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miércoles, 22 de abril de 2015

El "tesorero de Auschwitz" pide perdón

Histórico juicio en Alemania. Oskar Gröning despojaba a los prisioneros de sus objetos (relojes, dinero), que luego enviaba a Berlín. Lo juzgan por complicidad de la muerte de 300 mil personas. Hoy admitió su culpa. (Publicado en Clarin.com el 22 de abril de 2015)

Oskar Gröning llega al Tribunal. (Foto: Reuters)


Esperaba en la rampa del campo de exterminio de Auschwitz la llegada de las pertenencias de las víctimas. Separaba los relojes de oro, las monedas de distintos países, contaba los montos, los colocaba en una caja de madera y anotaba cuidadosamente la fortuna que iba a enviar a Berlín. Oskar Gröning, "el tesorero de Auschwitz", pidió este martes perdón ante un tribunal alemán que lo juzga por complicidad de la muerte de 300 mil personas en 1944.

Lúcido a sus 93 años, Gröning entró apoyado en un andador y con la ayuda de un abogado a la sala del tribunal de Lüneburg, la pequeña ciudad situada a unos 50 kilómetros de Hamburgo donde vivió sin sobresaltos después de la Segunda Guerra Mundial. "Sin duda soy moralmente cómplice", declaró el anciano de pelo blanco. "Y también admito esa culpabilidad moral aquí, con arrepentimiento y humildad frente a las víctimas. Pido perdón", declaró Gröning ante el tribunal, que debió alquilar una sala grande debido al interés mediático por el que será uno del los últimos juicios por el Holocausto. El llamado "tesorero" o "contador de Auschwitz" es uno de los pocos que relató la vida cotidiana de los miembros de las SS en el campo de exterminio, una vida que él calificó de "normal", como la de un pueblo, con verdulería, vecinos...



 Oskar Gröning en 1944.



En una espeluznante entrevista publicada por el semanario Der Spiegel hace diez años, contó cómo él y sus "colegas" jugaban a las cartas y bebían mientran hablaban del olor de los cadáveres quemándose, de cómo los cuerpos se levantaban al arder. Entre 1942 y 1944, Gröning vió la pila de muertos en un par de ocasiones, por ejemplo cuando todos los SS salieron a la caza en medio de un intento de fuga. Para él, según confesó a Der Spiegel, el exterminio de los judíos era "un método de guerra" y las matanzas eran "horribles" pero se enmarcaban en "lo necesario". "A los judíos les grababan el número de prisionero, a los SS el grupo sanguíneo", explicó en la entrevista, mostrando el cero que tiene en el brazo y relatando que fue él mismo quien en 1944, después de pasar dos años en Auschwitz, pidió su traslado al frente. Había visto a un SS arrojar a un bebé contra un camión, para que dejara de llorar. Y aquella noche se emborrachó para olvidar. Pero la conciencia de crímenes atroces no impidió a Gröning llevar la vida de un hombre común y guardar silencio. Recién habló en los 80, cuando escribió para sus dos hijos y algunos amigos su testimonio de las matanzas. Confesó que había escuchado los gritos de socorro de quienes perecían en las cámaras de gas. Más tarde dió una larga entrevista para un documental de la BBC en la que se definió como una "ruedita", una pequeña pieza en el engranaje del genocidio perpetrado por los nazis, pero en ningún caso como un culpable. "Ni siquiera nunca le pegué a un prisionero", dijo entonces.

Oskar Gröning pidió perdón. (Foto: Reuters)


Los millones de víctimas "no fueron asesinados por jerarcas nazis", fueron justamente estas "rueditas" las que permitieron el funcionamiento de la maquinaria de exterminio, destacó ayer el abogado Thomas Walther a la emisora berlinesa Inforadio.
Walther criticó fuertemente a la justicia alemana por haber descartado una y otra vez la responsabilidad de los administradores grises del Holocausto, los llamados "criminales de escritorio" que ocupaban funciones como la de Gröning en los campos de exterminio. El abogado defensor Hans Holtermann consideró en cambio que Gröning nunca tuvo una participación directa en los crímenes nazis y que su sola presencia no lo convierte en cómplice.
El juicio al "tesorero de Auschwitz" se limita a un período de mediados de 1944, cuando llegaron al campo de exterminio 137 trenes con unas 427 mil personas, de las cuales al menos 300 mil fueron asesinadas. Para los sobrevivientes y descendientes de las víctimas que viajaron desde distintos países del mundo para dar su testimonio, lo importante no es la condena, sino el juicio mismo y sobre todo la sentencia.         


    



Por Araceli Viceconte para Clarin.com
Artículo original: http://www.clarin.com/mundo/Oskar-Groning-tesorero-Auschwitz-pide-perdon_0_1343265881.html

domingo, 29 de septiembre de 2013

Oskar Schindler: el gran simulador

¿Fue un moderno San Pablo del Siglo XX como pretenden hacer creer? ¿Converso aparente, inspirado celestialmente e iluminado por un mensaje del más allá, impulsado por una fuerza superior o simplemente un cínico oportunista y manipulador? Oskar Schindler ha pasado a la historia, gracias al rótulo impuesto por el Museo Yad Vashem de Jerusalén,  como el "justo entre las naciones" siendo recordado y homenajeado como un ángel salvador de vidas humanas, dispuesto a rescatarlas de las garras del sanguinario Partido Nacional Socialista, al cual él pertenecía y tan efectivamente servía. El cine de Hollywood puso su "granito de arena" para presentar a Schindler en sociedad como un humanitario benefactor de miles de víctimas inocentes durante la Segunda Guerra Mundial y para convertirlo de buenas a primeras en un ser venerable y digno de todo reconocimiento. Pero su realidad era... sensiblemente diferente. Aquí la Historia Lado B de Oskar Schindler, el gran simulador.

Por Marcelo D. García para Historias Lado B

Oskar Schindler.


Una cuestión de oportunismo.
El oportunismo es una forma específica de responder a las oportunidades, la cual implica priorizar el interés propio y obviar principios éticos relevantes para lograr ciertas metas o para resolver preocupaciones compartidas por un grupo. A veces, el oportunismo es definido también como la habilidad de capitalizar los errores de otros, utilizar oportunidades creadas por los errores, debilidades o distracciones de los oponentes en beneficio de uno mismo.

Oskar Schindler, nacido el 28 de abril de 1908 en Svitavy (Imperio Austro-Húngaro, luego Checoslovaquia, hoy República Checa) fue un gran oportunista, el mejor. El más hábil de todos los cínicos oportunistas que tras haber llevado una vida enfocada pura y exclusivamente en la consecución de beneficios personales, tras haber sido no sólo un fiel simpatizante del Partido Nacional Socialista sino también un importante elemento del contraespionaje hitleriano; supo huír (no sin ayuda y complicidad de otros...) de esa realidad incontrastable gracias a negocios oscuros, redes de contactos, arreglos inmorales, silencios extraños y, como si fuera poco, una gran ayuda del cine norteamericano gracias a la película "La lista de Schindler" perpetrada falazmente por Steven Spielberg. La historia oficial pinta a Schindler como un abnegado industrial de la Alemania nazi que descubrió mágicamente la luz al final del túnel y exponiendo su propia vida se dedicó a salvar a miles de judíos que trabajaban en sus fábricas. Extraña habilidad la de Oskar Schindler, para pasar a la posteridad como "justo entre las naciones" (Museo Yad Vashem en Jerusalén) cuando en realidad hubo centenares de Schindler; por no decir miles. Y tantos Schindler hubo en la Alemania nazi como empresarios afiliados al partido que producían a favor de la maquinaria bélica hitlerista y que utilizaban mano de obra (judía y no judía) de "trabajadores" que en realidad no eran tales sino que eran indefensos esclavos. Oskar Schindler ha sido un hábil y útil empresario nazi, pero fundamentalmente ha sido un espía al servicio del aparato de contraespionaje alemán, oficial de las SS, siendo una pieza fundamental en el engranaje destinado a ubicar, delatar, detener y confinar (incluso matar) a la oposición que enfrentaba al régimen de Hitler.
A partir de estos datos fundamentales y sin perder de vista los materiales bélicos indispensables para las campañas guerreras del Tercer Reich que Schindler producía en sus fábricas, podremos comprender en dónde estuvieron las mentiras que terminaron forjando el mito de Oskar Schindler, el supuesto benefactor de la humanidad, el salvador de prisioneros-esclavos judíos, el gran simulador.


Oskar Schindler en su hábitat natural: el ambiente nazi.


Ubicando a Oskar Schindler en la realidad de entonces.
Los relatos que hablan sobre la vida y los hechos de Oskar Schindler tienen como origen dos fuentes fundamentales y de primera mano pero, totalmente distintas entre sí: la de las memorias del propio Schindler y la de las memorias de su exesposa, Emilie. Son los dos relatos a partir de los cuales se puede reconstruír el paso de Oskar Schindler por esta vida. Oskar Schindler redactó sus memorias al poco tiempo de haber culminado la Segunda Guerra Mundial, con los recuerdos bien frescos como para saber qué cosa contar y qué cosa ocultar. Por el lado de su exesposa, las memorias fueron escritas un tiempo después y en la mayoría de los pasajes las diferencias con la versión aportada por Oskar Schindler son llamativamente sorprendentes.
La historia de Oskar Schindler, al ser difundida por el "relato oficial", muestra aristas  que no pueden menos que llamar la atención y mover a la duda, o por lo menos generan inquietudes que son en realidad muy sencillas de rabatir. Oskar Schindler fue un empresario alemán que no escapó a las generales de la "ley" de aquellos tiempos del oscurantismo nazi. Fue parte sustancial de un mecanismo que se encargaba básicamente de apoderarse de negocios o fábricas ajenas (por lo general de personas judías); comenzar a producir lo que el estado nacional socialista de Hitler le pedía hacer; utilizar la mal llamada "mano de obra barata" (léase: trabajadores esclavos) y (aquí comienza a aparecer un elemento fundamental en la historia de Schindler) dedicarse al "cuidado" y la "preservación" (bien marcadas las comillas) de esos pobres e indefensos esclavos (no siempre y no exclusivamente judíos, aunque éstos eran la inmensa mayoría). El tema del "cuidado" y la "preservación" de los esclavos de las diferentes fábricas e industrias que producían para la máquina de guerra hitleriana tiene una simple y sencilla explicación: los "patrones" de las fábricas (generalmente tomadas a la fuerza, como en el caso de Oskar Schindler) "necesitaban" imperiosamente que esos trabajadores-esclavos subsitieran para, simplemente, seguir produciendo en su propio beneficio y el del Tercer Reich. Hay que olvidarse de cuestiones humanitarias y de conciencia aquí. Los empresarios y productores alemanes nazis sólo buscaban "extender la vida" de sus esclavos con esa finalidad: lograr mayor producción en su beneficio.

Oskar Schindler: Oficial de las SS y espía alemán.
La historia oficial se empeña sistemáticamente en colocar a Oskar Schindler en un lugar en el que no merece estar. Llevará unos cuantos años determinar las verdaderas y precisas razones que se ocultan detrás de la máscara artificial y mentirosa que muestra a Schindler como un benefactor de la humanidad, en particular de una gran cantidad de esclavos judíos. La mención del Museo Yad Vashem de Jerusalén es algo digno de todo destaque dentro de esta trama destinada a hacer creer una cosa por otra. Los ejemplos sobre ésto que planteamos abundan y sobran, todos simples y concretos datos históricos. Mientras que otros empresarios alemanes usaban "mano de obra esclava" en sus fábricas, Oskar Schindler es presentado como un industrial que empleaba "trabajadores" extranjeros o de religión judía. Mientras que los otros industriales eran nazis confesos, Schindler (SS e integrante del servicio de contraespionaje alemán) se había acercado al Nacionalsocialismo para "proteger" sus "empleados". Mientras todos los empresarios e industriales nazis alimentaban a sus esclavos para obligarlos a producir más y más, Schindler en realidad (decían algunos) los alimentaba sólo porque los respetaba y pretendía salvarlos. Lo dicho: Schindler hubo miles, sólo que para todos los demás se utilizó un discurso y en su caso se utilizó otro diametralmente opuesto.
En 1930 Schindler se afilió al partido Nacionalsocialista, el partido Nazi para ser más claros, y dado su lugar de residencia en Checoslovaquia, dados sus contactos en el país y dado que estaba más que dispuesto a producir en favor de la maquinaria de guerra de Hitler, fue promovido a oficial de las SS y convocado para ser un tiempo después enlace y espía de los nazis en su país, con todo lo que ser un espía significaba. Cuando Hitler decide poner su pesada bota sobre Checoslovaquia en 1939, los contactos de Schindler con la Gestapo eran muy fuertes y estrechos y de ese modo se lo convocó para que lisa y llanamente se convierta en espía del servicio de contraespionaje, con el objetivo de ubicar, delatar y encarcelar (la muerte de los detenidos era una de las posibilidades) a los opositiores, entre los cuales había además de personas judías, socialistas, comunistas y gente de otras ideas políticas y religiosas contrarias al nazismo. Schindler fue una pieza fundamental en esa tarea de la Gestapo en Checoslovaquia, fue un integrante certero, efectivo y letal a la hora de "escrachar" gente y no precisamente para salvarla...

Oskar Schindler y sus "empleados" en la fábrica de Polonia.


Cuando el 1° de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia con su Guerra Relámpago, Schindler siguió la sangrienta estela dejada por la Wehrmacht para seguir sacando réditos personales. Los años habían pasado desde aquel lejano 1930 con su afiliación al nazismo. Mucho tiempo había transcurrido desde el ascenso obseno y sanguinario de Hitler al poder en 1933 y muy claras habían quedado ya las intenciones hitlerianas respecto de la expansión territorial, la "pureza" racial y los insensatos postulados sobre los judíos, de modo tal que para 1939 Schindler ya debería haber "abierto los ojos" ante la cruda realidad, sólo que eso no sucedió. No dudó en afincarse en la Polonia devastada y sacar su nueva tajada.
Volviendo a lo sucedido en Polonia, Oskar Schindler "se puso al frente" de una fábrica de utencillos de loza en la ciudad de Cracovia. Los nazis y sus habilidades obligaron a una familia judía a "ceder" la fábrica en Cracovia. El procedimiento no tuvo ninguna diferencia a la de otros centenares o miles de casos de usurpación violenta. La "Deutsche Emaillewaren-Fabrik" era una fábrica de ollas y enlozados, con impecables instalaciones que (pistola Luger en la sien de su propietario mediante)  pasó a manos de Schindler de la noche a la mañana. La historia oficial en cambio habla de "adquisición" de la fábrica de parte de Schindler y va más lejos aún estableciendo falazmente que hasta el final de la guerra Schindler se dedicó a producir allí ollas para el ejército alemán. Mentira. Schindler y sus superiores de las SS decidieron que una gran parte de la planta fabril se destinara a la producción de proyectiles, los mismos proyectiles que mataban rivales políticos, enemigos en el campo de batalla o bien seres indefensos en los infernales campos de la muerte. Eso producía Schindler: muerte.
Schindler no era un "bicho raro" en las filas nazis, por lo cual todas las teorías que pretenden hacerlo quedar como un sensible y humanitario empresario alemán que "boicoteaba" al Tercer Reich carecen de todo fundamento. Tan importante era la industria "adquirida" por Schindler en Polonia que la plana mayor nazi le hacía caso a pie juntillas ante cada uno de sus requerimientos. Entre esos requerimientos estaba el que en determinado momento le hizo al capitán Amon Goeth. Goeth se encargaba de "dosificar" la salida de trenes con prisoneros destinados a los campos de Auschwitz; Treblinka y Sobibor, ni más ni menos. Esa tarea la coordinaba desde el cercano campo de Plazsow, Polonia, lugar que regenteaba "a piaccere".


Schindler y sus "protegidos" frente a la "Deutsche Emaillewaren-Fabrik".


Schindler convino con Goeth que se le enviaran a la fábrica "adquirida" muchos de aquellos prisioneros destinados a una muerte segura en el campo. La mano de obra barata (léase: esclavos a los que no se les pagaba) Los recibía sistemáticamente y los ponía a trabajar produciendo municiones y los alimentaba no por amor e interés humanitario por ellos, sino por su ya famoso oportunismo y los beneficios (económicos) que de eso obtenía. No era, como dijimos,un "bicho raro" nazi; era uno más entre tantos empresarios y fabricantes nazis que hacían lo mismo que él con un único y simple objetivo: que sus esclavos subsistieran para que produjeran más, mucho más. De modo tal que para que eso fuera posible, la "correcta" alimentación y el cuidado de los mismos llegaba por añadidura.
Nuevamente la "extraña diferencia" en el discurso oficial: los demás esclavizaban, él... protegía y cuidaba. Los demás tenían "esclavos"; él empleaba trabajadores...
Y otra mentira más: la leyenda cuenta que Schindler producía municiones defectuosas y que esa producción llegaba a las huestes hitlerianas. Los nazis no eran tontos. Si Schindler hubiese hecho eso efectivamente durante tanto tiempo y de forma sistemática y repetida, hubiese recaido sobre sus espaldas la acusación de alta traición (así se consideraba), y seguramente hubiese visto el final de sus días frente a un pelotón de fusilamiento u obligado a introducir una cápsula con cianuro en su boca. Esas "traiciones" en la cosmovisión nazi, se pagaban así. Pero no fue el caso, los hechos han demostrado que las municiones que fabricaba Schindler eran muy efectivas y funcionaban bien, por eso siguieron ayudándolo, escuchando sus requerimientos y protegiéndolo... La versión de las "municiones defectuosas" es otra de las enormes mentiras que giran en torno al inventadísimo humanismo de Schindler. Una verdadera patraña.

Amon Goeth, el amo del campo de Plazsow.


Relatos diferentes.
A esta altura, vale la pena destacar que las memorias de Oskar Schindler y las de su exesposa Emilie difieren radicalmente, no ya en fechas o lugares, sino en la intención de lo actuado. Mientras Schindler se encargó de dejar de lado y omitir decenas de hechos complicados, Emilie remarcaba en su diario personal (luego parte de sus memorias), la preocupación por las acciones de su mujeriego, bebedor y farsante esposo. Emilie ponía debido énfasis en las malas condiciones de vida de los "trabajadores" de la fábrica. No dudaba en llamarlos "esclavos" (Oskar Schindler los llamaba "trabajadores") y sentía pánico por caer detenida junto a su marido por las atrocidades que significaban tener allí, bajo su mirada y responsabilidad a miles de personas esclavizadas.
Mientras Schindler se "preocupaba" por la "alimentación y el cuidado" de sus trabajadores, a Emilie le dolía ver esa realidad trastocada y sentía en carne propia la frialdad de aquel gran simulador y mentiroso oportunista que era Oskar Schindler. Emilie Schindler lo sabía: su esposo había salido por la puerta trasera de Checoslovaquia, tras haber delatado amigos, conocidos y compatriotas. Había seguido la llamarada nazi a Polonia sin condicionamientos, espiaba, ultilizaba esclavos y sobre el final de la guerra había logrado que los nazis (él mismo) trasladaran la fábrica y sus "empleados" a otro lugar. Emilie también sabía que 14 años desde aquel 1930 era demasiado tiempo como para que Oskar "no se diera cuenta de la realidad". Su triste conclusión fue: Schindler sabía lo que hacía, estaba convencido de su valor para la máquina de guerra nazi y no sentía el más mínimo remordimiento por lo actuado. Después de todo era uno más de ellos, un nazi y un criminal.

Cambio oportunista de estrategia: Oskar Schindler y el Joint.
Va surgiendo "el nuevo" Oskar Schindler, nace el "converso", el hombre que logra "abrir los ojos", con su acercamiento al "Joint" (un hecho no poco importante en su vida), pero... ¿Qué es el  "Joint"?
El Comité de American Jewish Joint Distribution (también conocido como "el conjunto", el "Joint" o el JDC) es una organización de ayuda judía en todo el mundo con sede en Nueva York. Fue establecido en el año 1914 y está presente actualmente en más de 70 países. JDC, o "Joint", ofrece ayuda a las comunidades judías de todo el mundo a través de una red de programas de asistencia social y comunitaria. En 1945 (momento en el que "mágicamente" se produce la milagrosa "conversión" del gran nsimulador), el "Joint" cruzó sus caminos con el oportunista Oskar Schindler.

Veamos de qué manera se relata este episodio no tan conocido de la vida de Shindler en el libro "Oskar Schindler: fabricante de la muerte" (Alex Szarazgat, Ed. Nuestra América, 2003, pag. 196/197):
"Su relación con el Joint.
Este episodio, como tantos en la vida de Oskar Shindler, tiene varias versiones, generalmente contradictorias. Según Oskar, fue el mayor Franz von Korab ("halbjude" - medio judío por parte de la madre) jefe en Cracovia, que lo contactó con el Joint que operaba probablemente desde el Hotel Gellert - Budapest (Hungría). El representante permanente de ese organismo, durante la guerra, fue el Dr. Kasztner, el mismo que negoció con Eichmann el tétrico operativo "Blut für ware" (Sangre por mercadería). Como enlace operó el odontólogo Rudolf Sedlatschek.
Este último tenía a su cargo otros grupos judíos en Polonia y en el Protectorado (exChecoslovaquia). También cumplía misiones especiales en Turquía. El contacto Oskar Schindler - Kasztner fue promovido por Sedlatschek. éste, en otra oportunidad, solicitó la ayuda de Schindler para hacer llegar, en forma segura, cartas de Israel (Palestina) a personalidades judías internadas en los campos de concentración.
Schindler afirma que, luego de un minucioso análisis y un intercambio de opiniones con el Dr. Chaim Hilfstein, Magister Salpeter, los hermanos Stern y otros, todos ellos prisioneros-obreros-esclavos, construyó una red eficiente de comunicaciones entre su fábrica, el campo de concentración Plazsow, Israel (Palestina) y Estados Unidos, que funcionó vía Kasztner-Budapest.
Schindler presentó al Dr. Sedlatschek al comandante del campo de concentración de Plaszow, Goeth, quien lo invitó a efectuar una recorrida por el mismo.
¿Es imaginable, conociendo las estructuras jerárquicas de los nazis, que Goeth, sin previa autorización de sus superiores, sólamente a instancias de su amigo Schindler, invitara al judío Sedlatschek a recorrer el campo de concentración? ¿Quienes eran las autoridades que permitieron ese insólito paseo? ¿quién lo promovió? ¿con qué finalidad? ¿Cómo era la relación de Schindler con Goeth? ¿No era que lo consideraba perverso, un sádico? ¿O esta evaluación la hizo después de su "transformación" interior?


Oskar Schindler en Cracovia, 1942.


Oskar Schindler relata que Sedlatschek, con autorización del Joint, entregó  grandes sumas de dinero a los prisioneros judíos-obreros-esclavos de la fábrica de Schindler y menciona entre los beneficiados nuevamente a los prisioneros Dr. Hilfstein, Bankier, Salpeter, Stern, etc.
Por otra parte admite haber recibido de Sedlatschek, en tres oportunidades, sumas grandes. Recuerda (Schindler) dos cifras: 75.000 y 50.000 marcos respectivamente, pero no aclara si se refiere a las 3 entregas mencionadas o a otros aportes.
Schindler viajó varias veces -cuatro- a Budapest. La estadía nunca duró más de 2 días, para evitar, según él, que su ausencia llamara la atención. En la actitud de Schindler o en lo que expresa luego en sus cartas hay una notable incoherencia. ¿No efectúa una autodenuncia con la aparición del judío Sedlatschek como visitante oficial en el campo de concentración de Plaszow?
¿Cómo explicó a Goeth y los otros SS la presencia de este judío? ¿De dónde lo conocía? En la primera reunión con Kasztner participó el Dr. Springmann. Schindler afirma haber facilitado al Joint informaciones precisas sobre la situación en su fábrica y en el campo de concentración de Plaszow. Además informó sobre las medidas implementadas por las SS, las posibilidades de ayuda y los caminos a seguir. Los interlocutores expresaron su conocimiento por su "obra maravillosa" a favor de los judíos perseguidos, e instaron a mantener e incrementarla, sin prejuicio de sacrificios materiales . Cuando arreciaba la persecución nazi y en los campos de concentración morían millones de seres humanos, Kasztner a través de Sedlatschek, le hizo saber a Schindler que personalidades estadounidenses, incluso el exembajador austríaco Steinhart, quien estaba en Estambul (Turquía), tenían interés en conversar con él para recibir un informe exhaustivo sobre la actualidad en Polonia, la liquidación de los ghettos y de los campos de exterminio. Ese viaje aparentemente nunca se realizó.
La versión de la señora (Emilie Schindler) no coincide -como otras veces- con la de su esposo. Ella recuerda que en Mayo de 1945, cuando las tropas soviéticas y americanas (?) ya habían liberado el territorio checoslovaco Oskar venía de tener entonces una serie de entrevista en Estambul (Turquía) con la fundación judía Joint, empeñada en salvar la mayor cantidad de personas posible. También se habían reunido en Budapest con un tal Cedlatchek que se había conectado con mi esposoa través de Bankier, el anterior dueño de la fábrica de Cracovia".

En otro pasaje del libro  "Oskar Schindler: fabricante de la muerte" (Alex Szarazgat, Ed. Nuestra América, 2003, pag. 198) podemos leer lo siguiente:
"Marzo 1943. Por órdenes superiores y dentro de una programación general fue cerrado el ghetto de Cracovia. Todos los judíos fueron trasladados al campo de concentración de Plaszow, con la orden expresa de su rápida eliminación.
Según Erika Rosenberg, la "Deutsche Emaillewaren-Fabrik", propiedad de Schindler, contaba con 1750 obreros-esclavos y fue declarada de interés militar. No hay que ser muy perspicaz para entender que el "interés militar" no se centraba en las ollas y utencillos de cocina de los que la pareja (los Schindler) habla sin cesar.
En realidad Oskar Schindler había montado una fábrica de materiales bélicos. Una estimación muy conservadora: (contando con maquinaria obsoleta, lo que no es probable) la producción de proyectiles alcanzaba para eliminar varios ejércitos. Oskar Schindler protestó contra las autoridades nazis por el envío de obreros-esclavos polacos al Reich, ya que así se debilitaba la producción en los territorios ocupados. Se enorgullece de un acuerdo celebrado entre él (Schindler) y la Gestapo, donde convinieron NO matar a los judíos dispersos -o sea los fugitivos que habían logrado escapar de los campos de concentración o de eludirlo- sin en enviarlos a las fábricas cercanas de armamentos.

¿Cuál era el puesto que este personaje ocupaba realmente en la jerarquía oficial para que le den lugar para protestar y celebrar convenios con la Gestapo?

No cabe dudas que Schindler sabía defender sus intereses y tenía las conexiones para intentarlo. Pertenecía a la llamada línea "industrialista", sostenida por un sector de la administración, que privilegiaba -de acuerdo a innumerables documentos- la producción bélica. Ello significó la "protección" de la mano de obra disponible".

De todo lo expuesto con anterioridad ya no quedan dudas sobre el proceder concreto de Oskar Schindler y de su muy reputada posición no sólo entre las líneas medias y altas de las SS y la Gestapo, sino también sobre la buena "llegada" de este inescrupuloso, oportunista y simulador con las altas esferas del poder nazi en Berlín. Una vez decidido el traslado de "su" fábrica de alto interés militar desde Cracovia hasta otro lugar, Schindler se tomó el atrevimiento de, en su viaje a Berlín, recomendar las zonas de Reanania y Austria para la instalación de la fábrica. Finalmente, tras escucharlo atentamente, se determinó que la planta industrial se insatalara en Brunnlitz (Checoslovaquia o Protectorado). La plana mayor nazi, le dedicaba todo su tiempo a un Schindler con tremendos contactos entre los nazis, tal era la posición de este personaje en las altas esferas del poder dictatorial y criminal de la Alemania del Tercer Reich. Oskar Schindler, en mayo de 1945 aún no había experimentado su mágica e instantánea "transformación". Schindler sintió esos deseos incontenibles de "colaborar humanitariamente" una vez que advirtió (como tantos) que los Aliados avanzaban imperturbables sobre las líneas alemanas y sus dominios.
Iba surgiendo el "nuevo" Schindler...el que "luchaba contra los nazis a favor de los judíos"... Y allí, finalmente instalado en su natal Checoslovaquia, en Brunnlitz, vería el avance inexorable de los soviéticos. La historia sigue así...


Arriba: Niños judíos rescatados por el "JOINT" Comité Judío Estadounidense (American Jewish Joint Distribution Committee - JDC).  Abajo: trabajos forzados en el campo de Plazsow (foto: ushmm.org).

Esclavos judíos en el campo de Plazsow (foto: ushmm.org).


Llegan los rusos: se arma la "lista".
A medida que la guerra avanzaba y cuando ya en las postrimerías de la conflagración mundial el final (sólo en los campos de batalla) del Tercer Reich resultaba evidente, la plana mayor nazi decidió entre otras cosas cerrar varios campos de concentración ante el inminente avance soviético desde el Este. Entre otros, uno de los campos que se cerraban era el de Plazsow, que no era sino aquel desde donde llegaban a la fábrica "adquirida" por Schindler los "trabajadores" (léase: esclavos) para seguir produciendo.
Llegamos a 1944 (a muchos años desde aquel 1930, año de su afiliación al nazismo...) y Schindler, como hemos dicho, decidió viajar directamente a Berlín para gestionar "el pase" de los "trabajadores" de la "Deutsche Emaillewaren-Fabrik" a otro lugar que no cayera bajo las garras de los soviéticos. En Berlín escucharon a Schindler y en pleno fragor de lo más descarnado de la guerra dieron cabida a sus pedidos. Los trabajadores de "su" fábrica polaca serían trasladados a otra planta industrial más protegida.

Pensemos lo siguiente, a finales de 1944, si había algo que la Alemania nazi necesitaba eran dos cosas: armas (o municiones como las producidas por Schindler) y transporte. Schindler fabricaba lo primero y exigía lo segundo para "salvar" a sus "empleados". Los nazis, si algo ponían sobre el tapete a esa altura de la guerra, era el orden de prioridades y entre esas prioridades estaba el traslado de la fábrica de Schindler, tras lo cual es fácilmente deducible que la importancia de lo que allí se producía era vital para la máquina de guerra nazi. Habrá que olvidarse entonces de las ollas y los enlozados. Habrá que olvidarse de las "municiones defectuosas" para que los nazis no dispararan ni un solo tiro. Nada de eso. Schindler era una pieza fundamental aún a esa altura de los acontecimientos y todavía en esos comienzos de 1945 sus convicciones nazis y su terrible aprovechamiento del trabajo esclavo, eran marca registrada. No sólo no había el más mínimo gesto de arrepentimiento o humanidad (tan difundida desde la historia oficial), sino que su despótico y criminal sistema de abuso sobre miles de seres indefensos se incrementaba a diario.

A Schindler se le concedieron todos sus pedidos: se decidió el traslado de la fábrica de municiones, si bien no a los lugares que él mismo había propuesto inicialmente sino a la localidad de Brunnlitz, en la ocupada Checoslovaquia, su patria de origen, y como si fuera poco se puso a su entera disposición un convoy ferroviario (en total sumaban 250 vagones) para el traslado de sus "trabajadores", esos mismos trabajadores que en otros casos (cuando se habla hoy en día de otros empresarios alemanes) eran identificados como esclavos.
Schindler contaba además con una muy particular colaboración "interna". Se ha hablado mucho acerca de las personas que lo ayudaban a tener éxito en sus cometidos, e incluso se sabe de ciertos judíos que se encargaban de hacer la tarea y no siempre con fines humanitarios o filantrópicos. El nombre de Poldek Pfefferberg es uno de los que más se destaca de entre aquellos colaboradores, ya que era quien se encargaba de hacer que determinados "pagos" llegaran a los jerarcas nazis para conseguir sistemáticamente lo que Schindler pedía (aquí también jugó un papel fundamental el Joint judío del que hablamos con anterioridad). Las joyas, el dinero mal habido y, por supuesto, los favores sexuales de mujeres se incluían en la nómina de "monedas de pago". La colaboración "interna" (hablamos de algunos de sus "trabajadores") habrá que ubicarla dentro de un contexto no poco importante: el miedo, la necesidad de sobrevivir de algun modo y también la falta de escrúpulos. Hubo de todo (aunque el papel del Joint ha sido algo determinante y muy particular...). En este punto hay que entender también lo que pasaba por la mente de aquellas personas, cautivas de Schindler, presas y obligadas a trabajar para los nazis. El miedo al sufrimiento y a la muerte era algo más que entendible y aceptable a la hora de comprender también cierta "colaboración" con Schindler, el mandamás. De todos modos la "yunta" entre Schindler y algunos pocos judíos que lo rodeaban es algo digno de destacar en esta historia.
La lógica (empleada del mismo modo aún hoy en día para el traslado de presos desde una cárcel a otra...) indicaba que para hacer el traslado de personas de un lado a otro se debía confeccionar una lista. Eso mismo hacían todos y cada uno de los empresarios alemanes cada vez que se veían en una situación similar, por lo cual queda más que claro que "la lista de Schindler" no fue algo excepcional, sino que era el método obligado y pre-establecido por la burocracia nazi. Pensemos otra cosa: los nazis dejaban todo registrado, perfectamente ordenado. Las listas eran moneda corriente y nada fuera de los común y de hecho todos y cada uno de los "miles de Schindler" las confeccionaban.

Parte de la famosa lista de Schindler.


Los casi 1.100 esclavos de Schindler llegaron finalmente a Brunnlitz y un poco después, debido a un "error adminsitrativo" llegó otro convoy con unas 300 mujeres que habían sido enviadas desde su fábrica en Polonia a Auschwitz. Con toda esa gente a cuestas Schindler comenzó a acondicionar "otra fábrica adquirida", en este caso en Brunnlitz. La leyenda sobre el "salvataje" de Schindler en favor de esas personas llevadas en trenes hasta Brunnlitz se agigantó años después, pero lo concreto es que este "moderno pretendido San Pablo del Siglo XX", sólo quería a esa gente en Brunnlitz para seguir explotándolos en beneficio de la industria alemana y su propio bolsillo.
Recapitulando nuevamente: principios de 1945, un fabricante de municiones destinadas a los frentes de guerra, un viaje a Berlín (al centro mismo del poder nazi), una solicitud de trenes para transportar gente desde Polonia hasta Checoslovaquia (con lo necesario que era el transporte a esa altura de la guerra), una lista (habitual) de nombres para asegurarse que todos los esclavos que salían de Polonia llegaran a Checoslovaquia, el empleo de transporte muy importante y vital a esa altura de la guerra (trenes) sin la más mínima traba de parte del mando nazi y al mundo se le hace creer que Oskar Schindler era un benefactor humantitario que arriesgó su vida en pos de los demás. Una máscara que, a fuerza de contrastarla con hechos históricos, cae sola.

Para "mala fortuna" de Oskar Schindler, en mayo de 1945 (Schindler llevaba ya 15 años como afiliado nazi, como oficial SS y como integrante del servicio de contrainteligencia alemán...15 años) los soviéticos entraron también en Brunnlitz y a partir de allí sólo quedaba una cosa para hacer: escapar y abandonar a su suerte a sus esclavos. Eso hizo Schindler y allí, en las abandonadas (por él) instalaciones checas quedó la famosa "lista" con los nombres que pasarían a la posteridad como los de la gente, los judíos en su mayoría, que Oskar Schindler acababa de salvar. La famosa lista de Schindler, estaba en Brunnlitz para cotejar que todos y cadao uno de los esclavos salidos de Polonia ingresaran en la fábrica checoslovaca.
Schindler huyó de la escena vestido como un prisionero judío (al fin se ponía en los zapatos de sus explotados)... En su coqueto autos sport, con su "querida" Emilie, unos diamantes en su bolsillo y con la resistencia checa y los soviéticos pisándole los talones. Así huyó.

Otro dato: los nazis, y ninguno de sus acólitos y simpatizantes o colaboradores, confeccionaba una lista que incluyera personas para ser salvadas. A nadie en el régimen nazi se le ocurría una idea suicida semejante para dejar registrada su traición al régimen. Los miles de esclavos de Oskar Schindler no se salvaron por su intervención ni por la famosa lista confeccionada. Los esclavos judíos de la fábrica de Schindler se salvaron de una muerte segura porque los soviéticos llegaron a Brunnlitz y porque Schindler "se vió obligado a huír".

El "benefactor" huye a Argentina, enclave nazi en Sudamérica.
Las "vueltas de la vida". Mientras uno de sus socios en el maltrato y abuso de prisioneros esclavos, Amon Goeth, era colgado de la horca en el campo de Plazsow (Cracovia, Polonia) en 1946; Oskar Schindler gozaba de los beneficios de haberse establecido en la República Argentina del por entonces presidente Juan Domingo Perón. El surco de sangre, muerte y explotación llegaba desde Europa hasta la siempre acogedora y receptiva Argentina y así las cosas luego de la creación del Estado de Israel en 1948, las autoridades judías decidieron emprender la cacería sobre este criminal de guerra, devenido providencialmente "un converso arrepentido", el "justo entre las naciones". Extrañamente (sí, extrañamente) Israel liberó a Schindler de su persecución en 1955, cuando ya llevaba un largo rato lo más campante en Argentina. La historia se manipulaba de acuerdo a las circunstancias, movida por no pocos y pesados intereses, una vez más.
Sobre la llegada de Schindler a la Argentina, bien vale una aclaración: durante la Segunda Guerra Mundial quienes escapaban de Europa eran anti nazis, mientras que los que huían en la posguerra eran... precisamente los nazis. Oskar Schindler huyó en la posguerra y recaló en un nido de nazis y fascistas como lo era por entonces la República Argentina. En su huída desde Checoslovaquia, buscó frenéticamente eludir a las fuerzas soviéticas (que ceracaban Brunnlitz) y a la resistencia checa que lo buscaba desde sus inicios como agente del contraespionaje nazi en su país. Es que Oskar Schindler no sólo había confeccionado la famosa "lista" de sus esclavos destinados a la fábrica en Checoslovaquia, sino que había sido el responsable de centenares y centenares de otras listas que, como esa última, tenía fines nada humanitarios. Las listas de Schindler, tantas y tantas, contenían los nombres de las personas que había que mantener (de un modo u otro, por diferentes motivos) bajo control o que simplemente debían ser eliminadas. Las primeras listas que Schindler había confeccionado, primero en Checoslovaquia, luego en Polonia estaban destinadas a identificar a los opositores, a los resistentes al régimen nazi, entre ellos (y no sola y exclusivamente) judíos. Aquí debemos ser reiterativos: nunca, ningún nazi, bajo ninguna circunsatncia, confeccionó lista alguna para "salvar" gente. Si eso hubiese llegado a ser posible (salvar vidas humanas) no se contemplaba la posibilidad siquiera de incluír los nombres en una lista y firmarla. Eso era, para los nazis confesos como Schindler, un verdadero suicidio.


El "converso" Oskar Schindler y su esposa Emilie protegidos en Argentina.


De modo tal que la famosa "Lista de Schindler" no fue un monumento al sacrificio personal de su autor, una ofrenda sincera y desinteresadea, sino que fue una más de entre tantas listas que Schindler y miles de empresarios y fabricantes alemanes, nazis convencidos, practicantes y confesos, redactaban para tener control de los seres humanos que, simplemente, esclavizaban y hacía trabajar hasta la muerte, sobre todo a la hora de los traslados de los lugares de "trabajo".
Ese hombre fue el que huyó luego de la guerra y se instaló en la Argentina con su esposa Emilie. Pero claro, la larga trayectoria de traidor y oportunista de Oskar Schindler tendría un nuevo capítulo. Un tiempo después, cuando la inicial persecución del Estado de Israel se dio por terminada (alguna vez Israel debería explicar el inesperado giro en este caso...), Schindler regresó triunfal a su amada Alemania de posguerra, para seguir su vida alocada con alguna de sus amantes. Dejó en tierras argentina a su mujer Emilie, abandonada y con la falsa promesa de un regreso que nunca se produjo... Los años pasaron y, como si poco faltara, el cine (tantas veces falaz y mentiroso) de Hollywood llegó para aportar lo suyo. Steven Spielberg llevaba a la pantalla grande en 1993 la película "Shindler's list" (La lista de Schindler), mostrando a quienes no la conocían, la historia de un abnegado y humanitario empresario alemán que arriesgó su vida por salvar la de miles de judíos. Quienes conocieron a Schindler a través de esa tergiversadora película de Spielberg, quedaron asombrados y admirados. Pero quienes saben de la historia real, sintieron escalofríos ante semejante muestra de "acomodamiento interesado" de los hechos históricos. ¿Qué interesen se movilizaron detrás del film? ¿Quienes han promovido semejante alteración de la historia con la realización de un multipremiado film que muestra una parte mentirosa de la vida de Oskar Schindler? ¿Por qué se ha mentido tan impunemente con esa película? ¿Por qué se le da tan poco lugar a Emilie Schindler en la película de Sielberg? Las respuestas quedarán flotando eternamente en el enviciado aire de una conspiración y de no pocos intereses oscuros.

Tumba de Oskar Schindler.


Oskar Schindler falleció en Hidesheim, Alemania, el 9 de octubre de 1974 a los 66 años de edad. Su cuerpo reposa en el Cementerio Católico de Jerusalén. El Estado de Israel (Museo Yad Vashem) le ha conferido el título de "Justo entre las naciones", un reconocimiento que, a la luz de los hechos, resulta precisamente todo lo contrario: injusto. Alguien deberá explicar alguna vez las motivaciones para semejante tergiversación de la historia...

Emilie Schindler, tras unos años en Argentina, abandonada y engañada por Oskar Schindler, declaró que su último deseo era regresar a su amada Alemania y eso hizo. Murió en el Hospital Maerkisch-Oderland de Berlín en la noche del 5 de octubre de 2001, a la edad de 93 años. Se encuentra enterrada en el cementerio de Waldkraiburg, a una hora de distancia de Múnich. Su lápida incluye las palabras, "Wer einen Menschen rettet, rettet die ganze Welt" ("Quien salva una vida salva al mundo entero"). Un epitafio posiblemente adecuado para su tumba, pero inaceptable para la de su exposo.


Marcelo D. García
Historias Lado B


Fuentes de consulta:
- www.ushmm.org
- "Oskar Schindler: fabricante de la muerte" (Alex Szaragat - Ed. Nuestra América, 2003)
- Memorias de Emilie Schindler
-Wikipedia.org
www.jdc.org
- "Ich, Oskar Schindler" (Erika Rosenberg - pág. 29, Herbig - 2000)

martes, 13 de agosto de 2013

Carl Peter Vaernet: de los crímenes de las SS en Buchenwald al Ministerio de Salud de Juan Domingo Perón

Una tumba en el Cementerio Británico de Buenos Aires, Argentina. Un nombre, el de Carl Peter Vaernet, cuya sola mención provoca escalofríos. Una historia que comenzó con la locura de Adolf Hitler y el Reich de los Mil Años, para desembocar en la frenética búsqueda de fórmulas para la eterna juventud y la "cura" de la homosexualidad. Ofrendas siniestras para prolongar la vida del Führer y la inexistente raza aria que tuvieron como uno de sus máximos responsables a un Mayor de las SS de la Alemania nazi. Aquí la historia de Carl Peter Vaernet, el "especialista" y "científico" criminal nazi que, pisando las cabezas de miles de víctimas inocentes, gracias a una trama planificada por los Aliados tras la Segunda Guerra Mundial y culminada por Juan Domingo Perón en la Argentina, le dieron una segunda e inmerecida oportunidad en la vida.

Por Marcelo D. García para Historias Lado B.

SS-Sturmbannführer Carl Peter Vaernet


Génesis de algunas atrocidades nazis:
Cuando Adolf Hitler tomaba el poder el 30 de Enero de 1933 y proclamaba a los cuatro vientos que en Alemania comenzaba a gestarse el "Reich de los Mil Años" no estaba esgrimiendo una de sus tantas brabuconadas por que sí. Eran muchos los alemanes (y no sólo los simpatizantes del Nacional Socialismo) que creían fervientemente en la superioridad de la inexistente "raza aria" y así las cosas no eran precisamente pocos los que sostenían que para que ese imperio de 10 siglos pudiera convertirse efectivamente en realidad, los "puros" y "superiores" arios debían no sólo doblegar a los "subhumanos" de "otras razas" que no compartían esa "bendición ancestral" de los germanos, sino que además debían reproducirse de manera y en cantidades tales como para hacer que los de "raza aria" sean una inmensa y perdurable mayoría. Los nazis (y no sólo ellos) sostenían (y no sin razón) que las "otras razas" procreaban más seres que los "arios" y, como no podía ser de otro modo, actuaron en consecuencia. A su modo, claro... Para completar y hacer aún más complicado este dilema, ahí estaba el mismísimo Hitler: el Führer, según pasaban los años, se empecinaba en ser visto como un ser providencial, capaz (únicamente él) de llevar adelante la tan ansiada transformación alemana y como si fuera poco no tenía (aparentemente) descendencia, por lo cual se hacía más que necesario que los "especialistas", "investigadores" y médicos" nazis comenzaran una ardua tarea en pos de encontrar las diferentes maneras de hacer que la vida de los "arios" se extendiera mucho más de la media normal, por no decir que en realidad buscaban la fórmula de la eterna juventud o, si se quiere, el modo de vivir para siempre. El principal beneficiario de ese sensacional descubrimento sería justamente Adolf Hitler: había que darle al Führer la chance de seguir al frente del Reich por tantos años como fuese posible, prácticamente hacerlo "inmortal". Toda una locura.
El nefasto Josef Goebbels, a través de su tan letal, mentiroso y efectivo aparato de propaganda, sabía como hacer lo suyo. Los mensajes que diariamente se enviaban en pos de hacer creer en la supuesta e inventadísima inmortalidad de Hitler no se hacían esperar, y se centraba ese discurso en los innumerables casos en los que Hitler, como alumbrado y guiado por la Providencia, lograba escapar una y otra vez de funestos atentados contra su vida, de los cuales siempre ha salido indenme. Goebbels hacía lo suyo y los "científicos" nazis deberían hacer "su parte" para completar la faena. La tarea era titánica: hacerlos a Hitler y a sus súbditos , efectivamente, inmortales.

Hitler le dio plenipotenciarios poderes a su nefasto médico personal, Karl Brandt. En una movida típica de los estados y gobiernos totalitarios, el nazismo se valió de millones y millones de marcos del Reich (quitados de la boca y los bolsillos de los ciudadanos comunes) destinados a investigaciones criminales con mentirosa cobertura científica o médica. El grosero despilfarro de fondos públicos de manera desmesurada mientras el ajuste se comenzaba a sentir entre el común de la población en tiempos previos a la segunda guerra mundial (y durante la guerra también), fue una de las marcadas características del régimen nazi y entre los "beneficiarios" de esas medidas se encontraba precismente Karl Brandt, quien además hacía las veces de Ministro de Salud del Tercer Reich. Hitler le confirió poderes y medios económicos absolutos a Brandt y en consecuencia nadie podía hacer su movida sin antes consultarle y conseguir su "bendición". Entre quienes podían llegar a hacer "su movida" estaban Heinrich Himmler, jefe supremo de las SS y cabeza ejecutiva e ideológica de la tenebrosa Ahnenerbe (Comunidad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral)(1) creada para demostrar la superioridad y orígenes de la raza aria; y el gigante industrial I.G. Farbenindustrie A.G.
La I.G. Farben era un conglomerado de industrias (200 aproximadamente) al servicio del Reich que podía producir desde anfetaminas hasta diferentes tipos de combustible, y en el medio todo lo imaginable. Desde la cúpula de la empresa decidieron ir aún más lejos que las primigenias ideas de Brandt y comenzaron a fogonear la idea de que esa "fórmula de la eterna juventud", que además de conseguirse, sea aplicada (una vez conseguido el objetivo) a todos y cada uno de los alemanes. Todos los alemanes deberían ser "inmortales" o por lo menos, muy longevos y activos sexualmente, tanto como se pudiera. El comienzo de la segunda guerra mundial, las bajas que empezaron a darse y (nuevamente) la inexistente (por lo menos hasta entonces) descendencia de Hitler comenzaron a convertir la idea de la "extensión del tiempo de vida más allá de lo habitual" en una verdadera obsesión para los "científicos" nazis.


"Experimentos" de Vaernet con homosexuales en Buchenwald.


Karl Brandt se lo había puesto entre ceja y ceja y además sabía de qué manera convencer sin más vueltas a Hitler sobre la importancia de los temas en cuestión: la mejora de la raza aria, la "cura" de la homosexualidad (sobre todo y fundamentalmente en hombres arios, en alemanes "puros"), la extensión del tiempo de vida más allá de lo habitual, la salud perfecta, la vida sexual plena a pesar de los años de vida y la multitudinaria procreación de nuevos seres puros nacidos de madres alemanas que fueran capaces de engendrar decenas de hijos, por no decir centenares. Era un maquiavélico y diabólico plan orquestado para poblar al mundo con seres arios y, de paso, para lograr que los que ya habían nacido se beneficien con la ansiada fórmula de la eterna juventud y por consiguiente llegaran a ser longevos hasta límites insospechados.
Entre el grupo "selecto" de "médicos, especialistas y científicos" de elite encargados de semejantes e infaustas tareas estaban además de Karl Brandt; el "Angel de la muerte" Joseph Mengele y un tal Carl Peter Vaernet (en pocas ocaciones mencionado también como Karl, con K), éste último absolutamente dedicado al "tratamiento" y "cura" de la homosexualidad.


Historia de los Nazis contra los homosexuales:
La gran libertad de prensa que hubo durante la república de Weimar provocó una explosión de material impreso sobre la homosexualidad, como "Der Eigene" (El Tesoro) publicación editada por otro grupo de defensa de los derechos de los gays, "Gemeinschaft der Eigenen". Durante el período de entreguerras se publicaron treinta diarios, revistas y boletines diferentes dirigidos exclusivamente a homosexuales. Aparecieron novelas y libros de todo tipo. En 1919 se realizó la película "Anders als die Andern" (Diferente a los demás), interpretada por Conrad Veidt, que narraba la historia de un homosexual víctima de chantaje que recurría a la ayuda de un médico famoso (interpretado por Magnus Hirschfeld); por lo visto los chantajes a homosexuales eran una auténtica industria en Alemania. En 1921 se fundó el grupo de teatro de orientación homosexual "Theater des Eros". Pero el cambio de clima empezó a notarse en el año 1920 cuando Hirschfeld fue agredido por antisemitas en Munich, un asalto recogido con regocijo por la prensa nazi, creciente también por aquel entonces. Hirschfeld sufrió otro atentado en 1923: durante una conferencia le disparó un joven en Viena (Austria), siendo heridas varias otras personas más.

En 1928 la lucha por anular el artículo 175 del código penal (de la República de Weimar), que condenaba las relaciones homosexuales, estaba en su punto más álgido. Se pidió a los partidos políticos alemanes que declararan su opinión al respecto. Un año más tarde, Hirschfeld había convencido a un comité parlamentario para que sometiera al Reichstag un proyecto de ley para eliminar el artículo 175. Todos los delegados de los demás partidos políticos alemanes, incluido el partido comunista alemán, votaron a favor de la retirada del artículo 175 en la votación del comité. Por lo que el parlamento estaba virtualmente a punto de reformar el código cuando el hundimiento de la bolsa de Nueva York (Crack de 1929), la crisis financiera mundial que siguió y la anexión de Austria dieron al traste con el nuevo proyecto de ley.

El movimiento homosexual se encontraba en decadencia desde finales de los años '20. No haber alcanzado la eliminación del artículo175 había sido una decepción después de haber conseguido el primer trámite. La eliminación nunca llegó a realizarse: en 1930 Alemania comenzó a igualar su código penal con el de Austria, que exigía el mantenimiento del artículo; las discusiones continuaron hasta la llegada al poder de Hitler.
En 1930 el NSDAP ya había conseguido ser la segunda mayor fuerza en el parlamento y las SA comenzaban a actuar en las calles. El ambiente era tan peligroso que Hirschfeld no volvió en 1932 de uno de sus viajes al extranjero y se dirigió directamente al exilio en Suiza. En 1932 murió Radszuweit, uno de los grandes pilares del movimiento homosexual, y en 1933 murió Richard Linsert, que había sido muchos años secretario y uno de los elementos fundamentales del Comité Científico Humanitario, que se disolvió tras su muerte.
A partir de la llegada de Hitler al poder en Enero de 1933 se precipitaron los acontecimientos. En febrero, el Ministerio del Interior de Prusia ordenó el cierre de todos los locales y revistas que estuviesen relacionadas con los homosexuales. En mayo el "Institut für Sexualwissenschaft" fue cerrado, saqueado y su biblioteca ardió junto a otras obras "contrarias al espíritu alemán" el 10 de mayo de 1933. En junio se disolvieron definitivamente todas y cada una de las asociaciones de homosexuales. Los nazis lo estaban logrando y, como si fuera poco, el "tema" de la homosexualidad y su "cura", formaba parte de sus políticas "sanitarias" de manera más que primordial. Carl Peter Vaernet tendría, luego, mucho que ver en el tema...

Estudiantes de la Deutsche Studentenschaft, organizada por el partido nazi, desfilan en frente del 
"Institut für Sexualwissenschaft" en Berlín el 6 de mayo de 1933. 
Antes de saquear y confiscar los archivos, libros y fotos para quemarlas.


Una mirada sobre Carl Peter Vaernet:
Carl Peter Vaernet nació en Arhus, Dinamarca, el 28 de Abril de 1893, con el nombre de Carl Peder Jensen, en el seno de una rica familia de comerciantes de caballos daneses. En agosto de 1920 se casó con Edith Frida Hamershoj, con quien tuvo tres hijos, el primero de los cuales, Kjeld Vaernet, en noviembre del mismo año. En diciembre del año 1921 cambió extrañamente su apellido Jensen (muy común en Dinamarca) por el de Vaernet. En 1923 Carl Vaernet se graduó en medicina junto con Fritz Clausen, quien casualmente, años más tarde, se convertiría en uno de los jefes del partido nacionalsocialista danés.
Tras licenciarse Vaernet abandonó a su familia y se trasladó a Alemania, donde se casó con Gurli Marie (1902-1955), mujer con la que tuvo otros tres hijos. En esta época se especializó en Endocrinología y conoció a Knud Sand, un defensor absoluto de la castración de los homosexuales en Dinamarca, antes de que el Estado danés lo legalizara en 1930. En 1932 Vaernet inició sus experimentos endocrinológicos utilizando gatos; su colega y rival Sand, a su vez, hizo experimentos paralelos con gallinas, partiendo del presupuesto de que la homosexualidad pudiera ser "curada" con el trasplante de testículos sanos a sujetos "enfermos". Entre 1932 y 1934, Vaernet tras haber trabajado en dos hospitales de Copenhaguen, volvió a Alemania y se dirigió luego a París, Francia, para seguir con sus estudios y especializarse en el tratamiento con ultrasonidos. En 1939, volvió a Dinamarca y retomó los experimentos y estudios con testosterona: en 1941 un periódico danés afirmó que las gallinas utilizadas en los experimentos cantaban "como gallos". En los años inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial la fama de Vaernet llegó a su cima, convirtiéndolo en uno de los médicos más importantes de toda Dinamarca. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, su popularidad decayó de manera drástica a causa de sus buenas relaciones con el simpatizante nazi Fritz Clausen y con el Reichsbevollmaechtige (plenipotenciario del Reich) Werner Best, que recomendó cálidamente a Vaernet a las autoridades nazis en Dinamarca. El hermano gemelo de Carl, Aage Vaernet entró a formar parte del partido nazi danés (DNSAP).
La mezcla "perfecta" entre la "dudosa ciencia"; la locura por encontrar la "cura" a la homosexualidad y la sectaria y violenta ideología nazi, en una de sus máximas expresiones. Carl Vaernet no era el único, pero sus "trabajos" e "investigaciones" dejaron una profunda y negativa huella imposible de borrar.


Karl Brandt, el horror del Holocausto y Joseph Mengele.


Los criminales "experimentos" en Buchenwald:
En diciembre de 1943, Vaernet fue promovido a SS-Sturmbannführer (mayor de las sanguinarias SS) y fue transferido a Praga, Checoslovaquia, el 26 de febrero de 1944, instalándose junto a su familia en un lujoso palacio que con anterioridad había pertenecido a una familia judía. Entre junio y diciembre de 1944, Vaernet realizó diversas visitas y viajes al campo de concentración de Buchenwald (2) para seleccionar y efectuar sus experimentos con internos homosexuales. Los más cercanos colaboradores de Vaernet en Buchenwald han sido el comandante médico del campo SS-Hauptsturmführer (capitán) Gerhard Schiedlausky (ahorcado en 1947) y el médico Erwin Ding-Schuler (que se suicidó en 1945, tras su captura), que el extenso periodo en el que realizó sus "experimentos" sobre el tifus provocó la muerte de 200 presos. Y no sólo ellos: Joseph Mengele y Karl Brandt también solían reunirse con él para compartir "experiencias".

En un memorándum del 29 de julio de 1944, el nazi Gerhard Schiedlausky informa de una visita realizada por Vaernet al campo de Buchenwald (26 de julio de 1944) durante la cual: "Durante nuestra primera conversación hemos llegado a un acuerdo [con Vaernet] por el cual cinco homosexuales "auténticos" serán retenidos adecuadamente para verificar sus hipótesis. Antes de que la intervención quirúrgica sea realizada, serán examinados los niveles de hormonas en muestras de orina [...] Si los resultados son satisfactorios, serán realizadas las intervenciones quirúrgicas".

Los experimentos (previstos para agosto de 1944) fueron atrasados algunas semanas respecto de los planes originales ya que los aliados descargaron un bombardeo aéreo que afectó gran parte del área circundante del campo. Una primera serie de "experimentos" fue efectuada sin contemplaciones el 13 de septiembre de 1944. La revista "Studenternes efterretningstjeneste" informó de que un total de 30 a 40 internos se vieron sometidos la "investigación": no todos eran homosexuales, también se vieron afectados algunos criminales heterosexuales o bisexuales. Existen indicios de 17 intervenciones que consistieron en el implante bajo la piel de una glándula artificial especial patentada por Vaernet (la I.G. Farben tenía algo que ver en sus intentos y éxito por sintetizar hormonas), con diferencias en la dosis de la testosterona implantada en los diversos presos. Una extensa carta enviada el 30 de octubre de 1944 por Carl Vaernet al comandante del "servicio médico" de las SS Grawitz comentaba:
"[...] Las operaciones en Weimar-Buchenwald han sido efectuadas el 13 de septiembre de 1944 a cinco prisioneros homosexuales. De éstos, dos han sido castrados, uno esterilizado y dos "tratados". A todos les ha sido implantada la "glándula sexual especial" masculina. [...]"
Como dato aterrador extra, se sabe a ciencia cierta que Vaernet también había experimentado implantando testículos de chimpancé a hombres homosexuales. Muchas de esas personas fallecieron de inmediato, otras sufrieron complicaciones irreversibles.
Vaernet prosiguió con sus inhumanos experimentos de manera indiscriminada y con luz verde de parte de los superiores que buscaban desesperadamente esos "progresos" para ofrecerlos en el altar del Führer. Es para destacar que en una carta enviada el 10 de Febrero de 1945 por Vaernet a Heinrich Himmler, no se mencionaba ni una sola palabra acerca de sus teorías hormonales, como así tampoco sobre las operaciones y vejaciones a las que había llegado a someter a tantas víctimas inocentes. Cabe deducir también que tal vez haya sido el propio Carl Vaernet quien se haya dado cuenta del rotundo fracaso y las atrocidades de aquellos letales "experimentos", tras lo cual haya decidido no mencionar nada a Himmler. De todos modos y a pesar del "recato" con su superior, los intentos de Vaernet continuaron sin impedimentos de ninguna especie.


Campo de concentración de Buchenwald. Alemania.



La huída hacia Dinamarca y la salvación:
Vaernet regresó de inmediato a su Dinamarca natal en Marzo de 1945, cuando el final de la guerra se advertía de manera desastrosa (sólo en los campos de batalla) en el horizonte de los alemanes y los nazis. El 5 de Mayo de 1945 los Aliados "liberaron" Dinamarca del yugo nazi y Vaernet fue inemdiatamente detenido en el campo de prisioneros Alsgade Skolen, cerca de la ciudad de Copenhagen, lugar en el cual fue reconocido y "escrachado" por exprisioneros del campo de  Buchenwald, tras lo cual el mayor Hemingway, a cargo del campo, aseguró: "Vaernet será juzgado como un criminal de guerra".
Pero Vaernet tenía otro as en la manga. Durante la permanencia en el campo y mientras los Aliados "se tomaban el tiempo" para juzgarlo por sus crímenes y atrocidades, fue el propio Vaernet quien movió sus fichas de un modo absolutamente magistral (para él): el criminal "especialista" nazi relató ante autoridades danesas y británicas del campo de Alsgade Skolen sus teorías sobre la "cura" de la homosexualidad y sus estudios tendientes a lograr fórmulas que también extendieran la vida interesándolos de manera asombrosa y con derivaciones dignas de una thriller de suspenso. Los primeros en contactarse con el "especialista" Vaernet fueron los representantes de dos compañías farmacéuticas anglo-estadounidenses como "Parke -Davis & Co. Ltd" y "London & Detroit" y finalmente los enviados por el coloso químico de Estados Unidos "DuPont". Todas las compañías se mostraron interesadas en adquirir la patente del "descubrimeinto" de Vaernet, es decir parte de la famosa fórmula de la eterna juventud. Nuevos negocios (que llegan hasta nuestros días) a la vista. Tratamientos de rejuvenecimiento, cremas anti age, inyecciones rejuvenecedoras, tratamientos con hormonas, dietas alimentarias especiales y otros "descubrimientos científicos" como los que había venido realizando, todo, absolutamente todo le interesaba a los popes de las grandes industrias químicas inglesas y norteamericanas (fundamentalmente). La consecuencia lógica fue la siguiente: Carl Peter Vaernet logró salvar su pellejo. Una nueva vida lo esperaba con los brazos abiertos en Argentina, de la mano de Juan Domingo Perón.

Vaernet contratado por Perón en el Ministerio de Salud de Argentina:
En Noviembre de 1945 los Aliados le dieron un salvoconducto a Vaernet para que viaje a Suecia a reponerse y recuperarse tras el "suplicio" de su paso e internación en el campo de prisioneros danés, pero el escurridizo "científico" nazi optó por viajar entra las sombras y la confusión del momento a un remoto paraje en el sur del mundo: la República Argentina. Tampoco le hizo falta esforzarse demasiado ya que los Aliados (sobre todo del lado británico) le hicieron las cosas mucho más sencillas... (Incluso en el momento de su muerte y posterior sepelio).
Durante un relativamente largo lapso de tiempo se le había "perdido" increíblemente el rastro a Vaernet, aunque bien es sabido que tanto los servicios secretos de Dinamarca, de Gran Bretaña y de Estados Unidos conocían todos los detalles sobre su paradero y actividades. El 19 de Noviembre de 1947 el periódico "Berlingske Tidende" (3) dio cuenta de la "nueva vida" de Carl Peter Vaernet publicando la carta de un lector quien aseguraba que el nazi trabajaba en Buenos Aires, Argentina, en el Ministerio de Salud, amparado por el presidente Juan Domingo Perón. Por aquellos años la Argentina era gustosa receptora de nazis llegados por difentes medios y con los más variados apoyos externos e internos. No son pocos quienes sostienen (no sin mucha razón) que "Perón era Odessa" y la presencia de Vaernet en Argentina y su plácida y amparada vida en estas tierras así (también en este caso) lo corroboran. 


 Juan Domingo Perón, Carl Peter Vaernet y Ramón Carrillo.


Carl Vaernet trabajó en la Argentina codo a codo y en perfecta sintonía con el, por entonces, Ministro de Salud del gobierno de Perón: el Dr. Ramón Carrillo.
Ramón Carrillo (Santiago del Estero, 7 de marzo de 1906 - Belem do Pará, 20 de diciembre de 1956) fue un neurocirujano, neurobiólogo y médico sanitarista de Argentina, que se convirtió en Minsitro de Salud argentino por aquel entonces. Integró la tradición científica conocida como "Escuela neurobiológica argentino-germana" y produjo asimismo trabajos de antropología filosófica, dejando esbozada una "Teoría general del hombre".

La protección e impunidad con las que contaba Vaernet no impideiron sin embargo que tomara ciertos recaudos, por lo cual llegado un momento (aproximadamente alrededor del año 1950) decidió cambiar su nombre de pila (Carl) por el castellanizado y mucho menos "sospechoso" Carlos. El nazi adquirió una propiedad en el coqueto barrio de Palermo, en Buenos Aires, la Capital Federal de Argentina, más concretamente en la calle Uriarte 2251, hoy devenida en un hotel familiar. (4)(Ver fotos del autor aquí abajo). 


Fachada de la propiedad de Uriarte 2251 en donde funcionaba el laboratorio de Carl Peter Vaernet. Agosto de 2013.
(Fotografías: Marcelo García / Historias Lado B)


En ese lugar, a mitad de camino entre consultorio y laboratorio clandestino, Vaernet (aún ocultando sus verdaderas actividades con la máscara de la Endocrinología) prosiguió con sus nefastos experimentos tal como lo había venido haciendo en la Alemania nazi. Vaernet siguió adelante (como si nada hubiese sucedido con anterioridad, como si sus miles de víctimas hubiesen sido en realidad un mal sueño y nada más) con sus proyectos relativos a la "cura de la homosexualidad" con las cómplices y co-responsables autoridades argentinas de entonces. No se dispone de datos o casos conocidos de sus víctimas en Argentina, pero las atrocidades de Carl Vaernet lamentablemente se continuaron con la siguiente generación, también radicada en Argentina: El neurocirujano Kjeld Vaernet, hijo de Carl, colaboró en la década de los años '50 con Walter Freeman en una serie de "curas hormonales" para la "mal" de la homosexualidad. Unos 4.000 pacientes fueron "tratados". Luego de eso, Kjeld Vaernet, estudió la posibilidad de lobotomización de los homosexuales, después de todo había tenido un "excelente maestro" de quien aprender, su propio padre.
Lo notable y llamativo sobre la apacible vida de Carl Vaernet en la Argentina es que una vez derrocado Juan Domingo Perón, quien lo había contratado en Argentina, se las arregló (Vaernet) a la perfección para "flotar" en cualquier circunstancia y bajo cualquier signo político de quienes estuvieran a cargo del Poder Ejecutivo argentino. Golpes militares y gobiernos democráticos le dieron amparo, impunidad y protección por igual y así las cosas Carl Peter Vaernet prosiguió con sus "científicas" actividades en Argentina hasta mediados de los años '60. Falleció el 25 de Noviembre de 1965, en Buenos Aires. Por aquel entonces, entre sus íntimos se dijo que había fallecido como consecuencia de una extraña dolencia que le provocó altísima fiebre y de la que en su momento no se han aportado mayores detalles (Finalmente se ha dejado constancia de una trombosis cerebral al momento de su entierro / Investigación del autor extraída de los documentos originales pertenecientes al Cementerio Británico). Pasó a la eternidad en absoluta tranquilidad, sin ser acosado, perseguido o reclamado por la "justicia" de ningún país en el que haya dejado su lamentable tendal de víctimas inocentes. Dinamarca, Gran Bretaña, Estados Unidos y, por supuesto Argentina, sabían a la perfección quién era Carl Peter Vaernet y sabían qué crímenes había cometido de manera sistemática. También sabían cómo y dónde encontrarlo, pero claro, para eso hay que tener voluntad de hacerlo.
Su cuerpo fue inhumado en el más absoluto sigilo en el Cementerio Británico de Buenos Aires, en el barrio de la Chacarita. 
Dicen que aún, hasta hace algunos años, visitaba su tumba una tal Frieda S., mujer de unos posibles 70 años de edad que, sin embargo, aparentaba tener no más de 50. Quienes han podido verla y contactarla (entre ellos el autor e investigador Carlos de Nápoli)(5), no dudan en asegurar (de alguna manera) que esa mujer era una de las pruebas vivientes más contundentes sobre el éxito de la "fórmula de la eterna juventud" que habría llegado a conseguir Vaernet... 
Tal vez llevara flores a la tumba de aquel viejo nazi para agradecerle algo...


Tumba de Carl Peter Vaernet. Cementerio Británico de Buenos Aires. Agosto de 2013.
(Fotografía: Marcelo García / Historias Lado B)


Tras el rastro del "Mengele danés" en Buenos Aires:
Agosto de 2013. Mañana soleada de uno de los días más fríos del año en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. La reja de entrada al Cementerio Británico, abierta de par en par, invitaba a entrar a los pocos transeúntes que llegaban hasta ese rincón del barrio porteño de La Chacarita, en Avenida Elcano 4568. Es un lugar que destila serenidad y sociego desde el mismo momento en que se traspasa el amplio portón de acceso. Recorriendo apenas una veintena de metros por el pasillo central, la callecita N°5 lleva hacia la izquierda por un escueto sendero pedregoso pasando justo por delante de la pequeña capilla. Al cruzar un angosto camino peatonal asfaltado se llega a la manzana "A" y sobre la derecha de la senda se encuentra la parcela N°120 del campo santo. Es la cuarta tumba de esa manzana y se destaca del resto de las otras circundantes (mínimo detalle al margen) debido a la falta de una vereda de cemento que la delimite. Una placa de mármol es el mojón que indica sin lugar a dudas que allí se encuentran sepultados los cuerpos de Carl Peter Vaernet y su amada esposa, Gurli Marie Vaernet.
La placa indica como fecha de fallecimiento de Gurli la del 27 de Septiembre de 1955, mientras que se indica como fecha de muerte del "Mengele danés" la del 25 de Noviembre de 1965. Al leer la lápida queda a las claras que sus hijos, o por lo menos alguno de ellos, se ha encargado de la sepultura en el lugar.
Reza la lápida:
Vores tilbedte hustru og mor
GURLI MARIE VAERNET
F. 17-07-1902  D. 27-9-1955
Vores kaere tilbedte far
CARL PETER VAERNET

F. 28-4-1893  D.25-11-1965

Elskede, som vores Sjaele gennem 28 aars inderlig Kaerlighed smeltede sammen til Een vil vi forblive forenede gennem Evigheden.
Tak og Paa gensyn.

Carl

Texto traducido del danés al castellano:
La esposa y madre adorada
GURLI MARIE VAERNET
F. 17-07-1902  D. 27-9-1955

Nuestro querido y adorado padre
CARL PETER VAERNET

F. 28-4-1893  D.25-11-1965

Me encantó que nuestras almas a través de 28 años de amor ferviente, se fusionaran a Aquel a quien vamos a permanecer unidos por la eternidad.
Gracias y hasta pronto.

Carl

Tumba de Carl Peter Vaernet. Cementerio Británico de Buenos Aires. Agosto de 2013.
(Fotografía: Marcelo García / Historias Lado B)


Desde la parcela 120, el camino de regreso hasta la entrada misma del cementerio demora apenas unos cuantos segundos y tras el anuncio pertinente y las explicaciones del caso en la Administración del lugar se pudo acceder, gracias a la inmensa amabilidad de quienes allí trabajaban, a los libros originales que tenían asentados los datos de la muerte e inhumación de Carl Peter Vaernet en Buenos Aires.
Las hojas amarillentas revelaron unos cuantos datos interesantes de inmediato: Carl Peter Vaernet fue efectivamente anotado en el libro con su nombre "castellanizado", tal vez como pantalla para ocultar un pasado tenebroso e innegable: Carlos Pedro Varnet, así fue anotado.
Sección 11, manzana "A", tumba N°120.
La causa de la muerte se indica como trombosis cerebral y la dirección indicada (que debería corresponder al fallecido) aporta un dato hasta ahora desconocido y revelador: Warnes 2600. Esa dirección era por aquel entonces, y aún sigue siéndolo, el Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear, en pleno barrio de La Paternal, vecino al de La Chacarita, y no la dirección personal de Vaernet. Evidentemente Vaernet falleció en el mencionado nosocomio. Las características y la especialización del hospital y la causa del deceso de Vaernet indicada en el libro que registra su entierro hacen suponer que muy posiblemente el SS naturalizado argentino y amparado durante el gobierno de Juan Domingo Perón, haya sufrido algún tipo de trastorno mental o alguna dolencia por el estilo.


 Libro con constancia de inhumación de Carl Peter Vaernet. Cementerio Británico de Buenos Aires. Agosto de 2013.
(Fotografías: Marcelo García / Historias Lado B)

 Libro con constancia de inhumación de Carl Peter Vaernet y su nombre asentado como: Carlos Pedro Vaernet.
 Cementerio Británico de Buenos Aires. Agosto de 2013. (Fotografía: Marcelo García / Historias Lado B)


Sus restos descansan en las cercanías de la capilla del cementerio. Su cuerpo comparte parcela con su amada Gurli Marie quien acompañó a Vaernet en su escape desde Europa hacia las benévolas y siempre agradecidas y bien receptivas tierras sudamericanas de Argentina.
No muchos de los visitantes que pasan por el lugar advierten de quién se trata en realidad.
Pero allí está.
Carl Peter Vaernet: danés de nacimiento, experto endocrinólogo, fiel servidor del sanguinario régimen Nacional Socialista, Sturmbannführer (Mayor) de las SS nazis, "científico, médico y especialista" en el campo de concentración de Buchenwald, colaborador directo de Heinrich Himmler, Karl Brandt y Joseph Mengele, asesino de miles de víctimas inocentes. Un Currículum Vitae demasiado pesado y extenso para ser escrito en la lápida de su sepultura, pero Vaernet supo ser todo eso...
Su vida "oculta a la vista de todos" en la República Argentina, al amparo de Perón y con la complicidad de las sucesivas autoridades nacionales de distintos signos e ideologías, su alta reputación entre una minúscula y selecta parte de la alta sociedad argentina de entonces y su alta estima como excelente profesional a pesar de su sangriento palmarés, son una clara muestra del importantísimo y peligroso grado de protección que recibió y del que se vio beneficiado. La protección y el amparo que Carl Peter Vaernet se encargó de negarles sistemáticamente a miles y miles de personas cuyas vidas, simplemente, despreció.


Marcelo D. García
Historias Lado B
Agosto de 2013


Referencias: 
(1): La Studiengesellschaft für Geistesurgeschichte‚ Deutsches Ahnenerbe e.V.1 (traducido del alemán como "Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana"), conocida como Ahnenerbe o también SS-Ahnenerbe, fue una entidad científica alemana constituida formalmente en 1935 por dirigentes e ideólogos del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán para realizar y divulgar investigaciones con fines educativos en apoyo de la ideología nazi y en particular, de sus teorías relacionadas con la raza aria en paralelo con sus investigaciones de la raza germana. En 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, la Ahnenerbe fue integrada en la estructura de las SS, organización fundamental del aparato de Estado del Tercer Reich, y dirigida, bajo la presidencia de Heinrich Himmler, por Walther Wüst y Wolfram von Sievers, orientando su actividad hacia expediciones arqueológicas, etnológicas y antropológicas tanto en países sudamericanos como Brasil o países del Himalaya. Al final de la guerra, quedó disuelta y sus actividades investigadas en el marco de los juicios de Núremberg, siendo declarada organización criminal en 1946 junto con las SS. Sievers fue juzgado y condenado a la pena capital como criminal de guerra. Por su naturaleza, la Ahnenerbe y su historia son uno de los temas abordados por las controvertidas teorías sobre el ocultismo nazi.

(2): El campo de Buchenwald fue uno de los más grandes campos de concentración en territorio alemán. Estuvo en funcionamiento desde julio de 1937 hasta abril de 1945 en la colina de Ettersberg, cerca de la ciudad de Weimar, Alemania. En total se estima que estuvieron presas unas 250.000 personas procedentes de todos los países de Europa. El número de víctimas, provocadas por las enfermedades, la mala sanidad, los trabajos forzados, la tortura, experimentos médicos y fusilamientos se estima en unas 56.000, entre ellas 11.000 judíos.
No obstante, como campo de concentración, en Buchenwald no había cámaras de gas, las cuales eran propias de los campos de exterminio.

(3): Berlingske (hasta el 2010 Berlingske Tidende)1 es un diario danés fundado en 1749. Con una circulación de cerca de 103.685 ejemplares de lunes a viernes, junto al Jyllands-Posten y el Politiken es uno de los grandes diarios daneses. 

(4): En Uriarte 2251, barrio de Palermo, Capital Federal, Buenos Aires (Argentina) se encuentra actualmente el inmueble conservando su aspecto de entonces, pero albergando un hotel familiar de nombre "La Toja" (Ver fotografías del autor en este artículo).

(5): Autor de "La fuente de la eterna juventud y otros experimentos nazis" (Carlos de Nápoli - Grupo Editorial Norma - 2009) 

Fuentes de consulta:
- Autoridades y Administración del Cementerio Británico de Buenos Aires.
-"La fuente de la eterna juventud y otros experimentos nazis" (Carlos de Nápoli - Grupo Editorial Norma - 2009) 
-http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Vaernet 
-http://users.cybercity.dk
-David A Hackett (1995). The Buchenwald report. ISBN 0-8133-1777-0.
-Hans Davidsen-Nielsen, Carl Vaernet-Der dänische SS-Arzt im KZ Buchenwald, Edition Regenbogen, Wien 2004, ISBN 3-9500507-2-8
-http://es.wikipedia.org/wiki/Persecución_de_los_homosexuales_en_la_Alemania_nazi
-http://www.olokaustos.org


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