domingo, 27 de diciembre de 2015

Viejos videos de Berlín en color

Más allá de gustos, ideas y posturas políticas o ideológicas personales, otra buena manera de ver la historia es a través de estas viejas filmaciones de la ciudad de Berlín en color. Tal vez más cercanas a la realidad, posiblemente más reveladoras respecto de cómo fueron las cosas durante las diferentes etapas de la tantas veces vapuleada y reconstruída gran ciudad alemana. En este post propongo simplemente un imaginario viaje en el tiempo dando una mirada a la pujante Berlín de los años 1900, 1935 y 1945, gracias a viejas filmaciones en color que muestran el paso desde el máximo esplendor al mismísimo infierno y el drama del final de la Segunda Guerra Mundial. Casi como si estuviéramos allí.




domingo, 20 de diciembre de 2015

El "Titanic del aire" que cayó en Rocha trasladaba "oro nazi"

Compartimos en "Historias Lado B" un muy interesante artículo de "El País" de Uruguay en donde -una vez más- se demuestra que las huellas de la Alemania nazi en Uruguay no se agotan en la batalla del Graf Spee o la boda de Josef Mengele en Nueva Helvecia.

Momentos en que "Lionel de Marmier" se preparaba para partir hacia Montevideo.  (Foto: Archivo)


El siniestro aéreo de la pasada semana (El artículo original hace referencia a Marzo de 2015) en Laguna del Sauce (Uruguay) evocó otro accidente ocurrido hace 70 años en la Laguna de Rocha. Allí, el hidroavión francés "Lionel de Marmier" debió hacer un amerizaje de emergencia, el 31 de octubre de 1945, tras la pérdida de uno de sus seis motores.
El imponente hidroavión, conocido en la época como el "Titanic del aire", trasladaba de incógnito, entre una delegación de diplomáticos aliados, a ex funcionarios nazis y lingotes de oro con destino a los lagos del sur de Argentina, reveló a El País el hijo de uno de los rescatistas, José Aldunate.

El padre de Aldunate administraba una estancia ubicada en las cercanías de la Laguna de Rocha. Luego que acuatizó el hidroavión, ayudó a llevar a tierra a algunos de los 46 pasajeros que iban a bordo. Como hablaba fluidamente francés, enseguida entabló amistad con el comandante del vuelo, André Chatel, según contó su hijo.
Chatel le entregó al administrador de la estancia, como obsequio por su ayuda, un elemento de última tecnología que llevaba el hidroavión, y que Aldunate conservó durante décadas en un cofre-fort. Su padre se lo legó en 1974, diciéndole que era "un secreto de Estado".

El vuelo del hidroavión "Lionel de Marmier" fue un acontecimiento en la época, y su accidente en Rocha motivó crónicas internacionales. A bordo, entre los pasajeros, figuraban diplomáticos, intelectuales y cineastas, entre otros. Uno de ellos era el poeta y diplomático brasileño Vinicius de Moraes (de 32 años entonces). También viajaban el ministro adjunto de Uruguay en Washington, Ramón Píriz Coelho, su esposa boliviana Ballón de Píriz, y el hijo de ambos, Ramiro, de 10 años (el único niño a bordo), quien décadas después, fue embajador en Egipto.
Una crónica del experto aeronáutico Juan Maruri, publicada en la página web de Historia y Arqueología Marítima, reseña que el 23 de octubre de 1945, de noche, el hidroavión despegó de Biscarosse (Francia) e hizo escala en Mauritania. Al día siguiente partió hacia Río de Janeiro, donde arribó sin incidentes el 25 de octubre. En la entonces capital brasileña subieron varios pasajeros. También se unió un grupo de periodistas que iba a filmar el vuelo. La investigación de Maruri documenta que el "Lionel de Marmier" —así llamado en honor de un as de la aviación francesa— era un aparato de 57,93 metros de largo y 43,46 de ancho por 5,66 de altura. Pesaba 75 toneladas y alcanzaba una velocidad de crucero de 320 kilómetros por hora. Después de seis horas de vuelo desde Río, el avión llegó a Rocha. Luego de un fuerte estruendo, un motor cayó al vacío. Una de las tres palas de las hélices se introdujo en el fuselaje. El impacto causó la muerte del periodista brasileño del diario OGlobo, Pedro do Amaral Teixeira, y amputó ambas piernas al cineasta francés Georges Emile Ansel, quién falleció en un hospital de Montevideo.




El comandante Chatel y pasajeros, poco después de arribar. (Foto: Archivo El País)


El "regalo".
Dos semanas más tarde, tras cambiar de lugar un motor y quitar otro para equilibrar las alas, el hidroavión voló hacia Montevideo y luego continuó su ruta hacia Buenos Aires.
Antes de reanudar su viaje tras solucionar la pérdida de uno de motores, Chatel le entregó al padre de José Aldunate un tubo que contenía un chaleco salvavidas de fabricación alemana, con la mejor tecnología de la época.
"El comandante le dijo a mi padre: Le entrego este obsequio con mucho cariño, con mucho peligro. Y cuidado con quién habla sobre lo que contiene el tubo", relató Aldunate.El padre de Aldunate abrió el regalo del comandante francés. Observó que el chaleco salvavidas contenía un tubo de oxígeno insertado en los pliegues, y una boquilla para aspirar oxígeno. En el acople ubicado al lado de la llave de salida del oxígeno, se aprecia claramente, tallado en el hierro, la cruz svástica, según las fotografías brindadas por Aldunate a El País. Otra foto del chaleco muestra al dorso el sello de fábrica: "Schwimmweste (chaleco salvavidas, en alemán). Anferderz FL 30164-2". En la conversación, el comandante francés reveló al padre de Aldunate que el hidroavión trasladaba hacia el sur argentino a varios funcionarios alemanes del recién derrotado Tercer Reich, y un cargamento de oro, aseguró Aldunate. Maruri, ex piloto militar y civil, consultado al respecto por El País, quedó sorprendido por esta historia.
"¡Es imposible lo que me está contando! ¡El hidroavión fue enviado a América por el propio Charles de Gaulle!", héroe de la resistencia en la Segunda Guerra Mundial. Maruri, sin embargo, desconocía la existencia de estos documentos facilitados a El País por Aldunate.
Refugio. Un libro del periodista argentino Abel Basti señala que, después de la finalización de la guerra en 1945, hubo una fuga de jerarcas nazis hacia el sur argentino.
Ayer (Nota: por el 23 de marzo de 2015), el diario Clarín consignó que un equipo de arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) dijo haber descubierto edificaciones ocultas levantadas para albergar a enviados de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
Los investigadores encontraron varios objetos que indican que las construcciones se llevaron a cabo hacia la primera mitad de la década de 1940. Entre los hallazgos más trascendentes se cuentan monedas alemanas de entre 1938 y 1944 y porcelana alemana de aproximadamente esos mismos años. Los arqueólogo de la UBA creen que la jerarquía nazi nunca utilizó estos refugios porque cuando llegó a la Argentina se dio cuenta de que podía vivir en las ciudades, sin esconderse.


Artículo original: 
http://www.elpais.com.uy/informacion/titanic-aire-que-cayo-rocha.html



domingo, 29 de noviembre de 2015

El gorila amigo de Perón



Mientras se encontraba viviendo los últimos tramos de su exilio madrileño en la Quinta "17 de Octubre" en Puerta de Hierro, el Teniente General Juan Domingo Perón  pasó largas horas hablando con el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez. Esas charlas terminaron dando forma a sus imperdibles memorias grabadas en las cuales Perón se abrió y se sinceró de un modo muy especial, poniendo sobre la mesa muchos de los temas de los que nunca antes se había animado a hablar.  No hubo tema que no tocara el viejo líder sentado frente a frente con el periodista que -café mediante- le hizo volver el tiempo atrás pasando por su formación militar, sus ideas, los inicios del Peronismo, Evita, los nazis, todo. Esas conversaciones amenas y relajadas lo mostraron tal como era en realidad, un trabajo excepcional de su interlocutor, sin dudas.
En uno de esos encuentros, Perón comenzó a hablar de su hermano y finalizó contando una anécdota curiosa en la que, entre sonrisas pero sin dejar de atender la cuestión con un cierto dejo de resentimiento, se dio el lujo de tomar a la "chacota" la -siempre incómoda- presencia de los "gorilas" que eran presentados como la viva expresión del antiperonismo de su tiempo.
Dijo Perón en esa oportunidad:
"Mi hermano Mario era un héroe para mí: un muchacho un tanto introvertido, demasiado serio para su edad, más estudioso que yo y hasta creo que más inteligente. Por lo menos aprendía más de prisa. No lo evidenciaba por su carácter un tanto retraído en sus cosas. (...) Mario murió a los sesenta años, cuando me eligieron Presidente, él conservaba su campo en la Patagonia, pero vivía en Buenos Aires. Un día lo llamé y le dije: "Mirá hermano, aquí trabajamos todos para mejorar el país. Vos vas a tener que trabajar en algo también". 
Me contestó: "No, yo ya estoy jubilado. Trabajá vos, que te has metido en ésto. A mí dejame tranquilo".
Resolví insistirle: "Tengo una cantidad de cosas que me interesan", le dije. "Pensá en qué podés ocuparte". Pensó un poco y, al cabo de un tiempo, me llamó. "Vos sabés que me he pasado la vida entre animales. Los que no me gustan son los hombres. El único puesto que te aceptaría es el de director del Zoológico. Y te aseguro que te lo convierto en el mejor del Mundo."
Lo nombré en seguida ad honorem. Se puso a estudiar el tema, hizo una clasificación rigurosa, separó a los felinos, analizó las costumbres y características de cada especie. No se qué pasó pero los animales estaban maravillosamente bien. Empezaron a parir en cautiverio: los leones, los tigres y hasta el hipopótamo tuvieron crías.
A mí me gustaba verlo entrar a la jaula del gorila: había allí un gorila negro y grandote, animal furioso al que todos temían. Sin embargo, se dejaba tocar por él y hasta se convirtió en su amigo.
Esa fue la única vez que los Perón tuvimos un amigo gorila".

Dicen por allí que la política es el arte de lo posible, Perón sabía mucho de eso. Sin embargo, la brecha insondable -que él mismo ha fomentado- (mantenida aún en nuestros días) entre peronistas y antiperonistas, entre el llamado gorilaje y los cabecitas negras de Perón, jamás pudo ser atravesada.
Y lo que es peor, tal vez nunca se logre cruzar.

Marcelo García
Historias Lado B



Fuente: "Las memorias del General" - Tomás Eloy Martínez - Planeta - Argentina - 1996.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Cuando Perón hablaba a través de Descartes

Cuando Juan Domingo Perón quería decir lo que pensaba sin que la gente supiera que quien hablaba (en realidad) era él, se hacía llamar Descartes y publicaba sus artículos en el periódico oficialista "Democracia" (sí, "Democracia").
Así las cosas, este libro publicado en 1951 bajo el título de "30 artículos de Descartes - Política y Estrategia (no ataco, critico)" es fundamental para leer al "verdadero" Perón.
No faltan -en sus páginas- duras críticas al mundo capitalista de los norteamericanos y una inocultable animosidad contra los británicos, sin embargo, lo que más a menudo salta a la vista es su intratable oposición al comunismo.
Si alguna vez a alguien se le ocurrió la bendita idea de pensar que el hombre iba hacia las ideas de izquierda, tal vez leyendo este libro cambie de opinión el grueso de la tropa de los soldados (actuales) de Perón...



A continuación, la transcripción completa del primer artículo de Descartes:

"Tienen el mundo en sus manos y no saben qué hacer con él?
William Bradford Huie, director de la revista "The American Mercury", afirma que "el presidente Truman, Mac Arthur, Acheson y el Secretario de Defensa, George Marshall, han dado a este país la más triste dirección militar de su historia". Acusa a Marshall y a Mac Arthur de haber instado al señor Roosevelt a hacer a Rusia las mismas concesiones que Hiss (Alger Hiss, acusado ante la justicia norteamericana de servir a los rusos) y otros traidores del Departamento de Estado le urgían que hiciera.
Dos acusaciones que demuestran el estado actual de la dirección de la política y la guerra en Estados Unidos. Los países, como los pescados, comienzan a descomponerse por la cabeza.
La incapacidad y la traición han sido siempre las causas de las derrotas. Bastaría echar una mirada a la historia militar de todos los tiempos. La guerra es una materia difícil y su experiencia "en carne propia" es muy cara y llega tarde.
En la guerra no se aseguran los éxitos con una propaganda costosa, hecha a base de mentiras, de difamaciones y de caluminas. Son necesarios aciertos que sólo se acumulan a base de sabiduría y de prudencia.
¿Podemos decir que esas condiciones concurren en los personajes mencionados por Bradford Huie en su artículo?; ¿indican los acontecimientos de Extremo Oriente que algo de esas condiciones se puede encontrar en la dirección de la guerra y en la conducción de las operaciones? Evidentemente, las circunstancias y los hechos dan la razón a Bradford Huie.
China ha pasado a ser el "eje de Asia" después de la caída de Japón. Cuando Estados Unidos abandonó a su suerte a Chiang-Kai-shek, renunció a Asia y con ello entregó a China a los comunistas. Era de esperar que con ello entregaba también y sucesivamente a Indochina, Indonesia y tal vez Australia. Los que entienden algo de estas cosas supieron que ello lo haría Estados Unidos para dedicarse sólo a Europa y tener así, por lo menos, superioridad en un frente, sacrificando territorio en beneficio de la concentración de esfuerzos y evitando la dispersión de los mismos hacia teatros de guerra secundarios y remotos.
En ello los rusos vieron su posibilidad de lanzarse a la conquista de Corea como primer objetivo, pero tuvieron la prudencia de hacerlo con coreanos. La sorpresa ha de haber sido grande cuando conocieron que los americanos del Norte que abandonaron a China se decidían a defender a Corea. Se nos imagina este hecho como una persona que presencia impasible que a otra se le corte la cabeza y luego reacciona, se enoja y hasta pelea porque después de la decapitación se pretende cortarle el dedo meñique al cadáver.
De estas incongruencias políticas y militares está empedrado el camino que conduce al desastre en todos los hechos de la historia".


Descartes
Enero 24 de 1951.



Este primer artículo fue escrito por Descartes (Perón) en pleno desarrollo de la Guerra de Corea, librada entre 1950 y 1953 enfrentando a Corea del Sur, apoyada por los Estados Unidos y la Organización de las Naciones Unidas, contra Corea del Norte, apoyada por la República Popular China, con ayuda de la Unión Soviética. De sus palabras, advertimos que Descartes se mostraba contrariado por el avance comunista en Asia, posiblemente apañado por determinadas políticas norteamericanas para terminar de darle formas a un concreto y muy definido enemigo. Así, Descartes, advertía a quien quisera entenderlo sobre el peligro del avance bolchevique que -según sostenía- luego se daría a escala mundial.

Marcelo D. García
Historias Lado B

jueves, 3 de septiembre de 2015

Los nuevos aspersores de Auschwitz

Polémicos aspersores refrescantes en el memorial del campo de Auschwitz (Foto: Instagram de Nicola Tkacz)


Europa y el mundo entero ya han sufrido mucho, demasiado, durante el infierno desatado de la Segunda Guerra Mundial y los dolorosos horrores que -de un lado y otro de los bandos beligerantes- se han perpetrado. Muchos años después de tan tremenda tragedia y con las cicatríces aún sin cerrar, la historia parece volver a pasarle factura a la humanbidad asistiendo a un escenario dramático como en el que actualmente se ven obligados actuar miles y miles de emigarntes involuntarios que hueyn de atrocidades similares a las de entonces. Deberíamos haber aprendido, pero sin embargo, somos el único animal que tropieza dos veces (al menos) con la misma piedra. La historia, muchas veces (y ésta no es la excepción) es cíclica y, de tanto en tanto, parece repetirse para nuestra sorpresa.
Europa, por estas horas, experimenta -además de los dramas mencionados- una fortísima ola de calores sofocantes y así dadas las cosdas, no han sido pocos los que han intentado mitigar el mal con algunos remedios que (como tantas otras veces) terminan siendo involuntariamente peores que la misma enfermedad.
Los responsables del Memorial del Campo de Oncentración de Auschwitz, en Polonia, no escapan a las generalidades de esta ley. Puede que su idea haya sido incialmente para aplaudir, pero los efectos han sido -a todas luces- nefastos.

Procurando aliviar el intenso calor que afecta a los miles de turistas que visitan el campo, las autoridades del memorial decidieron colocar en la entrada del histórico recinto un sistema de aspersores de vapor de agua que les de el esperao refresco.
Nadie pudo dejar de sentirse afectado o aludido, sobre todo la gran cantidad de visitantes de origen judío, quienes no esperaron ni un minuto para manifestarse contra la particular iniciativa del museo.
Un reporte de The Jerusalem Post hace referencia a la terrible “conmoción e indignación” por parte de no pocos turistas israelíes de visita en esa zona de Polonia.
Es que la innecesaria similitud de estos modernos aspersores con las tristemente célebres cámaras de gas donde l historia oficial dice que murieron más de un millón de ciudadanos judíos se convirtió en tema de conversación y motivo de dolor y  enojo para quienes vivieron la inolvidable experiencia.

Otros ciudadanos judíos consideraron que el tema se había sobredimensionado. Uno de ellos fue el Gran Rabino Michael Schudrich, quien dijo que el proyecto de la administración local de “garantizar la seguridad a sus visitantes” (dados los insoportables 40 grados centígrados a la sombra) no era para compararlo con las atrociddes de los nazis en otros tiempos. Semejante criterio manifestó Piotr Kadlcik, ex presidente de la Unión de Comunidades Judías Religiosas en Polonia.
"Los alemanes distorsionaron el concepto de ducha como fuente de limpieza y alivio, y lo equipararon con el horror puro. Nosotros no vamos a seguir ese camino", se encargó de apuntar.
Entre tanto, un comunicado oficial aparecido en la página de Facebook del Memorial de Auschwitz intentaba esclarecer el tema, toda vez que no fue a través de duchas que se le dio muerte a más de un millón de judíos, sino mediante “agujeros en el techo o en las paredes” por el cual pasaba el gas Zyklon B, el único causante de tantas muertes. Válida o no, oportuna o fuera de lugar, una cosa como la otra podrían haberse evitado.

Marcelo García


Fuente de información:
https://es-us.noticias.yahoo.com/blogs/el-viralero/pol%C3%A9mica-por-la-instalaci%C3%B3n-de-aspersores-de-vapor-de-agua-en-el-memorial-de-auschwitz-210220395.html


sábado, 25 de julio de 2015

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La máscara antigas de "Mickey Mouse" que Walt Disney pensó para un Mundo Maravilloso

 Walt Disney presenta el proyecto de máscara antigas de Mickey ante oficiales del Ejército de los Estados Unidos en 1941.


Durante los oscuros y sanguinarios días de la segunda guerra mundial, de un lado y del otro se tomaron las debidas medidas y precauciones del caso, dando como posible un eventual ataque químico entre los bandos en pugna. En los Estados Unidos -mientras tanto- ya había quienes buscaban no sólamente estar prevenidos, sino también "gracias a la guerra" poder captar un público impensado y sin igual. Así, Walt Disney -el genial creador de tantísimas maravillas animadas- y el fabricante norteamericano Sun Rubber Company crearon -juntos- una curiosa máscara antigás con la cara del ratón Mickey para intentar hacer menos aterradora para los niños la situación de tener que usarla.

Durante el año 1942 (a poco de haber ingresado formalmente los Estados Unidos a la guerra) se llegaron a producir mil de estas máscaras y, finalmente en 1944, la marina norteamericana dio el visto bueno. De hecho, tanto había gustado la idea de  hacer también de la guerra un "Mundo Maravilloso" de Disney- que se planteó la creación de más modelos con la cara de otros personajes de Disney. La máscara era una versión pensada para niños de entre 18 meses y cuatro años. El fin de la guerra, sin embargo, interrumpió el curioso proyecto y apenasunas pocas de estas extrañas piezas sobrevive en la actualidad. Una de ellas puede verse en el museo de armas químicas del ejército en Fuerte McClellan, Alabama. Otra pertenece al museo de la 45 División de infantería y se dice que una tercera es el prototipo de Disney que la compañía custodia en Burbank.

Máscaras con cara felíz y orejitas para los niños norteamericanos.

Uno de los prototipos de máscara conservado en un museo de los Estados Unidos.


Imágenes:  AP, Allison Meier/Atlas Obscura

martes, 16 de junio de 2015

La expresión anti Argentina

A 60 años del bombardeo a Plaza de Mayo y Casa de Gobierno en la Argentina. ¿Peronistas? ¿Anti Peronistas? ¿Gorilas contra Descamisados? ¿Dejaremos de lado la antinomia algún día?


domingo, 14 de junio de 2015

Sigmund Freud sugirió que Adolf Hitler fuera tratado de niño por problemas mentales

Según un estudio reciente, en 1895 Sigmund Freud habría recomendado que el futuro Führer, entonces de 6 años, fuera internado en un instituto de salud mental para ser tratado por su conducta patológica.

Sigmund Freud y Adolf Hitler.

La pesadilla de Hitler.
INVESTIGACION / El psicoanálisis
Monstruos y abismos invadían cada noche los sueños del pequeño Adolf.

Un muchachito austríaco de seis años y gesto desafiante, el mentón elevado y la mirada firme, las piernas abiertas, los brazos cruzados, algo diferente del resto de sus compañeros de colegio, cambió con el tiempo la historia de Europa.
Hijo de Alois, un funcionario de aduana, y de Klara, una sufrida ama de casa, en 1895 Adolf Hitler no representaba nada, para el poder de Guillermo II en Alemania ni para el de Francisco José I, monarca del imperio austrohúngaro. Después de todo, sólo se trataba de un pequeño escolar que suficientes problemas ya tenía en su casa como para preocupar a tan importantes personajes que en aquellos días continuaban decidiendo el destino de gran parte del mundo, ya que sus guerras y reconciliaciones, sus tratados y sus ambiciones tenían un impacto profundo más allá de las fronteras, hasta ultramar.
Una reciente investigación realizada en Londres por el escritor de televisión Laurence Marks, que tuvo la colaboración de John Forrester, estudioso de Sigmund Freud y su obra, indica que el padre del psicoanálisis recomendó en 1895 que el pequeño Adolf fuese internado a los seis años en un instituto de salud mental para niños de Viena.
Conductas impropias para un chico normal de clase media austríaca y horribles pesadillas nocturnas que se repetían cada noche llevaron al médico de la familia Hitler, el doctor Ernest Bloch, a consultar con un especialista para saber qué hacer con el paciente que soñaba con monstruos malignos, caídas hacia abismos profundos y negros como la noche y persecuciones en las que invariablemente era capturado y azotado hasta desear la muerte. Metódico como la mayoría de sus compatriotas, el doctor Bloch, de origen judío, dejó constancia en varios escritos hallados por Marks, de la consulta realizada a otro judío, el propio Freud, que fue terminante en el diagnóstico: "internación y tratamiento". Pero la inflexibilidad del padre, Alois, fue más fuerte que los desvelos de la madre, Klara, y el destino marcado por voluntad paterna, es decir, que su hijo llegara a ser, como él, un funcionario del Estado, impidió que el niño fuese tratado con resultados que bien podrían haber alterado el curso de la historia mundial.

Adolf Hitler ni fue internado ni recibió tratamiento alguno y años después revelaría, en el reflejo escrito más fiel de su pensamiento político y de la forma en que él interpretaba su propia biografía, Mi lucha (Mein Kampf) : "La camaradería que mantenía con muchachos robustos, que era frecuentemente motivo de hondos cuidados para mi madre, pudo hacer de mí cualquier cosa menos un poltrón".
En los años de más temprana formación, la conducta de Hitler no ocasionaba penurias más que a su familia, especialmente a su madre. Según Allan Bullock, historiador y autor de una importante biografía del Führer , publicada en 1952, la crisis psicológica sólo hizo eclosión en la vida de Hitler entre 1907 y 1908, a la edad de 18 años, cuando fue rechazado dos veces por la Academia de Artes de Viena. El nunca aceptó la justicia de aquella decisión de las autoridades de la academia, algo que quedó también reflejado en Mi lucha : "Aún hoy no me explico -escribió- cómo no me di cuenta antes de que tenía vocación para la pintura. Mi talento para el dibujo se hallaba tan fuera de duda que fue uno de los motivos que indujeron a mi padre a inscribirme en un colegio de enseñanza secundaria, pero jamás con el propósito de permitirme una preparación profesional en ese sentido." El frustrado pintor austríaco siguió intentando desplegar aquel talento que, como muchas otras habilidades tales como la oratoria y la capacidad de liderazgo, él consideraba natural. Y hoy, diversos coleccionistas de Europa mantienen entre marcos los paisajes urbanos pintados por Hitler casi hasta el fin de sus días. La sensación de que existía una suerte de conspiración en su contra, en este caso para impedirle consumar su futuro de artista, era coherente con las viejas y aterradoras pesadillas de la infancia temprana. Las persecuciones nacidas en su mente eran más peligrosas para los otros que para él mismo. Aunque esto sólo se sabría años después.
Sin embargo, el investigador Marks señala el principio del daño psicológico de Hitler mucho antes que Bullock, y ubica su origen en el maltrato que recibía del padre. "Le gustaba humillar a su hijo. En una muestra de rebelión, Adolf, entonces de seis años, trató de escapar de su casa durante la noche, saltando por una ventana. Se desvistió para salir con menos ruido, pero quedó enganchado. Su padre lo oyó y trajo al resto de la familia para que se rieran de él. Adolf lloró durante tres días", relató.

Sigmund Freud y Adolf Hitler.



Marks está convencido de que Alois se negó a seguir el consejo dado por Freud, esto es, internar a Adolf para un tratamiento psiquiátrico, sólo para evitar que cualquier examen médico pudiese delatar el maltrato, que también era físico. Fue una decisión que cambiaría el futuro.
Como es de suponer, dada la profesión de Marks, toda esta investigación será la base de una obra de teatro en el West End de Londres, y ya hay quienes hablan de una película. Pasado más de medio siglo desde el fin del horror hitleriano, ya no son los hechos -indubitables- sino sus causas lo que se trata de dilucidar. Esa búsqueda también se manifestó hace pocos meses en Buenos Aires, cuando especialistas de todo el planeta reunidos en el Congreso Mundial de Neurología intentaron analizar posibles razones neurológicas en la patología de Hitler, que se daba por descontada.
El historiador Bullock, de todas maneras, dice que las teorías sobre los orígenes de la insania mental, e incluso la existencia cierta de esa enfermedad, aún lo intrigan. Se pregunta: ¿fue Hitler realmente un enfermo mental, y en caso de que lo haya sido, qué lo hizo capaz de acumular semejante poder, a pesar de ello?

"Vaya a cualquier asilo para locos y seguramente encontrará a alguien que cree tener una misión especial de conquistar el mundo. Esas personas no llevan adelante esa supuesta misión. La pregunta por responder es: ¿cómo hizo Hitler para ponerla en práctica?", dice, sin que hasta el momento alguien haya aventurado una respuesta irrefutable.

Las investigaciones realizadas por Laurence Marks pusieron al desnudo ciertas curiosidades. Por ejemplo, que Adolf Hitler nunca olvidó al médico de su familia. Cuando, en 1938, Alemania invadió y anexó Austria, Martin Bormann recibió instrucciones precisas del máximo jerarca nazi: preservar a Ernest Bloch, otorgándole un salvoconducto para huir a Suiza.
En definitiva, Hitler le salvó la vida a un judío, a pesar de que el judaísmo era el centro de su teoría fantástica acerca de las razas, y el blanco principal de la furia homicida que desató en Europa. Precisamente él, un enemigo demencial de los judíos, estuvo a punto de no quedar en la memoria como el autor intelectual y material del mayor genocidio en la historia europea, y haber sido un anónimo pintor de brocha gorda, o bien un oscuro funcionario del Estado austríaco, merced a la intervención bien intencionada de dos judíos: Ernest Bloch y Sigmund Freud.

Pero no fue así. El mundo lo sabe.

Por Leonardo Freidemberg
(c) La Nacion



Artículo original:  
http://www.lanacion.com.ar/209311-la-pesadilla-de-hitler


Argentina y la falsa política social para matar sin que se note

Desatención al desamparado de parte de autoridades argentinas: matar sin que se note.


En la Argentina se escucha hablar de educación y de violencia en cada rincón, a cada paso que se da, en cada ámbito en el que a uno le toca actuar y desenvolverse. Todos dan la extraña sensación de ser especialistas en las materias y se sienten -más que discutiblemente- con derecho y autoridad moral para expresarse con total desparpajo, absoluta desfachatez y la mejor cara de piedra a la hora de hacerlo. En eso sí, los argentinos, somos expertos: en hablar de lo que no se sabe y en hacer de cuenta que hacemos mucho al respecto. Vale decir, aparentar un cambio para que nada cambie. Hablo, sobre todo, de gobernantes y dirigentes, por supuesto. Ejemplos sobran. Y la gente -siempre, indefectiblemente- les cree.
Así, enfrascados en una etapa que (para los crédulos) presupone un nuevo amanecer en materia política, transitando la tramposa antesala de una berreta campaña electoral que depositará -con la complicidad de millones, algunos inocentes y otros no tanto- a las nuevas autoridades nacionales en la Casa Rosada, en la Jefatura de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, en intendencias, gobernaciones y en el Congreso Nacional; los argentinos somos llevados de las narices, acarreados como ganado, mansos y tranquilos como rebaño que va -a veces incluso sabiéndolo- al mismísimo matadero.
Lo que en otras épocas eran sucias campañas opositoras tendientes a desestabilizar a los gobernantes de turno, en estos tiempos -preelectorales- que corren se transforman en herramienta útil y favorable para conseguir unos cuantos miles de votos piojosos, viciados de la más absoulta y artera manipulación social. El fuego cruzado entre quienes instan a sus "soldados" a "bancar el proyecto"; quienes hablan de la ciudad verde que tanto deseamos y los inescrupulosos que esperan que algo suceda para declarar algo al respecto y ver de qué lado se acomodan, quema a la sociedad mediante falsos argumentos con los que maquiavélica y traicioneramente pretenden desprestigiar al oponente diciendo que todo es parte de una "campaña política". La misma política de la que ellos se sirven y con la que ellos se enrriquecen a cuatro manos.
Pero olvidan una cosa: en el medio de su hijaputez teñida de traición a la Patria, muere gente.
Y uno se pregunta entonces ¿para que mierda sirve la política? si los políticos hablan pellorativamente del otro refregándole en la cara que "hace política para desestabilizarlo" y entre las dos partes beligerantes, la gente sufre, precisamente, por esa basura política de la que ellos mismos nos invitan a participar cuando se trata de darles el voto salvador. Violencia, educación, tal vez vayan muy juntas y de la mano y muy posiblemente no sea tan sólo cuestión de que siempre se ponga la mirada en la vereda de enfrente, sosteniendo ciegamente que el problema es del otro y fragmentando las "diferentes clases de violencia" como si no fueran efectivamente una misma cosa. ¿A quién debe endilgarse la violencia? ¿a quién le falta educación? ¿Al desprevenido pueblo, a los ignorantes electores o a las mismísimas autoridades de la Nación? Muchos, probablemente, traten de igualar hacia abajo diciendo que es responsabilidad de todos, sin embargo me permito disentir hasta la médula ya que las autoridades buscan estar donde están para -supuestamente- manipular herramientas diferentes, certeras, efectivas y creativas que mejoren la vida de los habitantes del país. Nadie les ha puesto un revólver humeante en la sien para forzarlos a tan abnegada tarea. En cambio, del otro lado (nunca mejor dicho: del otro lado), está la gente a la que se le mete en la cabeza que la culpa es de los de afuera (de esos mismos que siempre se ha ninguneado diciendo que son de palo...) y que los corruptos políticos que "hacen de cuenta que hacen las cosas" son víctimas del insensible sistema impuesto desde el más allá. La política -debo tristemente convenir con ellos- es a veces una cuestión bastante sucia, sobre todo cuando mata.
A propósito de todo ésto y como un ejemplo duro, real y concreto, transcribo lo escrito en el sitio www.infancias.com.ar, un espacio que propone una mirada plural y dinámica sobre diversas cuestiones y problemáticas referidas a la niñez, esa misma niñez que forjará el futuro de la Argentina y que está siendo abandonada a su suerte sin reparar en las dramáticas e irreparables consecuencias que dada esa política de desinterés, desatención y descuido pueden llegar a derivar. El texto, es la dolorosa descripción que hace una profesional responsable y preocupada por la creciente situación de calle, desamparo y violencia familiar a la que se ven sometidas miles y miles de familias en la Argentina del siglo XXI. No es un cuento, no es ficción. Es la más cruda realidad que se vive día tras día y que es la materialización de las falsas políticas sociales de quienes deben velar por el bienestar y el progreso de la gente. La vieja historia de aparentar hacer mucho, mientras que sólo se levanta la alfombra y se tira la tierra por debajo. El relato habla sobre el caso de una madre que fue desalojada de un amparao maternal dependiente del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, puesta de patitas en la calle y llevada a una trampa mortal disfrazada de habitación en la que no alojaríamos ni siquiera a nuestro peor enemigo. Una situación de conflicto entre un grupo de personas que habitaban el amparo maternal (¿debería seguir llamándose así?) llevó a que las religiosas y las autoridades de la ciudad que manejan a su antojo el lugar (y no es el único) dispusieran que esa mujer y sus hijos fueran "ajusticiados" siendo sacados del lugar. Estuvieran listos o no para afrontar la vida allí afuera, poco importó a lo que se debieran enfrentar sin las más mínimas herramientas para hacerlo y sobrevivir. Afuera por "violentos"... como si esa expulsión (por venir de manos del gobierno) no fuera "violencia". Afuera sin más vueltas y sin la más mínima contemplación. Que pase el que sigue, que lleguen al amparo los otros que permitirán a los inescrupulosos hacer de cuenta que van por el bienestar d elos demás, mientras que lo único que hacen -en este caso- es matar sin que se note.

A continuación, la dramática demostración de lo dicho:

Violencia… simple y complejamente violencia.
Santi…a sus cortos once años murió al incendiarse la casa donde vivía…. Estaba solo… Cuando tratan de buscarse las causas se escucha decir…. Fue un encendedor, no se dio cuenta… estaría jugando…
En su historia hay escenas familiares de maltrato, momentos de situación de calle, pasaje por paradores, estadía en un amparo estatal y la ida temporal a un colegio en el cual quedó marcada su hiperactividad, luego pasado el tiempo normativamente estipulado se les consiguió una casa…. casa donde quedó sólo…. casa que se incendió….
Hoy hablar de violencia es moneda corriente, violencia familiar con los números de teléfonos y lugares donde se podría  asisitir;  violencia social que se vivencia cotidianamente y de la cual se habla de manera impersonal porque siempre es del otro y no quien habla, violencia institucional que pareciera destinada a lo escolar, alumnos con cuchillos, padres que  golpean docentes o docentes que maltratan alumnos, violencia hacia las mujeres, violencia de género...
Una vez más las clasificaciones llevan a generalizaciones cuyo efecto es la fragmentación de  las escenas; si la violencia es escolar… “la culpa es  de la escuela”; si es violencia familiar… “algo pasa en esa casa”; si es violencia social… “la gente está muy loca”; si es violencia de género…”algo habrán hecho”…. La fragmentación lleva a des-responsabilizarse… como si la violencia no fuera solo violencia; simplemente violencia con lo complejo de la cuestión y de los entramados que se generan….
Hoy pienso en los niños… en los niños que llegan a este mundo indefensos y necesitando de adultos suficientemente estables y amorosos para poder crecer sanamente, en adultos que se responsabilicen por ellos y que no miren hacia otro lado…. Tanto es así que ni rótulo tiene la violencia que se ejerce sobre ellos…. Como si por el hecho de ser niños una “nalgada a tiempo evita futuros problemas”, “la letra con sangre entra”, o bien “son chicos, no se dan cuenta”… como si la violencia y la niñez de algún modo pudieran convalidarse por alguna perversa razón…
No fue violencia acaso es sus múltiples modos y escenarios la causa de lo sucedido en aquella casa… detenerse a pensar en la violencia es mucho más que sólo clasificarla…  pensar y hacer algo sobre las escenas de violencia tal vez sería habilitar espacios para que desde la familia se encuentren nuevos modos de relación; para que la escuela pueda ver más allá de lo que se ve cuando un niño no puede para de moverse;  para  que la sociedad, es decir nosotros, cada uno de nosotros intervengamos haciendo una pausa donde pueda aparecer algo diferente respetando a los niños como sujetos de derechos; violencia en la institución donde fue alojado durante el tiempo que estipula la normativa vigente y luego desalojado en lo real…
Violencia…. Sólo violencia… Sino pregúntenle a Santi... a no!…. Ya no va a poder contestar.


Fuente original: http://www.infancias.com.ar/2015/05/violencia-simple-y-complejamente.html

miércoles, 3 de junio de 2015

La triste historia de Ota Benga, un joven congolés exhibido en el zoológico de Nueva York

Una renombrada periodista ha arrojado luz en su nuevo libro sobre un episodio vergonzoso y poco conocido de la historia estadounidense, cuando a principios del siglo XX un hombre africano fue expuesto en un zoo de Nueva York.

Ota Benga, exhibido como rareza en los Estados Unidos (Foto: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos)
 
 
En su nuevo libro titulado "Spectacle: The astonishing life of Ota Benga" ("Espectáculo: La increíble vida de Ota Benga"), la periodista estadounidense Pamela Newkirk se ha dedicado a estudiar a partir de documentos históricos la triste historia de Ota Benga, un joven pigmeo congolés que en 1904 fue llevado a EE.UU., donde fue presentado en una exhibición antropológica en la Exposición Universal de San Luis, informa 'Daily Mail'. Dos años más tarde, los Jardines zoológicos de Nueva York, que actualmente es el Zoológico de Bronx, exhibieron a Ota en su Casa de Monos, enjaulando al hombre, que pesaba menos de 50 kilos y medía 1,35 metros, junto con un orangután. La atracción rápidamente se volvió un éxito que atrajo a miles de visitantes que querían ver al "verdadero africano salvaje".


Como costumbre decorativa de su tribu en el Congo, Ota Benga tenía los dientes afilados, una característica que el zoo utilizó para promocionarlo como un hombre salvaje que podría despedazar a su presa. Descalzo, pero vestido con ropa moderna, Ota entretenía al público disparando al blanco con un arco y flechas o mostrando sus habilidades para tejer haciendo una estera o una hamaca.

Detrás del triste destino de Ota estaba Samuel Philips Verner, un explorador y misionario, pero también un empresario que buscaba fama y fortuna en África. Inventó muchas historias sobre cómo adquirió a Ota, pero un elemento común entre sus versiones reveló cómo la conquista de Congo por parte del rey belga Leopoldo II hizo a Benga y su gente vulnerables ante los traficantes de esclavos y los supuestos exploradores estadounidenses.

Según una de las versiones, Verner rescató a Benga del cautiverio de una tribu caníbal que había matado a su esposa e hijos. En otra ocasión, contó que había comprado a Benga por una libra de sal y un rollo de tela. Fueran cuales fueran las versiones, su objetivo era llevar a Benga a EE.UU. para recibir un pago de los organizadores de la Feria Internacional de San Luis en 1904, que querían exhibir a pigmeos. Fue gracias a los clérigos negros que la exhibición acabó por cerrarse. No obstante, la vida de Ota no mejoró mucho. Hornaday envió a Ota al Asilo de Huérfanos de Color Howard, en Brooklyn, donde le enseñaron cómo comer y hablar inglés. Su siguiente y último destino sería Lynchburg, Virginia, donde fue aceptado y cuidado por una familia. Quería regresar a su país natal, pero en el Congo ya no tenía una casa donde volver. Su tribu estaba, o bien muerta, o bien había huido a la jungla. Finalmente, en marzo de 1916, "se disparó en su roto corazón".

"Al parecer, se trata de la saga de la degradación de un hombre, de un espectáculo chocante y vergonzoso, pero al verlo más de cerca, también es la historia de una era, de la ciencia, de los hombres y las instituciones de élite y de las ideologías raciales que persisten hoy en día", ha expresado la autora.



Artículo original: http://actualidad.rt.com/sociedad/176542-congoles-exhibido-zoo-nueva-york



miércoles, 27 de mayo de 2015

El alemán de la daga

El alemán de la daga.


Era una tarde cálida, una jornada apacible y relajada como tantas otras en las que aquellos melancólicos alemanes -que solían disfrutar de las comodidades del "Edén Hotel" enclavado en la tranquilidad y privacidad de las serranías cordobesas de La Falda- se reunían para recordar los buenos viejos tiempos y, de paso, hacer nuevos planes para un futuro mejor. Cerca del reducto de los Eichhorn, la paz también se encontraba en "El chorrito", un idílico paraje surcado por cascadas y manatiales que hacían las veces de un improvisado y bendito balneario en donde mitigar el calor de la provincia mediterránea; un maravilloso lugar de reunión donde los camaradas aprendieron -e hicieron propio- el arte y la sana costumbre del asado y un vasito de vino. La foto es un buen retrato de aquellos días de finales de 1950.
Con el sol del mediodía clavado sobre sus cabezas y vestidos como para otra ocasión, los germanos del "Edén" posaban felices y despreocupados para la posteridad. Uno de ellos -el de la izquierda- con coqueto sombrero y campechana pose de manos en la cintura, deja al descubierto el cinto del que se asoma, orgulloso, brillante y filoso, un cuchillo. Los lugareños solían pedírselo -a don Ricardo- para cortar los jugosos costillares sobre la parrilla, pero el alemán lo portaba por motivos diferentes.
La filosa pieza era una daga de honor de las SS nazis y su poseedor, don Ricardo Klement (el de la izquierda en la foto de este artículo), era -ni más ni menos que- el jerarca nazi Adolf Eichmann.


Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Eichmann, que se hacía llamar Otto Eckmann, fue capturado por el Ejército de los Estados Unidos, que "desconocía" su verdadera identidad. En los albores de 1946 se "escapó" de la custodia del Ejército estadounidense y se ocultó en varios lugares de Alemania durante algunos años. En 1948 obtuvo un salvoconducto para escapar a Argentina, pero no lo usó inmediatamente.A principios de 1950, Eichmann estuvo en Ginebra, donde se hizo pasar por un refugiado llamado Ricardo Klement. Con la ayuda de un fraile franciscano de ideas fascistas, que tenía conexiones con el obispo Alois Hudal, obtuvo un pasaporte emitido por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y un visado argentino, ambos documentos a nombre de "Ricardo Klement, técnico". El 17 de junio de 1950 salió en barco desde Génova y llegó a Buenos Aires el 14 de julio del mismo año. Vivió tranquilo y amparado en la Argentina hasta que el 11 de mayo de 1960 un comando clandestino del Mossad -servicio de inteligencia israelí- lo secuestró en un procedimiento irregular y violatorio de las leyes internacionales y soberanía argentina para llevarlo a Israel y -finalmente- condenarlo a muerte.


Marcelo García
Historias Lado B

lunes, 25 de mayo de 2015

domingo, 17 de mayo de 2015

Videla, Borges y Sábato

 El General Jorge Rafael Videla junto a Jorge Luís Borges y Ernesto Sábato.


El miércoles 19 de mayo de 1976, Jorge Luís Borges, Ernesto Sábato, Horacio Esteban Ratti (presidente de la Sociedad Argentina de Escritores) y el sacerdote  Leonardo Castellani compartieron un almuerzo durante más de dos horas con el general Jorge Rafael Videla -Presidente de facto argentino-  y el general José Villarreal, secretario general de la Presidencia. Tras un distendido momento para beber whisky, jerez y jugo de frutas, Videla le preguntó a Borges sobre su reciente viaje a los Estados Unidos y los resultados de su operación de ojos. Borges contestó que estaba muy cansado por el viaje y -en cuanto a su vista-intentó señalar dónde estaba el perchero, una silla y dónde un cuadro como para hacer una demostración que nadie le había pedido. De inmediato y tras estar a punto de caerse por un aparente mareo, sería contenido por Videla y Ratti tras lo cual todos pasaron al salón comedor.
Videla diría entonces que "El desarrollo de la cultura es fundamental para el desarrollo de una Nación", mientras los invitados asentían obedientemente.
La respuesta de Borges no se haría esperar. "Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno. Yo nunca he sabido gobernar mi vida, menos podría gobernar un país".

 La dictadura argentina y los hombres de las letras estrechan sus manos.


Un mozo les servió el menú, y así los comensales pudieron degustar  budín de verduras con salsa blanca, ravioles y ensalada de frutas con crema o dulce de leche, todo acompañado por vino tinto Bianchi 1887 y San Felipe blanco. Videla -tal vez como pocas veces antes y después- escuchó atentamente a sus invitados y se encargó de repetirles una y otra vez -hasta el cansancio- que para él era un honor compartir esa mesa con tan importantes personalidades. 
"Es imposible sintetizar una conversación de dos horas en pocas palabras, pero puedo decir que con el presidente de la Nación hablamos de la cultura en general, de temas espirituales, culturales, históricos y vinculados con los medios masivos de comunicación. Hubo un altísimo grado de comprensión y de respeto mutuo, y en ningún momento la conversación descendió a la polémica literaria e ideológica y tampoco caímos en el pecado de caer en banalidades; cada uno de nosotros vertió sin vacilaciones su concepción personal de los temas abordados" -dijo el respetable Ernesto Sábato, y siguió: "Fue una larga travesía por la problemática cultural del país. Se habló de la transformación de la Argentina, partiendo de una necesaria renovación de su cultura".
Para finalizar -aunque no fue la frutilla del postre- Sábato tuvo oportunidad de dar su impresión sobre el dictador argentino al declarar públicamente que "El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresiono la amplitud de criterio y la cultura del presidente".
Por algo lo diría. Entre tanto, los periodistas apostados en Casa de Gobierno, agradecidos. Los hombres de la cultrura habían dado mucha letra para los titulares de los artículos que serían publicados en los diarios de la jornada posterior.



Datos e información: 
- Documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano y la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. Mayo de 1976.
- www.taringa.net/posts/noticias/131105/Sabato-Borges-y-Videla

lunes, 11 de mayo de 2015

Gerhard Bartels, el niño que Hitler usó para hacer propaganda nazi, rompe su silencio

En los últimos tiempos, no pocos han sido los que salieron a secar viejos trapitos al sol, intentando olvidar un pasado que -no siempre- pudieron manejar a su entera voluntad. Tal vez sea uno de esos casos el de Gerhard Bartels, este hombre que -cuando niño- fue llevado de las narices hasta los brazos del mismísimo Adolf Hitler como emblema del perfecto niño ario. No podemos juzgar los sentimientos y sensaciones de Bartels en aquella oportunidad, no es que se lo viera precisamente felíz junto al Führer, además de ser -claro está- sólo un niño y nada más. Otros en cambio, mayores que él por entonces, supieron (eso sí) disfrutar las mieles de sus simpatías nacionalsocialistas en los días en que serlo, para muchos, no estaba mal. Pero esa es una discución que quedará definitivamente para otra oportunidad. 
Entre tanto, una cosa llama poderosamente  la atención: el hecho de que Bartels, "invadido y asustado" por la "bestia" de Hitler, haya conservado y exhiba la fotogarfía que lo ha hecho célebre para toda la posteridad y no la haya quemado tratando de dejar todo eso atrás...
A continuación comparto este interesante artículo -para el debate- publicado originalmente en el "ABC" de España.

«Fui elegido porque obviamente encajaba con lo que Hitler pensaba que era un buen hijo ario», ha dicho.
Artículo de http://www.abc.es

Gerhard Bartels y su fotografía con Adolf Hitler.


Gerhard Bartels tenía la fisionomía perfecta del niño ario. Su tez blanca, ojos azules claros, y sus cachetes sonrojados representaban el ideal de hombre perfecto según Adolf Hitler, por lo que el dictador no dudó en usarlo para hacer propaganda nazi justo antes que empezara la Segunda Guerra Mundial. En los años antes del conflicto bélico, el rostro de Bartels apareció en postales, libros y material de campaña que ensalzaba al régimen nazi. Cuando fue fotografiado con el dictador, Bartels tenía solo cuatro añitos. Ahora, ocho décadas después, y cuando se celebran 70 años del fin de la II Guerra Mundial,el hombre rompe su silencio y habla sobre cómo fue su encuentro con el «Führer». Según rescata el «Daily Mail», Bartels ha recordado que a sus cuatro años sus padres le ordenaron que buscara su mejor ropa porque «iba a conocer al Fuhrer». «No me permitían jugar ese día con los otros niños para que no ensuciara mis ropas. No me gustaba nada de aquello, porque yo solo quería salir a jugar».

El día del encuentro con el Führer.



Bartels fue seleccionado, porque su tío, Isidor Weiss, era amigo de Hitler. Su rostro se usó para una campaña nazi que buscaba la adopción de niños arios. Weiss entabló amistad con Hitler durante la Primera Guerra Mundial. Los padres de Bartels eran dueños del hotel Alpenhof, ubicado al lado del Hotel bávaro Weiss, del que Hitler era un visitante regular. «Hitler era un gánster. Los nazis me usaron con fines de propaganda. Se me usó para mostrar el amor de Hitler por los niños. Pero todos los dictadores hicieron lo mismo, desde Mussolini a Stalin. Yo fui elegido porque obviamente encajaba con lo que Hitler pensaba que era un buen hijo ario», quien sigue trabajando en el hotel alpino. Bartels ha señalado que cuando conoció a Hitler no cumplió con las instrucciones de saludar con las palabras habituales «Heil Mein Führer». «Incluso a una edad tan temprana, en el fondo yo sabía que me estaban manipulando», ha dicho.


Gerhard Bartels y Adolf Hitler.


Heinrich Hoffmann, el fotógrafo personal de Hitler fue el encargado de hacer las instantáneas del pequeño, que recuerda de forma especial la fotografía que le hicieran en 1936. «Yo estaba feliz de ser fotografiado porque pensé que iba a tener una gran rebanada de pastel de manzana», ha dicho. Otras personas datan la fotografía en 1937. «Pero su fotógrafo se llevó todas las fotos y 80 años después sigo esperando ese trozo de tarta. Como muchas otras promesas de Hitler, lo que decía en el momento sonaba bien pero no era lo que él quería hacer», ha señalado.



CLICK AQUI para ver el artículo original.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Las Esvásticas del "Roca"

Frente de la "Escuela Presidente Roca" a principios del siglo XX.


Historia.
Decía Domingo Faustino Sarmiento, en 1849, que "nuestras escuelas deben ser construídas de manera que su espectáculo -obrando diariamente sobre el espíritu de los niños- eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones". A raíz de esa línea de pensamiento es que podemos llegar a comprender el concepto que justifica un monumental edificio como el de la "Escuela Presidente Roca" ubicado sobre la calle Libertad 581 de la Ciudad de Buenos Aires, justo frente a la Plaza Lavalle, que si bien no ha sido responsabilidad de una gestión personal de Sarmiento, es -sin dudas- fruto tardío de las ideas del "padre de las aulas argentinas". Su viaje a Europa entre 1846 y 1848 fue determinante para acercarse a la grandilocuencia reclamada, sobre todo tras su paso por la actual Alemania en 1847 en donde supo reconocerse como un entusiasta inocultable de los germanos por muchos diferentes motivos. Para entonces, los movimientos y sociedades -muchas secretas y reservadas- como por ejemplo la Sociedad Thule, recién comenzaban a desandar los caminos que llevarían (como en el caso de Thule) a la conformación de las bases que a principios del siglo XX derivaron en el nacimiento del Partido Nazi, del cual la sociedad Thule fue sostenedora inicial.
Entre tanto, el del "Roca" es un edificio imponente y monumental, clásico en el verdadero sentido de la palabra, típico de las construcciones en las que Sarmiento se inspiró durante su viaje y que trató de replicar en estas tierras, una construcción a la que no pocos confunden con un templo y que -sin embargo- es, simplemente, una escuela pública. El "Roca" fue fundado en el año 1903, siendo uno de los mejores exponentes del magnífico trabajo del arquitecto italiano Carlos Morra, quien plasmó en su gran obra lo mejor y más representativo del estilo neogriego, algo que también se conoció por entonces como las "escuelas palacio" diseñadas durante la Generación del '80 y símbolo de la educación popular laica de entonces, sobre todo desde 1884.

Su fachada se ve dominada por unas imponentes columnas de granito gris y está coronada por una serie de estatuas magníficamente realizadas por el escultor Giovanni Arduino. El estilo, las dimensiones, los recargados elementos y las figuras utilizadas para darle formas, no eran -pese a que algunos pudieran llegar a pensarlo- una desmedida demostración de vanidad o lujo innecesario, sino que sus objetivos eran los de "demostrarle" al niño que estaba en un edificio de importancia precisamente porque su educación era importante. En los terrenos que ocupa, supieron levantarse las instalaciones del Regimiento 1de Infantería y un cuartel de bomberos de la ciudad además de haber sido un solar en el que se asentó un viejo circo de principios de siglo XX. El frente también cuenta con seis pilastras de fuste liso y capitel simple sobre lo que se sostiene un frontis triangular con un bajorrelieve en el que se puede leer el nombre de la Escuela, rematando todo en un mástil. Así mismo,sobre la puerta principal se puede visualizar una cornisa sobre la que se lee -en latín- que reza "LIBER LIBERAT" (El libro libera).

Frente de la Escuela Presidente Roca, Buenos Aires. Mayo 2015.

Esvásticas.
Sin embargo,entre tanta belleza y majestuosidad, hay un detalle que no deja de llamar la atención, el cual -dicho sea de paso- se repite en otros edificios emblemáticos de la ciudad como por ejemplo el de la Estación terminal del Ferrocarril de Retiro. No tan evidente ni advertido por los distraídos transeúntes que pasan por el lugar, el frontis de la escuela tiene un sinfín de cruces esvásticas en un friso horizontal que "abaraza" -casi con disimulo- al bello edificio.
En el caso de la Estación de Retiro (que hemos visto en Historias Lado B) los trabajos corrieron por cuenta de los arquitectos Eustace L. Conder, Roger Conder y Sydney G. Follet, junto al ingeniero Reginald Reynolds, todos británicos establecidos en el país, los cuales no mantenían aparentemente ninguna relación con Carlos Morra, el brillante hacedor del "Roca", un noble italiano nacido en 1854 que era arquitecto y ostentaba el título de Marqués de Monterochetta. Arribó a la Argentina en 1881 y entre las obras de su autoría que aun se conservan pueden mencionarse varias escuelas (la Escuela Normal Sarmiento, la OnésimoLeguisamón y Escuela Nº 2 José María Gutiérrez entre otras); el Tiro Federal Argentino en Palermo; el Palace Hotel en la esquina de Perón y 25 de Mayo;  el edificio de la Lotería Nacional de la calle México al 500, lugar en donde durante mucho tiempo funcionó la vieja Biblioteca Nacional.  Morra, así mismo, llegó a ser presidente de la Sociedad Central de Arquitectos e hizo construir la excepcional tumba en el Cementerio de la Recoleta en la que se ve el escudo familiar cuando su hija, que él llamaba cariñosamente  “Baby”, falleció en París a los 21  años.

 Frisos con cruces esvásticas en el edificio de la Escuela Presidente Roca.


¿Qué extraña relación habrá existido, qué invisible hilo conductor habrá unido al viaje de Sarmiento a Alemania, al inicio de las actividades de sociedades como Thule, el nacimiento posterior del Nazismo y los disimulados "homenajes" a la cruz esvástica plasmados en un edificio emblemático que el prócer pretendía sirviera de inspiración para la educación de los niños argentinos?
La respuesta se ha ido -definitivamente- a la tumba de varios de los protagonistas de esta historia.


Marcelo D. García
Historias Lado B

miércoles, 22 de abril de 2015

El "tesorero de Auschwitz" pide perdón

Histórico juicio en Alemania. Oskar Gröning despojaba a los prisioneros de sus objetos (relojes, dinero), que luego enviaba a Berlín. Lo juzgan por complicidad de la muerte de 300 mil personas. Hoy admitió su culpa. (Publicado en Clarin.com el 22 de abril de 2015)

Oskar Gröning llega al Tribunal. (Foto: Reuters)


Esperaba en la rampa del campo de exterminio de Auschwitz la llegada de las pertenencias de las víctimas. Separaba los relojes de oro, las monedas de distintos países, contaba los montos, los colocaba en una caja de madera y anotaba cuidadosamente la fortuna que iba a enviar a Berlín. Oskar Gröning, "el tesorero de Auschwitz", pidió este martes perdón ante un tribunal alemán que lo juzga por complicidad de la muerte de 300 mil personas en 1944.

Lúcido a sus 93 años, Gröning entró apoyado en un andador y con la ayuda de un abogado a la sala del tribunal de Lüneburg, la pequeña ciudad situada a unos 50 kilómetros de Hamburgo donde vivió sin sobresaltos después de la Segunda Guerra Mundial. "Sin duda soy moralmente cómplice", declaró el anciano de pelo blanco. "Y también admito esa culpabilidad moral aquí, con arrepentimiento y humildad frente a las víctimas. Pido perdón", declaró Gröning ante el tribunal, que debió alquilar una sala grande debido al interés mediático por el que será uno del los últimos juicios por el Holocausto. El llamado "tesorero" o "contador de Auschwitz" es uno de los pocos que relató la vida cotidiana de los miembros de las SS en el campo de exterminio, una vida que él calificó de "normal", como la de un pueblo, con verdulería, vecinos...



 Oskar Gröning en 1944.



En una espeluznante entrevista publicada por el semanario Der Spiegel hace diez años, contó cómo él y sus "colegas" jugaban a las cartas y bebían mientran hablaban del olor de los cadáveres quemándose, de cómo los cuerpos se levantaban al arder. Entre 1942 y 1944, Gröning vió la pila de muertos en un par de ocasiones, por ejemplo cuando todos los SS salieron a la caza en medio de un intento de fuga. Para él, según confesó a Der Spiegel, el exterminio de los judíos era "un método de guerra" y las matanzas eran "horribles" pero se enmarcaban en "lo necesario". "A los judíos les grababan el número de prisionero, a los SS el grupo sanguíneo", explicó en la entrevista, mostrando el cero que tiene en el brazo y relatando que fue él mismo quien en 1944, después de pasar dos años en Auschwitz, pidió su traslado al frente. Había visto a un SS arrojar a un bebé contra un camión, para que dejara de llorar. Y aquella noche se emborrachó para olvidar. Pero la conciencia de crímenes atroces no impidió a Gröning llevar la vida de un hombre común y guardar silencio. Recién habló en los 80, cuando escribió para sus dos hijos y algunos amigos su testimonio de las matanzas. Confesó que había escuchado los gritos de socorro de quienes perecían en las cámaras de gas. Más tarde dió una larga entrevista para un documental de la BBC en la que se definió como una "ruedita", una pequeña pieza en el engranaje del genocidio perpetrado por los nazis, pero en ningún caso como un culpable. "Ni siquiera nunca le pegué a un prisionero", dijo entonces.

Oskar Gröning pidió perdón. (Foto: Reuters)


Los millones de víctimas "no fueron asesinados por jerarcas nazis", fueron justamente estas "rueditas" las que permitieron el funcionamiento de la maquinaria de exterminio, destacó ayer el abogado Thomas Walther a la emisora berlinesa Inforadio.
Walther criticó fuertemente a la justicia alemana por haber descartado una y otra vez la responsabilidad de los administradores grises del Holocausto, los llamados "criminales de escritorio" que ocupaban funciones como la de Gröning en los campos de exterminio. El abogado defensor Hans Holtermann consideró en cambio que Gröning nunca tuvo una participación directa en los crímenes nazis y que su sola presencia no lo convierte en cómplice.
El juicio al "tesorero de Auschwitz" se limita a un período de mediados de 1944, cuando llegaron al campo de exterminio 137 trenes con unas 427 mil personas, de las cuales al menos 300 mil fueron asesinadas. Para los sobrevivientes y descendientes de las víctimas que viajaron desde distintos países del mundo para dar su testimonio, lo importante no es la condena, sino el juicio mismo y sobre todo la sentencia.         


    



Por Araceli Viceconte para Clarin.com
Artículo original: http://www.clarin.com/mundo/Oskar-Groning-tesorero-Auschwitz-pide-perdon_0_1343265881.html

martes, 7 de abril de 2015

Sobreviviente del Graf Spee festejó sus 95 años en Castelar

La Batalla del Río de la Plata trajo la Segunda Guerra Mundial a las costas de Argentina en 1939. Un marino del buque insignia de la armada alemana contó a Castelar Digital la aventura de su vida. “Era un buque sorpresivo”, relató y recordó su vida en alta mar y qué hacía durante el combate. “No volví a Alemania por amor”, dijo. 
Publicado el 1º de abril de 2015 en: http://www.castelar-digital.com.ar/nota.asp?id=443

Heinz Berger a sus 95 años.


Desde una mesa frente a la estación, y acompañado por su nieto, mira pasar las formaciones del Ferrocarril Sarmiento. Con sus 95 años recién cumplidos, sus ojos claros miran el movimiento de las máquinas desde una mesa de la pizzería Noi, pero su mirada se va en sus recuerdos. Nada se parece Castelar y su paisaje al frío Mar Báltico que moja la ciudad de Kiel, en Alemania, donde se hizo marino hace ya más de siete décadas. Tampoco se asemeja a su pueblo natal, Hof, ni al puerto de Wilhelmshaven, en el Mar del Norte, donde se topó por primera vez, cara a cara, con aquel gigantesco buque que cambiaría para siempre su vida, su historia y la historia de medio mundo.

Heinz Berger cuenta en un castellano aprendido cómo fue su vida a bordo del “Panzerschiff” Admiral Graf Spee. Reconoce que es uno de los últimos sobrevivientes de aquel buque que fue la nave insignia de la marina alemana durante la década del 30 y que, con el país europeo bajo dominio nazi y envuelto en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en un dolor de cabeza para la armada británica.
El 'acorazado de bolsillo' Admiral Graf Spee es uno de los buques más famosos de la historia moderna. Se trató de un acorazado liviano fabricado bajo las estrictas normas que tras la Primera Guerra Mundial no le permitían a Alemania tener buques pesados. Por lo que se trató de un barco rápido pero con artillería pesada, para ser más poderoso que cualquier barco más lento que él y más rápido que cualquiera que lo superase en el calibre de sus armas. La Segunda Guerra Mundial comenzó en septiembre de 1939 y desde Argentina se la veía lejana, ajena y europea. Pero en diciembre del mismo año la guerra se presentó frente a las cosas de Buenos Aires. La llamada Batalla del Río de la Plata enfrentó al Graf Spee con tres cruceros británicos en medio del río que separa a Argentina y Uruguay y frente a la mirada de miles de testigos que frenaron su vida para presenciar el espectáculo del horror de la guerra.
“El barco era inmenso, sorpresivo, sorprendente. Este era el más potente en aquel momento. Había dos más, el gemelo y el primero de todos. Eran los más poderosos de la flota. El Deutschland, el Admiral Scheer, y el Graf Spee, todos de diez mil toneladas, anteriormente eran todos de seis mil toneladas, este era de diez mil, era una novedad asombrosa para Alemania cuando surgieron estos”, explicó Heinz Berger a Castelar Digital.



Heinz Berger, de niño, junto a su familia en Alemania.


Heinz era mecánico. Estaba terminando la escuela secundaria y trabajando en una fábrica en Zwickau cuando decidió ingresar en la marina. Su decisión fue clara, no quería ser soldado de infantería y estaba pronto a llegar a la edad en la que debía cumplir con el servicio militar obligatorio y no tendría la oportunidad de elegir en qué fuerza desempeñarse. Nunca imaginó que su elección lo alejaría de su familia por tantos años y lo llevaría a radicarse a miles de kilómetros de distancia, en otro continente, con otro idioma y con una historia increíble que años más tarde le contaría a sus nietos. “Yo era mecánico. Tenía estudios en eso, y antes de ir al ejército, prefería terminar de mecánico en el servicio técnico del Mar Báltico. Fueron primero ocho días bajo control médico, después podías partir a la compañía y empezaba el reclutamiento. Con todo, con arma y todo, era bastante duro. Era un cuartel grande, varias divisiones, cerca de Suiza. Fueron seis meses de instrucción en tierra. Al final había que hacer una demostración de todo a los que estaban a cargo de nosotros antes de partir, cada uno tenía su destino. A mi me sorprendió, porque había elegido ir a la parte sur, a Kiel, pero y me destinaron al Graf Spee que tenía puerto en Wilhelmshaven, en Mar del Norte. No había más que decir, ese era mi destino”, explicó Berger.
Ingresó directo al escalafón técnico con la misión de atender y mantener las bombas centrífugas que filtraban y alimentaban de agua pura a los motores diésel del barco. Bajo cubierta, su tarea era fundamental para el buen funcionamiento de las máquinas. En alta mar, en turnos rotativos de cuatro horas, las máquinas debían ser atendidas las 24 horas. En las situaciones de combate, y si no estaba en uno de sus turnos con las máquinas centrífugas, no había descanso y se desempeñaba en el abastecimiento de los cañones principales del buque, con un calibre de 280 milímetros. “El primer encuentro con mi puesto fue muy bueno, me gustó mucho.  Muy lindo, una linda sección. Muy tranquilo, porque más arriba, tocaba trabajar con los motores diésel, un ruido espantoso. Atender la bomba, era un lindo servicio. Limpiaban el agua para los motores, era mi especialidad”.

El Graf Spee deja atrás el puerto de Montevideo.



El Graf Spee era el buque insignia de la armada alemana por lo que también fue un embajador marítimo en los años previos de la guerra. Participó en la coronación del Rey Jorge VI del Reino Unido en mayo de 1937 y repatrió las tropas alemanas de la Legión Cóndor tras la Guerra Civil Española. “En el barco fuimos haciendo pequeñas maniobras en el Mar del Norte. Y nos llamaron al primer viaje largo, era llevar el barco nuestro a buscar la legión cóndor. Había que traerlos hasta Hamburgo. Fue mi primera campaña. No desembarcamos en España. Era un viaje tranquilo no podía ser atacado, no había peligros”.
“El viaje más interesante fue una campaña a Ceuta. Lo que más he disfrutado fue hacer Mar del Norte, Lisboa, sur de España, estrecho de Gibraltar. Fue impresionante el estrecho, se ve España de un lado, África del otro. La gente venía a visitar el barco. En Ceuta hicimos excursiones a pie, recuerdo mucha gente con turbante”, rememoró el marino.
Al regreso del viaje a África Heinz tuvo la oportunidad de ver a sus padres. Fueron pocos días en los que le permitieron regresar a su casa. Sin poder avisar llegó de noche. Recuerda como si fuera hoy que de madrugada arrojó bolas de nieve a las ventanas de la casa para despertar a sus padres y así poder saludarlos. Fue la última vez que regresó a su casa, su próximo hogar lo tendría en América.

Zafarrancho de combate.
Tras los viajes de campaña, la paz se terminó en Europa y -con Alemania bajo dominio Nazi- comenzaron las batallas. “Estábamos en el Mar del Norte haciendo maniobras y nos llamaron a puerto, a dique seco. Pasamos la noche picando el casco y pintando, sacando óxido. Y al otro día cargando municiones. Partimos sin destino y sin poder tomar contacto con los familiares. Mis padres tenían comunicación con el comando de la marina, pero no personalmente, se había terminado el vínculo directo con la familia. El 21 de agosto del 39, nos sacaron a las 7 de la noche, despacito, el Graf Spee salió de puerto, poca gente en tierra nos dijo chau. Sólo la banda musical. Con una canción de despedida. Nosotros lentamente nos fuimos despidiendo… partir sin destino era un aviso. Pero nuestro pensamiento era otro, si el barco deja tres meses el puerto natal, recibíamos dinero extra. Si estabas tres meses fuera de la patria. Nosotros teníamos la esperanza de cobrar… los tres meses se hicieron mucho mas…”, remarcó Heinz, y continuó, “salimos el 21 de agosto y el 3 de septiembre, Inglaterra declaró la guerra a Alemania. El capitán ordenó que toda la tripulación vaya a popa, vino el comandante y nos dijo; ‘estamos en guerra con Inglaterra, y nuestra misión es atacar toda la marina mercante inglesa’. ¡Mire qué noticia! Cuando uno es joven lo toma a la ligera… no lo festejamos, algo nos imaginábamos por el cargamento y la partida turbia, pero lo tomamos a la ligera. Tener una misión generó la imagen de fuerza. No era contra barcos de guerra, que son muy peligrosos, sino contra los mercantes”. El buque no viajaba solo. Con él, pero a mucha distancia, sin verse uno del otro, navegaba el carguero Altmark con la misión de abastecer de agua, aceite, combustible y víveres al Spee. No llevaba munición y sólo se acercaba en momentos pre pactados. Bajo el mando de capitán Hans Langsdorff, el Graf Spee recorrió el Océano Atlántico de Norte a Sur, se internó en el Índico y regresó al Atlántico. En su recorrido interceptó, tomó, atacó o torpedeó a una docena de buques mercantes sin matar a ningún marino enemigo. El procedimiento era común en todos los casos, se le advertía al buque interceptado, por radio, con señales de luces o con banderas, cuáles eran los fines del buque, o se le disparaba por delante de su trayectoria para que se detuviera. Si el buque no transmitía por radio el ataque o su posición, el Graf Spee se acercaba y salvaba a la tripulación. Para acercarse, el Spee se valió de distintos camuflajes: desde pinturas especiales en el casco que mostraban espuma en su proa, para dar la falsa imagen de velocidad, como también la construcción en madera y tela de más chimeneas, otros cañones o hasta la utilización de banderas de otras naciones. Era un verdadero corsario. Al generar la confusión lograba acercarse hasta la distancia letal de sus cañones. Los buques atacados no tenían alternativa y se entregaban. “Estuve siempre bajo cubierta, no subía arriba para nada. Te enterabas  lo que pasaba arriba, pero no lo tomábamos muy en serio. No teníamos mucha conciencia, éramos jóvenes, no tomábamos con angustia esto”, explico Heinz de aquellos momentos de combate. Tras la captura las tripulaciones eran transferidas al Altmark y se tomaban también las provisiones de los buques antes de hundirlos.

 Tras varios meses de derrotero el Spee mostraba en sus motores las consecuencias del uso continuo. “La misión era más de tres meses, el barco necesitaba urgentemente la reparación general, los motores ya estaban gastados, habían trabajado demasiado. El comandante pensaba pasar Navidad en Alemania. Pero esto era muy peligroso y muy difícil. Los ingleses sabían que había un buque alemán, no sabían quién era, pero lo sabían porque habían desaparecido 12 buques mercantes”.
Con la proa al norte, buscando dejar el atlántico sur con la intención de acercarse a Alemania, el buque atravesó las rutas mercantes que unían el puerto de Buenos Aires con Gran Bretaña, una de las rutas que más abasteció a Inglaterra por fuera de sus colonias o países de la Commonwealth. En la distancia divisó tres columnas de humo, que representaban tres buques. “Nosotros pensamos que era un convoy (varios buques de carga navegando juntos), les hicimos señas pero ellos no contestaban, hubo que tirar uno de 28 (cañón principal) para frenarlos. Para ellos fue una sorpresa. Porque estaba todo oscuro”. Los tres buques pertenecían a la armada británica y tenían la misión de encontrar al buque alemán y destruirlo. Se trataba de los cruceros ligeros HMS Ajax y HMS Achilles y el crucero pesado HMS Exeter.




 El Graf Spee en llamas.


“El Graf Spee tiró primero, y respondió el Ajax pero con una bomba de ejercicio, sin explosivo. Fue tanta la sorpresa para ellos, no le dimos tiempo de cambiar la munición. Ahí nos dimos cuenta de que eran buques de guerra y empezó la contestación. En el siguiente disparo la torre principal de Exeter fue completamente destruida. Nosotros bajo cubierta no vimos nada, escuchamos los truenos, los cañonazos. Pero lo tomamos a la ligera, queríamos que terminara rápido. Era una cosa, no de angustia, no pensábamos en que íbamos a morir. Nada así. La angustia fue después cuando vimos compañeros nuestros que estaban heridos; Tuve un compañero que perdió el brazo, porque con el retroceso del barco con un cañonazo se cerró una puerta y le apretó el brazo, perdió el brazo. Cuando el Spee disparaba tenía un retroceso de un metro el barco completo. Eran esas emociones, no lo que pasaba arriba”. La Batalla del Río de la Plata comenzó al amanecer y se desarrolló por casi dos horas. Los buques británicos buscaron horquillar al alemán que se defendió con todos su cañones. En la batalla el Spee recibió alrededor de 70 impactos y habían muerto una treintena de tripulantes. Desde el bando inglés el escenario era peor. El Exeter y el Achilles habían sido silenciados y no volvieron a combatir. Con muertos y severos daños necesitaron tras la batalla más de un año de reparaciones en las Islas Malvinas para volver a navegar.

Los nazis, la trampa de Montevideo y Enrique.
Aún con sus cañones apuntando a los buques ingleses, el Spee se internó en el Río de la Plata dejando tras de si una nube de humo para enmascararse. Previendo un ataque con torpedos y ante la imposibilidad de dirigirse a Buenos Aires por la poca profundidad de los canales del puerto, el Capitán Langsdorff se decidió por la capital uruguaya. “Montevideo era una trampa. Pero ellos nos encerraron, nos tiraron torpedos, nosotros los esquivamos. El comandante estaba herido, estaba ligeramente herido en el brazo por la esquirla de una bomba. Montevideo fue una trampa, no nos daban el tiempo suficiente para reparar el buque, solo 72 horas. Pero más días para reparar era también más tiempo para que la flota británica se rearmara. Había más acorazados que podían llegar al Rio de la Plata. El capitán tuvo que decidir, él era responsable  de todo. Alemania le respondió mal y lo tomó como un cobarde. Una injusticia”, recordó Heinz.

En Uruguay, el buque pidió herramientas y materiales para realizar las reparaciones de emergencia, pero las autoridades uruguayas se ampararon en su neutralidad y no le brindaron ayuda. Tras el gobierno uruguayo se encontraba el inglés que presionaba para que el Spee sea empujado nuevamente al mar y al combate. Desde Alemania se le ordenó a Langsdorff combatir hasta las últimas consecuencias. Orden que el capitán no obedeció. “Había fanáticos en el barco. Cuando llegaron los nazis a Alemania al principio todos eramos optimistas y estábamos emocionados, pero al poco tiempo nos dimos cuenta de que Alemania iba a terminar mal. Los nazis lo trataron de cobarde al Capitán que fue un padre para nosotros. En Montevideo enterramos a nuestros muertos y mientras los marineros que desembarcaron los saludaban con el saludo nazi, él hizo el saludo militar”, destacó el marino.

El Spee no estaba en condiciones de volver al combate. Sus 1600 tripulantes estaban condenados a una muerte segura si el barco enfrentaba nuevamente a los buques ingleses. El capitán debió tomar una difícil decisión: “Uno de los disparos del Ajax cayó donde estaba la máquina de purificación del aceite. Ese fue un problema. Teníamos aceite limpio para solo 8 horas. Y muy poca munición disponible, fue el motivo por el que no pudo hacer frente otra vez. El Altmark no transportaba munición, solo agua y aceite. La primera medida que tomó Langsdorff fue destruir todos los instrumentos y artefactos secretos que traíamos, a mazazos. Con las herramientas con los que trabajábamos. Tenía máquina “Enigma”, radar, había muchas cosas especiales. El funcionamiento de la torre que guiaba los tres cañones juntos. Además se sabía que si el barco no podía combatir se lo iba a hundir. Estaba el Tacoma en Montevideo, un buque mercante. Ahí estuvimos hasta que el barco reventó. Habían preparado todo. Un grupo voluntario había puesto explosivos... todo el mundo estaba en silencio. Solamente nosotros sabíamos, todos pensaban que cuando el Graf Spee levantara anclas empezaría la batalla nuevamente, solo nosotros sabíamos que no sucedería”.

En el atardecer del 17 de diciembre el Admiral Graf Spee levó anclas y lentamente se alejó del puerto de Montevideo. Una multitud se amontonó en la orilla para presenciar lo que esperaban sea un combate naval clásico. En Buenos Aires la expectativa era la misma, pero nada así sucedió. En medio del río el buque se detuvo. El capitán y sus oficiales, que habían comandado el buque hasta allí se retiraron del lugar en lanchas provenientes de Argentina y minutos después el Graf Spee explotó. 20000 personas presenciaron cómo el acero alemán voló por los aires mientras la superestructura del buque lentamente se perdía en las aguas turbias del río.  “Estaba en el Tacoma cuando explotó el Graf Spee, fue impresionante. Sabíamos que nos quedábamos en Argentina internados, ya estábamos informados. Era por tiempo indeterminado”.

Heinz Berger en Argentina, 2015.


Langsdorff negoció con las autoridades argentinas la internación de sus más de mil marinos. Primero en el hotel de inmigrantes en el puerto de Buenos Aires. Luego en colonias repartidas por todo el país. “Langsdorff nos reunió en el patio del hotel de inmigrantes y nos explicó qué pasaría con nosotros. Nos dijo que había conseguido nuestro asilo. Que estábamos a salvo. Que ya no podía hacer nada más por nosotros pero que estábamos a salvo. Esa misma noche se suicidó”. El comandante, cumpliendo el mito que reza que el capitán debe correr el mismo destino que su barco, se envolvió en una bandera alemana y se disparó en la cabeza.

Tras tres meses en el hotel de inmigrantes, Heinz fue trasladado a una colonia en la provincia de San Juan junto con 50 colegas. Alrededor de mil marinos, entrenados y recién salidos de la mayor guerra conocida eran una población a temer por cualquier país, Argentina prefirió separarlos en grupos reducidos. “Vivíamos en un campamento. Todos los días caminábamos varios kilómetros hasta un boliche donde escuchábamos la radio que por onda corta nos traía noticias de Alemania. Mi nombre es Heinz, pero en inglés lo más parecido es Henry, por lo que acá me pusieron Enrique. Inglaterra nos quería repatriar, o llevar como prisioneros de guerra. Algunos de mis compañeros se casaron para que no los repatriaran, pero los llevaron igual. Inglaterra decidía todo, los separaron igual. Yo conocí a una mujer, tenía trabajo, no quise volver a Alemania. No volví por amor, ya tenía otra vida aquí”, finalizó Heinz.
Su nueva vida en Argentina lo llevó a casarse, a tener una hija, a escaparse del campamento donde estaba con sus compañeros cuando llegó la orden de repatriación, a ser prófugo recorriendo otras provincias, trabajando escondido y perdiendo en este derrotero su uniforme y sus recuerdos del Graf Spee. A 75 años de su llegada a Argentina sigue reuniéndose con otros sobrevivientes  de la Batalla del Río de la Plata y con otros compatriotas que llegaron también en aquella época. Es posible cruzarlo en la estación de Castelar, en la ciudad donde viven su hija y nietos, aquí mismo festejó sus 95 años rodeados de afectos.

Entrevista: Gabriel E. Colonna y Leandro Fernandez Vivas
Redacción: Leandro Fernandez Vivas
Fotos: Gabriel E. Colonna, Eleonora Colonna, Libro Historia en imágenes del acorazado alemán Admiral Graf Spee.

http://www.castelar-digital.com.ar


Marcelo García -de Historias Lado B- juntoa Heinz Berger 
durante el homenaje al Capitán Hans Langsdorff en Buenos Aires, 21 de diciembre de 2014.



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