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miércoles, 2 de abril de 2014

Abandonamos las armas, pero no la lucha: las Islas Malvinas son Argentinas

2 de Abril, 1982 - 2014. En un nuevo aniversario de la Guerra de las Islas Malvinas, librada por la Argentina contra el Imperio Británico, sus socios de la O.T.A.N. y algún país sudamericano al que muchos aún se empecinan inocentemente en seguir considerando hermano, los argentinos no olvidamos: ni a nuestros héroes, ni a nuestros enemigos.


jueves, 9 de mayo de 2013

Perón y la recuperación de las Islas Malvinas: el acuerdo secreto con Gran Bretaña

Juan Domingo Perón. 1974.


La propuesta secreta de los ingleses a Perón por las Malvinas.
El ex embajador Ortiz de Rozas revela detalles de las negociaciones de 1974 con Gran Bretaña para establecer un condominio sobre las islas; qué decía el documento presentado por los británicos al ex presidente
Por Maia Jastreblansky | LA NACION

Fue testigo de una parte crucial de la historia bilateral y revela detalles de gestiones desconocidas porMalvinas . El 11 de junio de 1974, Gran Bretaña le propuso a Juan Domingo Perón una administración compartida sobre las islas. Ese día, el ex presidente proyectó el camino para recuperarlas definitivamente. De aquella situación hoy da testimonio el ex embajador Carlos Ortiz de Rozas, un diplomático de más de 45 años de carrera que estuvo cerca de numerosas negociaciones diplomáticas en torno al archipiélago.
"Si ponemos un pie sobre las islas, no nos sacan más", le confió Perón, por entonces, a su canciller, según relata Ortiz de Rozas a La Nación. Un condominio entre los dos países resultaba una salida controvertida si lo que se quería era obtener la soberanía inmediata.
La historia quiso que el presidente falleciera tres semanas después y las negociaciones se desvanecieron durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Después llegaría el gobierno de facto, la guerra de 1982 y la relación bilateral daría un vuelco difícil de revertir.

LA PROPUESTA
Quienes conocen los corrillos diplomáticos aseguran que la propuesta británica a Perón de 1974 está archivada en algún lugar de la Cancillería. Se trata de un non-paper (documento no oficial) a cuya copia pudo acceder este medio, que le proponía un condominio sobre las islas. La intención, dice el escrito, era "poner fin a la disputa sobre la soberanía" y "crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses".
Aquel texto fue entregado por el entonces embajador británico en Buenos Aires, James Hutton, a Perón y a su ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Vignes, en una reunión confidencial.
Entre otros puntos, proponía que las banderas de Gran Bretaña y Argentina fueran "enarboladas juntas" en tierra malvinense, que allí convivieran el inglés y el castellano como idiomas oficiales y que el gobernador de las islas fuera "designado de manera alternada por la Reina y el presidente argentino".
"Sobre estas bases, el gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible", concluye el texto.
Una copia del non-paper con la propuesta británica.

 El texto en inglés de la propuesta británica a Perón.


EN LA AGENDA DE PERÓN
Ortiz de Rozas es una de las pocas personas que supo de aquel encuentro. Este ex embajador en Gran Bretaña, Austria, Francia y Estados Unidos, ex presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y jefe de la misión para las negociaciones con Chile bajo la mediación del Papa Juan Pablo II, intervino en distintas negociaciones confidenciales sobre las islas, algunas de las cuales reveló en su libro, Confidencias diplomáticas, editado en junio del año pasado.
Estaba cumpliendo funciones en la ONU, cuando Vignes le participó la propuesta británica de condominio y, en estricta reserva, le entregó una copia del non-paper. "Me confió que Perón le había expresado: «Aceptemos. Una vez que pongamos pie en las Malvinas no nos saca nadie y poco tiempo después la soberanía será argentina por completo», relata a La Nación.
Pero el 1° de julio de 1974, tres semanas después de la reunión con la comitiva inglesa, Perón falleció. Su viuda, Isabel Martínez de Perón, heredó la presidencia y el asunto del condominio quedó sin resolver. "Isabelita no habrá querido avanzar porque temía a algunos sectores que pretendían una posición más dura con Gran Bretaña", reflexiona Ortiz de Rozas, a sus 85 años.
No obstante, un documento fechado el 20 de diciembre de 1974 revela que el proyecto no había sido borrado de la agenda. El texto consiste en una versión en castellano del non-paper británico, firmada y sellada por el Departamento de traducciones de la Cancillería argentina. "Pero los ingleses se dieron cuenta que sin Perón la iniciativa no iba a ningún lado, y retiraron la propuesta", señala Ortiz de Rozas.
La traducción del documento tras la muerte de Perón.

 Traducción de la propuesta británica realizada tras la muerte de Perón.


El gobierno de Isabelita pronto se vería sumido en serios conflictos políticos internos y ni Argentina ni Gran Bretaña volvieron a dar señales con respecto al condominio. Mucho menos después del golpe de la Junta Militar, cuando empezó a tomar fuerza el camino bélico.
"Camino equivocado".

Ortiz de Rozas estaba en la embajada argentina en Londres cuando, en la madrugada del 2 de abril de 1982, se conoció el desembarco argentino en Malvinas. "Apenas me enteré, supe que el trabajo de años se venía abajo. Lo único que logró [Leopoldo] Galtieri fue darle la oportunidad a Margaret Tatcher de no ser eyectada del gobierno británico", opina entre las fotografías y condecoraciones que decoran su amplísimo departamento de la Recoleta.
"Además de trágico, el de la guerra fue un camino equivocado, porque se habían dado pasos concretos para resolver el problema de la soberanía por la vía pacífica", reflexiona.
Y recuerda: "En 1966 Henry Hohler, subsecretario del Foreign Office para Asuntos de América del Sur, me invitó a un restaurante muy bueno de Londres y en términos confidenciales me informó que las islas ya no tenían el valor estratégico de antaño y que tarde o temprano iban a integrarse con Argentina. Me recomendaron hacer lo posible para conquistar la mente y el corazón de los isleños", agrega.
"Incluso en febrero de 1982, días antes de la guerra, en las rondas de la ONU se discutió la posibilidad de un retroarriendo, para que los ingleses se comprometieran administrar las Malvinas por un determinado número de generaciones y luego cedieran la soberanía", manifiesta Rozas.
Considera que "la historia hubiera sido distinta si se hubiesen dado pasos para que los isleños sintieran que la tutela argentina era lo mejor para sus intereses".


Harold Wilson, primer ministro británico en 1974, y Perón.

  

Por Maia Jastreblansky | LA NACION

lunes, 8 de abril de 2013

La muerte de Margaret Thatcher: Que Dios la perdone, nosotros no sabemos hacerlo...

Murió Margaret Thatcher.
En memoria de los soldados argentinos que lucharon y murieron en la guerra de las Islas Malvinas, que Dios se apiade de una criminal de guerra, que Dios la perdone. Nosotros no sabemos hacerlo...



sábado, 5 de enero de 2013

Londres planeó devolver a Astiz a la Argentina bajo un seudónimo


A 30 años de la guerra / Revelaciones de Gran Bretaña
Londres planeó devolver a Astiz a la Argentina bajo un seudónimo
Por Hugo Alconada Mon | LA NACION

Traslado de Alfredo Astíz en un helicóptero británico.



En plena guerra de Malvinas, el gobierno británico planificó otorgarle un seudónimo al entonces capitán de la Armada, Alfredo Astiz, y meterlo en un vuelo directo de Londres a Buenos Aires. Buscaba así terminar con los reclamos diplomáticos de Francia y Suecia, que querían interrogarlo por las desapariciones de por lo menos tres ciudadanos, según consta en los documentos desclasificados en Londres sobre el conflicto de 1982.

Ese plan de repatriación llegó a un punto avanzado, con la reserva de un pasaje aéreo para el miércoles 9 de junio, cuatro días antes de la rendición argentina. Pero no llegó a concretarse, aunque de todos modos Astiz inició su regreso un día después, con escala en Brasil, cuya dictadura también presionó a Gran Bretaña.

El esfuerzo del gobierno de Margaret Thatcher por sacarse de encima a Astiz se debió a su temor de que la dictadura argentina aplicara represalias contra sus soldados que permanecían como prisioneros de guerra o contra otras personas o activos británicos en territorio argentino. "Soy muy consciente de que continúa la detención de nuestro piloto de un Harrier, el teniente [Jeff] Glover", alertó el ministro de Relaciones Exteriores, Francis Pym, a su par de Defensa. "Ha habido otros reportes de posibles acciones contra objetivos británicos en la Argentina", añadió.

El eje del asunto, desde la óptica británica, era que Astiz podía negarse a responder cualquier tipo de pregunta desde París o Estocolmo, amparado en la Convención de Ginebra, que fija las reglas para el tratamiento de los prisioneros de guerra.

La sensibilidad alrededor de Astiz resulta evidente de la lectura de los documentos que desclasificó el Archivo Nacional en Londres . Es, por ejemplo, uno de los pocos militares argentinos a los que Pym y otros referentes del gabinete de Thatcher alude por su nombre y le dedica sus esfuerzos diplomáticos.

El propio Pym esboza las distintas categorías de prisioneros argentinos en un cable diplomático secreto. Consigna que 1400 serán enviados en barco a Montevideo, en tanto que los de "categoría especial, incluyendo altos oficiales, miembros de fuerzas especiales y prisioneros de valor para inteligencia serán retenidos en las islas". Y a Astiz, en ese mismo cable, le dedica dos párrafos por separado, con los detalles de su arribo a Gran Bretaña y el plan de vuelo bajo otra identidad.

El problema era la continua y creciente presión internacional sobre Londres que siguió a la difusión del arresto de Astiz, aun después que el gobierno británico indicó que respetaría los límites fijados por la Convención de Ginebra. "La negativa francesa a aceptar un no como respuesta es embarazosa", advirtió en otro memo el secretario privado para asuntos internacionales de Thatcher, John Holmes, uno de sus asesores más cercanos mientras la "Dama de Hierro" ocupó la residencia de Downing Street.

Holmes incluso calificó de un "intento bastante crudo de presión" el recordatorio del gobierno de François Mitterrand de que así como pedía la colaboración británica para interrogar a Astiz, Londres a su vez pedía su asistencia para detener el envío de armamento a la Argentina.


25 de Abril de 1982: Astíz se rinde ante los británicos sin disparar ni un solo tiro en las islas Georgias del Sur.



"Prisionero difícil" 
Jefe de la guarnición argentina en las islas Georgias del Sur, Astiz se había rendido sin disparar un solo tiro tras dos bombardeos. La fotografía del momento en que firmaba su rendición "incondicional", el 25 de abril de 1982, ante dos oficiales británicos, recorrió el mundo. Y su uniforme, con los galones incluidos, se exhibe desde entonces en el Imperial War Museum de Londres.

El problema para los ingleses, sin embargo, llegó después: sobre Astiz del que ya circulaban las denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos en la ESMA, resultó un "prisionero difícil", según informes recibidos en Londres. Entre otros motivos, porque atacó a un guardia y armó una "primitiva daga con una pata de la cama".

Tras una escala en la isla Ascensión, Astiz se convirtió además en el único prisionero de guerra argentino que terminó en Gran Bretaña. Arribó a Portsmouth, el 5 de junio, y una guardia armada lo trasladó de inmediato a un centro de la Policía Militar en Chichester, Sussex.

Por entonces, los reportes de prensa de la época ya lo identificaban como "el ángel rubio" al que marcaban como el responsable de la desaparición de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon, y la joven sueca Dagmar Hagelin. Sin embargo, los límites para Londres ya resultaban claros, potenciados por las advertencias de los expertos de la Cruz Roja. "De contactos recientes con ellos está claro que si le preguntáramos más a Astiz [que lo permitido por la Convención de Ginebra] se sentirán habilitados a criticarnos públicamente", alertó Pym. Y eso, añadió, podía resultar un problema cuando "el número de prisioneros de guerra argentinos en nuestras manos podría trepar aun más agudamente en el futuro inmediato".


Nota original publicada en La Nación (Domingo 30 de Diciembre de 2012. Edición digital y edición impresa ): http://www.lanacion.com.ar/1541566-londres-planeo-devolver-a-astiz-a-la-argentina-bajo-un-seudonimo