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miércoles, 22 de abril de 2015

El "tesorero de Auschwitz" pide perdón

Histórico juicio en Alemania. Oskar Gröning despojaba a los prisioneros de sus objetos (relojes, dinero), que luego enviaba a Berlín. Lo juzgan por complicidad de la muerte de 300 mil personas. Hoy admitió su culpa. (Publicado en Clarin.com el 22 de abril de 2015)

Oskar Gröning llega al Tribunal. (Foto: Reuters)


Esperaba en la rampa del campo de exterminio de Auschwitz la llegada de las pertenencias de las víctimas. Separaba los relojes de oro, las monedas de distintos países, contaba los montos, los colocaba en una caja de madera y anotaba cuidadosamente la fortuna que iba a enviar a Berlín. Oskar Gröning, "el tesorero de Auschwitz", pidió este martes perdón ante un tribunal alemán que lo juzga por complicidad de la muerte de 300 mil personas en 1944.

Lúcido a sus 93 años, Gröning entró apoyado en un andador y con la ayuda de un abogado a la sala del tribunal de Lüneburg, la pequeña ciudad situada a unos 50 kilómetros de Hamburgo donde vivió sin sobresaltos después de la Segunda Guerra Mundial. "Sin duda soy moralmente cómplice", declaró el anciano de pelo blanco. "Y también admito esa culpabilidad moral aquí, con arrepentimiento y humildad frente a las víctimas. Pido perdón", declaró Gröning ante el tribunal, que debió alquilar una sala grande debido al interés mediático por el que será uno del los últimos juicios por el Holocausto. El llamado "tesorero" o "contador de Auschwitz" es uno de los pocos que relató la vida cotidiana de los miembros de las SS en el campo de exterminio, una vida que él calificó de "normal", como la de un pueblo, con verdulería, vecinos...



 Oskar Gröning en 1944.



En una espeluznante entrevista publicada por el semanario Der Spiegel hace diez años, contó cómo él y sus "colegas" jugaban a las cartas y bebían mientran hablaban del olor de los cadáveres quemándose, de cómo los cuerpos se levantaban al arder. Entre 1942 y 1944, Gröning vió la pila de muertos en un par de ocasiones, por ejemplo cuando todos los SS salieron a la caza en medio de un intento de fuga. Para él, según confesó a Der Spiegel, el exterminio de los judíos era "un método de guerra" y las matanzas eran "horribles" pero se enmarcaban en "lo necesario". "A los judíos les grababan el número de prisionero, a los SS el grupo sanguíneo", explicó en la entrevista, mostrando el cero que tiene en el brazo y relatando que fue él mismo quien en 1944, después de pasar dos años en Auschwitz, pidió su traslado al frente. Había visto a un SS arrojar a un bebé contra un camión, para que dejara de llorar. Y aquella noche se emborrachó para olvidar. Pero la conciencia de crímenes atroces no impidió a Gröning llevar la vida de un hombre común y guardar silencio. Recién habló en los 80, cuando escribió para sus dos hijos y algunos amigos su testimonio de las matanzas. Confesó que había escuchado los gritos de socorro de quienes perecían en las cámaras de gas. Más tarde dió una larga entrevista para un documental de la BBC en la que se definió como una "ruedita", una pequeña pieza en el engranaje del genocidio perpetrado por los nazis, pero en ningún caso como un culpable. "Ni siquiera nunca le pegué a un prisionero", dijo entonces.

Oskar Gröning pidió perdón. (Foto: Reuters)


Los millones de víctimas "no fueron asesinados por jerarcas nazis", fueron justamente estas "rueditas" las que permitieron el funcionamiento de la maquinaria de exterminio, destacó ayer el abogado Thomas Walther a la emisora berlinesa Inforadio.
Walther criticó fuertemente a la justicia alemana por haber descartado una y otra vez la responsabilidad de los administradores grises del Holocausto, los llamados "criminales de escritorio" que ocupaban funciones como la de Gröning en los campos de exterminio. El abogado defensor Hans Holtermann consideró en cambio que Gröning nunca tuvo una participación directa en los crímenes nazis y que su sola presencia no lo convierte en cómplice.
El juicio al "tesorero de Auschwitz" se limita a un período de mediados de 1944, cuando llegaron al campo de exterminio 137 trenes con unas 427 mil personas, de las cuales al menos 300 mil fueron asesinadas. Para los sobrevivientes y descendientes de las víctimas que viajaron desde distintos países del mundo para dar su testimonio, lo importante no es la condena, sino el juicio mismo y sobre todo la sentencia.         


    



Por Araceli Viceconte para Clarin.com
Artículo original: http://www.clarin.com/mundo/Oskar-Groning-tesorero-Auschwitz-pide-perdon_0_1343265881.html

domingo, 5 de abril de 2015

La Hiena de la Gestapo

¿Puede una heroína ser un monstruo? ¿Era Violette Morris lo primero o lo segundo? Aquí, la increíble historia de la "Hiena de la Gestapo", un personaje forjado a fuerza de dolor, desprecio, violencia y una inesperada oportunidad de ser alguien en la vida.

Violette Morris, "La Hiena de la Gestapo".


Nació en Francia el 18 de abril de 1893, y aunque haya dado la extraña sensación de ser un personaje de ficción, uno de esos que suelen verse en viejas películas del cine negro, Violette Morris fue un personaje real. Estremecedoramente real.
Hija menor de seis hermanos, pasó su adolescencia en la clausura del lúgubre convento de "L'Assomption de Huy" y -a pesar de reconocerse como lesbiana- una vez que pudo escapar de allí se casó con un hombre de apellido Gouraud en 1914. La vida no era sencilla para ella y la Primera Guerra Mundial la encontró en el frente francés como enfermera en la legendaria Batalla del Somme y como agente correo en la Batalla de Verdún, en donde también se destacaría como conductora de ambulancias entre bombas y disparos.
La contextura física, sus 68 kilogramos de peso y una altura de 1,66 metros le permitieron ser -además- una buena deportista, llegando a destacarse extrañamente para su época como jugadora de fútbol en el "Fémina Sports" entre 1917 y 1919, como así también en el "Olympique de París" desde 1920 y hasta 1926. Violette, así mismo, supo destacarse en levantamiento de pesas, boxeo, waterpolo y lanzamiento del disco, entre otras disciplinas. Su pasión por el riesgo, la aventura y la velocidad, también hicieron de ella una excelente conductora de motocicletas y autos veloces de su tiempo. Tras someterse a una pionera intervención por medio de la cual se hizo extirpar sus prominentes pechos, llegó a sostener que "lo que puede hacer un hombre, puede hacerlo Violette", la cual pasó a ser no sólo su frase de cabecera sino además su verdadera filosofía de vida.


Violette Morris, la deportista.


Tras su divorcio en 1923, Violette Morris comenzó a vestirse como un hombre, sin llegarle a importar las voces contrarias e hirientes que escuchaba a cada paso que se disponía a dar. Tras hacerse conocida, la Federación Olímpica Francesa le negaría el derecho a participar en los Juegos Olímpicos de 1928 representando a su país argumentando que ella era la viva representación de un atentado contra la moral pública. Sin embargo, no  todos eran incapaces de reconocerle virtudes y darle oportunidades y, así las cosas, en 1935 fue contactada por un agente nazi de la Sicherheitsdienst (la agencia de inteligencia dependiente de las SS nazis) para darle nuevo sentido a sus días. En 1936, tras ser invitada por el régimen de Hitler a los Juegos Olímpicos celebrados en Berlín, pasó a ser muy considerada por los nazis, sobre todo por la valiosa información que solía aportar. ¿Venganza contra Francia? ¿resentimiento? ¿o simplemente un dolor inmanejable? tal vez un poco de cada cosa la llevaron a convertirse en una agente secreta tan temida como respetada, trabajando en pos de la victoria de Hitler en la Francia ocupada y siendo determinante a la hora de pasarle a los nazis información sobre la Línea Maginot, detalles técnicos sobre los tanques blindados franceses y los lugares desde donde operaba la resistencia en la ciudad de París. Gracias -en parte- a sus aportes, Hitler pudo ingresar triunfante en París en junio de 1940 para inmortalizarse poco después posando en una fotografía frente a la Torre Eiffel.
Violette Morris había caído rendida a los pies del nazismo y el nazismo, le daba -de manera inesperada-  su lugar en el mundo.


Violette Morris.


Su bravura y sus acciones legendarias le valieron ganarse el mote de "La Hiena de la Gestapo", infundiendo terror y respeto por partes iguales entre franceses y británicos, quienes la pusieron entre uno de sus principales objetivos. Winston Churchill, primer ministro británico, no dudaría un instante: había que eliminarla. La orden sería ejecutada por los franceses del "maquis de Surcouf", un importante movimiento de la resistencia francesa. El 26 de abril de 1944, era esperada por un pelotón oculto en la maleza mientras viajaba hacia la localidad de Beuzeville. La velocidad de su maltrecho Citroën le permitió escapar a las balas pero los francotiradores la aguardaron para cuando fuera la hora de su regreso. En esa oportunidad, los disparos dieron todos en el blanco.
Violette Morris murió, pero su increíble historia permanece como una de las más pintorescas y extrañas de la sanguinaria Segunda Guerra Mundial. Entre tanto, muchos se siguen preguntando ¿Puede una heroína ser un monstruo? ¿Era Violette Morris lo primero o lo segundo?

Tal vez alguien, algún día, lo dirá...


Marcelo García
Historias Lado B



miércoles, 1 de abril de 2015

Historia de Nazis, animales y dolor

La viuda del criminal nazi Walter Kutschmann, fundadora de una entidad "protectora" de animales que proclama la eutanasia y dona cámaras de gas a municipios.
Artículo publicado en Diario Crónica, Buenos Aires, Argentina - Domingo 16 de febrero de 1992. 
Copyright © Crónica.

Cámaras de gas, matanza de animales y ... la sombra de Walter Kutschmann...


Cuando la apertura de los famosos archivos nazis, más allá de unas pocas confirmaciones tales como la comprobada ayuda de Perón a los criminales se transformó en una desilusión para quienes tenían en ellos cifradas esperanzas, vuelve a aparecer en el tapete el nombre de uno de estos jerarcas muerto hace ya algunos años. En forma indirecta, es cierto, pero con un caso que lleva "su marca en el orillo" y que hace recordar viejos tiempos no deseados.
Asociación Amigas de los Animales (AAA), amparada en una dulce nominación, es una entidad que tiene fijada en sus estatutos la eutanasia como uno de sus pilares para "defender y proteger" a los pobres bichitos. No, es la única, lamentablemente, y de estas mismas páginas hemos denunciado ya a otras que se visten con la misma ropa. La particularidad de ésta, es que entre sus filantrópicas tareas incluye la de regalar a distintos municipios de la provincia de Buenos Aires -fundamentalmente del conurbano-, cámaras de gas y elementos para que aquéllos puedan cumplir sin Inconvenientes la "noble" misión de sacrificar animales.

¿Qué tiene que ver esto último con los criminales de guerra nazi? Que la fundadora de AAA fue la señora Geralda Baeumler de Olmo, quien no es otra que la esposa de Walter Kutschmann un integrante de la Gestapo que encontró asilo en la Argentina y que, a punto de ser extraditado, murió de un paro cardíaco. Nazis, animales, cámaras de gas, todo está unido por un circuito que parece no haber encontrado todavía su final y que sigue siendo alimentado por la mente de muchos que, tal vez, siguen añorando otras épocas.

¿Olmo?
Hijo de un dentista berlinés, Kutschmann tuvo su primer puesto de mediana importancia dentro del ejército alemán como sargento de la Fuerza Aérea (Luftwaffe), lo que le valió pelear en 1937 en España, junto a las tropas del generalísimo Franco. Dos años más tarde, afiliado al partido nazi, ingresó en, la temida Gestapo para debutar en su tarea de asesino: fue el responsable de la muerte de 20 profesores universitarios y de 18 familiares de éstos.
Como premio a su falta de escrúpulos, fue puesto a cargo del control de un sector de judíos en Polonia y allí su misión fue mucho más "fructífera": la matanza de 1.500 personas llevó su indeleble sello personal.
Aplastado el nazismo y concluida la Segunda Guerra Mundial, Kutschmann logró fugarse hacia España y consiguió -mediante el pasaporte 59/47- una nueva identidad para viajar por el mundo: la de Pedro Ricardo Olmo, quien en realidad era un sacerdote español muerto varios años antes. Estas historias, en donde nunca parece estar seguro el verdadero nombre del personaje, continuarían también en la Argentina.
De acuerdo a registros argentinos, Pedro Ricardo Olmo nació en la ciudad Real España, hijo de Santiago y de Juana Andrés y estaba casado en primeras nupcias con Elizabeth Pospichil, libreta Nº 286.639, Acta 844, Tomo 4, Sección 20, del Registro Civil de la Capital Federal en el año 1948. El domicilio que daba era el de Sucre 2907, 2º "C", y posteriormente el de Calle 29, esquina 12, Miramar. Casualmente, estos dos figuraban en catastro a nombre de Geralda Baeumler.


Lugar donde vivió el nazi Walter Kutschmann en el brrio de Belgrano, Buenos Aires, Argentina. 
(Fotos: Marcelo García / Historias Lado B)


Claro que esto no suena tan extraño cuando uno conoce las "otras" primeras nupcias de Olmo o Kutschmann: con el número de libreta de matrimonio 59.196, Acta 844, Tomo 4, Seccional 20 del Registro Civil de la Capital Federal, aparecen unidos en matrimonio Pedro Olmo y Geralda Baeumler, cuya cédula de identidad es 6.860.375. Por lo menos es lo que esta última declaró en el estatuto de fundación de la AAA, labrado frente a escribano público en agosto de 1973, bajo el número 2069, folio 0186-45313. Un pequeño detalle, sin embargo, pone en duda todo el resto: consultados los archivos del Registro Civil, la libreta de matrimonio número 59.196 no existe.
Todo este cúmulo de mentiras llevó a que la Fiscalía, en la causa 328/75, le cancelara la carta de ciudadanía a Pedro Olmo y que mediante la causa 769, Juzgado Federal 5, Secretaría 13, fuera denunciado por infracción a la Ley 11.386 y falsificación. Asimismo tuvo otros tres procesos en los tribunales Civil y Comercial y Contencioso Administrativo. Pero también llevó a la Justicia a investigar a la ahora "protectora" de animales, Geralda Baeumler. Así se pudo determinar que la fundadora de la AAA nació el 11 de marzo de 1921 en Grossjasze, ahora Schonebeck (Elba), Alemania, y que es ciudadana americana con pasaporte Nº Z-158.238; expedido el 18 de julio de l962. Hija de Carlos Federico Ernesto y de Inés Emma Juana Dorette Kortmann, tiene la particularidad de poseer dos "primeras" fechas de ingreso a nuestro país: el 6 de febrero de 1964 y el 1º de febrero de 1965. Su definitiva vinculación con Kutschmann u Olmo quedó plenamente confirmada cuando la Fiscalía Federal en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo, solicitó los datos filiatorios de ella, de Hanna Cristina Beate (quien resultó ser la hermana de Kutschmann), de Elizabeth Pospichil (quien figuraba como esposa de Olmo y de quien no se registraron datos filiatorios en Olmo y de quien no se registraron datos filiatorios en ninguna dependencia), de Isabel Pospichil, quien en realidad figura como casada con Ricardo Olmo, es de origen austríaco y no registra más datos filiatorios.
Toda esta telaraña de nombres, números de libretas inexistentes, falsos casamientos y datos entrecruzados, pudo mantener con dudas a algunos hasta que la suerte de Pedro Ricardo Olmo quedó echada: el 30 de junio de 1975, el cazador de nazis Simón Wiesenthal denunció en la ciudad de Viena la verdadera identidad de Olmo, quien por entonces se desempeñaba en la fábrica Osram.

Walter Kutschmann en el momento de ser detectado en la ciudad de Miramar, Argentina.


Olmo reconoció que en realidad él era Walter Kutschmann, pero escapó y su paradero volvió a ser un misterio hasta 1983. fecha en que Wiesenthal lo halló, esta vez en el edificio de la calle 29 Nº 599, en Miramar. El mismo que en los catastros figura como propiedad de Geralda Baeumler, que por entonces era Baeumler de Olmo. Experto en estas lides, Kutschmann volvió a escapar hasta el 14 de noviembre de 1985, en que fue atrapado por agentes de la Interpol en Vicente López.
A punto de ser extraditado para ser juzgado como criminal de guerra, el 30 de agosto de 1986 murió en el hospital Fernández a causa de una afección cardíaca. De acuerdo a las actas de la comisaría 21ª, el cadáver Nº 1.886, registrado en Unidad Coronaria, Cardiología, del hospital Fernández, cama 1.315, fue trasladado a la empresa de sepelios Ramburger. Quien lo retiró e hizo todos los trámites correspondientes para que luego fuera enterrado en el Jardín Evangélico Alemán, de Pablo Nogués, no fue otra que Geralda Baeumler de Olmo.

"Protectora"
La historia, sus vericuetos y las derivaciones, eran imprescindibles para llegar a entender este presente en el que una entidad como la AAA (vaya coincidencia con la tristemente famosa Triple A de López Rega...) actúa con métodos tan íntimamente ligados a los que usó el nazismo. Tanto como que quedó demostrado que una sus fundadoras fue la esposa de uno de esos criminales.
El estatuto de fundación de esta particular asociación dice en el artículo 2º, inciso B, Propósitos de la Asociación: "Combatir por todos los medios, inclusive los legales (sic), los malos tratos a los animales". Asimismo, en el punto referido a las condiciones para aceptar a un socio, explican que "podrán ser admitidos como asociados todas las personas que estén de acuerdo con las finalidades y propósitos de la asociación, acepten la aplicación de eutanasia a aquellos animales que por razones de vejez, enfermedad o fuerza mayor, deban ser sacrificados".
Estos datos mueven a preguntarnos, también, un par de cosas: en primer término, si afirman que van a usar todos los medios "inclusive los legales" ¿cómo son los métodos ilegales que utilizan para combatir los malos tratos a los animales? Y en segundo lugar, cuál es el alcance de la definición "fuerza mayor" para aplicar la eutanasia. Vale recordar. que para otras entidades "protectoras" como ésta, el hecho de que un perro o un gato estuviera abandonado en la calle, era motivo suficiente para sacrificarlo en haras de que "no sufra los rigores del abandono". De todos modos, para que no queden dudas respecto del destino que en la A.A.A. les dan a los animales, entre sus directivas -hasta hace poco figuraba como delegada- Carmen Andreani de Acuña. Esta mujer, domiciliada en la calle Finochietto 1276 de esta Capital, estuvo estrechamente ligada a Clara Leloir de Menditeguy, famosa viuda que detrás de una filantrópica imagen asesinó durante años a miles de indefensos animales. Sin embargo, el colmo de la ironía se vio reflejado cuando en vísperas del Día del Animal del pasado año, la AAA distribuyó un comunicado que llevaba la firma de la mencionada Acuña, de Ruth Hasenclever (presidenta) y de Marta Appuhn-Beilicke (vicepresidenta), en el que destacaban y se "complacían" de informar que entre las mejoras que ellas habían obtenido para los animales, estaba la donación de "cámaras de gas enfriado y medicamentos para sacrificio eutanásico de animales".
Del mismo modo y para que no queden dudas, la nota de A.A.A. aclaraba que ellas "no apoyan ningún tipo de protectoras que por medio de cooperadoras instalen dentro de los centros antirrábicos, refugios para albergar animales abandonados".

No es, lamentablemente, la Asociación Amigas de los Animales la única de su tipo que se dedica a proteger matando. Por eso vale tenerla en cuenta para no acercarle perros o gatos que uno quiera que tengan un destino mejor que su asesinato. Deja, eso sí, un mensaje que no debe soslayarse: la estrecha vinculación con los métodos que hace más de 40 años utilizaron los nazis y hasta los nombres de quienes la promovieron. Nada es casual, ni siquiera la ideología de quienes comienzan con animales y nunca se sabe en qué van a terminar. (1)
Horacio Raña



Walter Kutschmann:  durante la segunda guerra mundial (izquierda)  
y caminando con nuevo aspecto físico por las calles de Buenos Aires (derecha).


¿Quién era Walter Kutschmann?
Walter Kutschmann (Dresde, Alemania: 24 de julio de 1914 - Buenos Aires, Argentina; 30 de agosto de 1986) fue un Untersturmführer de las SS y oficial de la Gestapo, sindicado como responsable de la masacre de 1.500 judíos polacos en Lviv, Polonia en 1941.(2)
hijo de un dentista radicado en esa ciudad hanseática, en 1928 se unió a las juventudes hitlerianas y en 1932 fue un militar en tierra en la Luftwaffe hasta 1936. Empezó estudios de Derecho; pero abandono la carrera uniéndose a la Legión Cóndor leales a las fuerzas de Francisco Franco en España participando en la Guerra Civil Española, donde después fue Tercer Secretario del Consulado Alemán en Cádiz.

Empezada la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Leipzig donde fue enrolado en las fuerzas de seguridad policiacas al mando de Eberhard Schöngarth. Fue ascendido a Untersturmführer y fue oficial a cargo de un grupo de exterminio Einsatzgruppen que operó en Drohobycz, Polonia. Bajo su mando, Kutschmann ordenó el fusilamiento de 36 profesores en Lwów y luego de 1.500 intelectuales polacos en la región de Lviv, en Brzeziny y Podhajce en 1942. En 1944 fue trasladado a París bajo las órdenes del oficial de inteligencia de las SS Hans Günther von Dincklage donde se relacionó brevemente con Coco Chanel en la llamada Operación Modellhut.

Estando en Francia a fines de 1944, desertó para refugiarse en Vigo, España bajo la fachada de un monje carmelita llamado Olmos residente en Vigo, luego cuando el gobierno de Franco empezó a desconocer a los refugiados nazis en 1947, se amparó en la Red ODESSA y se trasladó por vía marítima en la motonave Monte Amboto bajo la apariencia de un monje católico arribando a Argentina el 16 de enero de 1948. Fue asimilado como parte del personal directivo de la compañía eléctrica Osram sirviendo como Encargado de Compras. En ese país se casa en agosto de 1973 con una ciudadana de origen alemán llamada Geralda Baeumler, una empresaria del rubro veterinario radicándose en el barrio Miramar.(3)

El célebre cazador de nazis Simon Wiesenthal lo descubrió y gestionó en Viena la extradición de Kutschmann. La Interpol previa comprobación de las partidas de ciudadanía y matrimonio (que resultaron falsas) solicitó su detención ante el gobierno argentino siendo detenido en 1975 donde escapó perdiéndose su rastro. En 1975 se le canceló su ciudadanía argentina y, se realizó un segundo pedido de extradición en 1985 donde fue nuevamente arrestado por funcionarios de la Interpol en la localidad de Vicente López, dada su precaria salud fue mantenido en un hospital prisión en Buenos Aires donde falleció de un ataque cardíaco. Su supuesta esposa fue denunciada a las autoridades por maltrato animal al aplicar eutanasia por gaseamiento en cámaras, a perros desamparados de la capital bonaerense.(4)




REFERENCIAS:
(1): Publicado en: Diario Crónica, Buenos Aires, Argentina - Domingo 16 de febrero de 1992. Copyright © Crónica.
Publicado también en: Club de Animales Felices / animalesfelices@webinet.com.ar / www.animalesfelices.org.ar / http://www.caf.0catch.com/prensa/viuda.htm


(3): Artículo original: "Vigo: La puerta de huida nazi" Por Eduardo Rolland. 

(4): Diario Crónica, Buenos Aires, Argentina - Domingo 16 de febrero de 1992. Copyright © Crónica.
Publicado también en: Club de Animales Felices / animalesfelices@webinet.com.ar / www.animalesfelices.org.ar / http://www.caf.0catch.com/prensa/viuda.htm

http://elrecado.net/sociedad/item/960-la-incre%C3%ADble-historia-del-nazi-que-veraneaba-en-miramar-y-que-fue-confidente-de-la-dise%C3%B1adora-francesa-coco-chanel.html

jueves, 12 de marzo de 2015

La llave con la Cruz Esvástica que abrió las puertas de la terminal de Retiro en 1915

La llave de oro con la cual el Presidente de la República Argentina -Victorino de la Plaza- abrió las nuevas puertas de la estación Retiro durante la inauguración en 1915, remataba en una Cruz Esvática. Los frisos aplicados en las paredes del hall central de la estación también exhiben la misma simbología. 
¿Recuerdos de una cultura milenaria o un primer anticipo de un incipiente Nazismo en la Argentina?

Llave de la inauguración de la Estación terminal de Retiro, Buenos Aires, 1915.


En 1908 los arquitectos Eustace L. Conder, Roger Conder y Sydney G. Follet, junto al ingeniero Reginald Reynolds, todos británicos establecidos en el país, presentaron un proyecto para darle al Ferrocarril Central Argentino  una nueva estación terminal tras el incendio -producido en 1897- de la antigua Estación Central. (1) La construcción de la misma comenzó en junio de 1909 en el solar emplazado en la Avenida Ramos Mejía 1358, quedeando terminada durante 1914 y siendo inaugurada el 2 de agosto de 1915 por el presidente argentino Victorino de la Plaza.
En ese entonces, fue una de las estaciones terminales más grandes del mundo. Para la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos se trató de "un claro símbolo de la idea de progreso que sustentaba la generación del '80" y "la culminación del proyecto de tendido de los ferrocarriles, iniciado a mediados del siglo XIX, y cuya red, abierta entre las provincias y el puerto de Buenos Aires, permitió la distribución tanto de los inmigrantes cuanto de los productos agrícolo-ganaderos".(2)

Arriba: construcción de la estación terminal en 1914. Abajo: el edificio en 1915.


El diseño se regía por lo establecido y predominante en la Europa de finales del siglo XIX, dividiéndose el edificio en dos grandes sectores. Para la construcción del gran vestíbulo, las confiterías y el sector de boleterías se siguió, por otro lado, un criterio estético con terminaciones marcadamente influidas por el academicismo francés. Los interiores, con más de 20.000 m² de cielorraso, fueron revestidos con mayólicas provistas por la británica Royal Doulton e iluminados con antorchas de estilo florentino. En el sector de andenes, con su estructura de hierro y vidrio característica de la Segunda Revolución Industrial, primaron en cambio claros criterios funcionalistas. Se levantaron ocho plataformas conectadas por túneles transversales con montacargas, cubiertas por dos grandes naves paralelas de 250 metros de largo y 50 metros de luz libre cada una. Cada una de las naves, con una altura máxima de 25,15 metros, está sostenida por una bóveda metálica de cañón corrido soportada por arcos de hierro colocados cada diez metros. El conjunto de las piezas, que fueron fabricadas en Liverpool por la firma Francis P. Morton & Co., tiene un peso cercano a las 8.000 toneladas.
En el momento de la inauguración se llegó a afirmar que los paragolpes hidráulicos que se encuentran al final de los rieles, eran -para entonces- los más poderosos del mundo, capaces de soportar el embate de un tren de 750 toneladas a una velocidad de 16 km/h.(3)


Hall central de la Estación de Retiro con un detalle de los frisos conEsvásticas.

Los frisos con Esvásticas -que en la actualidad pueden verse- en el hall central de la Estación de Retiro, Buenos Aires.


¿Por qué la Cruz Esvástica en la llave y los frisos?
Un detalle no deja -aún en la actualidad- de consitar particular atención no sólo sobre determinados sectores de la construcción de la magnífica estación, sino también en su llave inaugural: la presencia de la Cruz Esvástica. ¿Cómo explicarlo, si es que se puede?
Si bien su uso y orígenes se remontan a siglos de antigüedad, a principios de siglo XX (y particularmente en 1915), los primeros que comenzaron a utilizar -con nuevo y muy diferente significado al antiguamente dado por civilizaciones de oriente- la Cruz Esvástica fueron los integrantes de la Sociedad Thule.
La Sociedad Thule (en alemán: Thule-Gesellschaft), originalmente Grupo de Estudio de la Antigüedad Alemana (Studiengruppe für germanisches Altertum) fue un grupo ocultista, racista y völkisch de Múnich creado por Rudolf von Sebottendorff, notable principalmente por ser la organización que patrocinó al Partido Obrero Alemán (DAP), más tarde transformado por Adolf Hitler en el Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP).
La Sociedad Thule atrajo a unos 250 seguidores en Múnich y unos 1500 en toda Baviera. Sus encuentros se celebraban a menudo en el por entonces lujoso hotel muniqués Vier Jahreszeiten (Las Cuatro Estaciones). Los seguidores de la Sociedad Thule, como admitió el propio von Sebottendorff, estaban poco interesados en sus teorías ocultistas, y mucho en combatir a judíos (a quienes consideraban una raza inferior) y comunistas; Uno de sus miembros, Anton Graf von Arco auf Valley asesinó al primer ministro socialista Kurt Eisner.(5)(6)
Tras el establecimiento de la República Soviética de Baviera, fueron acusados de intentar infiltrarse en su gobierno y de haber intentado un golpe de Estado el 30 de abril de 1919. Durante este intento, el gobierno comunista apresó a varios miembros de la Sociedad Thule y posteriormente los ejecutó.

El semanario Münchener Beobachter.
La Sociedad Thule compró un semanario local, el Münchener Beobachter (‘Observador de Múnich’), y cambió su nombre a Münchener Beobachter und Sportblatt (aproximadamente ‘Observador de Múnich e Información Deportiva’) en un intento por mejorar su circulación. El Münchener Beobachter se convertiría más adelante en el Völkischer Beobachter (‘Observador del pueblo’), el principal periódico nazi, editado por Karl Harrer.

Afiches de la Sociedad Thule.


Deutsche Arbeiterpartei.
En 1919, el miembro de la Sociedad Thule Anton Drexler, que había establecido vínculos entre la Sociedad y varias organizaciones extremistas de derechas de Múnich, fundó junto con Karl Harrer el Deutsche Arbeiterpartei (DAP) o ‘Partido Alemán de los Trabajadores’. Adolf Hitler se unió a este partido en 1919. El 1 de abril de 1920, el DAP fue refundado como Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) o ‘Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores’ (conocido generalmente como el «Partido Nazi»). Para entonces Von Sebottendorff había abandonado la Sociedad Thule y nunca se hizo miembro del DAP o del Partido Nazi. Muchos otros miembros de la Sociedad Thule o del DAP fueron más adelante personajes prominentes de la Alemania nazi, incluyendo a Dietrich Eckart, Gottfried Feder, Hans Frank, Karl Harrer, Rudolf Hess, Alfred Rosenberg y Julius Streicher. A Dietrich Eckart, que había entrenado las habilidades de Hitler para el discurso público, le dedicó éste su libro Mi lucha. Aunque se ha afirmado comúnmente que Adolf Hitler era un miembro,4 no hay evidencia alguna de ello; por el contrario, sí la hay de que nunca asistió a una reunión, como lo atestigua el diario de Johannes Hering de las reuniones de la Sociedad.(7) Otros miembros fueron Karl Fiehler, Wilhelm Frick, Michel Frank, Heinrich Jost, Wolfgang Pongratz, Wilhelm Laforce, Johann Ott, Hans Riemann, Max Seselmann y Hans-Arnold Stadler. Dos aristócratas bien conocidos del grupo fueron la condesa Hella von Westarp, que actuaba de secretaria de Rudolf von Sebottendorff, y el príncipe Gustav von Thurn und Taxis (ver :Casa de Thurn y Taxis), detenidos y ejecutados por el gobierno de la República Soviética de Baviera en 1919.(8)

Disolución de la Sociedad Thule.
Después de que Hitler llegara al poder en Alemania, la Sociedad Thule fue una de las muchas organizaciones disueltas por órdenes del Führer. Cuando Von Sebottendorff volvió a Alemania y publicó un libro sobre la Sociedad Thule, Bevor Hitler Kam, fue arrestado y el libro prohibido. No obstante, se ha argumentado que algunos miembros de Thule y sus ideas fueron incorporadas al Tercer Reich.(9) Algunas de las enseñanzas de la Sociedad Thule fueron recogidas en los libros de Alfred Rosenberg. Muchas de las ideas ocultas también encontraron el favor de Heinrich Himmler, quien como Hitler tenía un gran interés por el ocultismo.

De niño Adolf Hitler asistió al coro del Monasterio de Lambach bajo la influencia de la Sociedad Thule. 
En el detalle: la esvástica dentro del monasterio.
Adolf Hitler (arriba, al centro) de niño en el coro del Monasterio de Lambach.


¿Esvástica milenaria o Esvástica nazi?
El misterio de la Esvástica...un símbolo que ha venido apareciendo repetidamente en la iconografía, el arte y el diseño producidos a lo largo de toda la historia de la humanidad, ha representado conceptos muy diversos para distintas civilizaciones. Entre estos se encuentraban inicialmente y hace siglos, la suerte, el Brahman, el concepto hindú de samsara (reencarnación) o a Suria (dios del Sol), por citar solamente los más representativos. En principio la esvástica fue usada como símbolo entre los hindúes. Se menciona por primera vez en los Vedas (las escrituras sagradas del hinduismo más primitivo), pero su uso se traslada a otras religiones de la India, como el budismo y el yainismo. Luego, la llegada del Nazismo al poder en Alemania con Adolf Hitler a la cabeza, invertiría el sentido de la Esvástica, dándole una lectura y un significado, completamente diferentes a los conocidos ancestralmente. La Esvástica había pasado a ser -definitivamente- la representación de otra cosa.
Entre tanto, no es posible establecer hoy en día  un contacto directo o una serie de relaciones entre los integrantes de la Sociedad Thule y los encargados de dar formas finales a la bellísima Estación terminal de Retiro en Buenos Aires. ¿A qué versión de la Cruz Esvástica y a qué sociedad habrán pretendido homenajear y representar Eustace L. Conder, Roger Conder, Sydney G. Follet y Reginald Reynolds? 
La posible respuesta se ha ido con ellos a la tumba.




Referencias
1. Estación Terminal Retiro - Ex-F.C.Mitre, Dirección General de Patrimonio, Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
2. Estación Terminal Retiro del Ferrocarril Mitre, Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos. Consultado el 18/11/2007
3. Diego M. Zigiotto (2008). Las mil y una curiosidades de Buenos Aires, (pág 258). Grupo Norma. ISBN 978-987-545-483-5.
4. Remodelación de la estación Retiro", en revista El constructor, núm. 4.632, 10 de septiembre de 2001
5.  Friedrich Hitzer: Anton Graf Arco. Das Attentat auf Kurt Eisner und die Schüsse im Landtag. Knesebeck & Schulter, München 1988, ISBN 3-926901-01-2.
6. Rodrigo, Javier. Políticas de la violencia. Europa, siglo XX, vol. 107 de Ciencias Sociales. Prensas de la Universidad de Zaragoza, 8416272379, 9788416272372 p. 458
7. Johannes Hering, Beiträge zur Geschichte der Thule-Gesellschaft, transcripción con fecha del 21 de junio de 1939, Bundesarchiv Koblenz, NS26/865. Citado en Goodrick-Clarke, Las raíces ocultas del Nazismo, 1992, p. 201.
8.  Herradón Ameal, Óscar . La orden negra: El ejército pagano del III Reich. Crónicas de la historia. Editorial EDAF, 2011. ISBN 8441428212, 9788441428218
(9). Jean Michel Angeburt. The Occult and the Third Reich, Macmillan Publishing Co., Inc. 1974, p. 9.

http://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_Thule 
Foto principal, llave de apertura de la Estación de Retiro:  Archivo General de la Nación. Documento fotográfico. Inventario 20316.

domingo, 4 de enero de 2015

La perfecta niña nazi que era judía

Portada de la mayor revista familiar nazi 'Sonne ins Haus' con Hessy Taft.


Hessy Taft, una profesora estadounidense de origen judío de 80 años de edad, finalmente ha contado su increíble historia en recientes declaraciones al diario alemán 'Bild'. Cuando Hessy nació, pasó a ser una bebé modelo del III Reich: su foto, por entonces, ganó un concurso y  fue elegida para ser la imagen perfecta de lo que debería ser un bebé "ario" por el mismísimo ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels.
Al relatar su historia, Hessy Taft dijo entre el asombro y el terror: "Ahora puedo reírme de ello. Pero si los nazis hubieran sabido quién era en realidad, no estaría viva".
Sus padres, Jacob and Polin Levinson, se mudaron a Berlin desde su originaria Letonia en el año 1928 intentando encontrar un mejor destino como cantantes de música clásica, pero, una vez llegados al poder los nazis ya no pudieron seguir cantando, sencillamente por ser judíos.

Hessy nació en 1934, y con apenas 6 meses de vida, su madre la llevó a lo de un fotógrafo de moda, llamado Hans Ballin, para que le hiciera unas buenas fotografías. Fue ese mismo fotógrafo quien decidió finalmente enviar la foto de la niña al concurso de las niñas arias más lindas, aún a sabiendas de que ella era judía. Su posterior confesión, no podía heber sido más elocuente de sus intenciones y propósitos: "Quise ridiculizar a los nazis", diría Ballin un tiempo después. Y vaya si lo hizo.
La foto de Hessy apareció en la portada de la mayor revista familiar nazi 'Sonne ins Haus' en su edición del 24 de enero  de 1935, difundiénose luego en forma de postales que intentaban ilustrar a la población sobre cómo debería ser una "perfecta niña aria". Los padres de la niña quedaron tan aterrados que dejaron de salir con ella a la calle para que nadie la reconociera y, lógicamente, protegerla.

Hessy Taft: Hoy y ayer.


Tres años después, en 1938, Jacob Levinson fue detenido, pero afortunadamente, luego fue liberado y junto a su familia se trasladó a Letonia, recalando finalmente en París. Tras la ocupación nazi de Francia, lograron escapar a Cuba para llegar, tras tantas penurias, a los Estados Unidos en 1949. Hessy Taft reside allí actualmente y trabaja dando clases de química en la Universidad de San Juan, en Nueva York.
La perfecta niña nazi que -en realidad- era judía, es la viva imagen de uno de los más grandes engaños perpetrados contra el III Reich. Y nadie los obligó -como tantas otras cosas- a hacerlo.



jueves, 4 de diciembre de 2014

Los 11 principios de la propaganda por Joseph Goebbels

 
La Propaganda según Joseph Goebbels.


En los tiempos que corren, en los que resulta tan sencillo confundir los tantos, desviar la atención de los desprevenidos y manejar destinos y voluntades, bien vale darle una mirada a una serie de principios que -aunque parezca- no fueron escritos en la actualidad. Joseph Goebbels, el maquiavélico Jefe de la efectiva propaganda Nazi, ha sido un verdadero genio de la comunicación, con todo lo que ello implicaba. No se trata de hacer aquí un juicio de valores, analizar su rol en la historia, atacar o defender sus radicales posturas políticas o -si se quiere- los efectos derivados de las mismas. Desde el necesario desapasionamiento que aporta la verdadera investigación histórica, con la debida perspectiva y distancia que se deben tomar a la hora de tratar de desentrañar los misterios latentes detrás de determinados personajes, es que bien vale la pena leer los "11 principios de la propaganda" plasmados a mediados de los años '30 por Goebbels. En 2004, el escritor e investigador Walter Graziano publicó un excepcional libro titulado "Hitler ganó la guerra" (Editorial Planeta) -al cual recomiendo sin dudar- en el que dejó claramente demostrado que los hilos del poder se manejan y entrelazan desde las sombras a manos de una élite que coloca presidentes, los derroca, los asesina, los vanagloria, tergiversa la realidad a su antojo, además de hacernos entrar a un peligroso juego de humo y espejos mediante el cual, quienes determinan, pretenden hacernos perder de vista determinadas conexiones entre el pasado, el presente y lo que vendrá. La historia es cíclica, ya se sabe. Cada tanto determinados hechos se repiten de modo similar, se reciclan y adoptan aparentes nuevas formas. Sin embargo, es muy factible que todo sea parte del mismo plan, de hecho lo es. Precisamente los "11 principios de la propaganda"escritos por Goebbels, eso mismo demuestran: lo que fue útil entonces, sigue vigente hoy.


Aquí a continuación, los "11 principios de la propaganda" escritos por Goebbels, cualquier similitud con la realidad actual es, por supuesto, sólo una curiosa coincidencia. Después de leerlos, usted sabrá decir si muchos han aprendiodo de todo ésto y si... Hitler ganó la guerra o no.

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo; individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.



miércoles, 4 de junio de 2014

La odisea de los argentinos judíos en la Segunda Guerra

Consecuencias inesperadas de un cambio de política. Por orden de Adolf Eichmann, cuarenta ciudadanos de la Argentina fueron arrestados en Francia después de que el país abandonó la neutralidad; veinte de ellos fueron deportados y otros veinte sobrevivieron. La decisión recrudeció el enfrentamiento entre las dos líneas predominantes dentro del nazismo
Por María Oliveira-Cézar  | Para LA NACION

Las hermanas Hélène y Suzanne Moncarz, de 8 y 11 años, hijas del matrimonio de argentinos 
Salomón y Nehama Moncarz, deportadas en el convoy 68.. Foto: Archivo 


París.- Desde 1939 hasta 1944 el importante disenso sobre la neutralidad de la Argentina frente a la Segunda Guerra Mundial no había logrado cambiar la posición tradicional del país. Tanto los gobiernos civiles de los presidentes Roberto M. Ortiz y de Ramón Castillo como el del general Pedro Pablo Ramírez, instalado en el poder por la logia militar del GOU en junio de 1943, estaban decididos a defenderla. Y el GOU nombró a Ramírez al darse cuenta, en menos de tres días, del error cometido con su primer candidato, el general Arturo Rawson, un aliadófilo que hubiera podido terminar con la neutralidad. La inmensa mayoría de la población urbana, que era la que pesaba en la opinión pública, se sentía muy implicada en el conflicto por sus cercanos orígenes europeos, que fueron caldo de cultivo de las ideas fascistas, falangistas y nazis, apoyadas por el nacionalismo católico vernáculo y los sectores pro germánicos de los cuadros militares, así como de las que auspiciaban al liberalismo británico y el republicanismo francés y español, ya con cierta antigüedad en los sectores ilustrados y en los amplios sectores medios que ellos habían educado.

Si bien Ortiz, Castillo y Ramírez sostenían ideologías e implementaron políticas diferentes, cuando no opuestas entre sí, los tres coincidían en mantener la neutralidad. La diferencia principal era que la neutralidad de Ortiz no era favorable al Eje, como lo fueron la de Castillo y aún más la de Ramírez. No cabe duda de que la neutralidad permitía el desarrollo interno, continuar el estrecho vínculo económico con Gran Bretaña y a la vez mantener la buena relación con Alemania, y en particular no ceder ante la fuerte presión de Estados Unidos para que la Argentina integrara el sistema panamericano que ellos dirigían. Pero el difícil equilibrio se rompió cuando a las evidentes actividades antiargentinas del nazismo en el país se sumaron las pruebas del espionaje, con el fallido y torpe intento de compra clandestina de armamento a Alemania en momentos en que Brasil se hacía fuerte con las armas que Estados Unidos nos negaba por nuestra posición internacional.

Ante el escándalo público, Ramírez se vio obligado a romper las relaciones con el Eje. Fue el 26 de enero de 1944. Probablemente se consideraron las eventuales implicancias políticas, internacionales, económicas y muchas otras. Pero nadie consideró que la ruptura resultaría dramática para más de un centenar de judíos que residían en la Europa ocupada por el nazismo y que habían pasado ya más de tres años de la guerra protegidos de la deportación por su estatuto de ciudadanos de país neutral. Y a los que nadie les avisó.

Los hermanos Eddy y Elena Szabasohn, deportados a Auschwitz. Ambas fotos pertenecen al libro 
French Children of the Holocaust, de Serge Klarsfeld. La primera aparece en la página 1038 de la obra 
y la segunda, en la página 1263.. Foto: Archivo 


Nadie podía avisarles porque -al menos en Francia- los diplomáticos argentinos se enteraron de la ruptura por la radio, varias horas antes de que les llegaran los cables oficiales de la Cancillería. Y ellos mismos pasaron unos días sin saber a qué atenerse sobre su situación personal, ya que sólo una semana después Alemania les permitió seguir residiendo en sus domicilios privados hasta que se organizara su salida conjunta de los territorios ocupados para ir a un lugar neutral como Lisboa, donde serían canjeados por los diplomáticos alemanes y franceses en puesto en la Argentina. Tan complejo fue aquel canje que recién se iniciaría seis meses después de lo previsto. Los que estaban en Francia, que incluían a catorce mujeres y cuatro niños pequeños, saldrían en tren de París el 30 de julio, se reunirían en Friburgo con los que estaban en Alemania, Rumania, Bulgaria y Hungría, y atravesarían toda Alemania para arribar a un país neutral ya sin riesgo de bombardeos. Pasaron por Dinamarca y el 18 de septiembre llegaron a Gotemburgo, donde el centenar de diplomáticos y sus familiares pasaron todo un otoño y un invierno sin poder salir de la pequeña pero acogedora ciudad sueca, hasta que el 14 de marzo de 1945 fueron embarcados con destino a Portugal. Hicieron escala en Liverpool, donde no se les permitió bajar a tierra pero sí recibir a bordo a los colegas argentinos en Inglaterra. Después de dos semanas de navegar en aguas minadas, el 28 de marzo desembarcaron por fin en Lisboa, donde se les confiscarían los documentos hasta el momento del canje. Entretanto, para poder entrar en la futura ONU la Argentina acababa de declarar la guerra al Japón y a Alemania, cuando ya estaba casi ganada por los aliados. El 7 de mayo embarcaron en el Cabo de Hornos, que los dejaría en Buenos Aires el 17 de junio de 1945. El canje había durado casi exactamente un año, durante el cual los diplomáticos no sólo no gozaban de libertad sino que estaban expuestos a los peligros de la guerra sin ninguna capacidad de decisión y la mayoría de ellos con serios apuros económicos. El gobierno había decidido que cada funcionario costease sus gastos con sus sueldos, lo que era imposible porque por la enorme afluencia de refugiados no había lugar en ningún lado que no fuera lujoso. Y a ello se sumó el desasosiego de varias partidas anunciadas, preparadas y anuladas sin que se supiesen las razones, siempre con el temor infundado de que por algún motivo el canje no se hiciese y fuesen internados en alguno de los campos. Entre los funcionarios en Francia más activos en la organización de la vida cotidiana del grupo de rehenes argentinos durante aquel último año de la guerra se contaban Alberto Agüero, encargado de Negocios; Ramón L. de Oliveira Cézar, cónsul general; Horacio Olazábal, cónsul en París, y Alberto Saubidet, cónsul en Lyon. Pero estos inconvenientes vividos por nuestros diplomáticos a raíz de la ruptura son totalmente irrisorios frente a lo que ella haría sufrir a los judíos argentinos en territorios ocupados por el nazismo.

Como todos los judíos bajo el nazismo y el régimen de Vichy, los argentinos que vivían en Francia fueron registrados en el fichero organizado por la policía y gendarmería francesas, luego discriminados, expulsados de sus empleos en la administración pública. Incluso sus bienes fueron "arianizados", o sea, intervenidos, puestos bajo control de un individuo no judío y generalmente liquidados. Perdieron gran parte de sus libertades y derechos, pero los judíos de países neutrales no eran "deportables", o sea no estaban destinados al exterminio. Por eso era imprescindible registrarse en un consulado de su país. Además, sus condiciones de vida presentaban mejoras esenciales respecto de las de los judíos en general, sobre todo en el caso de los argentinos, ciudadanos del país neutral que el canciller Joachim von Ribbentrop privilegiaba. Si bien la mayoría de los funcionarios actuantes en Francia obedecía las normas ministeriales secretas que ordenaban denegar los pedidos de ingreso al país de judíos extranjeros, casi todos intentaron ayudar en lo posible a los que eran argentinos.

Buena parte de los cónsules actuantes en Francia trataron de defender las vidas y los bienes de los judíos argentinos, logrando que a los de su circunscripción no se les aplicara algunas de las exigencias y prohibiciones impuestas por Alemania o por Vichy, como llevar la estrella de David, frecuentar colegios públicos, jardines y espectáculos, obtener los mismos vales de raciones alimenticias que tenían los "arios", comprar a cualquier hora sin limitarse al corto horario reservado a los judíos, viajar en cualquier vagón del subte, salir de los límites de la aglomeración de su domicilio. Multiplicaron las atestaciones de nacionalidad, pegaron documentos de protección en sus casas y negocios, impidiendo así que fueran incluidos en las listas de personas por arrestar en las redadas; gestionaron por sus mercaderías bloqueadas e intervinieron contra la "arianización" de sus bienes con administradores franceses, proponiendo a argentinos que los administrarían sin liquidarlos. Inclusive lograron sacar de Drancy y de otros campos franceses a judíos argentinos detenidos por causas particulares o en controles callejeros.

Pero para intentar salvarlos había que saber que habían sido arrestados, y en ciertos casos las víctimas no pudieron comunicarlo a los consulados. Además, hay que tener en cuenta que hubo argentinos con doble nacionalidad que no se dieron a conocer como tales, que no se matricularon en ningún consulado, tal vez creyendo que su ciudadanía francesa los protegería de modo más eficaz, y cuyos nombres aparecieron al liberarse Francia en las listas nazis de deportación, seguidos de un lugar de nacimiento en la Argentina. Sólo entonces se supo que eran connacionales. De los nueve argentinos deportados y asesinados antes de la ruptura sólo uno de ellos, Jacob Yourowski, había contactado un consulado. Pero él fue arrestado con otros dos hombres cuando intentaba cruzar a España con papeles falsos, y los tres fueron deportados enseguida. Aunque los cónsules se hubieran enterado a tiempo no hubiesen podido hacer nada por él dado que tal hecho era considerado acto de resistencia, por lo tanto, "terrorista" e insalvable para los nazis y milicianos. Ninguna de estas personas fue deportada como argentina.

Al día siguiente de la ruptura Adolf Eichmann telegrafió de Berlín a los jefes SS y SD de Francia y de Bélgica la orden de arresto inmediato y deportación de todos los judíos argentinos residentes en sus jurisdicciones. Eichmann era subordinado de Heinrich Himmler, jefe supremo de los SS y de una de sus secciones, la Gestapo. La orden de Eichmann era la represalia directa a la inconcebible e inesperada ruptura argentina. La línea militar más dura y terrible del régimen nazi era reacia a cualquier negociación que pudiera impedir el asesinato de judíos o militantes antinazis, considerados todos enemigos que debían ser aniquilados. Es decir, en total oposición a la actitud de Ribbentrop y de los miembros de su embajada en París, quienes sin dejar un ápice de su nazismo mantenían amistosa relación con los argentinos, en particular con los del Consulado General y su entorno parisino, aun al precio de otorgar a los judíos argentinos concesiones que no se hacían a los judíos de los otros países neutrales. Esta relación la mantuvieron después de la ruptura, conscientes de preservar así los importantes intereses alemanes en la Argentina, y a la vez esos contactos cuyas buenas relaciones con los aliados les podrían ser útiles. Quién sabe si también, a sabiendas de la debacle militar del Reich pero sin jamás reconocerla, no preservaban un eventual refugio para después de su derrota.

La oposición entre estas dos líneas nazis aparece claramente con sus diferentes reacciones ante los judíos argentinos, eslabón más frágil que muy a su pesar estuvo en la primera trinchera de esa confrontación. Para cumplir con la orden de Eichmann fueron arrestados 40 argentinos, una treintena en París y sus alrededores en la primera y única redada dirigida contra argentinos, entre el 28 y 29 de enero, y los restantes fueron detenidos entre marzo y mayo en el interior del país, en Limoges, Marsella, Montecarlo, Nancy... A pedido oficioso del Consulado General a los consejeros de la embajada alemana, éstos pidieron el 1° de febrero al teniente coronel SS Heinz Röthke, antiguo jefe del campo de Drancy y superior del actual, el capitán Aloïs Brunner, que les entregaran la lista de los argentinos arrestados en Drancy. Röthke transmitió la orden al campo y el suboficial SS Weissl le contestó el 2 de febrero con una lista falsa de trece personas, omitiendo deliberadamente a las otras once que seguían allí, ya que un pequeño grupo había sido liberado por error horas después de su arresto. Jamás Weissl hubiera tomado esa iniciativa sin la orden explícita de Brunner, y tal vez el mismo Röthke había planeado este modo de obedecer a la vez la voluntad de sus propios mandos militares SS deportando a un grupo de argentinos, y la de los diplomáticos de Ribbentrop en París, permitiendo la supervivencia del otro grupo. Los once argentinos deportados por esa artera maniobra de los SS fueron Isaías Wulfman y su mujer Fajga; Salomón Moncarz, su mujer Nechama y sus hijas Suzanne y Hélène, de 11 y 7 años; Rebecca Benzonana; Elena Szabasohn; Henry Jerusalmy y su mujer Raquel, y Jaime Finkelstein. El único y paupérrimo consuelo es que no hayan podido ni siquiera imaginar que el responsable directo de su martirio obtendría luego refugio en su país.

El telegrama de Eichmann que ordena la detención de judíos argentinos. Foto: Archivo


Esas once personas no fueron alistadas porque los SS ya habían decidido deportarlas en el Convoy 68 del 10 de febrero, y de ese modo evitaron la intervención directa en favor de ellas de su propia embajada, que para quedar bien con los funcionarios argentinos hizo trasladar a las personas reconocidas como arrestadas a diversas dependencias de la Fundación Rothschild (el hospital, hospicio y orfelinato con ese nombre), anexadas administrativamente al campo de Drancy. Estar en Rothschild solía evitar la deportación, y el mejor trato que allí recibían les daba grandes posibilidades de sobrevivir. Con excepción de Pablo/Paul Recht, que fue igual deportado como francés por tener la doble nacionalidad, todos los de la lista falsa sobrevivieron, como algunos de los otros que arrestaron luego y fueron también remitidos a ese hospital por la misma doble intercesión que ya había funcionado. Como balance final, de los 40 argentinos judíos arrestados en Francia después de la ruptura, 20 fueron deportados y 20 sobrevivieron. Si sumamos a los deportados antes del 26 de enero de 1944 se llega a un total de 29 deportados judíos. No contabilizamos aquí a los 12 argentinos no judíos deportados por resistentes o por eventuales militancias izquierdistas.

El último 10 de febrero, en el 70° aniversario de esa primera deportación de argentinos como tales formamos una pequeña delegación de compatriotas para homenajearlos en el Mémorial de la Shoah de París, durante la ceremonia de lectura de sus nombres junto a la evocación de los 1.500 deportados en aquel Convoy 68 del 10 de febrero de 1944, organizada y conducida por Serge y Beate Klarsfeld.


María Oliveira-Cézar es una historiadora argentina residente en Francia
Viernes 11 de abril de 2014 | Publicado en edición impresa



martes, 6 de mayo de 2014

El milagro de la estatua del General José de San Martín en Boulogne Sur-Mer

 Boulogne Sur-Mer bombardeada en 1944 y la estatua de San Martín "milagrosamente preservada.


A finales de 1944, las bombas de los aviones aliados no dejaban de caer sobre la costera ciudad de Boulogne Sur-Mer, en el norte de la Francia ocupada por los Nazis. La cercanía del famoso Paso de Calais -lugar más cercano entre los territorios de Francia y Gran Bretaña en el Canal de la Mancha- ubicaban a la ciudad en una ruta obligada y la convertían en blanco constante de los incesantes bombardeos aéreos dada la cercana ubicación de un apostadero de U-Boots alemanes. Así las cosas, Boulogne Sur-Mer llegó a soportar estóicamente 487 bombardeos que la dejaron prácticamente en ruinas. Barrios enteros desaparecieron y a lo largo de toda la zona costera no había quedado ladrillo sobre ladrillo.

Vista aérea del bombardeo del apostadero de submarinos en Boulogne Sur-Mer.


Cerca del apostadero naval de submarinos alemanes, a unos doscientos metros del lugar, se emplazaba -y sigue ubicada allí- una estatua ecuestre del General don José de San Martín; el militar argentino y libertador de América que tras un largo exilio pasó a la eternidad el 17 de Agosto de 1850, precisamente allí, en Boulogne Sur-Mer.

 Imágenes actuales de la estatua ecuestre de San Martín en Boulogne Sur-Mer.


Las bombas aliadas cayeron a un lado y al otro del monumento y, sin embargo, apenas unas pocas esquirlas lograrían impactar en su base casi sin dañarla. La magnífica estatua de San Martín, sobrevivió de un modo -que para los pobladores del lugar- resultaba sencillamente inexplicable. No habían pasado previamente los "Hombre Monumentos" norteamericanos por allí preservando obras dignas de toda admiración. Para muchos, tan sólo la providencia o la intervención de algo parecido a un verdadero milagro se había encargado de preservarla de la destrucción. Imágenes posteriores a los bombardeos dan cuenta de lo que muchos llegaron a pensar. No pocos fueron los que creyeron en "El milagro de la estauta del General José de San Martín". Desde entonces, así se lo conoce.


Marcelo García
Historias Lado B


Referencias y bibliografía:
- Sorcaburu, Aníbal E, – El milagro de la estatua de San Martín – Rev. Del Inst. Nac. Sanmartiniano – N.º 17, Sept-Oct. 1947
- Rogelio Alaniz. San Martín en Boulogne Sur Mer en http://www.rogelioalaniz.com.ar/?p=1096

lunes, 5 de mayo de 2014

Sigmund Freud, salvado por un nazi

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, se salvó de la persecución de Hitler por un antiguo nazi que estaba fascinado con su trabajo, según revela el libro “La fuga de Sigmund Freud” escrito por el investigador David Cohen. La historia a continuación.

 Sigmund Freud y su hija comenzando el exilio.


El destino de Freud y su familia pendía de un hilo después de que las  fuerzas de Hitler ocuparan Austria en 1938, sin embargo, el psicoanalista fue protegido por Anton Sauerwald, un nazi quien lo ayudó a escapar a Gran Bretaña y quien después de la segunda guerra mundial fue llevado a juicio, acusado de saquear las riquezas de la familia Freud.
Un tiempo después, de todos modos, fue una de las hijas de Freud quien se decidió a contar la verdad.

La historia completa ha surgido gracias a la investigación por David Cohen, autor de “La fuga de Sigmund Freud”, publicado por Libros JR.
En la década de 1930 Freud era famoso en Europa y los Estados Unidos por su trabajo pionero sobre el inconsciente. Había fundado la Asociación Psicoanalítica Internacional junto a Carl Jung y ayudó a iniciar un gran negocio editorial. Su éxito había traído recompensas financieras y la familia vivía cómodamente en Viena justo en el mismo momento en que los nazis ordenaron a todos los judíos declarar sus bienes mientras afirmaban que "se supone todas las pertenencias de los judíos han sido mal adquiridas".
Pero por suerte, Sauerwald no era un nazi ordinario, ya que asistía usualmente a la Universidad de Viena (en donde había sido alumno del profesor Josef Herzig) visitando a Freud, a quien admiraba y con quien pasaba largas horas jugando a las cartas. Es indudable que la amistad parece haber influido de manera notable en Sauerwald pero también lo hicieron los interesantes escritos de Freud.
"Los libros tuvieron un impacto extraordinario sobre él", dice Cohen. Eso no impidió que una noche  mientras Sauerwald golpeaba cortesmente a la puerta de Freud como habitualmente lo hacía, las SS irrumpieran violentamente para llevarse a Anna Freud, una de las hijas de Sigmund, para ser interrogada.
Cohen afirma: "Sauerwald no reveló a sus superiores que Freud poseía cuentas bancarias secretas en el extranjero. En su lugar, guardó los documentos en su apartamento, donde tenía una panzerkassette, una caja cerrada de documentos."

Como crecieron las tensiones y la guerra se cernía, Freud decidió huir. Para ello necesitaba un visado de salida y por eso mismo fue que recurrió a Sauerwald.
Entre tanto, los nazis querían todos los libros y los escritos de Freud para ser destruidos, pero Sauerwald no quería verlos destruidos ya que eran -ni más ni menos- que los documentos raíz del psicoanálisis.
Fue así que Sauerwald y un cómplice introdujeron de amnera encubierta los valiosos libros en la Biblioteca Nacional de Austria, en donde permanecieron ocultos durante mucho tiempo; en tanto que, consternado ante la posibilidad de que la casa de Freud se conviertiera en un instituto para el estudio de la superioridad aria, fue que el propio Sauerwald quien firmó finalmente el visado de salida de Freud hacia la libertad.
También ayudó a recaudar dinero con el cual en junio de 1938 Freud dejó Viena en el Orient Express instalándose en Londres en donde moriría en septiembre de 1939.

De todos modos, una vez finalizada la guerra, surgieron sospechas de que Sauerwald había intentado quedarse con la riqueza y el resguardado tesoro familiar.
Por ésto Harry Freud, sobrino de Sigmund y oficial del ejército de los Estados Unidos, denunció a Sauerwald, tras lo cual fue inmediatamente detenido y llevado injustamente a juicio.
La desesperada esposa de Sauerwald escribió a Anna Freud en Londres, pidiéndole que diga la verdad de  lo que su marido había hecho. Anna respondió que "No había ninguna duda de que su marido utilizó su cargo como nuestro comisario designado de tal manera como para proteger a mi padre."  Por su lado, Harry Freud, también advertido de la verdadera situación, escribió que "la verdad es que realmente debemos nuestras vidas y nuestra libertad a Sauerwald. Sin él, (Sigmund Freud) nunca habría llegado lejos".

Felízmente, con la verdad expuesta, Sauerwald fue liberado y vivió tranquilamente hasta el momento de su muerte en el año 1970, llavándose a la tumba la plena satisfacción por todo lo hecho atesorando el recuerdo de aquella inesperada relación.


Marcelo D. García
Historias Lado B




Fuentes: 
Diario The Times - Edición del 27 de diciembre de 200909
http://www.diasdehistoria.com.ar/content/sigmund-freud-salvado-por-un-nazi?page=1

sábado, 26 de abril de 2014

El Veterano Waffen SS que desafió a Spielberg

Hans Schmidt, ex combatiente y veterano de la División Hitler Jugend de la Waffen SS, quien falleció hace casi cuatro años, desafió al director de cine Steven Spielberg escribiéndole una carta en la que le criticaba inexactitudes históricas y posturas tendenciosas en la producción de la película “Salvando al Soldado Ryan”.

Hans Schmidt, ex combatiente y veterano de la División Hitler.


“Estimado Señor Spielberg:
Permítame a mí, un veterano de la Waffen SS dos veces herido, y partícipe de tres campañas (Ardenas, Hungría y Austria), hacer una crítica de su película “Rescatando al Soldado Ryan”.
Habiendo leído muchos de los reconocimientos de la que es sin lugar a dudas, una exitosa y podríamos decir, “impresionante” película, yo espero que no le importe la crítica desde el punto de vista de un alemán y un germanoamericano.
Aparte de la carnicería mostrada inmediatamente al principio de la historia, durante la invasión de la playa “Omaha”, (de la cual yo no puedo opinar porque no me encontraba ahí) muchas de las escenas de combate parecen irreales.
Usted debió de hacer un gran esfuerzo para proveer de autenticidad al filme, y los equipos de combate idénticos a los originales lo demuestra (el Schützenpanzerwagen (SPW), las MG 42′s, y los Kettenkrad).
Pero las unidades regulares de infantería del ejército alemán, en los búnkers de Normandía, no estuvieron bien representadas y las Waffen SS en las luchas callejeras al final de la película no iban bien ataviadas.
Mí crítica respecto a la falta de realismo en las escenas de batallas, tiene que ver con el hecho de que las Waffen SS jamás hubieran actuado como se les presenta en la película, como tampoco era común observar a los soldados americanos o rusos congregándose en torno a sus tanques, estrategia que , desde luego, no ocurrría nunca  con las Waffen SS. (Los únicos americanos que yo vi en la Batalla de las Ardenas en torno a algo era a un obús autopropulsado que estaba incendiándose).
Además, casi todos los soldados alemanes que aparecen en la película llevanban el cabello a rape, o peor, rasurado del todo algo que evidentemente no corresponde a la realidad. Quizás estaba confundiendo a soldados alemanes con rusos.O quizás, su judería se hace presente en ese asunto, queriendo esbozar una relación directa entre los skinheads de hoy y unidades de la Waffen SS  y otros soldados del Tercer Reich.
También, debieron haber utilizado jóvenes de 18 a 19 años para representar mi unidad, en lugar de personas mayores, ¡La edad promedio, incluyendo a los oficiales de la heróica División Hitler Jugend que peleó en Caen, fue de 19 años!La escena en que un soldado ameicano muestra su medalla con la estrella de David a unos prisioneros de guerra alemanes mientras les dice: “Ich Jude, Ich Jude”, es tan indignante como graciosa. Yo le puedo decir lo que un soldado alemán le hubiera dicho a otro si un incidente como ese hubiese ocurrido: “Ese tío está loco”.
Parece que usted no sabe que, para el soldado alemán en la Segunda Guerra Mundial, la raza, color o religión de cualquier enemigo no era trascendente. Ni lo sabían ni tampoco les importaba.En la escena de apertura de “Rescatando al Soldado Ryan”, movió la cámara de la solitaria tumba judía, hacia las cientos de tumbas con cruces, para descubrir que en algún otro lado había otra estrella de David. Eso es tendencioso.
Yo sé lo que usted quería dar a entender, pero no hacía falta tanto hincapié en el asunto, aunque es natural que esté de parte de las recientes afirmaciones de organizaciones judías, las cuales aseveran que los voluntarios judíos en la Segunda Guerra Mundial sirvieron en mayor proporción que la población en general, y que su sacrificio fue mayor consiguientemente.
Visité el cementerio militar de Luxemburgo en donde el General Patton se encuentra enterrado y conté las estrellas de David en las lápidas. Me impresioné por su ausencia.
Después de la Primera Guerra Mundial, algunos líderes judíos de Alemania montaron la misma patraña: Ellos reclamaron en ese entonces e incluso hasta este día, que doce mil judíos dieron sus vidas por la madre patria, lo cual hubiera hecho que su participación en términos generales, fuese mayor en relación a la demás población, lo cual es falso. Quizás lo de los doce mil participantes sirva como un símbolo: “Desde nuestro punto de vista, hicimos lo suficiente”.
Durante la Segunda Guerra Mundial, aproximadamente la cuarta parte de la población norteamericana se consideraba, y se considera, germano-americana. Conociendo el fervor patriótico que los germano-americanos tienen por América, podemos asegurar que su porcentaje en las fuerzas armadas fue igual o superior que el de la población en general.
Mi comentario final se ocupa de la presentación del fusilamiento de prisioneros de guerra alemanes inmediatamnte después de combatir un incendio. Una lectura concienzuda de literatura americana especializada en la Segunda Guerra Mundial, indica que dichos incidentes eran mucho más frecuentemente de lo que en general se acepta, y es muy común que dichos excesos contra las leyes aplicables a los beligerantes, sean comunmente justificados con argumentos como: “los soldados americanos se cebaron con los alemanes porque acababan de matar a uno de sus compañeros más queridos”.
En otras palabras, la ira y el crimen de guerra subsecuente, son entendibles, y por tanto justificables ipso facto. En “Salvando al Soldado Ryan” parecía que usted estaba de acuerdo con esta afirmación, al permitir que sólo uno de los soldados, el arquetipo del bien conocido cobarde, dijera que no estaba permitido disparar a prisioneros que han depuesto sus armas.Recuerdo bien que, en enero de 1945, nos sentamos con unos prisioneros de guerra americanos después de una furiosa batalla, y los mismos estaban realmente sorprendidos de que los tratáramos casi como auténticos compañeros, sin mediar ningún rencor.
Si usted quiere saber el por qué de esa actitud, yo se lo puedo decir:  Nosotros no padecimos décadas de propaganda anti enemiga, como si fue el caso de los soldados americanos y británicos, cuyo sentido básico de la caballerosidad brilló por su ausencia a menudo debido a los cientos de películas de guerra anti alemanas, que fueron producidas por sus hermanos raciales.
Para su información: Yo jamás vi siquiera una película de guerra anti americana, puesto que no había un sólo director judío en los estudios UFA 
Sinceramente,
Hans Schmidt


Publicado: abril 21, 2014 | Autor: elsilenciodelaverdad