lunes, 16 de octubre de 2017

Las mentiras del 17 de octubre

“Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos”.
Artículo de Arnaldo Cortesi, 
“New York Times”, 11 de octubre de 1945.

Perón da inicio a una de las más grandes farsas de la historia argentina: el 17 de Octubre de 1945.


Por más de 70 años, un aura romántica y misteriosa envolvió a hechos y protagonistas del histórico 17 de Octubre de 1945. Presionada, y en un claro intento de presentar los hechos como una espontánea demostración popular en favor del supuestamente detenido coronel Juan Domingo Perón, la dictadura fascista filo nazi argentina, se verá obligada a reinventarse mediante una insospechada movida destinada a simular un cambio para que nada cambie en realidad. Desde las sombras, y con el aporte de millones ingresados clandestinamente al país por los nazis, el "Día de la Lealtad" peronista fue pacientemente orquestado y se transformó en una de las más grandes farsas de la historia argentina. Todos los detalles, en este fragmento de uno de los capítulos de mi libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Sudamericana - 2017).


(...) Apenas había pasado un día desde el quincuagésimo cumpleaños de Perón, cuando el 9 de octubre un grupo de camaradas de la guarnición de Campo de Mayo exigió su renuncia ante Farrell, dando inicio una de las mayores operaciones de engaño de la historia argentina con una movida magistral que pretendió simular un cambio para que nada cambiara en realidad. En la designación de Oscar Nicolini al frente del Ministerio de Correo y Telecomunicaciones (llegado por recomendación de Eva Duarte), cierto sector del ejército creyó ver el primer intento de Perón por lograrlo.
La idea era simple: desde su puesto Nicolini podía manipular el recuento de votos de un futuro proceso electoral que Perón ya comenzaba a planear en su propio beneficio, siendo ese el detonante para que oficiales del ejército representados por el General Eduardo Ávalos presionara a Farrell pidiendo la dimisión del cuestionado vicepresidente y super ministro de la Nación.
Claro que detrás de la movida había un plan perfectamente orquestado, ya que -pese a verse obligado a renunciar- el 10 de octubre Perón pudo despedirse de “sus” trabajadores frente a la Secretaría de Trabajo y Previsión no sin antes anunciar un masivo aumento de sueldos y la implementación del salario mínimo vital y móvil, operación extrañamente coronada con el discurso del “renunciante” transmitido a través de la radio por el propio Nicolini en cadena a toda la Nación; para luego pasar por la Jefatura de la Policía Federal despidiéndose figuradamente del Coronel Filomeno Velazco y retirándose poco después con la más maravillosa música que hasta entonces habían escuchado sus oídos: no era la voz del pueblo argentino; sino la de los adictos agentes policiales que lo despidieron al grito de ¡viva Perón!.
Acto seguido, emisarios antiperonistas visitaron a Hortensio Quijano (Ministro del Interior) presionándolo para que relevara de la jefatura policial al filo nazi Velazco; sin advertir que –en otra hábil maniobra- se designaba en su reemplazo al Coronel Aristóbulo Mittelbach, otro fiel ladero de Perón.


Perón y Farrell activan la conspiración. Fieles seguidores de Perón.


Mientras el 11 de octubre el pueblo tomaba las calles reclamando por el mantenimiento de las conquistas sociales a punto de ser arrebatadas bajo la consigna de “fuera los nazis del gobierno” con el firme propósito de exigir la entrega del mismo a la Corte Suprema de Justicia; también había quienes estaban debidamente advertidos de la movida, entre ellos Arnaldo Cortesi (corresponsal del “New York Times” en Buenos Aires) encargado de hacer una acertada lectura de la situación al escribir “que el remedio -su forzada partida en manos del grupo de oficiales del ejército de quienes había derivado su poder- sea mejor o peor que la enfermedad peronista que él ha infligido al pueblo argentino, queda por verse. Si el coronel Perón no fue parte del plan para su remoción, en un esfuerzo por hacerlo un mártir y por lo tanto más agradable para los votantes civiles, entonces su remoción será para mejor de los argentinos. Pocos sucesores podrían tener sus talentos demagógicos” [1].
Su descripción de los hechos iba en perfecta  sintonía con lo expresado en un documento enviado por el Departamento de Estado norteamericano a funcionarios de la embajada y agentes del FBI apostados en Buenos Aires en el cual se informaba que “el fracaso en eliminar intereses e influencia de las potencias del Eje y una actitud benigna y simpatizante para con un reestablecimiento de la organización alemana y su influencia en las repúblicas americanas, son factores importantes en este análisis” –agregando que- “organizaciones argentinas y ciudadanos a título personal han expresado su condena a los abusos en contra de los derechos constitucionales y las libertades civiles. A importantes agentes nazis, de los cuales el Departamento (de Estado) posee abundante evidencia incriminatoria, se les ha permitido permanecer libres a pesar de las repetidas protestas hechas por este gobierno para que sean arrestados”.


¿Premonición? "Mañana llega Perón", avisan los simpatizantes peronistas durante el 16 de Octubre.


En esas complicadas circunstancias, el 12 de octubre nada pudo evitar la masiva protesta popular congregada frente al Círculo Militar; un hecho que inflamó los ánimos amalgamando a las Fuerzas Armadas contra los manifestantes mientras el variopinto espectro político se reunía con los representantes del régimen en busca de una salida consensuada tratando de evitar situaciones que luego se pudieran lamentar.
Mientras Vernego Lima vociferaba desde los balcones del Círculo Militar que “Todos los culpables de este estado de cosas serán castigados, empezando por Perón” y la jornada culminaba con refriegas generalizadas, heridos, detenidos y la muerte del Dr. Eugenio Ottolenghi a manos de la policía properonista; Perón y Eva encontraban refugio en una isla del Tigre, retirándose del centro mismo de la escena para mantener estratégicos encuentros con dirigentes gremiales con quienes acordaron la organización de un gran movimiento de agitación.
La casa [2] era propiedad de Rodolfo Freude, hijo de Ludwig Freude y cuñado del agente nazi Werner Koennecke (muy relacionado al Banco Germánico y testaferro de Himmler en la Argentina), integrantes de un tándem conocido por los más allegados como la “clique Freude-Perón”, cuyo principal objetivo en esa coyuntura fue el de construír la nueva imagen del militar y hacerlo más agradable para los votantes civiles” en una hábil jugada que estaban más que dispuestos a concretar.
Las primeras consecuencias de esas reuniones fueron el anuncio de la detención de Perón en la prisión militar de la Isla Martín García y la llegada de Juan Fentanes a la Secretaría de Trabajo y Previsión, cuyas posibles medidas presagiaban la pérdida de todas las conquistas sociales hasta entonces alcanzadas y la idea oculta de “hacer sentir la ausencia de Perón”, situación que llevó a que los dirigentes de la CGT (Confederación General del Trabajo) se reunieran determinando los próximos pasos a seguir dejando expuestas dos posturas claramente diferenciadas.
Si bien todos coincidían en la necesidad de reclamar por el mantenimiento de las conquistas sociales, la gran diferencia entre los sectores radicaba en que la postura oficial representada por el secretario general Silverio Pontieri no mencionaba -en ningún punto del documento- a Perón reclamando su regreso, mientras que los únicos que apoyaban al militar “desplazado” eran los sindicatos identificados como “autónomos” liderados por Cipriano Reyes; situación sanjada con el triunfo de la posición oficialista que convocó a un paro general para el día 18. Sin embargo Perón y sus adeptos en la central obrera acordaron por su lado una movilización para la jornada del 17.
El 16 de octubre se inició el “operativo retorno” cuando grupos organizados del gremio de la carne encabezados por Reyes marcharon desde Berisso y Ensenada a Buenos Aires pidiendo por el regreso del “detenido” Perón, mientras por su lado el gobierno orquestaba otra movida asegurando su presencia en el mismísimo lugar de los candentes acontecimientos trasladándolo entre gallos y medianoche desde el presidio de Martín García al Hospital Militar en la Capital Federal.


Primeras horas de la tarde del histórico 17 de Octubre de 1945.


A primera hora del 17 de octubre, el diario “Crítica” denunció desde su portada que “grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino tratan de intimidar a la población”[3] anticipando los primeros ataques violentos perpetrados por peronistas tal como luego fue replicado en las páginas del “New York Times” dejando claro que “el Coronel Perón, quien hace sólo ocho días fue echado del gobierno argentino por el ejército y fue enviado como prisionero a la Isla Martín García, protagonizó un sensacional regreso hoy y confirmó quién es el “hombre fuerte” en Argentina. (…) Un gran grupo atacó al Diario Crítica, cuyas sirenas se hicieron oír en toda la ciudad en un infructuoso esfuerzo por atraer la atención hacia sí y conseguir ayuda. La policía, sin embargo, no se veía por ningún lugar”.[3] 
Poco después fue Arnaldo Cortesi (corresponsal del diario norteamericano) quien hizo otra acertada pintura de los acontecimientos al asegurar que el avance de los grupos armados peronistas le hizo recordar la “Marcha sobre Roma” de los “Camisa Negra” de Benito Mussolini.
Como fuera, el momento tantas veces esperado, finalmente había llegado.
Arreglos de última hora y febriles reuniones llevaron a Farrell a salir al balcón de la sede de Gobierno para anunciar el glorioso regreso de Juan Domingo Perón. Cuando faltaban cinco minutos para que terminara la noche del 17 de octubre de 1945, el abrazo sentido entre el Presidente de facto y el “regresado” Coronel le puso broche de oro a la monumental farsa para tomar el control y perpetuarse solapadamente en lo más alto del poder.
Claro que si algo faltaba para dejar expuesto lo ingenioso del plan, allí estaban -por supuesto- las palabras del propio militar. “Ya para entonces” -dijo Perón-  teníamos preparada a la juventud. No podíamos perder ninguna elección, eso estaba clarísimo. Cuando la noche del 17 de octubre llegué a la Casa de Gobierno, le dije a Farrell: ¡Vamos, llame de una vez a elecciones, hombre! ¿O quiere que nos arruínen la revolución?” [4] 


La dictadura y sus "nuevas formas". Perón asume la Presidencia de La Nación en 1946.


La histórica jornada culminó –figuradamente- cinco días después cuando Perón y Eva Duarte estamparon su firma en un modesto registro civil de la ciudad de Junín convirtiéndose en matrimonio que selló su “lealtad” frente a Dios en la ciudad de La Plata pocos días después.


Fragmento del capítulo 9 "Lealtad a Perón", del libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017)
Link del libro:




[1]  Artículo publicado en “New York Times” – Arnaldo Cortesi – 11 de octubre de 1945.
[2]  El mismo lugar en donde previamente los agentes del FBI descubrieron una de las estaciones de radio clandestinas.
[3]  Diario Crítica  - 16 de Octubre de 1945.
[4] Las memorias del General” – Tomás Eloy Martínez – Planeta – Argentina – 1996.

viernes, 6 de octubre de 2017

El lado B de la historia peronista: nota sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en TVShow.com.uy

El portal de noticias de Uruguay, tvshow.com.uy (Sección del diario El País), publicó un breve e interesante comentario sobre el libro "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" (Marcelo García - Sudamericana - 2017).




El lado B de la historia peronista.

Tiene un subtítulo tan ganchero como su título: “Los archivos desclasificados de Hoover. La trama de los acuerdos y traiciones de la Alemania nazi y la Argentina de Juan Domingo Perón”. El periodista Marcelo García debuta con un libro que, como es su costumbre, intenta revelar el lado B de la historia. A sabiendas del material con el que cuenta, García deja que los documentos hablen por él.

Link:
https://www.tvshow.com.uy/libros/libros-andan-redaccion-8.html

martes, 26 de septiembre de 2017

sábado, 9 de septiembre de 2017

Artículo sobre "La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler" en el Blog de la Historia


Publicado bajo el título "Eva Perón, considerada una agente nazi", el jueves 7 de septiembre de 2017 en El blog de la Historia. http://www.elblogdelahistoria.com




Eva Perón, considerada una agente nazi.

Bajo el título de “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler”, Marcelo García nos ofrece un libro que no tiene desperdicio.
Aunque el libro es bastante fuerte y directo, y también hay que tener presente que toca dos de los temas más icónicos de la historia del siglo XX. Por un lado, el mayor ícono femenino de Argentina y por otro, el nazismo y la figura de Hitler. Ofreciéndonos una interesante tesis, aunque también arriesgada. No obstante, este libro tiene más que fundamentos. El autor a recogido cientos de documentos desclasificados del FBI para poner en pie su teoría.

Tampoco hay que olvidar que en esta ocasión la temática de Eva Perón podría desconcertar incluso a sus más fieles seguidores. Tal como anuncia el autor, quizás debido fundamentalmente a la ambición desmedida hacia los tesoros nazis. También debemos mencionar que no es la primera vez que se habla de la perfecta connivencia del gobierno nazi y el peronista. Recordemos también, tal como menciona el autor en “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” que la formación académica militar de Perón era simpatizante del nacionalismo y de sus constantes viajes a ciudades europeas.

Resumen de la agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler.
El autor nos habla del supuesto encuentro entre Evita y Hitler, en un viaje donde la protagonista también aprovecho para visitar varias entidades bancarias suizas. Gracias a Marcelo García podremos vivir un momento histórico plagado de luces y sombras, con muchos intereses políticos entre medio. Este escritor nacido en 1970, también es ilustrador y diseñador. Actualmente trabaja en Diario26, un portal periodístico pero además puedes visitar su blog HistoriasLadoB.blogspot.com.ar.

Fundamentos de la alianza Argentina-nazi.
Conocida como Evita, Eva Perón había realizado su viaje a Europa, supuestamente para fortalecer lazos diplomáticos y empresariales. Según los registros de muchos de los archivos suizos y las investigaciones de los considerados cazadores nazis, Evita estaba en realidad coordinando una red para ayudar a nazis a trasladarse a Argentina.

Por ello este libro que habla sobre la leyenda de las relaciones entre ambos personajes puede estar más que probada, aunque todavía existe interrogantes que deben contestarse. No hay que olvidar que los archivos suizos también indican que Suiza tampoco hizo nada por parar a los secuaces de Hitler o ayudar a colapsar al Tercer Reich. Y que esa antigua conexión suizo-argentino-nazi llegaría incluso hasta el presente. No hay que olvidar que el juez español Baltasar Garzón también saco a la luz la existencia de cuentas bancarias controladas por oficiales militares argentinos que dirigieron la llamada “Guerra sucia” que mato a miles de argentinos entre1976-83. En 1946, la primera oleada de fascistas derrotados se instalaba en la nueva Argentina y empezaron a saltar los rumores que los agradecidos nazis pagarían a Perón en agradecimiento, la campaña presidencial.

La figura de Evita con el nazismo.
Nacida en 1919 como hija ilegítima, Evita tuvo que prostituirse para sobrevivir pero quizás nunca pensara que llegaría tan alto gracias a sus amantes que sin duda le ayudaron a subir la escalera social. Pronto entraría en su vida el apuesto militar Juan Perón con el que se caso en 1945. Evita como segunda esposa, se convirtió en la "reina de los pobres", y la protectora de los descamisados, creando una fundación para ayudar a los más pobres. Pero los intereses inesperados que empezaron a llenar también su vida, le hizo también empezar a ayudar a los nazis. Sobre todo, por apoyar a su marido. El propósito secreto de su gran viaje a Europa apunta a la reubicación nazi.

Se sabe que la primera parada de Evita en su gira europea fue España, donde el Generalísimo Francisco la recibió con los brazos abiertos. La España de Franco fue una importante tapa temprana para los nazis que necesitaban un lugar para quedarse provisionalmente antes de continuar su viaje permanente hacia a América Latina o Oriente Medio. Para saber más te animamos a que leas el maravilloso “La agente nazi Eva Perón y el tesoro de Hitler” de  Marcelo García.



Link a artículo original:
http://www.elblogdelahistoria.com/2017/09/eva-peron-libros-considerada-una-agente.html