar. No había por qué no decirlo, según su manera de ver.
Para mí, en cambio, aquel liviano comentario dicho al pasar, significaba toda una confirmación, un relateo desinteresado que se había transmitido por la zona de boca en boca durante más de 70 años, una espeluznante historia lado B, con inusitadas e insospechadas consecuencias que llegan, incluso, hasta nuestros días...

Marcelo García
Historias Lado B

Fotografías (excepto la de 1938): Marcelo García / Historias Lado B

sábado, 26 de octubre de 2013

Juan Domingo Perón, socios de dudosa reputación y el buque ballenero más grande del mundo

Megalomanía, habilidad comercial y marcados deseos de conquista en su máxima expresión. Durante el primer gobierno Justicialista, Juan Domingo Perón se puso una idea fija entre ceja y ceja: acaparar, en el complicado y hambriento mundo de posguerra, el negocio de la pesca de ballenas y la manufactura de aceites en la mismísima Antártida con el buque ballenero/factoría más grande jamás construído hasta entonces. Para lograr su cometido se valió de no pocos contactos de dudosa reputación, en su gran mayoría cercanos al "desaparecido" Adolf Hitler, fondos estatales a discreción, los servicios de efectivos testaferros, una alta dosis de sigilo y el guante lanzado al rostro de grandes empresas multinacionales que tenían el mismo objetivo comercial y estratégico que el presidente argentino. Conflicto en puerta y una conspiración. Esta es la historia del "Juan Perón", el buque factoría más grande y ambicioso del mundo. Pulgares hacia abajo de las grandes potencias, que jamás le perdonarían a Perón semejante atrevimiento.

Por Marcelo D. García para Historias Lado B.

Buque "Juan Perón", el ballenero / factoría más grande del mundo.


Reflotar una vieja idea.
La Marina de Guerra de Argentina lo tenía entre sus planes de inmediata concreción desde principios del Siglo XX: la idea de avanzar sobre el continente Antártico y adueñarse de la caza y el comercio de ballenas en la zona más austral del planeta era algo que desde hacía rato se veía con muy buenos ojos. Por eso mismo no habrá sorprendido a muchos cuando una vez establecido con el poder real, total y absoluto de su primer gobierno, Juan Domingo Perón reflotó aquel viejo anhelo.
Perón recuperó la idea de la creación de una importante flota mercante en 1946, valiéndose de un argumento por demás contundente: la industria naval se encontraba en un pozo profundo por aquel entonces, tras los desastres de la Segunda Guerra Mundial y entonces dar nacimiento a una poderosa flota mercante argentina auspiciada por Perón resultaba más que viable e interesante.
El presidente argentino decide entonces convocar a conspícuos y efectivos hombres de negocios para que la flota mercante, ballenera concretamente, se pueda hacer realidad, al tiempo que las agencias de espionaje de Estados Unidos y Gran Bretaña comenzaban a mirar a Perón con una atención muy especial...

Los elegidos de Perón.
Uno de los empresarios elegidos por Perón fue Alberto Dodero, de una familia genovesa residente en Montevideo, Uruguay. Dodero se venía encargando, desde el final de la guerra, de adquirir viejos buques fuera de servicio a muy bajo costo, y lejos de comercializarlos como chatarras se encargó de dejarlos en condiciones para darle forma a una poderosa flota de transporte de pasajeros que cubría fundamentalmente el trayecto entre Europa (Génova, Italia más precisamente) y la Argentina. Dodero tendría vital importancia en la "Gira del Arco Iris" que en 1947 llevó a Eva Perón a Europa para un misterioso viaje que más allá de forzar cálidos recibimientos de autoridades europeas, tenía como principal finalidad la concreción de turbios negocios y asegurarse un buen pasar.
Dodero, una vez convocado por Perón, generó el interés de Aristóteles Onassis, el magnate naviero griego nacido en Turquía, que se había visto involucrado en un verdadero escándalo internacional durante la Segunda Guerra Mundial cuando fue detenido un agente nazi camino a Berlín, quien iba a conseguir el salvoconduto para que un buque de Onassis con bandera de Argentina fuera "liberado" en Suecia y pueda volver al país de bandera.

Fritz Mandl (izquierda) y Arsitóteles Onassis (derecha): dos de los socios de Perón.


Al "equipo de elegidos" se le uniría el controvertido Fritz Mandl, fabricante (y traficante) de municiones austríaco. Mandl era un caso (no tan) atípico: era judío y era además socio y protegido de los nazis (durante la Segunda Guerra Mundial y después de la misma). Mandl era maigo personal de Benito Mussolini y Francisco Franco, a quien le había suministrado armas para su bando durante la Guerra Civil Española.
Finalmente se conseguiría la participación de Alfredo Ryan, un empresario marítimo de los Talleres de Reparaciones del Río de la Plata, de familia irlandesa, nacido en Gibraltar. Ryan se encontraba en el momento de ser convocado por Perón, en la lista negra de los Estados Unidos por ser considerado colaboracionista nazi. Sin embargo en el Curículum Vitae de este tan particular y camaleónico empresario figuraba el traslado junto a sus equipos, obreros y colaboradores hasta Montevideo, Uruguay, para reparar los buques británicos Achiles, Exeter y Ajax, tras su feroz combate en aguas del Río de la Plata contra el acorazado alemán Graf Spee. Ryan era empleado del servicio secreto británico y los ferrocarriles británicos (en Argentina) le pagaban con acciones. Cuando Perón nacionalizó los ferrocarriles, Ryan vendió todas sus acciones y se lanzó a la especulación financiera en Wall Street, Londres y Rotterdam. Ryan además recibía desde finales de la Segunda Guerra Mundial, ayuda directa y colaboración técnica en sus talleres de parte de Siemens, Thyssen y Manesman, todos fuertes grupos industriales nazis. Un personaje "pintoresco" sin lugar a dudas. Lo dicho: camaleónico.

Mayo de 1949: estatización del Grupo Dodero. En la foto, Perón junto a Dodero (anteojos en mano).


Los elegidos de Perón, un verdadero "seleccionado de notables", reunían, todos ellos, más de una ventaja y unos cuantos denominadores comunes, a saber: tanto Dodero, como Mandl, Onassis y Ryan tenían y habían tenido muy estrechas y excelentes relaciones con la Alemania nazi y sus jerarcas y empresarios devotos. Los cuatro seguían manteniendo esas excelentes relaciones y trato aún después de la finalización de la guerra. Los cuatro tenían nacionalidad argentina desde antes de la Segunda Guerra Mundial y, como si fuera poco, los cuatro eran especialistas en negocios descomunales y en la "atención" (léase: manejo) de capitales nazis en la posguerra.
Con este equipo casi infalible y ultra influyente, con testaferros de importancia, con apoyos de cuestionable reputación, unas ansias de poder expansionista inigualables y, por supuesto, el uso y abuso de medios del Estado argentino a discreción, Perón se embarcó en esta empresa asombrosa: la conquista de la caza, el mercado y comercio de ballenas y todos sus importantes y valiosos derivados, en una de las zonas más requeridas por las grandes potencias y los conglomerados industriales multinacionales, con su flota de buques peronistas. A nadie le gusta que le "mojen la oreja". A las grandes potencias dominantes y a los intereses internacionales, menos... Y eso hizo Perón.

La construcción el buque "Juan Perón".
Ryan viajó a Inglaterra para supervisar personalmente la construcción del buque soñado por Perón. En 1948 la Compañía Argentina de Pesca (presidida por Ryan) entrega los planos del gigantesco buque factoría a los astilleros "Harland & Wolff" (los mismos en los que se había construído el famoso "Titanic"). Se trataba de un infernal buque de 25.000 toneladas brutas que estaría preparado para transportar petróleo cuando no se estuviese en temporada de caza de ballenas. En el buque se podría llegar a faenar la ballena completa. Se procesarían la carne y el aceite y todo (2.000 toneladas de carga) se acomodarían en sus bodegas frigoríficas. El buque estaba pensado para ser de lo más versátil que se haya visto, siendo apto también para el transporte de aceites comestibles de girasol y lino, como así también combustible líquido y otros.


Entrada a los astilleros "Harland & Wolff" en Irlanda.


El gobierno argentino (Perón) se comprometió con los astilleros "Harland & Wolff" y permitió que Ryan se instale en la ciudad irlandesa de Belfast. Desde allí se dedicó a la supervisión de la construcción del buque y a pasar toda la información requerida por Perón practicamente a diario. El costo de producción del buque "Juan Perón" fue de cerca de 3 millones de libras esterlinas.
Pero los planes y los sueños desmedidos no culminaban allí y así las cosas Perón le ordenó a Ryan que prometa la construcción de otras 15 embarcaciones pequeñas más, llamadas "catchers" destinadas a acompañar las tareas del enorme buque ballenero. La promesa fue realizada en simultáneo a astilleros de Alemania, Italia y Holanda. Quedar bien con varios a la vez, otra de las grandes habilidades de Perón.


Astilleros "Harland & Wolff".


La desgracia sobrevuela al buque "Juan Perón".
En el ambiente de la navegación y, principalmente, en el de la construcción de buques hay determinados signos, ciertas señales, que se asocian indefectiblemente a la desgracia y a la mala fortuna que puede llegar a tener un buque. En ese sentido el buque "Juan Perón" no logró escapar a esos fantasmas cuando un accidente durante la construcción provocó la trágica muerte de varios operarios del astillero. En la mitología naviera, eso se relaciona sin más vueltas con la mala fortuna, la mala suerte. El barco de Perón había nacido torcido y un tiempo más tarde, ya en 1951, esa mala fama se acrecentó cuando a punto de cargar unas 22.000 toneladas de combustible, se abrieron las compuertas del buque golpeando bruscamente el muelle. La desgracia seguía sobrevolando la cubierta del "Juan Perón".
Tras un interés inicial, Onassis, Dodero y Mandl no tomaron parte en el negocio y dejaron a Perón tan sólo acompañado por Ryan en esta complicada empresa. Fue el mismo Onassis quien le recomendó a Ryan que no lleve ese buque a la Argentina, pero finalmente el "Juan Perón" llegó a Buenos Aires en 1951, algo sobre lo que profundizaremos más adelante.


El ballenero "Juan Perón".


Perón recurre a asesores e inversionsitas nazis.
Con la "salida" del tandem Onassis-Dodero-Mandl del mega proyecto del buque ballenero más grande del mundo, Perón se aseguró finalmente los "servicios" de Lars Andersen, un legendario cazador de ballenas noruego, el mejor harponero del mundo. Andersen, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, recaló en Buenos Aires, Argentina, se naturalizó argentino y se radicó en la capital de Argentina tras haber escapado de Noruega (mediante un suculento "pago" a las autoridades locales). Andersen era un colaboracionista nazi en Noruega y era intensamente buscado. Una vez instalado cómoda y plácidamente en la siempre receptiva Argentina de Perón, Andersen comenzó a "llenarle la cabeza" al presidente argentino sobre las bondades, ventajas y beneficios del negocio ballenero.
Demanda mundial de materias primas en un mundo de posguerra, buenas posibilidades de comercialización de aceite de ballena, derivaciones importantes hacia el mercado de las margarinas, carne de ballena congelada y enlatada por toneladas para ser ofrecida a un hambriento mundo que recién salía de la Segunda Guerra Mundial. Andersen le había aportado otro dato más a Perón para convencerlo de seguir adelante: en 1938, para citar un ejemplo, el ballenero nazi "Unitas" había capturado en la Antártida unas 1700 ballenas, produciendo 120.00 barriles e aceite y 20.000 secciones de carne para exportar.
Todos esos argumentos resultaron más que aceptables y tentadores para un Perón que por nada del mundo dejaba de lado sus intentonas expansionistas en todas las áreas y de todos los modos posibles.
Perón , lejos de amilanarse y retraerse tras la negativa de Dodero, Mandl y Onassis de participar en esta aventura, logró otro contacto sumamente importante. Ese contacto llegó de la mano de un amigo personal de Andersen.

Hjalmar Schacht, asesor de Perón y banquero de Adolf Hitler.


Se trataba ni más ni menos que de Hjalmar Schacht. Schacht había sido desde los años '30 y hasta llegado el final de la Segunda Guerra Mundial, financista y banquero de Adolf Hitler. Extrañamente "absuelto" por los Aliados tras los juicios a los nazis en 1946, Hjalmar Schacht era una de las cabezas visibles de la reconstrucción alemana de la posguerra (para darse una idea de quien era Schacht recordemos la Conferencia de Estrasburgo de 1943. http://historiasladob.blogspot.com.ar/2013/08/el-nacimiento-del-iv-reich-en.html). No resulta un dato menor el hecho de saber que Hjalmar Schacht basaba su plan de reconstrucción económica de Alemania precisamente en la industria naval y...la caza de ballenas. Para conocer un poco mejor a Hjalmar Schacht vale recordar que fue uno de los principales responsables de contactar personalmente a Adolf Hitler con un importante y fructífero grupo de industriales alemanes y que para 1936 ocupaba un cargo de ministro en el gabinete nazi. Schacht fue el impulsor directo de la organización de la flota ballenera de la Alemania nazi y el propulsor de las acciones y medidas que desbancaron del negocio ballenero y sus derivados al gigante conglomerado anglo-holandés Unilever (mayor comprador mundial de aceite de ballena por aquel entonces). Schacht bloqueó las ganancias de Unilever en Alemania y amenazó al gigante Unilever con reducir su cuota de importación de margarina si no financiaba (Unilever) la construcción de la flota ballenera nazi. Finalmente Schacht optó por quedarse con Onassis, quien en su buque factoría "Olimpic Challenger" tenía como capitán a un oficial de la Kriesgmarine, la Marina de Guerra de la Alemania nazi. De todos modos, Hjalmar Schacht, y a pesar de unirse a la flota de Aristóteles Onassis, no había dejado pasar la oportunidad para abrir "otro frente" y asesorar personalmente a Ryan y a Perón.
Y un dato más... fue el mismísimo Hjalmar Schacht quien se reunió con Eva Perón cuando ésta realizó su famosa y misteriosa "Gira del Arco Iris" por Europa en el año 1947. Casualidades. Meras casualidades.

Crónica de un final anunciado.
El buque "Juan Perón" rebautizado como "Cruz del Sur" en épocas de la Revolución Libertadora de 1955.


La historia del "Juan Perón", el buque ballenero / factoría más grande y ambicioso del mundo, símbolo de la desmesurada ambición de Juan Domingo Perón y consecuencia directa de los negocios sucios y poco claros y la participación de no pocos personajes de más que dudosa reputación, estaba llegando a un final anunciado. Había nacido mal y seguramente todo terminaría del mismo modo. En 1951 el buque es confiscado por el Banco Central de la República Argentina. El desenlace de esta trama es digno de una película de cine negro: el buque "Juan Perón" estaba inscripto a nombre del propio Ryan y así las cosas es "adquirido" por el Estado Argentino por órdenes de Perón (¿y el dinero quién lo puso y a qué cuenta ha ido a parar?) en 1952 y en 1953 es transferido finalmente a YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) para ser utilizado como buque de transporte de combustibles. Sin embargo en otra movida muy poco clara, Perón volvió a insistir sobre el tema pesquero y finalmente en 1955, sobre el final de su segundo gobierno, firma importantes acuerdos pesqueros con el Grupo Krupp (uno de los principales grupos ecónomicos sostenedores de Hitler en sus años de "gloria"). Los acuerdos incluían extrañamente la utilización del "Juan Perón" nuevamente cumpliendo funciones de buque factoría con miras a la temporada pesquera de 1956/1957. Pero la llamada "Revolución Libertadora", régimen (también) militar y dictatorial como el de Perón, se encargó de que el segundo mandato de Perón no llegue a buen térrmino y el derrocamiento del líder Justicialista hizo que muchos planes y proyectos, también el de la continuidad del "Juan Perón" como buque ballenero / factoría, queden truncos.
La "Revolución Libertadora" derrocadora de Perón, cambió el nombre del buque rebautizándolo como "Cruz del Sur" para comenzar a utilizarlo exclusivamente como transporte de combustible hacia los puertos argentinos.

El imponente buque ballenero "Juan Perón".


Tras pasar por varias manos, el buque culmina sus días en Argentina amarrado y fuera de servicio, cosa que sucedió en 1963. Fue vendido varias veces y enarboló repetidamente la bandera nacional de muchos países.
Veamos a continuación, en resumidas cuentas, la historia de principio a fin del buque "Juan Perón":
1951. Octubre. Construido para la Compañía Argentina de Pesca (Argentina) a un costo de ₤ 2,8 millones.
1952. Febrero. Transferido a la Flota Mercante del Estado (Argentina) y amarrado en Buenos Aires.
1953. 15 de Marzo. Vendido a YPF  (Argentina) en $ 70 millones.
1955. Re bautizado "Cruz del Sur".
1967. Rematado en U$S 810.000 a Fluor Corporation (Middle East Fluor S. A. de Panamá) (Liberiana).
1968. Vendido a Southern Cross Operating Co Ltd de Liberia (adm. Fluor Corporation de Los Angeles) para ser convertido en buque de perforaciones petroleras pero utilizado como buque tanque administrado por Hendy International Co.
1969. Cortado y convertido en 2 unidades en Yokohama. Con la proa se construyó en el astillero Mitsubishi H. I. una barcaza sin propulsión destinada a perforaciones (446 x 40 x 28) 9.457 TRG bautizada "Western Offshore VII".
1972. Registrada por Fluor Corp.
1989. Re bautizada "Ismaya" y utilizada como pontón.
1974. Con la sección de popa se construyó una unidad de perforaciones petroleras en un astillero de Taiwán. Bautizada "Western Offshore VIII".
1985. Transferido a la Western Offshore Drilling & Exploring Co. (Fluor Drilling Services Inc. mngr)
1988. Vendida  a Frigg Shipping Ltd (J. Lauritzen A/S, mngr) re bautizado "DeepSea Duchess".

El "Juan Perón", el más grande buque ballenero / factoría de aquellos años, el símbolo de la megalomanía galopante del presidente Perón, pasaba así sin pena ni gloria, sin haber sido útil a la Argentina casi en ninguno de los proyectos trazados, pero siendo un firme estandarte de los negocios sucios que involucran al poder. El buque "Juan Perón" ha sido el símbolo de una historia oscura, corrupta, ambiciosa y que nada tuvo que ver con los deseos de bienestar y progreso para la Nación Argentina, pero que sí fue la concreción de negocios que el gobierno nacional, Perón puntualmente, hizo no sólo usufructuando dinero que no le pertenecía, sino además rodeándose de personajes que lisa y llanamente deberían haber estado, por aquel entonces, en la cárcel, unos como delincuentes económicos y otros (los más) como socios y financistas de criminales de guerra.



Bibliografía y textos consultados:
- Clarin.com - Edición digital 18 de Junio de 2000
- "Últimas noticias de Perón y su tiempo" (Rogelio García Lupo - Vergara, Grupo Zeta - 2006)
- FlotaYPF.com.ar

martes, 6 de agosto de 2013

Exclusivo Historias Lado B: ¿Estuvo el empresario argentino Jorge Antonio con Adolf Hitler en Berchtesgaden?

El controvertido Jorge Antonio, ladero, socio y financista de Juan Domingo Perón, generador de negocios descomunales, representante de Mercedes Benz en Argentina desde los años '40, empresario multimillonario,dueño de la Residencia Inalco en Villa La Angostura, hogar de Adolf Hitler en Argentina. ¿Ha sabido ese hombre codearse con el mismísimo Führer en la intimidad de su refugio alpino en Berchtesgaden? Si bien los negocios de Jorge Antonio con los nazis no son secreto para nadie, lo que resulta inédito en cambio es ver upor primera vez ana imagen suya en el centro mismo del poder nazi junto a Adolf Hitler. Mire la foto, lea el artículo, observe detenidamente el video de "Historias Lado B" y saque sus propias conclusiones...

1943 ¿Jorge Antonio con Adolf Hitler en Berchtesgaden?


El 14 de Octubre de 1917, en el barrio porteño de la Boca, en Buenos Aires (Argentina), nacía Jorge Antonuio Chibene. Hijo de inmigrantes sirios (su padre, Elías Antun Esquef, había llegado desde Siria a finales del Siglo XIX), vivíó su primera infancia y adolescencia en Uruguay y cuando ya tenía 17 años de edad su familia regresó a la Argentina. Sus días no acusaban nada sumamente destacable y para 1942 egresaba del Colegio Militar de la Nación. Gracias a sus contactos y amistades (sobre todo en el ámbito castrense) pudo conocer, durante 1943, al por entonces ascendente Coronel Juan Domingo Perón, sin que ese hecho le llamara la atención particularmente, aunque con los años el encuentro llegara a ser determinante.

Jorge Antonio, como se lo ha conocido, era muy hábil y de una manera u otra siempre se las ha arreglado a la perfección para llegar a la cumbre de los negocios y ser "bendecido" por amistades que le han reportado más de un beneficio a su agitada vida. Sabía cómo moverse, conocía los secretos de los grandes negocios (tal vez herencia de su padre sirio) y así las cosas en ese mismo 1943, momento en el que conoció a Perón, sorprendentemente ya era representante en la Argentina de dos gigantes de la industria automotríz: General Motors y Mercedes Benz.
Para ser representante de Mercedes Benz en Argentina, casi con total seguridad, Jorge Antonio debió recibir el "visto bueno" de las autoridades máximas de la Alemania nazi por aquel entonces. En la Alemania del Tercer Reich, tanto Mercedes Benz como BMW eran dos de los más sólidos puntales de la industria bélica (fabricando motores para aviones, por ejemplo) y cada paso que daban esas empresas tan emblemáticas para los alemanes era monitoreado directa y personalmente por el mismísimo Adolf Hitler, como no podía ser de otro modo.
Dados estos hechos y observaciones fáctica e históricamente irrefutables, cabe pensar (y no sin razón) que Jorge Antonio haya tenido "llegada directa" a Hitler, o por lo menos con los altos jerarcas nazis relacionados con la industria.
Uno de esos laderos de Hitler era Albert Speer, ministro de Armamento y Producción de Guerra, quien además de ser el "Arquitecto de Hitler" era quien controlaba todos y cada uno de los detalles referidos a la industria alemana del Tercer Reich. Mercedes Benz, por supuesto, estaba incluída dentro de la órbita de sus responsabilidades.
Con todo ésto en mente es muy factible pensar que (sin pruebas concretas y definitivas al respecto) Speer propiciara productivos encuentros entre los empresarios responsables (o representantes) de las empresas alemanas con Adolf Hitler. Ese tipo de reuniones por lo general se llevaban a cabo en un ámbito más distendido, en donde Hitler estuviera relajado y en cierto modo más cómodo. Uno de esos lugares predilectos de Hitler era precisamente su residencia alpina en Berchtesgaden.

En algún momento de 1943 Hitler y Speer mantuvieron como tantas veces reuniones en Berchtesgaden y en una de ellas se pudo apreciar una figura que se asemejaba enormemente al empresario que manejaba los negocios de Mercedes Benz en la Argentina: Jorge Antonio. La imagen que encabeza este artículo fue captada de un fotograma de unas viejas películas privadas sin sonido que el entorno de Hitler filmaba regularmente. El hombre alto, de nariz prominente, elegante bigote y aspecto algo nervioso podría ser efectivamente el argentino Jorge Antonio, tal vez recibiendo las indispensables indicaciones de la cúpula misma del nazismo. Sus movimientos denotan algo de nerviosismo, como si se tratara de un primer encuentro con el Führer o como si aún no gozara de la suficiente confianza. Meras especulaciones.
"Historias Lado B" presenta un video con parte de una de esas películas privadas y compara los rasgos y el aspecto físico del "supuesto" Jorge Antonio junto a Hitler y el comprobadamente "real". Ciertos detalles en su anatomía, en la estructura de su rostro y su cabeza, se ven extremadamente iguales entre "uno" y "otro" a pesar de los años de diferencia entre algunas fotos utilizadas en el video para la comparación.
Mire el video...




  1943. ¿Jorge Antonio con Adolf Hitler en Berchtesgaden? y una imagen con Perón...


 Jorge Antonio, supo llegar alto y alcanzar las altas esferas de poder (sus responsabilidades al frente de Mercedes Benz de Argentina así lo demuestran) y así las cosas en 1949 volvió a encontrarse con Perón gracias a su amistad con Juan Duarte, hermano de Eva "Evita" Duarte y mano derecha del presidente argentino. El poder de Jorge Antonio quedó radicalmente plasmado a partir de 1950 con la compra de Canal 7, la agencia Télam y Radio Belgrano, como así también la tenencia de acciones de importantes bancos en Argentina. Para el año 1955 su fortuna estaba calculada en unos 215 millones de dólares, una auténtica enormidad para aquel entonces (lo mismo que en la actualidad). Jorge Antonio fue objeto de muchos comentarios y rumores "gracias" a sus indudables, inocultables e innegables contactos nazis. Sin ir más lejos bien es sabido su alto grado de involucramiento con la llegada a la Argentina del nazi Adolf Eichmann, de quien (Jorge Antonio) luego de unos años ha declarado saber perfectamente su vida en Argentina, su trabajo "casualmente" en la Mercedes Benz" como así también dijo estar al tanto de su alias: Ricardo Clement. Jorge Antonio, después de todo, había tenido mucho (muchísimo) que ver con la llegada de ese y otros jerarcas nazis a la Argentina a cambio de ¿parte del tesoro nazi?
Muchas coincidencias para un personaje que, indudablemente, tenía fuerte "llegada" a los jefes del nazismo alemán.

Juan D. Perón, su esposa María Estela Martínez y Jorge Antonio en la década de los '60.

Jorge Antonio.


Cuando Perón fue derrocado en septiembre de 1955, Antonio se rehusó a escapar o exiliarse y fue detenido por la mal llamada "Revolución Libertadora". Fue encarcelado en varios lugares de Argentina y finalmente en Río Gallegos desde donde en 1957 logró escapar hacia Chile (donde algunos amigos "filo-nazis" habrán sabido darle protección). Lo demás es historia, una historia que se reavivó en los años '90 con su amistad con otro "peronista" como era el presidente Carlos S. Ménem (Jorge Antonio presentó a Ménem con Perón en los '60), con quien también ha sabido hacer interesantes negocios. Lo demás es historia. Jorge Antonio falleció a los 90 años de edad en Buenos Aires el 11 de febrero de 2007.

A la tumba se ha llevado el gran secreto: ¿era él, efectivamente, aquel hombre reunido con Hitler en Berchtesgaden?

Marcelo García
Historias Lado B
Agosto de 2013

Nota relacionada: 
Residencia Inalco: la casa de Hitler en Argentina
http://historiasladob.blogspot.com.ar/2012/03/residencia-inalco-la-casa-de-hitler-en.html




martes, 21 de mayo de 2013

Juan José Valle: el ícono de la "resistencia peronista" al que poco le importaba Perón...

 General Juan José Valle, el ícono de la Resistencia Peronista al que poco le importaba Perón...


Cuando todavía se escuchaba el eco de los feroces bombaredos a la Plaza de Mayo del 16 de Junio de 1955, cuando aún no se había terminado de secar la sangre derramada entre argentinos durante aquella fatídica jornada que dejó un luctuoso saldo de unos 200 muertos, cuando aún se levantaban los escombros de las calles y se apagaba el fuego en las Iglesias incendiadas, ya asomaban aquellos que no habían acusado recibo de los golpes propinados y que, lejos de escarmentar, planificaban los siguientes movimientos. Cuando el ruído de las botas retumbaba en los pasillos de la Casa Rosada, un Juan Domingo Perón acorralado y sin plan B para afrontar el vendaval que se venía, encomendó al General Juan José Valle la complicada tarea de negociar con los golpistas de la mal llamada "Revolución Libertadora" para que las consecuencias (para Perón) fueran lo más livianas posibles. 

Aquel "soldado" que al redactar las proclamas de la logia fascista G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) se despachaba diciendo que un gobierno era cosa de militares y que los civiles no estaban preparados para tales responsabilidades, aquel militar que tras los bombardeos rebeldes y criminales a Plaza de Mayo ordenó a la población civil que se retire y que deje pelear a los militares (que para eso estaban) se "olvidó" de luchar y mandó a unos cuantos subordinados (sin muchas convicciones de defenderlo) a pactar con el "enemigo". Eso mismo habían traído a la Argentina: una guerra. 

El 16 de Septiembre de 1955 cuando Perón envió a pactar a Valle con la vanguardia de la sublevación comandada por el General Eduardo Lonardi, se daba inicio no sólo a una nueva (y también lamentable) era en la Argentina. Valle, lejos de lo que podía llegar a pensar Perón, dio por sentado algo: según su particular manera de leer aquella situación, Perón estaba entregando el poder y entonces en lugar de "negociar" (vaya uno a saber qué cosa) con el enemigo, hizo saber que Perón se había rendido incondicionalmente. Dicho de otra forma: Valle se acababa de transformar de buenas a primeras en el máximo traidor de la causa peronista y su líder.

Luego, inmediatamente, la llegada de Lonardi al poder como primer presidente de la "Revolución Libertadora" y sin respiro una patada en su propio trasero tras haber deslizado públicamente que en la Argentina de entonces no habría "ni vencedores ni vencidos". Los más radicales militares que lo secundaban entendieron aquellas palabras como un débil gesto de comprensión y un vano e inútil intento de acercamiento y apaciguamiento entre argentinos y, por supuesto, no lo podían permitir. Tras el patadón a Lonardi, llegó de facto a la presidencia el General Pedro Eugenio Aramburu y entonces sí, la sangre llegaría al río y los peronistas sentirían el escarmiento...

Se prohibieron los símbolos peronistas y se declaró ilegal el movimiento fundado por el huidizo Perón, que en ese momento estaba exiliado escapado (los soldados no se exilian, huyen) hacia el Paraguay y el Peronismo desaparecía del mapa. Valle fue pasado a retiro y encarcelado junto a otros camaradas. Su detención se pasó luego a arresto domiciliario desde donde el 7 de Marzo de 1956 logró escapar extrañamente para planificar una nueva intentona "golpista contra los golpistas".
El golpe se daría el 9 de Junio de 1956 y tras una serie de copamientos y movimientos bastante ajustados, Valle leería su proclama en las radios, tras tomar diferentes emisoras radiales.
La proclama del General Juan José Valle decía lo siguiente:

Al pueblo de la Nación

Las horas dolorosas que vive la República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución y las leyes.

Como responsable de este Movimiento de Recuperación Nacional integrado por las Fuerzas Armadas y por la inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven-, declaramos solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.

Conscientes de nuestra responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente…

¡Viva la patria!

Movimiento de Recuperación Nacional
General de División Juan José Valle
General de División Raúl Tanco
Buenos Aires, 9 de junio de 1956.

Todo indica que Valle "se había olvidado" del Peronismo y de Perón. No había en su proclama ni una sola referencia al líder del Movimiento y mucho menos al Partido Peronista. Valle se autoproclamaba cabecilla del Movimiento de Recuperación Nacional. 
Por diferentes motivos, el golpe ideado por Valle fracasó y, el icónico General símbolo fraudulento de la resistencia peronista, traicionó una vez más. Anteriormente a Perón y en esta oportunidad a sus compañeros sublevados. Muchos militares fueron encarcelados por la mano dura de las fuerzas que respondían a Aramburu y a partir de entonces Valle "se mandó a guardar", desapareciendo de la escena mientras comenzaba la larga lista de fusilamientos. Aramburu se cargó más de una veintena de militares a quienes pasó por las armas en diferentes lugares de la provincia de Buenos Aires y en algunos destacamentos del Ejército, pero para Valle eso no significaba nada y seguía prófugo... Así demostraba sus convicciones, su sentido del compañerismo y su lealtad.
Sea como sea, el gobierno de Aramburu le hizo saber que los fusilamientos se detendrían una vez que Valle deje de profugarse y entonces Aramburu (que viajaba a Rosario) dejó firmados los decretos 10.362 y 10.363 por medio de los cuales autorizaba la Ley Marcial (en el primero de los decretos) y su efectiva implementación sin miramientos (en el segundo decreto). La suerte de Valle estaba sellada...

Valle hizo lo mínimo que podía hacer (entregarse) y fue nuevamente encarcelado. Tras un frío anuncio a su familia advirtiéndoles que sería ejecutado y pasaran a despedirse en la prisión, las balas pegaron en su pecho el 12 de Junio de 1956. Desde entonces la Resistencia Peronista enarboló la bandera de Valle, adoptándolo como su más indiscutido emblema, pero... muy lejos de allí Juan Domingo Perón le enviaba una carta a John William Cooke en la que le dejaba muy en claro su postura frente a aquel Valle (sin más vueltas) traidor. 

Decía Perón de puño y letra:

"Esos mismos militares que hoy se sienten azotados por la injusticia y la arbitrariedad de la canallada dictatorial, no tenían la misma decisión el 16 de Septiembre de 1955, cuando los ví titubear ante toda orden y toda medida de represión a sus camaradas que hoy los pasan por las armas. Si ellos  hacen ahora algo es porque están enconados con sus excamaradas que los expulsaron del Ejército, cosa que ellos no esperaban. Si yo no me  hubiera dado cuenta de la traición, y hubiera permanecido en Buenos Aires, ellos mismos me habrían asesinado, aunque sólo fuera para hacer mérito con los vencedores".

Pero claro, esta carta nunca fue considerada por las siguientes generaciones peronistas y Valle fue elevado a los altares de la lealtad eterna al líder del Justicialismo como mártir y emblema de la resistencia, aunque fuera el mismísimo Perón quien opinara todo lo contrario...







jueves, 9 de mayo de 2013

Perón y la recuperación de las Islas Malvinas: el acuerdo secreto con Gran Bretaña

Juan Domingo Perón. 1974.


La propuesta secreta de los ingleses a Perón por las Malvinas.
El ex embajador Ortiz de Rozas revela detalles de las negociaciones de 1974 con Gran Bretaña para establecer un condominio sobre las islas; qué decía el documento presentado por los británicos al ex presidente
Por Maia Jastreblansky | LA NACION

Fue testigo de una parte crucial de la historia bilateral y revela detalles de gestiones desconocidas porMalvinas . El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón una administración compartida sobre las islas. Ese día, el ex presidente proyectó el camino para recuperarlas definitivamente. De aquella situación hoy da testimonio el ex embajador Carlos Ortiz de Rozas, un diplomático de más de 45 años de carrera que estuvo cerca de numerosas negociaciones diplomáticas en torno al archipiélago.
"Si ponemos un pie sobre las islas, no nos sacan más", le confió Perón, por entonces, a su canciller, según relata Ortiz de Rozas a La Nación. Un condominio entre los dos países resultaba una salida controvertida si lo que se quería era obtener la soberanía inmediata.
La historia quiso que el presidente falleciera tres semanas después y las negociaciones se desvanecieron durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Después llegaría el gobierno de facto, la guerra de 1982 y la relación bilateral daría un vuelco difícil de revertir.

LA PROPUESTA
Quienes conocen los corrillos diplomáticos aseguran que la propuesta británica a Perón de 1974 está archivada en algún lugar de la Cancillería. Se trata de un non-paper (documento no oficial) a cuya copia pudo acceder este medio, que le proponía un condominio sobre las islas. La intención, dice el escrito, era "poner fin a la disputa sobre la soberanía" y "crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses".
Aquel texto fue entregado por el entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, a Perón y a su ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Vignes, en una reunión confidencial.
Entre otros puntos, proponía que las banderas de Gran Bretaña y Argentina fueran "enarboladas juntas" en tierra malvinense, que allí convivieran el inglés y el castellano como idiomas oficiales y que el gobernador de las islas fuera "designado de manera alternada por la Reina y el presidente argentino".
"Sobre estas bases, el gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible", concluye el texto.
Una copia del non-paper con la propuesta británica.

 El texto en inglés de la propuesta británica a Perón.


EN LA AGENDA DE PERÓN
Ortiz de Rozas es una de las pocas personas que supo de aquel encuentro. Este ex embajador en Gran Bretaña, Austria, Francia y Estados Unidos, ex presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y jefe de la misión para las negociaciones con Chile bajo la mediación del Papa Juan Pablo II, intervino en distintas negociaciones confidenciales sobre las islas, algunas de las cuales reveló en su libro, Confidencias diplomáticas, editado en junio del año pasado.
Estaba cumpliendo funciones en la ONU, cuando Vignes le participó la propuesta británica de condominio y, en estricta reserva, le entregó una copia del non-paper. "Me confió que Perón le había expresado: «Aceptemos. Una vez que pongamos pie en las Malvinas no nos saca nadie y poco tiempo después la soberanía será argentina por completo», relata a La Nación.
Pero el 1° de julio de 1974, tres semanas después de la reunión con la comitiva inglesa, Perón falleció. Su viuda, Isabel Martínez de Perón, heredó la presidencia y el asunto del condominio quedó sin resolver. "Isabelita no habrá querido avanzar porque temía a algunos sectores que pretendían una posición más dura con Gran Bretaña", reflexiona Ortiz de Rozas, a sus 85 años.
No obstante, un documento fechado el 20 de diciembre de 1974 revela que el proyecto no había sido borrado de la agenda. El texto consiste en una versión en castellano del non-paper británico, firmada y sellada por el Departamento de traducciones de la Cancillería argentina. "Pero los ingleses se dieron cuenta que sin Perón la iniciativa no iba a ningún lado, y retiraron la propuesta", señala Ortiz de Rozas.
La traducción del documento tras la muerte de Perón.

 Traducción de la propuesta británica realizada tras la muerte de Perón.


El gobierno de Isabelita pronto se vería sumido en serios conflictos políticos internos y ni Argentina ni Gran Bretaña volvieron a dar señales con respecto al condominio. Mucho menos después del golpe de la Junta Militar, cuando empezó a tomar fuerza el camino bélico.
"Camino equivocado".

Ortiz de Rozas estaba en la embajada argentina en Londres cuando, en la madrugada del 2 de abril de 1982, se conoció el desembarco argentino en Malvinas. "Apenas me enteré, supe que el trabajo de años se venía abajo. Lo único que logró [Leopoldo] Galtieri fue darle la oportunidad a Margaret Tatcher de no ser eyectada del gobierno británico", opina entre las fotografías y condecoraciones que decoran su amplísimo departamento de la Recoleta.
"Además de trágico, el de la guerra fue un camino equivocado, porque se habían dado pasos concretos para resolver el problema de la soberanía por la vía pacífica", reflexiona.
Y recuerda: "En 1966 Henry Hohler, subsecretario del Foreign Office para Asuntos de América del Sur, me invitó a un restaurante muy bueno de Londres y en términos confidenciales me informó que las islas ya no tenían el valor estratégico de antaño y que tarde o temprano iban a integrarse con Argentina. Me recomendaron hacer lo posible para conquistar la mente y el corazón de los isleños", agrega.
"Incluso en febrero de 1982, días antes de la guerra, en las rondas de la ONU se discutió la posibilidad de un retroarriendo, para que los ingleses se comprometieran administrar las Malvinas por un determinado número de generaciones y luego cedieran la soberanía", manifiesta Rozas.
Considera que "la historia hubiera sido distinta si se hubiesen dado pasos para que los isleños sintieran que la tutela argentina era lo mejor para sus intereses".


Harold Wilson, primer ministro británico en 1974, y Perón.

  

Por Maia Jastreblansky | LA NACION