miércoles, 29 de marzo de 2017

El "Hotel Wassermann" en Bahía San Blas y su conexión con los nazis en Argentina

Un viejo y pintoresco hotel en medio de la nada al sur de la provincia de Buenos Aires y sus nexos con la clandestinidad nazi en la Argentina de los años '30.

El viejo "Hotel Wassermann" en Bahía San Blas, fotografiado por el agente nazi Wilhelm Engeland.



En 1881, un tal señor Galván, dueño de grandes extensiones de tierra, vendió a Eduardo Mulhall cuatro fracciones de campo de la Bahía San Blas, una pequeña localidad ubicada al extremo sudoeste de la provincia de Buenos Aires, perteneciente al partido de Patagones.

Galván, fundador del diario “The Standard” de Buenos Aires, fue quien comenzó a levantar el casco de la estancia que, posteriormente, pasó a manos de Don Bruno Wassermann, quién comenzó a darle la fisonomía que hoy tiene realizando la plantación de eucaliptos mas frondosa de Bahía San Blas; uniendo también la isla con el continente por medio del primer puente, el que ostenta en uno de sus pilares de ingreso una placa de bronce que dice "puerto Wassermann 1928".

La historia de los Wassermann en Bahía San Blas es digna de elogiar, ya que fueron verdaderos precursores en grandes negocios que dieron cierta prosperidad a la zona, un lugar al que también llegaban agentes nazis, dada la conexión con importantes e influyentes familias de orígen alemán (que eran de hecho, también funcionales a los planes que luego tuvieron los nazis por controlar de diferentes maneras la Patagonia Argentina) y, que al mismo tiempo, se mostraban muy interesados en negocios redituables (y posteriormente también útiles para la geopolítica de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial), tal el caso de los trabajos de la empresa Titanit S.A. (de los Wassermann), que extraía diferentes tipos de minerales que las corrientes marinas, procedentes de las islas Malvinas, depositaban en las playas cercanas.


Nazis en el sur de la provincia de Buenos Aires, circa 1939. 
Banderas celestes y blancas, junto a la enseña con la esvástica.


Hasta allí, a ese alejado paraje sureño de la provincia de Buenos Aires, había llegado el agente nazi Wilhelm Engeland, uno de los tantos seguidos de cerca por la Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas en el Congreso Nacional desde el año 1941.

La foto que encabeza este artículo, fue justamente tomada por el nazi Engeland promediando los años '30 en la Bahía San Blas, concretamente a las puertas del viejo "Hotel Wassermann", en una de sus primeras misiones en el sur argentino en busca de preciados contactos y materiales que luego serían muy útiles para los nazis en la guerra.

Marcelo D. García
Historias Lado B


Documetos fotográficos: Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas del Congreso Nacional. Argentina. En archivo personal del autor.


domingo, 26 de marzo de 2017

John F. Kennedy: "No hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler"

El ex presidente estadounidense John Kennedy, asesinado en Dallas en 1963, escribió en su diario personal las impresiones que le dejó la visita que hizo al bunker de Adolf Hitler en Berlín, tras un un viaje a Europa en 1945.



John Kennedy, ex primer mandatario de los Estados Unidos, escribió en su propio diario personal, las impresiones que le quedaron tras hacer una visita al destruído bunker de Adolf Hitler en la ciudad alemana de Berlín. El diario pone de manifiesto las dudas (y más que eso) de Kennedy sobre la posibilidad de que el Führer nazi efectivamente hubiese muerto o no. Esas reflexiones quedaron plasmadas en las páginas del diario que el entonces futuro presidente estadounidense escribió durante su viaje por Europa en 1945. Kennedy hizo una visita al bunker de Hitler ubicado debajo de la Cancillería del III Reich y escribió. "La habitación donde se supone que Hitler se encontró con su muerte mostró paredes calcinadas y rastros de fuego. Sin embargo, no hay evidencia completa de que el cuerpo que se encontró fuera de Hitler. (…) Los rusos dudan de que esté muerto", agregó.


Kennedy estaba fascinado con Hitler.

En esos mismo documentos, quien años más tarde fue presidente estadounidense también había confesado su fascinación por el líder alemán. "Se puede entender fácilmente cómo en pocos años, Hitler emergerá del odio que lo rodea en estos momentos y se convertirá en una de las figuras más valiosas que han existido", escribió Kennedy.
Y también señaló que "la ambición sin límites (de Hitler)" lo llevó a convertirse en una "amenaza para la paz mundial", pero el "misterio que rodea a su vida y su muerte continuará viviendo aún después de él". "[Hitler] cuenta con todos los elementos que conforman una leyenda", aseguró. Ante la polémica que suscitó ese comentario al tomar estado público recientemente, su exasistente, Deirdre Henderson, explicó que al hablar de "leyenda" el político se expresaba sobre el misterio que rodeaba a Hitler y no "del mal que causó al mundo".


NOTA RELACIONADA:
http://historiasladob.blogspot.com.ar/2013/05/john-f-kennedy-y-su-admiracion-por.html

Foto: John Fitzgerald Kennedy, 1962. AFP

jueves, 9 de marzo de 2017

El aventurero alemán Günther Plüschow y su mirada sobre la Argentina de 1928

En 1928 Günther Plüschow llegó a la Argentina y describió la increíble riqueza y el lugar privilegiado que ocupaba por entonces el país en el concierto mundial de las Naciones. Leer lo que pensaba y comprobar la triste realidad que hoy nos toca vivir, hiela la sangre, hasta los límites mismos del terror. ¿Golpes militares, fraude, populismo demagógico, corrupción, terrorismo del Estado y del otro? ¿quién sabe dónde se dio el mal paso? 
Esta es una pequeña pintura que muestra la caída de la Argentina desde lo más alto hasta el fondo del tacho en apenas 89 años.

Por MARCELO D. GARCÍA / HISTORIAS LADO B

Günther Plüschow en la Patagonia de Argentina, 1928.


Nacido en Münich en 1886, Günther Plüschow fue un aventurero alemán pintoresco e incansable que cursó sus estudios en Roma, en Mecklemburgo y, luego, en los colegios navales de Hamburgo de donde egresó como Oficial Naval en 1912, momento preciso en que se vio irrefrenablemente atraído por la primitiva (y ciertamente peligrosa) aviación militar.
Durante la Primera Guerra Mundial, sirvió a su Patria como solitario piloto de combate en la remota colonia alemana de Tsingtao (en China), lugar del que debió huír, comenzando un penoso derrotero que, luego de unos años, le permitió regresar a su querida y vencida Alemania.

Plüschow dejó registradas todas y cada una de sus experiencias en detallados diarios personales que, posteriormente, tomaron forma de libros verdaderamente atrapantes, haciendo gala de una asombrosa capacidad de descipción sin igual.
Así las cosas, recordando día y noche las inconmensurables bellezas del sur argentino que descubrió durante uno de sus primeros viajes de instrucción naval, en 1925 supo que su destino estaba ligado de manera inevitable al lugar que él consideraba como el más bello del mundo: la Tierra del Fuego, en el punto más austral del planeta y la Argentina.


El "Fehuerland" anclado frente al glaciar Agostini en la Patagonia, 1928.


De sus exploraciones y travesías por la inhóspita Patagonia, Plüschow dejó valioso registro en miles de notas, fotografías y fantásticas filmaciones, y hasta hizo traer desde Alemania a bordo del vapor "Planet", un moderno hidroavión biplano Heinkel al que llamaba "Silber Kondor" o "Cóndor de Plata", para captar imágenes aéreas, de un valor documental difícil de igualar.
Fue un viaje increíble que -junto a un pequeño grupo de colaboradores a bordo de la frágil goleta "Feuerland" (Tierra del Fuego)- comenzó en Alemania en noviembre de 1927; interminable travesía que (previo paso por islas africanas, Brasil y Uruguay) se vio coronada con la llegada al puerto de Buenos Aires en octubre de 1928.

De entre tantas anotaciones hechas de puño y letra por Plüschow, una en especial es digna de destacar; ya que no sólo muestra la percepción que este intrépido e instruído alemán (conocedor a pie juntillas de prácticamente medio mundo) tenía de la Argentina de entonces, sino que también expone crudamente la estrepitosa caída en espiral descendente sufrida por el país apenas unos pocos años después, situación que -a todas luces- se ha empeorado con el paso del tiempo y de la que muy difícilmente pueda llegar a escapar.


El biplano "Silber Kondor" descansa en las frías aguas patagónicas del sur argentino, 1928.


Decía Plüschow sobre la Argentina de 1928 en una de sus notas:
"Hermosísimas son sus calles y plazas, sus parques, sus extensas y encantadoras playas; interesantísima la vida elegante y el movimiento gigantesco de sus legiones de automóviles. Maravilloso también es el valor del oro en este pequeño país modelo, el único en el mundo en donde la moneda goza de un curso más elevado que el todopoderoso dólar de América del Norte".(1)

Y continuaba:
"Al fin emerge, bajo las primeras luces de la aurora, como otra visión fantástica, otro segundo y pequeño Nueva York, pero muchísimo mayor y más imponente que su hermano Montevideo: ¡Buenos Aires! La ciudad de los "aires buenos", la capital de la inmensa República Argentina, el país de las grandezas, de las bellezas y de las riquezas en masa. Aquí, en esta gran ciudad, se concentran la riqueza y la fuerza de este poderoso país con su gigantesco porvenir; también aquí el desarrollo adquirido desde la guerra y después de la guerra alcanza los límites de lo increíble.
¡Pobre Europa, con todas tus pequeñas preocupaciones y rencillas!, pienso yo para mis adentros, bien a pesar mío". (2)

¿Hará falta agregar algo más para darse cuenta de la lastimosa debacle en la que, poco después de la visita de Plüschow, comenzó a verse sumida la vapuleada Argentina? ¿Habrá algún modo más claro de verlo?
Sometimiento a intereses foráneos, golpes militares, fraude "patriótico" electoral, populismo fascista y demagógico, corrupción estatal, terrorismo de Esatdo y del otro e incluso gobiernos anti democráticos surgidos del inadverido y cómplice voto popular, marcarían en adelante el peligroso camino tomado por la Argentina para que ya nada volviera a ser igual.


Günther Plüschow, vale mencionarlo, fue uno de los bravos pioneros alemanes que (como Wilhelm Canaris, llegado en 1915 y la delegación de intrépidos aviadores que visitaron el país en 1934, entre quienes estaba la legendaria piloto Hanna Reitsch), fue de gran utilidad para que la futura Alemania nazi de Adolf Hitler tuviera perfectamente identificados los mejores lugares en el sur argentino para el posterior establecimiento de fuertes intereses germanos en esa auténtica "tierra de nadie", como así también las zonas más propicias para la instalación de bases clandestinas de reabastecimiento de U-Boots durante la Segunda Guerra Mundial.

El 28 de octubre de 1931, Günther Plüschow encontró la muerte sobrevolando el brazo "Rico" en el Lago Argentino, muy cerca del glaciar Perito Moreno en la provincia argentina de Santa Cruz.
Actualmente, un monolito recuerda, allí mismo, el imborrable paso de este alemán conocedor del mundo entero que pudo admirar la gloria (ya perdida) de este bendito país.



Marcelo D. García
Historias Lado B



Referencia:
(1) "Sobre la Tierra del Fuego" - Günther Plüschow - Süd Pol - Argentina - 2008.
(2) Ibídem.

viernes, 17 de febrero de 2017

Cuidar la tumba de Richard Seaman ¿la última órden de Hitler que aún se sigue cumpliendo?

Richard "Dick" Seaman, piloto británico de competición del equipo Mercedes-Benz de los años '30, murió tras un impresionante accidente el 25 de Junio de 1939. Desde hace décadas ya no quedan familiares, parientes o amigos que lo hayan conocido, sin embargo su tumba es pacientemente cuidada. ¿Quién se encarga de hacerlo y por qué? La leyenda cuenta que se trata de la última órden de las dadas por Adolf Hitler que aún se sigue cumpliendo. ¿Era Seaman un "agente" que ayudaría al Führer a mantener la paz con Gran Bretaña?
Entre mito y realidad, las respuestas a continuación.


La tumba -muy cuidada- de Richard Seaman en el cementerio de Putney Vale, Londres, Inglaterra.


Es una sencilla lápida en el cementerio de Putney Vale, en Londres, sin embargo, pese al tiempo transcurrido y a no quedar familiares directos con vida, la tumba sigue extrañamente cuidada.
Es el lugar de reposo de los restos de Richard John Beattie Seaman.

“Dick”, tal el apodo con el que se lo conocía, pertenecía a una familia adinerada y desde su niñez el fenomenal Daimler familiar logró captar todo su interés.
Los coches eran su pasión y lo serían durante toda su vida. Si bien sus padres no eran partidarios de alimentar dicho interés, en 1934, a sus 21 años de edad, dejó sus estudios en Cambridge para dedicarse de pleno a las carreras.

En 1937, un telegrama lo cambió todo.
Era de Mercedes-Benz, citando a Seaman para la tradicional competencia del mes de Noviembre en el peligroso y bellísimo circuíto de Nürburgring, el “Infierno Verde” alemán, con miras a encontrar jóvenes talentos para el equipo junior de la marca de Stuttgart.


Richard "Dick" Seaman al volante de su Mercedes-Benz en el Nürburgring.


La madre de Dick se opuso a que su hijo pilotara una máquina que, en definitiva, representaba al nazismo; pero pese a las connotaciones políticas y tras meditarlo largamente, Seaman decidió hacerlo, pensando que pilotar para Mercedes no era cosa de todos los días. 

Se fue a Alemania y entre los treinta pilotos llamados a los test impresionó de manera especial a Alfred Neubauer, director de carreras de la marca de la estrella, quien lo eligió para el equipo para hacer dupla junto al alemán Christian Kautz. 
El contrato provisional se firmó en diciembre, a la espera de la aprobación personal de Adolf Hitler, que la concedió. 
El plan del Führer era simple: demostrarle a los ingleses las “virtudes” de la tecnología del III Reich y, de paso, tratar de generar un acercamiento con los británicos para evitar tenerlos en el bando contrario en una futura guerra mundial. Dicho, de otro modo: propaganda.

Arriba: Seaman en un podio en la Alemania nazi. Abajo: Hitler encantado con el poderío del Mercedes.


Los resultados deportivos de Seaman fueron más que aceptables al volante del legendario Mercedes W125, siendo la mejor actuación la de la Copa Vanderbilt, en Nueva York, al conseguir el segundo puesto tras el Auto Union de Bernd Rosemeyer.

Pese a ser extranjero, “Der Engländer” (como también lo llamaban los alemanes) era uno más de la familia Mercedes, y tanto fue así que decidió establecer su residencia en la Alemania nazi.

En 1938 conoció a Erika Popp, hija del presidente de BMW y el flechazo fue mutuo e instantáneo; tras lo cual recibió la noticia de que en Julio tomaría parte en el Grand Prix de Alemania, la carrera más importante del año para su equipo.

Allí estaba, en su Mercedes W154 marcado con el número 16, recorriendo las curvas del archiconocido circuito de Nürburgring, templando su ímpetu y su afán por sobresalir para no cometer un error que pudiera hacerle caer en desgracia. Pero a la vez, exprimiendo la oportunidad, tratando de demostrar que estaba sobradamente capacitado para competir a primer nivel.

Seaman se convirtió de inmediato en símbolo de la casa Mercedes-Benz y sus Flechas de Plata de competición. Los primeros meses de 1939 -sin embargo-  fueron de dudas, de disgusto con el cariz que estaban tomando las decisiones políticas, y aunque no apreciaba casi nada a Hitler, este sí que lo hacía, hasta el punto de que Seaman fue pieza fundamental en un documental sobre las flechas de plata (Mercedes y Auto Union) que el régimen filmó para su propaganda.


Arriba: el fatídico accidente de Seaman. Abajo: funeral de Seaman, con Alfred Neubauer (segundo desde la izquierda) hablando con diplomáticos británicos. Hitler envió una corona de flores a su nombre.


Y finalmente llegó el primer Grand Prix valedero para el campeonato, el de Bélgica en el circuito de Spa, a celebrarse el 25 de Junio. Spa era peligroso, muy rápido, rodeado de árboles pegados a la pista; aunque sin embargo la ambición de “Dick” no se fijaba en esas cosas.
Al llegar al final de la vuelta 22, en la rápida curva previa a La Source, perdió el control del coche y fue a parar a un árbol en la parte derecha, que golpeó directamente a la altura de la cabina, retorciendo el chasis y dejando a Richard atrapado. El coche comenzó a arder, pero Seaman pudo ser sacado del coche por los comisarios. La noticia del accidente llegó hasta los boxes y el médico del equipo, Peter Gläser, corrió hasta esa misma curva para asistir a su piloto, ya que ambulancias no llegaron al lugar.
Erika, sin reacción bajo la lluvia, recibió –incrédula- la noticia del terrible accidente.
En el hospital de Spa, Richard despertó, le pidió perdón a Erika por no poder llevarla al cine esa tarde y explicó le a Alfred Neubauer que la culpa había sido suya por ir demasiado rápido.
Las muchas y graves quemaduras sufridas en todo su cuerpo, provocaron la muerte de Seaman apenas pasada la medianoche.

Para Mercedes, era su primera víctima mortal y para Hitler, la confirmación de que uno de sus posibles "agentes" encargado de demostrar que ingleses y alemanes podían llegar a convivir y tener éxitos de manera conjunta, se acababa de esfumar en el aire.

Dice la leyenda, aunque desde Stuttgart lo niegan, que es Mercedes-Benz quien todos los años paga un pequeño canon al cementerio de Putney Vale para que la tumba de Richard “Dick” Seaman se mantenga cuidada y con flores frescas, para que nadie olvide que allí reposa uno de los pilotos que dieron brillo a una estrella.
La misma leyenda cuenta que se trata del cumplimiento efectivo de una directiva impartida por Hitler en el preciso momento de la muerte de un piloto genial.
Es la última órden dada por el Führer que, aún hoy, se sigue cumpliendo con la más absoluta fidelidad.



Marcelo García
Historias Lado B



Fuente de consulta: https://scarfandgoggles.wordpress.com/2013/03/05/the-mystery-of-seamans-grave/

martes, 14 de febrero de 2017

Entona el "himno nazi" en la previa de un partido de tenis entre Alemania y Estados Unidos

La Federación de Estados Unidos se equivocó con el himno alemán en la Fed Cup de tenis femenino celebrada el 13 de febrero de 2017 en Hawaii. El intérprete cantó la versión "completa", incluyendo la primera estrofa que dice "Deutschland, Deutschland uber alles, uber alles in der Welt", que significa "Alemania, Alemania sobre todos, sobre todos en el mundo", descartada tras la derrota del régimen de Hitler, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.



Un gran enojo causó la entonación del "himno nazi" durante la previa de la serie entre Estados Unidos y Alemania por la Fed Cup, el equivalente femenino de la Copa Davis, que se disputó en Hawaii.  El partido enfrentó a Alison Riske y Andre Petkovic, pero eso es sólo una anécdota.

En lugar del actual himno de Alemania, la letra que sonó fue el "Deutschland, Deutschland uber alles, uber alles in der Welt", que significa "Alemania, Alemania sobre todos, sobre todos en el mundo".

Esa estrofa fue eliminada del himno alemán luego de la segunda guerra mundial porque fue impuesta por Adolf Hitler durante uno de los períodos más nefastos de la historia y es un símbolo de la Alemania nazi.

Las jugadoras alemanas reaccionaron en el momento con estupor y cantaron fuerte las estrofas correctas del himno alemán, pero posteriormente hicieron sentir su repudio total con lo sucedido.

"Es la peor experiencia que me ha pasado, horrible e impactante, una vergüenza que demuestra ignorancia. Que algo así pase en América en 2017, no puede ocurrir", dijo la tenista Andrea Petkovic.

La Federación de tenis de Estados Unidos pidió disculpas ante semejante error: "Nuestras más sinceras disculpas al equipo alemán y todos sus fans por el himno. De ninguna manera queríamos ser irrespetuosos".


 

lunes, 30 de enero de 2017

Brunhilde Pomsel, secretaria del nazi Joseph Goebbels, falleció el "Día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto"

Las paradojas y vueltas de la vida: Brunhilde Pomsel fue la fiel secretaria de Joseph Goebbels, jefe de Propaganda del régimen nazi, y murió el 27 de enero de 2017, fecha del "Día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto".

Brunhilde Pomsel y Joseph Goebbels.


Brunhilde Pomsel, la secretaria del jefe de propaganda del régimen nazi Joseph Goebbels, murió en Alemania a la edad de 106 años, dijo el lunes 30 de enero de 2017 a la AFP el director de un reciente documental sobre la anciana, Christian Kroenes.
 
Precisó que Brunhilde Pomsel "falleció el 27 de enero", día internacional de conmemoración de las víctimas del Holocausto.
 
Desde 1942 hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, Pomsel trabajó, como secretaria y estenógrafa de Joseph Goebbels, uno de los jefes más temidos e influyentes del régimen nazi de Adolf Hitler.
 
Pomsel era el último testigo aún en vida de los círculos del poder nazi y su testimonio dio lugar en 2016 al documental titulado "A German Life" (Una Vida Alemana).
 
En ese documental, al igual que muchos alemanes de su generación, Pomsel afirmaba que no había sabido nada de los crímenes nazis, en particular de los campos de concentración y de
exterminio, claves en genocidio judío.
 
"¿Debo reprocharme no haberme interesado por la política?", preguntaba Pomsel en el documental.
 
"No sabíamos nada" de los campos de exterminio. "Nosotros mismos estábamos en un gigantesco campo de concentración", decía refiriéndose a la represión de cualquier oposición al régimen nazi y a la omnipotencia de la policía política. "No podía resistir, formaba parte de los cobardes", agregaba.


(Fuente: Reuters)

miércoles, 11 de enero de 2017

Revelación: El nazi Alois Brunner falleció en Damasco en 2001

Fue la mano derecha de Adolf Eichmann en el diseño de la trágica "Solución Final". Muchos lo dieron por muerto después de la guerra, sin embargo un informe reciente revela que el nazi Alois Brunner murió encerrado en una celda de Damasco, Siria, en 2001.

Un Alois Brunner entrado en años en Damasco.


El criminal de guerra nazi Alois Brunner, juzgado responsable del asesinato de 130.000 judíos de
Europa, murió en un calabozo en Damasco en diciembre de 2001 a los 89 años, según una nueva investigación publicada el miércoles 11 de enero de 2017.
 
La fecha y las circunstancias de su muerte han estado envueltas de misterio. El SS de origen austriaco, nacido en 1912, fue dado por muerto en 1992, especialmente por el historiador Serge
Klarsfeld.
 
Pero en diciembre de 2014, el Centro Simon-Wiesenthal afirmó que el exnazi había muerto en Damasco en 2010.
 
La nueva investigación publicada por la revista francesa XXI está basada en tres testigos, presentados como antiguos miembros de los servicios de seguridad sirios a cargo de la protección del antiguo nazi. Uno de ellos, Abu Yaman, hoy refugiado en Jordania, aceptó dar su verdadero nombre.
 
Según sus testimonios, el exadjunto de Adolf Eichmann y antiguo responsable del campo de Drancy, cerca de París, pasó sus últimos años encerrado en un calabozo en el sótano de una residencia habitada por civiles.
 

Alois Brunner durante la Segunda Guerra Mundial.


Al morir, en diciembre de 2001, su cuerpo, lavado según el rito musulmán, fue inhumado en "total discreción", en el cementerio de Al Affif, en Damasco.
 
Brunner, que siguió siendo nazi hasta su último suspiro y se hacía llamar Abu Hosein, vivió sus últimos años de forma miserable. "Estaba muy cansado, muy enfermo. Sufría y gritaba mucho, todo el mundo le oía", explicó uno de sus guardias bajo el pseudónimo de Omar.
 
Para comer, "tenía derecho a una ración minúscula, algo infame, un huevo o una patata, tenía que elegir". "No podía ni lavarse".

"Nos satisface saber que vivió mal", reaccionó a la AFP Serge Klarsfeld.

Klarsfeld, cuyo padre asesinado en Auschwitz, fue detenido en 1943 en Niza por un comando dirigido por Alois Brunner, viajó a Damasco en 1982 con su madre Beate para reclamar la expulsión del jefe nazi. En vano.

"La investigación de XXI es perfectamente verosímil. Han interrogado a alguien que lo conoció muy de cerca", estimó Klarsfeld, que lamentó no obstante que Brunner fuera juzgado en rebeldía en París, en 1954 y de nuevo en 2001.
 
Según la investigación de XXI, a partir de 1989, el criminal de guerra pasó prácticamente bajo arresto domiciliario en su apartamento situado en el barrio de las embajadas de Damasco. A fines de los años 1990, Brunner fue trasladado por "motivos de seguridad" al sótano de un inmueble del que ya no volvió a salir.



Fuente: Noticias Argentinas (NA)